Histórico blog desde el que se materializó la epopeya de impartir justicia frente a la hipocresía de alto nivel, con millones de vistas, eclipsando a El Imparcial de Luis María Anson, quien recibió una severa cura de humildad
GUARRADA
guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
Cataluña es un campo sembrado desde los tiempos de la Transición con una intención oculta de rebelión e independencia por la que trabajó una mafia estamental durante cuarenta años. Con sordina fueron acumulando competencias en busca de una descentralización cuyo objetivo principal se cubría a largo plazo con la educación de generaciones intoxicadas, renovadas y crecidas en animadversión contra España.
La difícil ecuación de las responsabilidades por los perjuicios causados, puede despejarse hasta llegar a un resultado inequívoco que marca los tiempos y la intensidad del desafío catalanista: el jefe, histórico, del entramado catalán fue soliviantado y se actuó levantando un muro socio político que no pudiera saltar la Justicia. La gestión de Cataluña pasaba por el ojo que todo lo vigila de Pujol.
Porque en tanto un clan familiar tomaba posesión de los tantos por ciento obligados del derecho de pernada empresarial, una multiplicidad de actos delictuosos se cometían bajo el pretexto del mandato político y alimentaba una bestia insaciable de codicia que había convertido Cataluña en un feudo de irregularidades ocultadas tras la burocracia autonómica. Pero el conflicto de intereses entre los invitados al banquete provocó escisiones y enemistades que desembocaron en la revelación de una profunda corrupción catalanista, perseguible por los tribunales españoles que fueron entorpecidos por una maquinaria conjunta de segregación y rebeldía tras la que se oculta la verdadera intención del independentismo: la impunidad por haber convertido Cataluña en un gueto de favoritismo excluyente para sacar mejor tajada, pirateada, a los catalanes y los españoles.
La ufana indiscreción del que se creía intocable Jordi Pujol, levantó la liebre que advertía sobre la pútrida gestión de la Generalidad y de todo el entramado administrativo de Cataluña que habían incurrido en múltiples anomalías susceptibles de imputación. En principio se tomó como correcto el funcionamiento de la Justicia que investigó a la familia Pujol, pero pronto se comprobó que se habían topado con un hueso duro de roer por el calado delictivo y las graves consecuencias que podría generar la influencia pujolista en la paz social de España. Sus amenazas de dinamitar la democracia no eran infundadas, una vez se vio al descubierto un Jordi Pujol que se ha mostrado como el capo mayor de los entresijos políticos y económicos de lo catalanista.
La aceleración del proceso independentista deviene de haber soliviantado al clan familiar que manejaba los hilos de la corruptela instaurada como modo de gobierno. Puigdemont es un peón como lo fue Mas, enriquecidos por los dirigentes que en la sombra les han dado potestad para dirigir una Cataluña que pasa antes por los despachos de los históricos antes que por la representación del Parlament. De ahí este vertiginoso giro independentista antes de que aflore más podredumbre escondida a raíz de las investigaciones abiertas que conducen a un fraude histórico en que se fundamenta el poder del secesionismo, protegido por la alargada sombra de Pujol.
La crisis catalana es la misma que impele a Pujol a intentar escapar de la acción de la Justicia; la una está desencadenada por la huida hacia delante del otro. No existe casualidad en el incremento de la tensión ni en la ilimitada capacidad de conflicto que se pretende por parte de los sediciosos. Si bien muchos son los pagados por adelantado, el botín de cuarenta años de saqueo no es baladí recompensa si se consiguiera el propósito por el que España afronta el mayor desafío contra la democracia. Pujol lo sabe como los bien pagados que siguen sus instrucciones, allá donde tercie la esperanza de prolongar la existencia de este reino de taifas condenado al fracaso. Falta saber a qué precio contra España, porque están dispuestos a todo por no perder nada de lo apropiado en ese mundo paralelo de exclusión que se han creado a expensas de todos los ciudadanos.
Y colorín colorado, este cuento de Pujol y la independencia aún no ha acabado.
Son demasiadas las oportunidades que ha desaprovechado el Gobierno para enderezar una situación catalanista que se ha desbordado absurdamente, por la recurrente pasividad de no afrontar los deberes inherentes a la salvaguarda del Estado de Derecho. Tantas como para sospechar una gravosa dejación de funciones por no se sabe qué cortapisas formales que solo parecen ver unos pocos. Una responsabilidad de mandato cuya tibieza ha enquistado un conflicto autonómico hasta convertirlo en un desbarre independentista que ha obligado a manifestar en las calles lo que Mariano Rajoy no ha pronunciado desde la Presidencia. Todavía no parece que la España silenciosa, mayoritaria, haya sido escuchada.
El Partido Popular ha comprometido la seguridad nacional a costa de los rehenes catalanes que vanamente han esperado un cortafuego desde Madrid, ante las intenciones incendiarias de una sedición que al día de hoy carece de lógica institucional dentro y fuera de nuestras fronteras. Pero aún queda por constatar si no existe improvisación al afrontar el problema de Cataluña y hay tiempo medido en las actuaciones ya delineadas para estos días tras el segundo requerimiento a Carlos Puigdemont, o estamos igual que siempre y más cerca del precipicio de la conflictividad definitiva con un catalanismo desbordado y amenazante contra la democracia, tal y como amagó en su momento Pujol.
Si antes hubiese sido posible combatir la sinrazón desde la aplicación firme de la Justicia, ahora solo parecen caber medidas excepcionales para evitar un perjuicio mayor que puede sobrevenir de las intenciones destructivas del independentismo, tal cual han sido las de los ejecutores de los incendios que han asolado estos días Galicia. Desestabilizar un país es tan fácil como sobrepasarlo con situaciones de extrema gravedad, obligándole a defenderse con todos los recursos ocupados que lo van debilitando con el paso del tiempo.
Antonio García Trevijano. /Foto: flickr.com.
Por ello no es de extrañar que el prestigioso jurista Antonio García Trevijano defienda medidas extraordinarias como la aplicación del artículo 116, Estado de sitio, en previsión del cataclismo que la intencionalidad separatista puede desencadenar. Exagerado o no, lo que vivimos es de radical gravedad y podría generar todo tipo de trastornos si no se limitan las expectativas. Debería bastar la acción de la Justicia con el examen pormenorizado de cuantos delitos puedan ser imputados por las muchas irregularidades que son el origen de esta crisis con Pujol a la cabeza; quien comanda esta huida hacia ninguna parte para intentar evitar que la corrupción histórica de Cataluña quede al descubierto. Debería, aunque el problema es la credibilidad de los tribunales que como el Gobierno dejaron pasar la oportunidad para que se respetara la ley.
Mañana se cumple el segundo ultimátum al que previsiblemente Puigdemont responda con la vaguedad y la inconcreción que obligue a tomar medidas excepcionales a este Gobierno con la gestión del trance en entredicho. O no, con la irresponsabilidad mantenida que ello significaría en este pulso a España donde no cabe más dilación en respuesta a una amenaza que pretende vulnerar un Estado democrático donde la mayoría quiere vivir en paz y sin sobresaltos… en la medida de que sus gobernantes sepan conjurar el peligro; cuestión vital que está por ver a partir del 19 de octubre, una fecha más para la incertidumbre.
Todo lo que viene a continuación es inédito, revelaciones del más
alto nivel realizadas por Ignacio Fernández Candela, portavoz de José
María Ruiz Mateos en su última etapa, confidente y amigo. Dos luchadores
unidos frente a las tribulaciones y los imponderables. Es sabido que
José María Ruiz Mateos culpaba a Luis Valls Taberner de su desgracia, de
la expropiación de Rumasa, de haber participado en la conspiración. El
Banco Popular, que entonces figuraba como el mejor gestionado, hoy ha
pasado a ser el despojo entregado al Banco Santander por un euro (y
7.000 millones de deuda). El relato que surge de la entrevista
es apasionante:
– La
venta del Banco Popular por un euro al Santander, ¿podría interpretarse
como una venganza póstuma de D. José María Ruiz Mateos?
Seguro que sorprenderá esta pregunta que formula usted, D. Enrique.¿Qué tiene que ver el fallecido en el 2015 D. José María Ruiz-Mateos con la quiebra del Banco Popular ahora? Yo respondo como testigo y, si me permite la expresión, precursor
de su justicia… que todo. Y paso a explicar aquellos años últimos de su
vida, cuando cada día era una batalla de alto nivel por pagar a los
inversores a espaldas del mundo que le daba por terminado.
Un
día le pregunté por qué salió a atender a la Prensa sin tomar su
medicación, cuando públicamente ofreció una imagen extrema de su
enfermedad de Parkinson que era radicalmente menos
visible con el tratamiento periódico y en la relación cotidiana que
manteníamos trabajando por las soluciones con un lobby patrimonial
extranjero. Me respondió: “que se lo crean, Nacho”. Y tras esa cortina
de la dolencia observaba el verdadero Ruiz-Mateos que fingía, hasta
delante de la familia, cuando creían que su declive era inminente. El
Parkinson entonces se manifestaba como el Guadiana: unas veces visible y
otras no; pero para constatarlo había que permanecer a su lado. No fue así unos años después, al ser ya el proceso irreversible.
Antes
todavía estaba en pie aun luchando él y yo en las trincheras de lo
público y privado. En la agenda tuvimos varias reuniones secretas que facilité
con presidencias de bancos. Ni sus hijos se enteraron. Una de ellas fue
con la entidad dirigida entonces por Ángel Ron; en esta ocasión nos
acompañó su hija Begoña, no así
en las sucesivas.
Luis Valls Taberner. /Foto: luisvallstaberner.com.
Nunca
fue una persona vengativa pero sí poseía un sentido rígido, disciplinar
y determinante de la Justicia que a él se le había negado toda la vida.
En ese sentido sí es responsable de actuar en el momento preciso contra
el Banco Popular cuando se jugaba su prestigio y solvencia. Ese momento
preciso fue objeto de acciones decisivas en el 2012, cuyas
consecuencias han llegado en el 2017. En efecto, Luis Valls Taberner
debe de estar revolviéndose en la tumba, como vaticiné al entonces
Director de Presidencia del Banco Popular, con esta quiebra de un banco
fundado en 1926 y que fue uno de los grandes beneficiados que se
repartieron las 23 entidades financieras de D. José María y sus 1.000
sucursales, además de sus lucrativas empresas.
Ruiz-Mateos
ha culminado su justicia con el Banco Popular. Esa es la verdad oculta
en esta ocasión. Poco se imagina nadie-ni profesionales de banca ni
algunos medios de comunicación tan desinformados- cuál es el detonante
de esta quiebra, por otro lado canallesca que ha sido llevada con
alevoso oscurantismo hasta dar el hachazo de la ruina a sus 300.000
pequeños accionistas. Una estafa legal con rúbrica de organismos
oficiales que han provocado un valor cero a la acción. Como dice el
aforismo: “hecha la ley, hecha la trampa”.
Una estrategia financiera que requiriendo confianza encontró la amenaza de un escándalo que podría provocar dar publicidad a las cartas personales de Luis Valls Taberner;
las que implicaban al Banco Popular en aquellos tiempos del expolio de
Rumasa. Lo cierto es que si la corrupción jurídica sentenciaba valor
cero al patrimonio, en esferas internacionales y con la perspectiva de litigio en tribunales fuera de Españalos derechos de cesión estaban
valorados en más de 8.000 millones de euros en justiprecio y 18.000
millones de euros en retasaciones. Una perspectiva poderosa de
confrontación jurídica que constituía una inconveniencia para cualquier
gran banco que fuera a relacionarse con el Popular en esa ampliación de
capital in extremis.
Además,
paradójicamente, varios de los principales bancos que pretendían
cumplir con la ampliación de capital, estaban en contacto con nosotros
por la realización de una Trading Count multimillonaria, con aval de los
derechos de cesión por valor de 2.000 millones de euros. En
consecuencia, se sabía en los círculos financieros internacionales del
serio trabajo que se estaba realizando precisamente con esos bancos,
incompatibles con el escándalo y la obligada discreción de una operación
de ese calado. Aquello debió de producir un efecto dominó que obligó a
acudir a pequeños accionistas, insuficientes para el ambicioso plan de
regeneración y que ante el fracaso del plan han dejado en la más ruin
estacada.
Qué poco imagina nadie lo sucedido tras las paredes de Alondra, 2, en los últimos años de su vida donde permaneció firme en su despacho en tanto su enfermedad degenerativa se lo permitió.
– ¿Cómo José María Ruiz Mateos trató de dificultar la ampliación de capitales del Banco Popular? ¿Nos lo puede contar?
Nunca
paraba de cavilar sobre posibles soluciones al pago de los inversores.
Tanto es así que frecuentemente me llamaba de madrugada para que fuera a
trabajar la idea con él. “Vente, vente , que te va gustar lo que he
pensado”, exclamaba por el móvil.
Una mañana temprana, nada
más ir a saludarle a su despacho, me dijo que había que buscar una
posición negociadora con el Banco Popular, dado que estaba en una
situación delicada intentando una ampliación de capital. Él
lo vio como una oportunidad de justicia para conseguir que un
beneficiado de la expropiación facilitara una operación que permitiera
pagar a los inversores. El intento de negociación fue infructuoso.
¿Cómo
se sembró lo que ha constituido la caída del Banco Popular, D. Enrique?
Fácil: D. José María se aseguró de que en el 2012 ningún gran banco
acudiera a la ampliación de capital. Bastaron unas misivas enviadas a
cada presidente de los bancos que se interesaban en esa ampliación de
capital anunciada a bombo y platillo por el Banco Popular. Conocedor de
que se trataba del banco de la institución religiosa que le había
traicionado, encontró
la oportunidad de resolver el drama de los inversores a cargo de sus
enemigos declarados; enemigos que siempre denunció públicamente. Era una
vertiente más de trabajo junto a otros emprendidos con ese único fin
que lo mantenía vivo y alerta.
La
ampliación iba a estar liderada por Deutsche Bank, Banco de Santander,
Bofa Merril Lynch, JP Morgan y UBS Investment Bank, que actuarían como
Coordinadores Globales y Joint Book runners. El sindicato de bancos
aseguradores se completaba con Barclays, BNP, Paribas, HSBC, Morgan
Stanley, Société Générale, y Mediobanca que actuarían como Joint
Bookrunners y con BBVA, Crédit Mutuel (joint Lead Managers), KBW y JB
Capital que actuarían como Co-managers. Todos fueron informados con
entrega en mano de la intención de justicia pública que legítimamente
reivindicaba el empresario. Un jarro de agua fría para el optimismo
hasta entonces confiado de las entidades.
Con cada carta se remitió un CD que contenía un libro inédito, datado en 1985, de
preguntas y respuestas donde se exponía en carne viva, con todo tipo de
detalles y documentos, las implicaciones de cada cual en la
expropiación demostradamente delictiva; pues, recordemos, D. José María fue exculpado de toda imputación en 1996 y se dictaron sendos autos del Tribunal Supremo en 1999 que instaban
a la devolución de su patrimonio, a falta de una consolidación de
balances que nunca se produjo, ni hubo intención de calcular.
¿Ampliación de capital de un Banco Popular con problemas que antes se había apropiado, como otros,de
su patrimonio financiero y empresarial? La venganza es un plato que se
come frío, dice un proverbio, D. Enrique; en este caso D. José María
solo vio una ocasión para responder por los tomadores de pagarés de
Nueva Rumasa con el único empeño de abonarles lo adeudado. Una
oportunidad para adoptar una posición negociadora, dado el importante
cariz de la operación que se disponía a abordar el Popular.
– ¿Cómo surgió la oportunidad para reunirse D. José María y Usted con la cúpula directiva del Banco Popular?
Un
día salimos a pasear fuera de Alondra, 2 D. José María, Begoña y
yo-pues temía que alguien hubiese puesto micrófonos por la casa-y se me
comunicó que contactara con la Secretaria de Presidencia del banco para
conseguir ser recibidos por D. Ángel Ron. Llevaba meses realizando un
trabajo de documentación con cientos de cartas personales de D. José
María y documentos que probaban la implicación de Valls Taberner en el
engaño que le llevó traicioneramente a la expropiación; tal y como había
denunciado siempre el empresario.
Aquella
reunión en la sede del Banco Popular la conseguí después de dirigirme a
la adjunta a Secretaria de Presidencia y a la propia Secretaria como
director de comunicaciones y portavoz de D. José María, e informarla del minucioso y extenso trabajo de documentación realizado que comprometía al banco en un momento crucial, como era una ampliación de capital. Accedieron a reunirse si bien anuncié por sorpresa que iría acompañado de D. José María por interés de las dos partes.
– ¿Qué sucedió en aquellas reuniones de D. José María y Usted con la Presidencia del Banco Popular?
Previamente
Begoña y yo tuvimos una toma de contacto donde se nos informó que el
banco ya había perdonado a la familia una cantidad millonaria en euros
por ser quien fue
su padre. Por lo tanto cualquier condición de negociación pasaba por
presentar un proyecto solvente y garantizado de crédito para pagar a los
tomadores de pagarés. Puedo asegurar con rigor que D. José María vivió
los últimos años con el desempeño esforzado de pagar las deudas
adquiridas, involuntariamente desinformado de la realidad con la emisión de pagarés.
Afirmo,
conocedor de que todo el mundo ignora lo sucedido en los últimos años
de su vida, que el Sr. Ruiz-Mateos buscó Justicia y encontró la
oportunidad después de entrevistarnos él, su hija Begoña
y yo en calidad de portavoz y director de comunicaciones con D. Alberto
Muñoz Fernández, director de presidencia del Banco Popular y mano
derecha de D. Ángel Ron. Probablemente aquella reunión significó el
principio del fin del Banco Popular, aunque en apariencia no pasaba de ser un trance en el anecdotario de la Dirección. Unas
conversaciones muy tensas por cuanto el Director de Presidencia admitió
que en un pasado el Banco Popular se lucró de las entidades financieras
del Sr. Ruiz-Mateos, sí, pero
que aquellos tiempos de confusión jurídica e histórica no tuvieron
consecuencias legales. En vista de lo cual y sin considerar el lucro
irregular resultado del engaño que denunció siempre el empresario contra
Valls Taberner, se instaba a presentar un plan de viabilidad con
suficiente solvencia como para garantizar un préstamo dirigido al pago
de los Inversores de Nueva Rumasa.
Después
de hablar el empresario me dirigí al Director de Presidencia y le
inquirí sobre lo que había afirmado de ser conocedor de los entresijos
sobre la expropiación y el lucrativo negocio que supuso el reparto de
las 23 entidades financieras para el Banco Popular y las 1.000
sucursales. Al responderme que sí pero que estábamos tratando una
cuestión ajena que era una operación de crédito para pagar a los
Inversores de Nueva Rumasa, le respondí con severidad que dada la
insensibilidad, la hipocresía y las consecuencias derivadas de esos
asuntos turbios generados con el expolio del Sr. Ruiz-Mateos y siendo yo
estudioso de aquellos acontecimientos clasificando documentos y cartas
personales del empresario, me disponía a hacer pública toda esa
documentación en un libro que desenmascararía, por añadidura, la aparente integridad del banco; y que siendo así de resolutiva y penosa la verdad hasta Valls Taberner se iba a revolver en la tumba.
No
esperándose esa declaración que repuse con indignación, el Director de
Presidencia arguyó que entraba en un terreno pantanoso que podría
interpretarse como un chantaje. Resueltamente golpeé la mesa y repuse:
¿Chantaje o Justicia?
D.
José María que estaba a mi izquierda, de inmediato apaciguó la
situación tomando la palabra. Al salir de la reunión y una vez entrados
los tres en el coche de Begoña para regresar, D. José María exclamó
exultante que yo había estado genial, sensacional, inmejorable en la
reivindicación de sus derechos ante el banco, uno de los siete grandes, que lo expolió tal cual se repartieron los jirones de la túnica de Cristo.
El
Sr. Ruiz-Mateos no necesitaba un portavoz afable y condescendiente,
sino un duro batallador por sus derechos contra la injusticia. Un papel
que asumí pública y privadamente-muchos no me guardarán un recuerdo
agradable-a mi pesar, obligado por las circunstancias o el destino que nos unió, como así me decía él.
La
siguiente reunión acordada fue menos tensa pero les incomodaba a los
directivos que sacara a relucir la doblez moral que se había mostrado.
En consecuencia pidieron a Begoña que yo no acudiera más a las citas.
Así nos planificamos otras D. José María y yo con presidencias en otros
bancos que en el pasado aprovecharon la coyuntura de la expropiación;
incluido un acercamiento a Emilio Botín intentando procurar una posición
que le aviniera a negociardespués de cerrar el grifo crediticio del Banco de Santander al Grupo Nueva Rumasa.
Todo
acto tiene consecuencias y en el caso del Banco Popular estas se han
manifestado tras la impronta histórica de una injusticia, cuya siembra
ha generado la tempestad de la quiebra; sobre todo contra los
desavisados y traicionados accionistas que han sido engañados con vileza
tras la aparente cortina de la legalidad. La historia se repite.
Fin
del problema y acuerdo de buena voluntad por ambas partes. Estamos
entre personas como Dios manda. Antes solo nos faltó la comunicación y
no por culpa de los responsables directivos. Me ha quedado claro: la
información llegó tarde, cuando el problema se había extendido en el
tiempo y las indignaciones de entrambas partes estaban desatadas. Clínicas Hernadent puede presumir de excelencia profesional siendo lo sucedido un caso aislado y resuelto.
Ignacio Fernández Candela.La
Paciente será recibida por la Dirección General y escuchada con interés
verdadero. Así lo he colegido muy sorprendido de la calidad humana que
he encontrado. Nada que ver con otras actitudes que ellos desconocían.
Nada. Ellos no podían saber lo acaecido porque no se les comunicó
puntualmente, siendo cada eslabón en el trato al cliente imprescindible
para que no haya rotura de la cadena de información.
Todo subsanable con la atención que, así ratifico, desean dar con honradez y absoluta profesionalidad.
De
haber sabido quiénes se encontraban en la Dirección de las Clínicas
Hernadent, habría disipado de inmediato toda duda: ha sido un placer
conocer al cuadro directivo y también al Procurador y el Abogado de la
Sociedad. Hoy fue uno de esos días paradigmáticos en que la vida te
sorprende conociendo excelentes personas. Queda resuelto todo lo
sucedido este tiempo con solo esta memorable mañana al conocerlos.
Así
ha sido después de estas semanas en que las confusiones no aclaradas y
la falta de comunicación agravaron una situación que, de haberlo sabido,
jamás habría sucedido. Porque después de conocer al cuerpo directivo, a
los responsables de las Clínicas Hernadent, he encontrado a personas
exquisitas en el trato y con una honradez sin tacha. Una dignidad como
la percibida no se disimula; se lleva. Una
magnificada talla personal que se me ha demostrado hoy y que pone fin a
los desacuerdos que, sencillamente, surgieron por una comunicación que
solo les llegó una vez el problema se había extendido con mi reacción
defensiva por la salud y el honor de la Paciente.
Lamento no haber sabido antes de ellos y estoy seguro, en la línea de lo hoy reconocido, que D. Pablo Hernández -fundador junto a su hermano- era una excelente persona y gran profesional.
Es
cierto que los conflictos bélicos se inician cuando fracasan las
relaciones diplomáticas; las comunicaciones vitales para comprender la
postura de las partes y que clarifican los malentendidos. La
incomunicación genera discordia porque se desconoce la verdadera actitud
de los silenciados. Lo mismo sucede en las relaciones sociales y
profesionales.
En
este caso aclaro todo malentendido generado por circunstancias ajenas a
la Dirección, a su comprobada profesionalidad arraigada durante
veinticinco años gracias al esfuerzo de los Doctores Jesús y Pablo Hernández.
No me cabe duda de que, salvo unas puntuales y aisladas excepciones ya
arregladas, el cuadro médico en general ejerce según el código
deontológico y las esmerada práctica odontológica.
Hemos
acordado el fin de esta problemática nada más descubrir a las dignas y
honradas personas que dirigen la Sociedad y comprobar ellos la
integridad de mi criterio en defensa de la Paciente, quien será
recibida por la Dirección y escuchada.
Nobleza
obliga, uno de los responsables-todos cuantos he conocido hoy me han
parecido personas muy honorables -me ha comentado que lo sucedido lo
toman como una experiencia constructiva con el objetivo de mejorar y dar
la mayor calidad de servicio, con la entusiasta e inteligente voluntad
para que Clínicas Hernadent continúe siendo un refente de la salud
dental con un óptimo trato a sus pacientes.
Gracias a la Dirección de Clínicas Hernadent. Profesionalidad e integridad. Hoy muy gratamente comprobado.
Procederé
a restaurar el buen nombre de Clínicas Hernadent, borrar referencias de
la batalla pasada tanto en artículos periodísticos como redes sociales o
blogs. Lo hago con gusto y dando a Dios gracias por la experiencia que
hoy se me ha brindado, con la certeza de que con buena fe todo se puede
aclarar entre personas de sana voluntad.
Agradecidos por este gesto de humanidad y profesionalidad a Clínicas Hernadent.
Fin del problema y acuerdo de buena voluntad por ambas partes. Estamos entre personas como Dios manda. Antes solo nos faltó la comunicación y no por culpa de los responsables directivos. Me ha quedado claro: la información llegó tarde, cuando el problema se había extendido en el tiempo y las indignaciones de entrambas partes estaban desatadas. Clínicas Hernadent puede presumir de excelencia profesional siendo lo sucedido un caso aislado y resuelto.
La Paciente será recibida por la Dirección General y escuchada con interés verdadero. Así lo he colegido muy sorprendido de la calidad humana que he encontrado. Nada que ver con otras actitudes que ellos desconocían. Nada. Ellos no podían saber lo acaecido porque no se les comunicó puntualmente, siendo cada eslabón en el trato al cliente imprescindible para que no haya rotura de la cadena de información.
Todo subsanable con la atención que, así ratifico, desean dar con honradez y absoluta profesionalidad.
De haber sabido quiénes se encontraban en la Dirección de las Clínicas Hernadent, habría disipado de inmediato toda duda: ha sido un placer conocer al cuadro directivo y también al Procurador y el Abogado de la Sociedad. Hoy fue uno de esos días paradigmáticos en que la vida te sorprende conociendo excelentes personas. Queda resuelto todo lo sucedido este tiempo con solo esta memorable mañana al conocerlos.
Así ha sido después de estas semanas en que las confusiones no aclaradas y la falta de comunicación agravaron una situación que, de haberlo sabido, jamás habría sucedido. Porque después de conocer al cuerpo directivo, a los responsables de las Clínicas Hernadent, he encontrado a personas exquisitas en el trato y con una honradez sin tacha. Una dignidad como la percibida no se disimula; se lleva.
Una magnificada talla personal que se me ha demostrado hoy y que pone fin a los desacuerdos que, sencillamente, surgieron por una comunicación que solo les llegó una vez el problema se había extendido con mi reacción defensiva por la salud y el honor de la Paciente.
Lamento no haber sabido antes de ellos y estoy seguro, en la línea de lo hoy reconocido, que D. Pablo Hernández-fundador junto a su hermano- era una excelente persona y gran profesional.
Es cierto que los conflictos bélicos se inician cuando fracasan las relaciones diplomáticas; las comunicaciones vitales para comprender la postura de las partes y que clarifican los malentendidos. La incomunicación genera discordia porque se desconoce la verdadera actitud de los silenciados. Lo mismo sucede en las relaciones sociales y profesionales.
En este caso aclaro todo malentendido generado por circunstancias ajenas a la Dirección, a su comprobada profesionalidad arraigada durante veinticinco años gracias al esfuerzo de los Doctores Jesús y Pablo Hernández. No me cabe duda de que, salvo unas puntuales y aisladas excepciones ya arregladas, el cuadro médico en general ejerce según el código deontológico y las esmerada práctica odontológica.
Hemos acordado el fin de esta problemática nada más descubrir a las dignas y honradas personas que dirigen la Sociedad y comprobar ellos la integridad de mi criterio en defensa de la Paciente, quien será recibida por la Dirección y escuchada.
Nobleza obliga, uno de los responsables-todos cuantos he conocido hoy me han parecido personas muy honorables -me ha comentado que lo sucedido lo toman como una experiencia constructiva con el objetivo de mejorar y dar la mayor calidad de servicio, con la entusiasta e inteligente voluntad para que Clínicas Hernadent continúe siendo un refente de la salud dental con un óptimo trato a sus pacientes.
Gracias a la Dirección de Clínicas Hernadent. Profesionalidad e integridad. Hoy muy gratamente comprobado.
Procederé a restaurar el buen nombre de Clínicas Hernadent, borrar referencias de la batalla pasada tanto en artículos periodísticos como redes sociales o blogs. Lo hago con gusto y dando a Dios gracias por la experiencia que hoy se me ha brindado, con la certeza de que con buena fe todo se puede aclarar entre personas de sana voluntad.
Agradecidos por este gesto de humanidad y profesionalidad a Clínicas Hernadent.
Afirmo la información. Se necesita Periodismo
de calidad y serio como el que en esta ocasión El Español muestra con
este artículo, cuyo contenido ratifico como testigo de las declaraciones
del propio empresario con quien mantenía muchas confidencias de su vida
personal y profesional.
Existió ese día casi culminante en que D. José María Ruiz-Mateos pudo vender los derechos de
cesión de Rumasa antigua para acabar con todos sus problemas, y lo rechazó al
saber que el comprador era el chavismo venezolano.
Gracias por la
aportación con este enlace sobre lo que pudo ser la solución absoluta
del litigio histórico de Rumasa antigua a costa de arruinar España. Algo
que no consintió D. José María en cuanto supo quién estaba detrás de la
compra.
Mi trabajo, misión divina como decía él, al lado de D. José
María comprendía la discreción y la prudencia, siendo más mis
conocimientos sobre lo que callaba que sobre lo que daba a entender
acerca de las soluciones factibles con negociaciones de alto nivel.
Sobre esta negociación en concreto, hablamos D. José María y yo a
medida que iba conociendo los pormenores de lo sucedido en años pasados.
Me dijo que hubo muy avanzados acuerdos con el intermediario alemán que
mantenía en secreto-como exigencia de confidencialidad- la identidad
del comprador de retasaciones por valor de 15.000 millones de euros.
Sin embargo, fue el mismo D. José María quien abortó aquellos tratos
cuando se filtró que el comprador era el gobierno chavista y las
intenciones rastreras que se encontraban detrás de la compra de la
cesión.
Pregunté al gran empresario que si fue consciente de la definitiva
solución a expensas de la ruina de España y me contestó que él quería
Justicia pero no a costa de destruir el país que amaba y a los
españoles. "La justicia no es justicia si cometo injusticias para
conseguirla, Nacho".
Ya que esto ha salido a la luz, en próximos
artículos de los diarios y semanarios digitales donde escribo,relataré
lo sucedido estos años acerca de esas negociaciones que pudieron
significar la salvación en todos los sentidos para el gran empresario.
Su conciencia firme, la ética de su moral sólida, evitaron que Chávez se
saliera con la suya. Eso dice cuánto de integridad existía en D. José
María estando obligado a defenderse de la criminal trampa que otros le
provocaron hasta el final de sus días.
El periodista Luis María Anson ha hecho unas declaraciones en México, al periodista José Cárdenas,
en las que se muestra partidario de la censura en Internet. Vuelve así a
sus tesis juveniles, cuando se mostraba completamente contrario al
sufragio universal y consideraba un peligro y una herejía la libertad de
expresión.
Hemos solicitado a nuestro colaborador Ignacio Fernández Candela su opinión sobre esas declaraciones:
“Las aspiraciones de Luis María Anson
sobre la regulación de la libertad de expresión son comprensibles
existiendo ilimitación por internet para poder denunciar públicamente
aquellos abusos que antes se silenciaban tras la manipulación de los
despachos.
Activar al máximo el derecho de esa libertad y proponer penalizar a
los que lo exceden, según él, es manifiestamente incoherente y
contradictorio, y en todo caso una sugerencia intolerante que al
periodista le gustaría satisfacer para ocultar un pasado y un presente
incómodos a sus ambiciones personalistas, teniendo como tiene muy
engañado al público del mundo allá donde vaya. Es de fácil perorata y
nulo ejemplo ético personal. Demostrado según sus obras que dicen más
que sus fútiles palabras.
Los excesos de la libertad de expresión son una quimera de Anson
pues ya está suficientemente contemplado desde el punto de vista
jurídico. Otra cuestión es que este democrático intolerante desee una
censura-que es a lo que alude- para silenciar las vergüenzas que van
aflorando de su vida personal y profesional a raíz de los abusos
laborales practicados contra personas honradas que lo denuncian”.
Luis María Anson. /Foto: YouTube.com.Ignacio Fernández Candela. Escritor.
A tenor de lo que compruebo personalmente de Luis María Anson,
respecto a sus usos éticos de dudosa fiabilidad aprovechándose del
trabajo ajeno, y lo que conozco del conjunto sobre el carácter
especulativo de su carrera profesional-basada en el premio desmesurado
por servicios prestados, para mayor interés especulativo de los poderes a
los que ha vivido arrimado durante décadas-, el último desvarío en El Mundo
ejerciendo de correveidile, al más puro estilo del matonismo,
advirtiendo públicamente a Pablo Iglesias de que no se salga de las
líneas del Sistema, roza el ridículo impenitente que solo puede provocar
su afán de protagonismo, ansioso por recuperar la influencia perdida.
¿El CNI le susurra al oído las condiciones patrióticas con las que
todo borrego ha de pasar con mansedumbre por el rodillo del orden
establecido, salvo pena de que se concentren informaciones incómodas que
puedan subyugar al rebelde, con escarnio público y exhibición de
vergüenzas particulares incluidas? Tremebundo lo de Anson.
O continúa siendo una escurridiza anguila periodística que discurre
con facilidad por todas las breñas de las bambalinas del poder oculto, o
es un indiscreto e imprudente que no calibra el alcance de sus
ambiciones, propagando bulos amarillistas basados en especulaciones sin
sólido fundamento.
En este caso más valdría que la senectud le impidiera calcular el
alcance de sus despropósitos ególatras, tal y como hizo atacando a El País cuando dirigía el ABC con el fin de captar más lectores. Trucos baratos de lo trilero asociado a lo periodístico, especialidad del segundo Joaquín Vila, con tal de embolsarse mayores dividendos y fama mantenida.
Más valiera que fuera así porque si hay fundamento en la amenaza,
estaríamos avivando brasas aparentemente extintas de las ínfulas
dictatoriales que aparentemente dijo el académico combatir. Aunque a
estas alturas de esta extraña democracia ya se sospecha cómo ha
funcionado la corrupción por sistema y subrepticiamente; la que aún no
se ve, no la descubierta cuyos daños pueden ser menores que los que
verdaderamente estamos padeciendo sin identificarse a los verdaderos
culpables.
No siendo Pablo Iglesias santo de mi devoción es de
alabar la corrección política con la que ha recogido este guante lanzado
por el impetuoso Anson, para convertir la advertencia en un ariete
contra un Gobierno que ya inicia debilitado la legislatura y con la
credibilidad en cuarentena. La imprudencia de Anson en
sus ambiciones personalistas, una vez más, sería más deseable por
oficiosa que la supuesta oficialidad pretendida al pronunciarse en el
aviso contra el avispado líder podemita.
Llama la atención, en la derrota de su influencia que el periodista
ha ido perdiendo con el paso del tiempo, la referencia a múltiples
fuentes en sus artículos como si él fuera muñidor exclusivo de los
poderes fácticos, y hasta inciertos, en esa suerte de ciencia ficción
que se ha ido montando con el objetivo de acaparar la atención, y los
beneficios monetarios que ello conlleva, con tal de no perder la comba
del protagonismo del que tanto gusta alardear.
Ególatra oficioso o indiscreto del oficialismo, lo cierto es que Luis María Anson ha perdido la respetabilidad de tanto malgastarla.