GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

martes, 13 de marzo de 2018

La inmunda demagogia sobre la derogación de la prisión permanente revisable


Ignacio Fernández Candela.
Por respeto a la madre de Gabriel que pidió no alimentar el rencor sobre la asesina de su hijo, guardé en la cartuchera el disparo que había dedicado, con indignación visceral, a la asesina. Ese artículo queda archivado después de quemarme las entrañas el cinismo homicida de esa basura humana que, esperamos tantos,  se pudra en una cárcel dominicana de por vida.  Pero no callaré frente a los miserables que abogan por los derechos del criminal.
Los depredadores racionales obedecen al instinto de la aniquilación del prójimo y a la ausencia de culpa. Están vacíos pese a la apariencia, son muertos vivientes, trozos de carne que caminan por inercia, cadáveres de la existencia sin derecho a réplica; o así debería ser entre los hombres de buena voluntad… y mujeres, se entiende. No  es la prisión permanente revisable lo que genera un debate de conciencia, sino la influencia anómala de un conjunto social desviado que equipara a las víctimas con los verdugos. Hay debate pero sin cognición. Acaso tan vacuos los demagogos que pretenden la derogación, como la mente de los asesinos que relativizan el crimen.  Vacíos.
 En eso estriba la polémica del trato al culpable: en dignificar la criminalidad y equipararla al derecho social. Resistirse es una obligación de conciencia para confrontar con esta tendencia de dignificar a la escoria. Una aberración que solo puede ser argumentada por los mismos que ejecutaron a cientos de inocentes en España y cuantos jalean y homenajean a bestias capaces de matar cuando alguien lleva en brazos a un bebé; o justifican a una alimaña como a esa Ana Julia Quezada-lamento el formalismo de escribir su identidad con mayúsculas- que además de ser objetivamente  negra-cualquier raza es tan digna como las otras- mujer e inmigrante, es por añadidura de sus actos una auténtica hija de la grandísima guarra de Satanás, sin paliativos. Si ha ganado el aborrecimiento de la gente es por ser una mierda de asesina; así se queda el calificativo cuando oigo a la gente nombrarla por la calle. Es la psicópata que acabó con la vida de Gabriel y mostró un cinismo satánico a la altura de su sobrante existencia plagada de mal y crimen reiterados.
Objetivamente. Negra, inmigrante, asesina. Ajustado a realidad pero solo por lo último se ha ganado el odio del mundo. Si hubiese sido autóctono, blanco y hombre, el encono sería el mismo. Cabe la especulación en mentes retorcidas y parásitas que procuran polémica con cualquier oportunidad. Oportunismo de inmundicias políticas y periodísticas ya conocidas.
Solo los imbéciles y los míseros, con rasgo de sociopatía no diagnosticada,  pueden defender tamaño calibre de psicopática maldad. Solo. Y observando a los que lo hacen cabe corroborar que en España poseen influencia gentuzas indignas a sueldo de la especulación sin entrañas.
Contra la cadena perpetua, edulcorada, están los terroristas de vida fácil que se organizan para matar con el pretexto de reivindicar derechos; ese cinismo homicida tan confiado lo recogerán como siembra de vida, que aquí estamos todos de paso; instintivamente el PSOE de aquel Largo Caballero que provocó un golpe de Estado contra la II República e inició la Guerra Civil obligada la mitad de la otra España a defenderse para no ser aniquilada impunemente; ese podemismo comandado por el hijo de un terrorista del FRAP y cuantos lo secundan a pesar de sus ya demostradas insuficiencias ideológicas y personales. El PNV cuyo posicionamiento político le obliga a parasitar de las migajas de poder en la tierra de nadie de lo irrelevante, salvo para ejercer influencia en negociaciones de bajo nivel para contentar a grupúsculos y obtener beneficios residuales. Políticos de la corrupción moral que se alinean con el criminal, como con la memoria imperecedera del gen depredador que a unos y a otros ha caracterizado desde los orígenes. La memoria del instinto dañino los supera y sin escrúpulos se abundan en una demagogia pestilente y ofensiva.
La tibieza de Ciudadanos es una vergüenza frente al dolor de quienes han sufrido descarnadamente la pérdida de sus seres queridos. Vergüenza.
La aniquilación y la ausencia de responsabilidad moral se aúnan como si fueran las consecuencias de una deformidad genética asociada a la psicopatía, además contagiosa. Es realmente repugnante cómo esos desviados defienden a los asesinos frente a la indefensión de los asesinados. Algo retorcido está latente en monstruos que bajo la consigna de lo progresista, traspasa los límites de la coherencia e infunde el esperpento normalizado por la santificación de la maldad.
Antes  de la llegada del miserable Zapatero al poder-el 11-M fue el punto de inflexión de los cambios drásticamente impuestos en España hasta la degeneración actual-, existía una ponderación generalizada de valores morales como regla básica para distinguir el bien del mal. Había una mayoría que se regía con equilibrio personal aceptando las normas colectivas para desarrollar una convivencia pacífica y armonizada. La tendencia hoy es arropar a quien genera un crimen y excusarle en defensa de los mismos derechos que una alimaña arranca a quien violenta. No es un instinto anómalo sino corriente y sucede en un tiempo en que emerge la inmundicia residual de un ser humano que hoy en día aglutina, en las masas informes de la desviación moral aceptada, lo peor de sus instintos: una conciencia desintegrada. Hablamos de alimañas con argumentos racionales, en realidad bestias surgidas de una sociedad cuya guardia baja ha generado la pontificación del criminal.
Cualquier excusa es lícita para denigrar el sentido común y anatemizar la inocencia de los más desprotegidos. La imposición de un nuevo orden moral apesta por las calles con apariencia de reivindicación. Los vómitos de la manipulación huelen a rosas para pituitarias enfermas. Volver a actuar criminalmente forma parte de la naturaleza del asesino, del violador, del pederasta, del terrorista y del político y el periodista.
España es un país tomado por gilipollas y retorcidos depredadores de los más bajos instintos. Cuanto más nos adentramos por la visceralidad de las circunstancias que nos embisten la conciencia social, en este laberinto de pasiones donde parece imponerse la insensibilidad y la justificación de la barbarie, peor se afronta un futuro desequilibrado hasta en las nociones más elementales de justicia. No es de extrañar que los asesinos sean defendidos por los mismos de siempre.
Retratado queda el submundo de esta España que intentan convertir en un aquelarre de adoración al mismísimo Satanás. Y parecen normales los muy canallas.

sábado, 10 de marzo de 2018

La gorrinada de Luis María Anson

Fuente: Rambla Libre.com

Ignacio Fernández Candela.
Los sueños son raros pero esclarecedores. Ya relaté aquel en que Anson se travestía y Vila era empalado para acabar la extraña ensoñación con un perro que diligentemente recogía las cagadas, con perdón, junto al medallero honorífico del académico.
Ayer soñé que un cerdo bastante glotón, sonrosado como la tez de un Gargantúa estreñido, acompañaba la solemnidad de Luis María allá por donde iba. Nadie lo advertía y se hacía un lío entre las piernas del egregio periodista que ya de por sí tropezaba consigo mismo, a cuenta de una barriga prominente que entorpecía su marcha hacia los atriles de las conferencias moralizantes. Él mismo, sí, el Príncipe de Asturias a pulso merecido-quizá de otros que lo sostuvieron-; mérito supuesto a pesar de sus erráticos comportamientos personales. Y no sé cuántos más trofeos que caben en su soberbio, rechoncho y henchido orgullo, amplio como su cuerpo convenido de colesterol malo. Esos chuletones de todos los días minan la salud que no la cartera de la que ahorra dinero sin pagar el trabajo. Pillín el moralizador nos ha salido. Peor es Vila: un compendio de cara y dureza, acaso del alma. Algunos me dicen que ese lleva la maldad en la mirada. Y el infierno, añado.
El cerdo lo acompañaba sin que nadie lo advirtiera pero disimulaba el excelente, excelentísimo le queda grande en mi sueño y la realidad,-como si no fuera la pocilga con él. En una de estas idas y venidas-creo que reconocí el edificio de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón por la pestilencia a rancia hipocresía que me costaba soportar en ese momento del sueño-, cuál fue la sorpresa cuando de repente vi  al cerdo subiendo solemnemente a dar la conferencia, en tanto el académico se quedaba rasando el suelo como si hociqueara. Acaso rastreaba no se sabe qué premio al que sumar a los muchos acumulados-vanidad de vanidades y solo vanidad-durante su ostentosa y especulativa, a partes iguales, existencia.
Recuerdo bien antes de despertar que el animal pronunció una conferencia paradigmática y hasta parecía sincero en el discurso. Al poco desperté con la duda de quién había pronunciado ese discurso y quién rastreado el piso sin que ninguno de los presentes en el salón se diera cuenta del cambiazo. Igual, en fin, en el extraño sentido de un sueño así no había diferencia.
Luego leí su artículo en El Imparcial, donde en la poltrona presidencial aparenta ser lo que no es, como Vila, y me pareció oler a cerdada, a hipocresía rancia como la expedida mientras soñaba con la Fundación Ortega-Marañón; la misma que se quedó decenas numerosas de recortes originales de El Sol desde 1918 hasta los años de la Guerra Civil, un tesoro, periódico donde escribía sus columnas Ortega y Gasset. Se apropiaron de lo mío además de no pagarme por un intenso trabajo. Para más inri, Joaquín Vila, el periodista con cara de gangster de tebeo, ejerció  un matonismo acostumbrado -pregunten a Enrique de Diego-, cobardemente, tras la mesa de su despacho al que tiene atornillado el culo por méritos que van más allá de una profesionalidad dudosa, según muchos colegas periodísticos.
El sueño me indicaba algo y al poco leí estas hipocresías tremendas que el Anson pasa por buenas, permisivas, redundantes con su esencia profesional tan bien disimulada ya que la personal chirría o gruñe; al menos cuando yo sueño.
 Más tarde, sin saber si la conciencia me dictaba la segunda parte de un sueño en el que poder dirigirme a Anson, escondido en su despacho desde donde me leía mis centenares de artículos que le he dedicado, era yo quien le hablaba con altavoz de modo que mi voz le sanara una presumible sordera ante la demanda de justicia elemental. Creo recordar que fue así:
Luis María, Anson, majeteque nos conocemos. Se te ve el plumero y si te descuidas con esos andares de ganso hasta se te ve el culete.  Traqueteas como una máquina rota y los pantalones se te remachan cada mañana porque no cabes en tu cuerpo de tonel, de tan ricas viandas que te ventilas sin pagar a quien te las provee. ¿Dónde está lo mío sin abonar-90 artículos posicionados en primeros lugares de internet- y la disculpa por el puerco comportamiento de El Imparcial, tan digno digital, venga ya,  contra mi persona?
 Anda que si te hubieran tratado tan mezquinamente en tu trabajo, no de correveidile sino la tapadera periodística, como tú tratas a quien explotas, … Que se lo pregunten a Luca de Tena que en paz descansa lejos del tufo de la traición que otros en vida todavía, por poco tiempo, expelen. Cualquier día en un paso se te caen los pantalones a los tobillos de tanto que bamboleas tu orondo cuerpo y achicas las arterias; no sé cómo estarás absorbido de mala sangre. Algo ridículo en tan gimnástico adulador que como un contorsionista de circo te adaptas a la audiencia con tu verborreico, perdón, ditirámbico verbo para encandilar al personal. Bien sabes de la treta de la arana para llevarte al huerto al género femenino que dicen las malas lenguas, serán, te entusiasmaba desde tu poltrona de superioridad machista. ¿Por qué fuiste jurado de concursos de belleza? Solo Dios lo sabe.
Siendo tú moroso que no pagas el trabajo bien hecho, mío, ¿te atreves a hablar de equiparación de sueldos entre hombre y mujer, para poner el grito en el cielo con tan injusta afrenta durante el discurso en el Club femenino de las 25? Pelota, o más bien peloto; en todo caso un mentiroso compulsivo que vas de niño bueno, ya ves con ochenta y tantos, cuando has sido tan miserablemente travieso. Hipócrita, ¿si no pagas ni al masculino vas a pagar en femenino? Explotador sin honestidad, ¿dónde está tu conciencia?, que te crees que los demás trabajan por tu cara ajada  o la dura de Vila, el abusador evanescente cuando delira entre aromas de una afición tan consabida y etérea.
Y mira que me acuerdo de lo hipócrita de tu condición de mala baba, de palabra desperdiciada, de saltimbanqui del separatismo nombrando a Pujol español del año, y de tu cinismo recalcitrante, pura bazofia discursiva, encumbrado por no se sabe qué méritos cuajados en el despacho de las especulaciones. Méritos ¿Los habrá verdaderos? Lo dudo con la moral que me has mostrado y la poca dignidad del abuso que estilas. Tú, bien nacido, ¿hablas de igualdad de sueldos cuando eres mal pagador y aprovechado que obvias las injusticias esenciales que cometes para erigirte en juez supremo de la equiparación salarial? Cinismo es poco, lo tuyo es aberración. Joé con el Anson.
Hay que ser lerdo de espíritu, o malintencionado, o una mezcla de lo uno  y de lo otro. Con una dosis de ruindad que tan magníficamente secunda tu don nadie Vila, del que se sabe de sus correrías tan poco decorosas y tan bien camufladas tras la dirección de tu periódico que te atiborra la tripa de banquetazos a base de explotar, miserablemente, a quien te rindió beneficio.
De qué vas Anson si has perdido la credibilidad elemental que es la honra de tu persona más allá del artificio hecho a medida de tu fama de moralista. ¿Dónde te dejaste la honestidad y la conciencia equilibrada, mal pagador de trabajo ajeno que bien te pagan el tuyo para vivir a la sombra de una fama de prohombre que dudo merezcas?
 Déjate de pamplinas y sé honesto. Las cuentas que rindas cuando te vayas no engañan".
 Y desperté.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Luis María Anson, el saltimbanqui del separatismo catalán que nombró a Pujol ¡español del año!-Rambla Libre.



Luis María Anson, el saltimbanqui del separatismo catalán que nombró a Pujol ¡español del año!





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Ignacio Fernández Candela.
A pesar de los muchos favores que Luis María Anson ha hecho al independentismo catalán cuando el sectarismo todavía estaba en estado embrionario durante la Transición, no se le puede llamar separatista. Al menos en el sentido puigdemontianode la acepción, pues el ínclito periodista con fama de correveidile del poder que tercie para escalar la montaña altísima de sus vanas ambiciones-polvo somos y en polvo nos convertiremos-, se rasga las vestiduras farisaicas y clama a escándalo, , ¿ahora?, con una memoria selectiva que le impide recordar, por pura vergüenza ajena, que nombró español del año a Jordi Pujol allá por los años ochenta. Y no solo esa aberración, sino que antes le montó una defensa nacional que dio vial libre a posteriores acciones delictivas que han degenerado en el amago de la proclamación de una república… o lo que sea.


Jordi Pujol, español del año en Abc. ¡Cuánta infamia!


En la poltrona directora del ABC antes de asestar la certera puñalada de la traición a Luca de Tena,  sabía que debía arrimarse a los poderosos que pudieran suponer una lanzadera para sus muchos proyectos personales. Allí donde husmeó el dinero, acertó de pleno en entregar las dádivas de la lisonja y enaltecer al capo mayor de la mafia política en Cataluña que era y es el amigo del alma vendida al diablo, Jordi.
 Los escrúpulos son pocos en el momento de enriquecerse con una moral fallida tal y como comprobé personalmente como Enrique de Diego, los dos que soportamos el parasitismo contra nuestro trabajo, el mobbing denunciado públicamente-con la verdad incontestable por delante- y que tan hondo ha calado en la imagen pública del octogenario rey del mambo nacional. Pocos escrúpulos basados en el cálculo de beneficios al precio de la especulación sin límite; tal y como ha resultado la saca pujolista que ha puesto en peligro la estabilidad de España para encubrir tejemanejes corruptos durante casi cuarenta años.
Español del Año en 1984, así de ufano e inconsistente era el parecer ansoniano que hoy se escandaliza cuando en el ayer aprovechó la coyuntura para alargar la zancada y llegar a sus metas con ese método oportunista que tan expertamente practica el segundo de a bordo y grumetillo intemporal de su jefe que es el incombustible Joaquín Vila. Incombustible por la cara granítica la de este elemento; no arde ni se inmuta cuando abusa del trabajo ajeno y además practica el matonismo más abyecto, acostumbrado.
 Con abyección y cálculo dicen que se premió a un Pujol que ya rendiría cuentas a los colaboracionistas llegado el momento de agradecer los detalles. Unos bailaban el agua mientras otros montaban un corral segregacionista que décadas después ha estado a punto de provocar una crisis definitiva y con tintes de guerra civilismo; tal y como lo pretendió el mercenario-violador pagado por la GeneralidadJulian Assange,  para llamar a las armas al catalanismo. No se anduvieron con chiquitas, no será que no lo han intentado todo.
La defensa numantina del premio Príncipe de Asturias de Humanidades-ya ven lo que da de sí la explotación laboral-y de Comunicaciones-ahí si que se la da bien hacerlo secretamente entre despachos- de Pujol ante el escándalo de corrupción de Banca Catalana, lo convierten en el bufón español del separatismo que siendo un circo no le han faltado jamás domadores de fieras y payasos para entretener y distraer a la opinión pública. Las cabriolas del periodista que vive su declive personal han sido verdaderamente espectaculares y hasta ridículas; todo fuera por contentar al director de pista catalanista. Cierto es que el tiempo pone a cada uno en si sitio, la credibilidad de Anson es nula y, por lo que a mí respecta, moralmente extraviada.


Luis María Anson, un fraude. /Foto: ecoteuve.eleconomista.com.
Pujol hoy es un decrépito avaro que ha dejado en evidencia la corrupción de una saga familiar putrefacta y Luis María Anson, en su cómodo y obligado retiro porque ya no pinta nada que pueda interesar a nadie, salvo a la guarida donde se esconden los amigos de la explotación laboral, se echa las menudas manos a la cabeza pensante que fue, tirando la piedra del premio del año para abochornarse  décadas después del espectáculo que él mismo alentó, no sin cierta dosis de ignorancia, cinismo,  además de quién sabe que más razones.
Luis María Anson, el listo que premió al gigante de la corrupción secesionista, cómicamente nombrado Español del Año, toma castaña ansoniana, fue un saltimbanqui de la especulación en defensa del mayor corrupto en quien podía confiar su profesionalidad periodística. Ya es hora de tenerlo en cuenta cuando menta, en cualquier oportunidad su estelar influencia, con una adoración al ego sonrojante. 
Todo un  alarde de yerro e intrascendencia sus amistades premiadas que pone un broche de oro falso a su trayectoria; la tan  extensamente premiada por esos métodos no tan encomiables que se le van descubriendo en la recta final de su carrera insigne hacia ninguna parte.



jueves, 2 de noviembre de 2017

Exconseller Santi Vila, resto de tumor sin operar-Rambla Libre

Santi Vila. /Foto: lavanguardia.com. 

http://ramblalibre.com/2017/11/02/exconseller-santi-vila-resto-de-tumor-sin-operar/


Exconseller Santi Vila, resto de tumor sin operar



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Ignacio Fernández Candela.
Quizá una mayoría de españoles vea muy claro lo que un Gobierno exultante y triunfalista no quiere o no puede ver, cegado por la victoriosa como improvisada derrota de Puigdemont y sus correligionarios: hay insuficiencia en las decisiones que pueden revitalizar el germen de la independencia, no solo ya en Cataluña sino en otras regiones. Dejar la puerta abierta al ladrón, invita a delinquir y a justificar el delito. En este caso la puerta constitucional debería cerrarse a cal y canto a quien la intentó violentar, de lo contrario la próxima vez no necesitará descerrajar la convivencia para alcanzar los propósitos.
No puede haber reforma, ni encubierta ni abierta, de la Constitución para contentar las ambiciones separatistas. Será un trampolín en el futuro para justificar por la fuerza la segregación. No hay que dar ventajas a cuantos han procurado destruir casi cuarenta años de democracia.
El 21 D puede ser una trampa innecesaria que nos devuelva a la tensión de estos días, si antes no se actúa para salvaguardar los intereses legítimos de una Cataluña liberada. Son demasiados los riesgos e innecesarias las deferencias con quienes incluso habían pagado al mercenario-violador Julian Assangepara provocar un conflicto armado en Cataluña. Las intenciones han sido tan descabelladamente malvadas que solo la apisonadora legal en defensa del Estado de Derecho puede evitar futuribles crisis antes de que el enemigo de todos aprenda de sus errores.
No existía viabilidad estructural ni institucional para una independencia y ni pagaban ya la nómina de octubre a la numerosa caterva de funcionarios comprados sectariamente por la Generalidad. No eran nada ni podían ser nadie y todo degeneró en un esperpento a la altura-bajeza de sus humillados protagonistas… Aún así nos han obligado a tomar muy en serio la supervivencia de la democracia. No tenían ni media torta y nos han vapuleado sin piedad e intentado derruir nuestras bases estamentales. Por ahora el peligro no ha pasado a pesar de la acción de la Justicia contra los responsables. El mal endémico de la segregación subyace a cualquier precio, a pesar de la orden de busca y captura del cobarde expresidente de la Generalidad.
El Estado sobrepasado ha sido defendido por la soberanía del Pueblo y ahora le toca al Estado redirigir la situación lejos del espacio de conflicto. Desgraciadamente, solo parece limitarse a bordearlo aún con la influencia nefasta del mal catalanista acechando en próximas elecciones. La jugada maestra de Rajoy no lo será tanto si da aire a los revoltosos y renovados bríos para volver a intentarlo.
El ejemplo de Santi Vila, exconseller de Empresa y Conocimiento de la Generalidad,  no deja de ser un descarado intento de evitar la acción de la Justicia cuando ya todo estaba perdido. Acaso con las órdenes de quienes parece disentir en público, viene a cumplir los mismos propósitos independentistas con un plan B en marcha,  por si fracasaba el de Puigdemont. Vila sigue a sueldo encubierto del mismo separatismo que hoy se cree derrotado. Salió por la puerta de atrás despojado del uniforme totalitarista, pero la mente fanática permanece a las órdenes del que maneja el cotarro tras las sombras. Santi Vila es un resto del tumor, como Ada Colau un tumor en sí mismo sin operar en Cataluña. Nada está atado y bien atado después de semejante crisis.

La bufonada escapista de Puigdemont-Rambla Libre


http://ramblalibre.com/2017/10/31/la-bufonada-escapista-de-puigdemont/

La bufonada escapista de Puigdemont













 Artículos y entrevistas de Ignacio Fernández Candela en Rambla Libre
.Artículos y entrevistas de Ignacio Fernández Candela en Rambla Libre.



Carles Puigdemont, en Bruselas. /Foto: elconfidencial.com.
Ignacio Fernández Candela. 

Cualquier delincuente busca la impunidad del delito y procura escapar de la acción de la Justicia.  La consciencia delictiva es inherente al intento de fuga, por lo que no debería extrañar el amago del expresident contratando el asesoramiento de un especialista en derechos humanos de asesinos etarras, para librarse la quema de sus incendiarios fines que no lograron prender en Cataluña.

Y no será porque patéticamente no lo hayan intentado él y sus secuaces, buscando una confrontación que no han secundado los cobardes insurrectos, ni ha alentado una comunidad internacional curada de espanto ante el esperpento nacionalista. El Houdini de pacotilla ha improvisado todo tipo de trucos y no le ha resultado ninguno con estos últimos coletazos de la república catalana que nació como un aborto para ser adorada por una secta de zombis, a los que al menos les funciona el instinto de la conservación para acatar el artículo 155 sin rechistar.

Los traicionados son muchos y queda por ver cómo se tiran a la yugular de unos y otros sacándose los trapos sucios. Los protagonistas de esta astracanada aún han de sufrir un amargo despertar en los tribunales, para tomar consciencia del desastre chapucero.

De Carmen Forcadell no se sabe si está más cerca de un destino penitenciario que de un tratamiento psiquiátrico, esperemos que sin necesidad de una camisa de fuerza. Porque debe de producir mucha frustración haber impulsado como una posesa este aquelarre separatista para ver que, además del fracaso estrepitoso a nivel mundial, el brujo mayor se escapa y abandona a toda la secta obligada a asumir las consecuencias del engaño. Debe de doler como para darse cabezazos contra una pared, por lo que además de la camisa de fuerza sería aconsejable el uso de un casco para preservarla de mayores lesiones cerebrales que las hasta ahora sospechadas con sus incalificables modos de actuar.

Oriol Junqueras sobre la traición podría escribir un libro autobiográfico empezando por la de  él mismo contra el sentido común. Cuando con la perspectiva de los años entre rejas observe la calma de los días y la nula oportunidad de las ambiciones, verá estos aciagos días como una conspiración de descerebrados cuyo fracaso es el triunfo de la sensatez y la dignidad. Quizá la autocrítica le resulte feroz pero será toda una evolución cuando por fin la reflexión se le ajuste a la realidad.

Romeva,-quien no tiene un solo pelo de tonto, ni de listo- puede ser toda una inspiración Del sentimiento trágico de la vidade Miguel de Unamuno, quien en el capítulo 5 del ensayo-La disolución racional- se preguntaba si la verdad se vive o se comprende. Una verdad de absurdo y ridículo que podría sumir al responsable de asuntos exteriores en una depresión tan profunda como las mentiras que esgrimió para engañar a Europa sobre el éxito del procés ya finiquitado. La verdad la vivirá y la comprenderá proporcionalmente al descubrimiento en detalle de una gran farsa con la que pretendió estafar al mundo entero a través de embajadas no reconocidas por nadie.

Ada Colau, la emperadora de la ambigüedad como la ha definido Borrell,  de la estupefacción como si con ella no fuera la cuestión independentista debería pasar al sentimiento de la responsabilidad asumiendo presuntas conductas delictivas que solo han cesado cuando  ha fracasado Puigdemont. Su cara es un poema en condiciones normales pero en las de la sorpresa es aún más desagradable, porque la mistura de la mezquindad con la estupefacción refleja lo absurdo que es una trepa como ella en la alcaldía de Barcelona desde donde ha pretendido dañar al Estado español y aus ciudadanos. Alguna migaja de las querellas debería echarse a la boca el pajarito.

Llegado el momento de enfrentarse a las responsabilidades penales, Carlos Puigdemont huyó al escuchar los cantos de sirena del ministro de inmigración belga. Peor fue el desengaño cuando el viceprimer ministro desautorizó a  Theo Francken quien ahora reconoce la ligereza de su proposición que puede provocar un conflicto diplomático con el Gobierno español. Reglas, leyes, usos elementales de cortesía política y diligencia institucional; todo lo contrario a lo mostrado por el expresident que en sus declaraciones de hoy,  ha entonado la cansina cantinela de represión y falta de garantías democráticas que no han resultado para engañar al mundo con la bravata independentista.

Lo cierto es que el mamarracho ha corrido  a ponerse a salvo y, ante la negativa a ser acogido en exilio, ahora disimula esa solemnidad que nunca poseyó, la que resulta ya un ridículo permanente allá donde vaya.

Solo le falta recalar en Venezuela con el narcogobierno bolivariano. Y no sería de extrañar contemplando este grotesco culebrón catalanista que es vergüenza universal. La invitación del dictadorzuelo Maduro la tiene y en España hay embajadores de honor en las filas podemitas. Todas las facilidades para el escapista sin honra al que se le oyen las campanillas de bufón en cuanto se mueve.