GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
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jueves, 7 de junio de 2018

¿Un presidente Pedro Sánchez que nadie ha votado? Elecciones ya- Artículo en Rambla Libre












Ignacio Fernández Candela.
El nombramiento de Pedro Sánchez como Presidente de España va a exaltar la pasión dormida de millones de votantes posicionados y escarmentados en los antípodas de este nuevo Gobierno, amarrado por intereses y codicias tan dispares como desintegradoras para el conjunto del país.
Por eso el oportunista Pedro Sánchez no convoca elecciones que podrían comportar el revulsivo ante lo que millones de ciudadanos consideran una traición digna de recibir una ejemplarizante respuesta democrática. Una respuesta masiva y concluyente que sirva como protesta contra la trampa de la moción, para salvar una situación extrema que es el éxito de este golpe propiciado por la picaresca más que por la inteligencia política. Un juego de estafa trilera en el que la participación del desavisado Mariano Rajoyanticipaba una severa derrota. Engaño al fin y al cabo cuyas pérdidas asume indignado el electorado popular y no pocos potenciales votantes, quienes jamás darían un voto de confianza al socialismo que por imperativo llega a la bancada gubernamental.
Con la izquierda en el Gobierno los ex votantes de Podemos y del PSOE acudirán a la miel cuando antes huyeron de la quema. Esperan una recomposición que afiance un gobierno de mayoría absoluta para la próxima cita electoral. Necesitan recomponerse y por eso no sacan el pastel del horno antes de tiempo. Siempre el juego sucio y picaresco del bajo fondo político. Así empezó el infierno venezolano, solo que aquí se trata de España, una España dormida pero garante brava de su Historia.
 Esta moción de censura pasa por ser la puñalada trapera jamás registrada desde la Transición, si no incluimos la del 11-M perpetrada con el uso y la manipulación de 192 asesinados-, siendo de alabar que en esta ocasión no se hayan servido del derramamiento de la sangre como Zapatero.  Los socialistas siempre aprovecharon los intereses dispersos de los partidos satélite que una vez más ganan tramposamente al conjunto de un país que no parece disciplinarse por las ruinas pasadas, cada vez que el puño y la rosa han irrumpido accidentalmente-accidentes provocados en todo caso-para arruinar en pocos años a todos. Con minorías a contracorriente del bien común la historia parece que se repite y con peores expectativas.
La moción de censura se ha impuesto por los deficientes reglamentos que facilitan una estafa moral contra el Pueblo. Regla democrática por las insuficiencias de un sistema que permite dejar el futuro de una gran mayoría en manos de una exigua minoría. De las manos de un más que corrupto PSOE y del radicalismo podemita, entrambos a caballo de las ambiciones independentistas para fulminar el Estado de Derecho mediante demagogias y pactos inconfesables, ha llegado este sorpresivo asalto a los cielos cuando estos dos partidos son los que han practicado política rastrera cuajados de la misma y hasta peor corrupción que han denunciado.
Esta moción de censura conforma una maniobra solo posible cuando se carece de escrúpulos morales y se pretende manipular el Estado de Derecho prescindiendo de la soberanía del Pueblo.
Pedro Sánchez es un gobernante que bien podría tildarse de bastardo en democracia. No tardará, con los primeros exabruptos y el intento de cumplir las promesas secretas que lo han hecho presidente, en salir la gente a las calles con indignación desatada exigiendo que no se espere para convocar Elecciones Generales, toda vez que dos años son muchos para dejar que un oportunista sin programa de gobierno, pueda torcer lo constructivo ganado estos años para volver a los perores tiempos del PSOE sin que nadie los haya llamado desde las urnas.
Este Pedro Sánchez votado por minorías y refrendado en la moción de censura por numerosos partidos que tienen  en común avaricias dispersas contra España,  no es presidente legítimo de nada. Antes de que se planten las bases de destrucción generalizada en todos los ámbitos, convocatoria de Elecciones Generales ya.

Pedro Sánchez y el Gobierno Frankenstein cobran vida- Artículo en las nueve musas

Pedro Sánchez y el Gobierno Frankenstein cobran vida

 https://lasnuevemusas.com/pedro-sanchez-y-el-gobierno-frankenstein-cobran-vida/

 La vida llega al Gobierno Frankenstein del que fue muerto viviente Pedro Sánchez, quien inició la presidencia cortocircuitado por una monstruosa moción de censura junto a la radicalidad.

Ahora con mucha prudencia el nuevo Gobierno tildado de ilegítimo al no haber sido refrendado en las urnas, está siendo nombrado por Pedro Sánchez con las miras puestas en las próximas elecciones, cuando agote el resto de esta legislatura que inició Mariano Rajoy.

psoe  Se nota que se está dejando aconsejar. No ha tomado posesión de la presidencia para dejarla al primer contratiempo ni con la previsible suma de ellos; pretende asentar las bases de confianza política que le procuren el beneplácito del pueblo en las próximas convocatorias ante las urnas. Es por ello que no puede mostrar las verdaderas cartas con que ha jugado para ganarse el apoyo en la moción de censura. Antes está un escollo llamado España, la integral, que observa con recelo las quiméricas alusiones a la plurinacionalidad que sin recato ha reivindicado en el imposible y poco plausible intento de contentar a todos.
 Este Gobierno está seleccionado en función de la desconfianza previa que ha suscitado al ganarse la presidencia de modo tan poco edificante y nada democrático. Atar los cabos sueltos de la credibilidad perdida ha sido la premisa constructiva y neutra ideológicamente, con la que dar viabilidad a un proyecto de perfil bajo y lo menos arriesgado posible. Así tranquilizar a cuantos observaban con recelo los primeros pasos del sospechoso Pedro Sánchez.


 Diez mujeres y siete hombres buscan en la innovación del equipo de Gobierno, el olvido de estos orígenes ralos que regresan al poder a un PSOE al que nadie ha votado. Ministerios para calmar los ánimos y no provocar demasiada desconfianza.
 Los ministerios susceptibles de polémica se han resuelto con cautela. Así se tranquiliza a la Unión Europea con la ministra de Economía Nadia Calviño, puntal en la regulación del sector financiero tras la crisis del 2007 y directora general de la elaboración de los presupuestos europeos. Un tiralíneas perfecto que garantiza la lealtad de España a las directrices europeas; se contenta a la numerosa corriente ecologista con Teresa Ribera como ministra de área de Medio ambiente, siendo antes la directora de la Oficina Española de Cambio Climático; el astronauta Pedro Duque es llamado a ser Ministro de Ciencias, Innovación y Universidades, una cartera sorpresiva acorde con los innegables méritos de un Príncipe de Asturias, sorpresivo fichaje que transmite buenas vibraciones. Son carteras previsiblemente competentes y que ayudarán a borrar la mala imagen con que se inicia presidencialmente Pedro Sánchez. Aunque nadie puede confiarse con los antecedentes que lleva.
 Por ello es importante jugar al despiste con el nombramiento de Josep Borrell como Ministro de Exteriores, convencido crítico con el independentismo que ha declarado su convicción de que lo perpetrado en Cataluña fue un golpe de Estado. Borrell es una declaración de intenciones para mantener a raya las ambiciones catalanistas, consciente Sánchez de la aprensión que suscitó a la mayor parte de los ciudadanos de España los guiños previos a las tesis independentistas. Lo que se le supone traición por aliarse con separatistas y extremistas, forma parte de la cautela para aparentar una repentina imagen de moderación.
 Meritxell Bastet será la ministra de Administración Territorial encargada de analizar con el presidente de la Generalidad, Quim Torras, las condiciones para una renuncia unilateral de independencia  y el regreso a la legalidad. Una actividad ministerial que será dada por buena a poco que se acometa con ciertas garantías después de la inaudita pasividad del Gobierno de Rajoy.
 Si bien algunos nombramientos han descolocado a los detractores que esperaban de él una estrategia radical, habida cuenta de con quién se alió para ganar la moción de censura, otros fichajes pueden suponer prontas problemáticas y generar la polémica que precisamente intenta evitar el ilegítimo presidente.
 Su planificación económica es motivo de desconfianza con una subida de impuestos que además vendría de la mano de una ministra de Hacienda denunciada por prevaricación continuada en la Junta de Andalucía. Mal empieza si para contentar al sector de Susana Díaz integra en el equipo a una María Jesús Montero que previsiblemente podría sentarse en el banquillo de acusados por  la corrupción andaluza. Jesús CandelSpiriman, el héoe resistente contra la corrupción de la Sanidad en el Sur, responsabiliza de los males a quien va a manejar las cuentas del país con una sombra de sospecha que, conociendo su tenacidad, el médico se encargará de extender en territorio nacional.
 Pedro Sánchez acomete la difícil proyección de un Gobierno que pretende contentar a su partido y no alarmar al resto de las fuerzas políticas que no comulgan con las directrices socialistas, sin ser separatistas o radicales. Busca una presidencia moderada con la ausencia de ministros podemitas que puedan espantar a sus propios electores; acaso hizo amago de dar una cartera a Errejón, fuera del núcleo Pablo Iglesias, a modo de guiño condescendiente con la izquierda bolivariana, pero surgieron las protestas por lo que se ha entendido un intento de acentuar la escisión en Podemos. O van en grupo o no se consienten deferencias que no pasen por el control del marqués de Galapagar.
 Lo cierto es que es un Gobierno donde nueve mujeres ocupan los ministerios siendo la mayoría profesionales de prestigio con una trayectoria intachable, salvo la citada Montero, garbanzo negro que podría dar problemas a Sánchez y la mema durante la presidencia de Rodríguez Zapatero aseguraba que el dinero público no es de nadie, Carmen Calvo; la vicepresidenta y ministra de Igualdad repite quizá para enfangar aún más su reputación. Ábalos, ministro de Fomento, ya ha demostrado el espíritu de la contradicción, o mejor el de la hipocresía, acompañando a Pedro Sánchez en la ascensión culminada con la sucia moción de censura que ahora se pretende higienizar.
 El resto de las ministras tienen un cheque en blanco, pero limitado en tiempo,  para gestionar las carteras ministeriales con un enfoque distinto siendo el anterior tan criticado: Dolores Delgado como ministra Justicia; Magdalena Valerio, ministra de Trabajo y Asuntos Sociales que está por tumbar la reforma laboral del Partido Popular, generadora de empleo; Isabel Celáa como ministra de Educación; Carmen Montó con la controvertida cartera de Sanidad.
 Luis Planas como ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, fuera de la órbita de corrupción susanista es buen conocedor del sector agrícola nacional y europeo. La ministra de Industria Comercio y Turismo procede la Asamblea de Madrid. Y los últimos fichajes estrella, junto al sorpresivo Pedro Duque y Borrell, son el periodista y escritor Maxim Huertacomo ministro de Cultura y Deporte y el juez, excepcional e intachable,  Fernando Grande-Marlaska como eficaz ministro de Interior según su excelencia curricular.
 Por último la sombra de la nueva ministra de Defensa, Margarita Robles, se cierne sobre una presunta trama muy sucia de robo de bebé que denuncia una madre con pruebas documentales.
 Es un Gobierno de transición, hecho para calmar los ánimos. Parece que ha preponderado la búsqueda de una fiabilidad personal en los candidatos, para minorar los errores y excesos cometidos hasta llegar al Gobierno y así brindar a priori una confiabilidad aceptable y tranquilizadora.
 Pedro Sánchez debería vigilar los gastos propios con la medida impopular que su primera dama ha tomado con un gasto de 500.000 euros para reformar La Moncloa, o ser prudente al anunciarse como presidente con un currículum falseado donde aparece un master inexistente. Cuestiones de confianza  perdida en los inicios del mandato ilegítimo deberían obligarlo a ser tan prudente como consciente de que millones de ciudadanos no lo consideran presidente de España sino un usurpador temporal por las deficiencias de un sistema que le permiten habitar el Palacio de la Moncloa sin habérselo ganado. Todo lo que salga bueno de su Gobierno, se considerará una proeza porque lo malo le acercará aceleradamente a l final de su corto mandato en cuanto se abran los colegios electorales.
 ¿Y dónde queda el compromiso adquirido con decenas de partidos independentistas y radicales  que esperan ser satisfechos, después de apoyar una rastrera moción de censura? Misterio
 El experimento Frankenstein ha comenzado.
Ignacio Fernández Candela

jueves, 1 de septiembre de 2016

Aberración política como alguna periodística

 
  Los antibióticos combaten un mal y son beneficiosos pero el abuso de la dosificación puede conllevar que ese mal combatido se transforme en resistente o socave el sistema inmunológico, siendo peor el remedio que la enfermedad. La bacteria del totalitarismo de alta resistencia en nuestra democracia proviene, triste paradoja, de cuantos remedios se han practicado intentando equilibrar la balanza de las libertades de pensamiento político, incluso arriesgando nuestra razón de ser e identidad como país.
  
 El abuso de la intención en el entendimiento, acogiendo el pensamiento de lo minoritario, ha perjudicado el interés general de la convivencia pacífica hasta el punto de horadar las bases de lo que parecía un sólido Estado de Derecho hoy amenazado por método de implosión desde las propias instituciones. La mal entendida permisividad para con las minorías se ha transformado en la ejecutora de los básicos derechos del conjunto mayoritario. No deberíamos haber llegado a estos extremos de resignación por mal entender el concepto de la libertad sin protegernos de sus enemigos.
  
 En nuestra democracia el sistema electoral ha demostrado que se ha excedido en el empeño de respetar los derechos de los minoritarios, pagando un injusto precio la voluntad mayoritaria que está supeditada a los partidos políticos cuya representación es ínfima y que, sin embargo, por el aglutinamiento de fuerzas menores, han conseguido llegar al poder por el que nadie los eligió. Eso no es democracia sino una aberración surgida del celo por el respeto de las formaciones inferiores que ha degenerado en la violación intrínseca de la verdadera voluntad popular. Existen casos de bandolerismo como fue el de Murcia donde las fuerzas minoritarias han intentado arrebatar el poder al Partido Popular que estaba a un solo escaño de la mayoría absoluta. Los murcianos poseían todo el derecho a indignarse asistiendo a tan indeseables espectáculos de sectarismo sin escrúpulos. Una cuestión es la democracia, la elección en libre disposición de que la ciudadanía decida quién ha de gobernar, y otra los cambalaches sectarios que permite una injusta Ley Electoral no acorde a los tiempos que vivimos. Urgía reformarla para evitar que millones de ciudadanos fueran regidos por ínfimas representaciones crecidas mediante coalición, cuando por sí solas son de inapreciable influencia.
  
 Asistir al aglutinamiento de pequeñas células políticas para vulnerar la selección genuina de los votantes ha sido aberrante, no respetándose la lista más votada ni el criterio selectivo de las mayorías. Para evitar tal calado de injusticia no basta la sugerencia sino la decisión reformista. Si además esas pequeñas células unificadas provienen de un radicalismo desaconsejable para cualquier elemental evolución sociopolítica, esa aberración se convierte en un grave daño dando cancha de poder a cuantos no lo merecen por sufragio universal, por mucho que se finja seguir las reglas del juego democrático cuando en realidad se aprovechan de sus fisuras para intentar exterminarlo.
 
 Ahora el futuro depende, por tercera  vez salvo milagro del próximo viernes,  de la inteligencia del votante que habrá de apartar, de cara a que haya Gobierno, la protesta y la contrariedad si no desea caer en peor abismo que el del incumplimiento de un programa electoral de los populares. Dependemos de nosotros mismos para evitar mayores y futuribles problemas. Dudo de que exista esa inteligencia electoral conjunta que nos libre de peor destino que el que augura un Rajoy ensimismado y sin darse por aludido con lo que está en juego. No existe estímulo pero ello no debería abstenernos de evitar un oscuro horizonte de extremismos minoritarios gobernando España.
  
  No hay cambio liviano en el PP que subsane los actuales riesgos a los que estamos expuestos. Al día de hoy no habría existido mejor gesto de hombre de Estado que la dimisión de Mariano Rajoy con la cabeza bien alta y adaptándose a las circunstancias por el bien común del país que gobierna ahora en función  perpetua. Un extraordinario gesto de generosidad responsable que habría facilitado una regeneración del liberalismo español y la victoria por mayoría absoluta del Partido Popular en las primeras generales, resarcido el peligro de una hecatombe que el sistema electoral puede consentir con la alianza de lo minoritario contra la voluntad de un pueblo soberano. Algo falla cuando ganándose las elecciones no hay posibilidad de gobernar. Incongruente, contradictorio y muy arriesgado.
  
  Hoy la España incoherente está gobernada en las autonomías y municipios por presidentes, alcaldes y concejales que muchos ciudadanos, por voluntad mayoritaria, no eligieron. Es el resultado de aplicar lenitivos democráticos para acoger a cuantas corrientes ideológicas pululan por el solar patrio, desatendiendo aspectos básicos de auto conservación que son la garantía de nuestra existencia en democracia; la misma que se intenta dinamitar usando las debilidades propias de un sistema que elige a sus gobernantes de manera tan imperfecta como poco práctica a efectos de la legítima justicia social.