El Imparcial.es y la Fundación Ortega-Marañón están retratados a través de sus responsables. La intelectualidad no basta como garante de la decencia moral.
No hay que equivocarse con percepciones confusas sobre la moralidad de intelectuales de postín que no muestran un ápice de dignidad personal en los asuntos personales y profesionales. Los asuntos del cerebro no son competencia de las del alma, aunque se mente al espíritu para engatusar a incautos.
Me temo que la gente que se muestra absurdamente indecente cuando envejece, lo ha sido toda una vida. No es que nos encontramos con seniles desventurados que el tiempo ha convertido en desorientados cantamañanas. La cuestión ética es un norte que no se extravía si se es honrado para mantenerlo y demostrar el mérito del progreso personal con la honorabilidad del ejemplo. No hay que confundirse y pensar que el tiempo cambia a las personas; en realidad las muestran tal y como son.
http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html
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Todo lo demás, al margen de espejismos solemnes, es un residuo que se va acumulando, más allá de las insignes apariencias, hasta conformar un vertedero que cuanto más influye socialmente más pútridos quedan los pilares de los valores civilizados. Así estamos en España con maestros de la cultura y el pensamiento, los del mamoneo, tan poco fiables.
Todo esplendor conlleva fecha de caducidad. Durante nuestra imperfecta democracia, algunos ejercieron gustosamente de tontos útiles para quienes los usaron por sus propios intereses de poder. Fueron mantenidos como correveidiles escurridizos que sabían moverse con agilidad propia de lagartijas hasta que prescindieron de ellos. Para cuando envejecieron ya se habían dado cuenta de que se les había acabado el chollo pero la vanidad era la misma. Chochearon, perdieron fuelle y con lo decadente se les dejó vivir por inercia de esas prebendas y premios por los servicios prestados. Se les condenó al vacío que rellenan de cualquier modo pretendiendo vivir del chollo de la fama adquirida. Son fatuos adornos, faltos de gracia siquiera ornamental.
http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/no-es-lo-mismo-tener-un-defecto-que-no.html
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Puede comprenderse que la ambición sin límite deprima cuando se desinfla la posibilidad de seguir viviendo del cuento de las conspiraciones calladas. La idiocia humana solo desaparece cuando es enterrada, convertida en el polvo de donde venimos y al que regresaremos. Se comprende que duela esa ley inxorable de la extinción a los soberbios que pasean por la vida sin importar con qué ética se la ganan. Por mínima vergüenza habría que guardar las apariencias porque esta carrera no se acaba hasta que se traspasa la meta. Pueden pasar muchas cosas si uno se descuida.
http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-imparciales-aconsejar-sobre-el-paro.html
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Precisamente es ahí, en ese momento de lo decadente, cuando el balance de una existencia se resalta observando la honestidad y la honradez de tantos ilustres jubilados. Quien ha sido un ignorante toda su vida, sigue siéndolo incluso cuando cree que nadie observa quién es verdaderamente. Los farsantes pueden quedar al descubierto en un solo momento en que no les importe ya disimular la verdadera esencia personal; porque creen que ya no puede afectar a los éxitos conseguidos a base de trepar sin honra las más altas cimas de la ambición... pero se equivocan.






