Histórico blog desde el que se materializó la epopeya de impartir justicia frente a la hipocresía de alto nivel, con millones de vistas, eclipsando a El Imparcial de Luis María Anson, quien recibió una severa cura de humildad
GUARRADA
guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
Al lado de los negros titula Luis María Anson un artículo en El Mundo para darse autobombo, presumir de dilatada carrera y recordar sus años de corresponsal de guerra que dudo mucho fueran en primera línea de combate; más bien veo en él al cobarde que nunca da la cara -para eso tiene los colmillos afilados de su cancerbero Joaquín Vila- y estoy seguro de ello también por su actitud esclavista, sin el menor atisbo de inquietud humanitaria. Ningún villano puede ser reconocido por su valentía.
Este Luis María Anson se prefabricó un curriculum a medida de sus manipulaciones personales. Se fue a contar batallitas de corresponsal pensando en el estrellato, en tanto ya pergeñaba su camino hacia el éxito con el consejo de algún rufián que le pagaría los favores, ora manipulando ora conspirando con estrategias oscuras, para encaramarse a la influencia que le dispensó una ligera conciencia. Cuanto más se desgasta en dignidad con la perspectiva de la extinción, resulta más gracioso, grotesco, esperpéntico, con ese disimulo de malandrín que ejercita para ir de prestador de consejos. En el crepúsculo de su existencia la vida no le da para mucho más, lástima de rico Epulón. Pero eso sí, el eterno presumido sigue dándose coba, con esa autocomplacencia de lo burlesco que el vanidoso exhibe sin ser consciente de sus vergüenzas.
El tonelaje de su medallero ha hundido con descaro el pedestal que se construyó después de ganar las competiciones amañadas. Porque hace tiempo que le precede la fama de tramposo y no la de caballero; la deshonestidad en el mal ejemplo de sus actos que no la diarrea discursiva de sus teóricas dignidades. ¿Al lado de los negros?
Todavía no he leído de este egocéntrico cantamañanas, un texto altruista donde no se incluya ensoberbecido de tontez, ni se abstenga de alabarse con la excusa de admirar a lo ajeno. Hipócrita esmerado. No da puntada sin hilo ni opinión si no reverbera con seguro beneficio. Si no se le paga con dinero, paradójicamente se hace pagar con prebendas morales; ya ven, el moralista-medallista con semejantes siembras.
Anson es un filantrópico fraude allá donde se mueva, con esa apariencia de bienhechor social cuyos actos son egoístas y plenos de frivolidad ornamentada de solemnidad. Siempre está presto a mirarse el ombligo con cualquier excusa de ensalzarse a través de los demás, siendo hipócrita con esmero y redomado, sí, pero también un caradura que se aprovecha del trabajo de los demás. Que se lo pregunten a Enrique de Diego, a mí mismo o a tantos. Negrero, esclavista, aprovechado sin mucha, ni poca, consciencia acerca de la justicia elemental… ¿ese dice estar al lado de los negros? Oportunista.
No es extraño que Luis María Anson apoye la inmigración masiva, incontrolada, la innecesaria caridad del fariseo que usa el tráfico de personas para justificar la estulticia destructiva de un político sin ideas como Pedro Sánchez. Es el presidente usurpador y allí se arrima el adulador a ver si pilla cacho.
Normal será verlo merodeando La Moncloa o los aledaños ministeriales, con el verbo florido a quemarropa y el paso renqueante ascendiendo las escalinatas del atajo hacia el poder. Mas el tiempo ya no juega a su favor, radicalmente agotado después de tanto honor en compraventa y despachos visitados con secretismo durante décadas. Correveidile al mejor postor.
Luis María Anson representa el periodismo veleta, el de la camisa cambiada como el plan del chaquetero. Sin otra moda o dignidad que la que tercie e influya para sostenerse para que no se le caiga el chiringuito del IBEX 35 que le financia el panfleto dirigido por el tótem diabólico Vila.
Anson sin acento, cursi: ¿Qué decir a este personaje de ficción pública que nada tiene que ver con lo que en esencia representa en los bajos fondos de la especulación; la que no conviene que sepa el público? Improvisaremos en la línea poética de su facilona sensibilidad sin fondo, como es el lagrimeo artificioso del cocodrilo:
“Oh, ilegítimo de la verdad, aprovechado de trabajo y negocio ajenos, tú misérrimo campechano orlado de premios por merecimientos sospechosos, Luis María Anson, cuánto desperdicio apesta en tu ditirámbica palabra de bocazas sin dignidad, explotador laboral, mal encarado en asociaciones de traición; tú académico aupado desde los despachos tenebrosos de la especulación, eres el que se pone al lado de Pedro Sánchez, pelota sin vergüenza, apoyando la política de inmigración, la estrambótica como hipócrita caridad de la manipulación que ha acogido refugiados ya extraviados después del cachondeo del Aquarius: desechar la ropa de la Cruz Roja en contenedores de basura; pagarse los chupitos de whisky con billetes de 100 euros y comprobar que la decena de menores pasaba de la veintena de años. Tú Anson, el mismo que nombró a Pujol español del año.
Tú traga bolas, carpanta ávido de influencia perdida, escribes un artículo sensiblero para elogiarte con tu repugnante ego que usa la tragedia del África negra para endiosarte como negrero-falso defensor- sin escrúpulos. ¿Tú vas a dolerte de la marginación de los necesitados por el color de su piel? Tú no distingues la honestidad de la oportunidad así te refieras a blancos o negros, amarillos y hasta morados, lisonjero de podemitas. Eres un paria del infierno de la soberbia, carnaza para el demonio por ser de moral descuidada, que dicen. Ingenuo perdedor que no te llevarás nada salvo tu mentira de vida
Valiente hipócrita al que ya conocen en España desde que La Guarrada de El Imparcial.es. Ética según Anson te ha retratado como el mayor embustero, desleal e hipócrita de misérrimos valores de conciencia que tan bien disimulas junto al segundón eterno Joaquín Vila, el de cara pétrea y alma negra; negritud pero no por cuestiones de raza pura y legítima, sino por el tiznado de su espíritu oscuro y ajeno de las buenas obras que ni tú ni él habéis representado, pese a esos aires de filantropismo desgastado que usas.
Aranero, fingidor de sensibilidad, ridículo actor de poca monta erigido en excelentísimo a base de negocios de despachos, prebendas silenciadas-cuánto de ti hablan los que te han conocido por las gorrinadas-quid pro quo con la mano por delante dispuesto a rendir pleitesía al nuevo amo político, empresarial o financiero, así fuera tu Señor el mismísimo que mal te aconseja no dejarías de doblar la cerviz a ver qué te cae de la mesa en el averno. ¿Por qué evitarlo ahora y no apoyar la injustificable mafia del tráfico de personas?
Tú no estás al lado de los negros ni del trabajo honrado de los demás que te ha lucrado, ni de Dios. Estás tan artificiosamente sobrado de ti mismo que la humanidad se te ha olvidado.
Nota previa del editor: desdeRambla Librenos felicitamos por la excepcional intuición de nuestro analista sociopolíticoIgnacio Fernández Candela, quien a contracorriente del periodismo nacional e internacional y de las apariencias que suponían una escalada de tensión nuclear, hace ocho meses supo deducir la estrategia deDonald Trumppara conseguir el acercamiento conKim Jong-uny Corea del Norte que hoy se ha materializado con el encuentro de los dos estadistas.
Este fue el artículo escrito el 13 de noviembre de 2017-publicado enRevista de artes, ciencias y humanidades ~ Las nueve musasdonde es consejero editorial y jefe de sección de Opinión-que acertó con esmerado análisis sobre todo cuanto ha sucedido ocho meses después, cuando entonces nadie apostaba por la resolución del conflicto.
Ignacio Fernández Candela es uno de los mejores columnistas de España quien con singular destreza intelectual y literaria, analiza con acierto y a diario la actualidad nacional y del mundo.
Enrique de Diego
El antipolítico Donald Trump
El republicano Donald Trump está demostrando tener cintura para esquivar los ataques del exterior, como si el marasmo de las relaciones internacionales pudiera templarse con una gestión al modo empresarial, sin considerar los gravosos antecedentes de los conflictos políticos y económicos.
A pesar de actuar de modo contrario aparentemente, como magnate no ignora que las mejores oportunidades surgen de las más profundas crisis, y aunque con esos parámetros de conflictividad nada hay seguro parece saber que siempre se encuentra un método de resolución de problemas, por muy arriesgados que sean.
En su agenda secreta como presidente está resolver el problema coreano con una puerta abierta a negociación, en cuanto haya el menor resquicio de transigencia.Donald Trump es un innovador y sobre todo será una oxigenación si consigue llevar a cabo sus planes de pacificación mundial. Pues a pesar de los trepidantes ritmos de la radicalización de amenazas contra Corea del Norte, que secunda Kim Jong-un devolviéndolas contra Corea del Sur, Japón y el propio Estados Unidos, su función diplomática está siendo más determinante con acercamientos a China y Rusia que desde el punto de vista meramente político no tendrían tanta influencia para apaciguar el conflicto. Trump comercializa consenso y sabe cómo buscar aliados y dónde agradarlos facilitándoles beneficio.
Del duelo presidencialista en las alturas, esgrimiendo la amenaza nuclear, se ha pasado al insulto personal en este patio de recreo donde el líder coreano ha transformado sus beligerancias armamentísticas, en una observación del contrincante y una guerra psicológica y propagandística menor. Twitter se ha transformado en una oficina diplomática de acceso directo a la cúpula norcoreana. Trump deja caer que algún día quizá se hagan amigos Kim Jong-un y él. No existe improvisación en alguien que conoce perfectamente con quien trata en todo momento. Y ese es el riesgo, no entenderle la jugada hasta conseguir el objetivo. En tanto su osadía es tomada como insensatez, alguien que crea una fortuna por sus medios personales, está preparado para asumir la falta de fe en su credo pragmático.
Trump también parece entretejer el futuro comercio mundial integrando a China en el multilateralismo, en tanto finge autoexcluir a Estados Unidos de la competencia con medidas proteccionistas basadas en tratados puntuales con cada país. No admitió el elevado coste que supuso el Acuerdo Transpacífico de Colaboración Económica, pero lo cierto es que su decisión saliendo de él ha impulsado una política aperturista en China que permitirá beneficiarse a países en desarrollo, con inversiones internacionales. La negativa de Trump incluso ha impelido a que otros países obtengan acuerdos comerciales dinámicos y participativos.
Al muy singular Donald Trump se le puede denominar de muchos modos en función de su caricaturesco carácter que seguramente implica su propia esencia del poder, a sabiendas de la promoción adicional que implica el recurso psicológico en permanente funcionalidad, así observar las reacciones de quienes reciben su mensaje; pero en absoluto es elemental. El alcance de sus decisiones se proyecta más allá de la apariencia y el factor sorpresa a medio y largo plazo, es una estrategia para mantener la dirección de lo ideado tanto en política interna como exterior.
La ambición globalista de Donald Trump parece que pasa por la intención de relanzar el comercio a escala mundial dejando que los participantes tercien en las batallas y los acuerdos, potenciando la sana competitividad donde no parece importar pasar el testigo a una China que monopoliza las transacciones comerciales masivas, China interpreta la globalización como tendencia histórica irreversible y toma el testigo del liderazgo con renovada mira universalista. Los planes del republicano Trump son medidos con voluntad cortoplacista en la inminencia de sus declaraciones que esconden otras intenciones a medio y largo plazo. Pudiera decirse que con capacidad visionaria, Trump quiere implicar al mundo en su etapa presidencial, ampliar las miras de una comercialización universal al alcance de su influencia, dejando que cada cual asuma su papel protagónico e impulsen todos un plan de relanzamiento comercial que no dejaría de estar tutelado por Estados Unidos que puede ser el maestro que cambie de táctica llegado el momento de alcanzar otros objetivos encubiertos pero propicios para todos los integrantes del orden mundial económico.
Del mismo modo, el acercamiento a Vladimir Putin es revelador de que no ignora la Administración norteamericana el rol primordial que desempeña Rusia en el equilibrio de la geopolítica del mundo.
En Twitter deja entrever esas planificaciones que no pueden desbrozarse con claridad meridiana por los múltiples factores que inciden sobre las decisiones, pero hay una declaración de intenciones en su lacónica expresión:
“When will all the haters and fools out there realize that having a good relationship with Russia is a good thing, not a bad thing. There always playing politics – bad for our country. I want to solve North Korea, Syria, Ukraine, terrorism, and Russia can greatly help!”.
“A ver cuándo se dan cuenta los ‘haters’ y los locos de ahí fuera que tener una buena relación con Rusia es bueno, no es mala cosa. Siempre están jugando a hacer política. Eso es malo para nuestro país. ¡Quiero resolver la situación en Corea del Norte, en Siria, en Ucrania, el terrorismo y Rusia puede ayudar enormemente!”
Trump no es un político antes bien guía la presidencia de EEUU como un zorro de las finanzas y de las relaciones personales ahora extrapoladas al mundo y a los dirigentes de Estado. No parece importarle los antecedentes políticos y seguir la cuerda de la conflictividad como algo inamovible o susceptible de enquistarse. Busca soluciones e interacciona los poderes mundiales para favorecer a su país manteniendo una visión global del mundo al que influye con sus decisiones operativas tal cual fueron sus tácticas empresariales. Por eso llama locos a los que juegan a la política como un lastre para la resolución de las adversidades.
O eso en un presidente mucho más tenaz de lo que finge ser y que da miedo por sus maneras poco ortodoxas que sin embargo parecen resultar, o estamos ante un loco que sin considerar los antecedentes de la política histórica, terminará por desencadenar una confrontación que hará temblar el mundo; no obstante se ha enfrentado con el Partido Republicano obteniendo apoyo de los demócratas contradiciendo la marcha natural de la política norteamericana. ¿Qué no esperar en otras áreas territoriales más extensas y menos previsibles?
A Trump le van las estrategias arriesgadas y juega para ganar. Un jugador de riesgo que sabe mucho de amagar y dar, hasta ahora sin que se desmorone el panorama político que ha incluido en su estrategia empresarial del más alto nivel como presidente de EEUU.
Luis María Anson, el cinismo putrefacto. /Foto: YouTube.comJoaquín Vila, la mediocridad resentida.Enrique de Diego Donde otros callan y se pliegan, Ignacio Fernández Candela,
brillante escritor, prestigioso crítico literario de amplia sabiduría,
artista de éxito, ha decidido seguir la senda de la dignidad y denunciar
a dos personajes sin escrúpulos morales, Luis María Anson y su lacayo Joaquín Vila. Hablamos de un hecho muy grave, de un mobbing, de un delito, que probablemente la Justicia tendrá que depurar. Ignacio Fernández Candela,
con la verdad por delante, en una entrevista que no tiene desperdicio,
muestra que aún que queda dignidad en España, que aún hay caballeros
españoles y que aún hay salvación en esta putrefacta selva de
hipocresía, cinismo y mendacidad.
Es un placer poder charlar con usted, Don Ignacio. Con La
Guarrada de El Imparcial.es. Ética según Anson ha quitado usted la
máscara a algunos personajes falsarios como Luis María Anson y Joaquín Vila.
A través de su historia ha habido aspectos de mi vida que he podido
asumir y clarificar. Lo que usted describe es muy grave, se llama
mobbing.
Encantado, Don Enrique, es un placer charlar con
usted y comprobar que todas las injusticias poseen rastros inherentes
que, tarde o temprano, implican en responsabilidad a los causantes de
perjuicios contra sus semejantes.
Me satisface corroborar que mi empeño por desenmascarar las apariencias de dignidad de Anson y Vila es legítimo e inequívoco, sabiendo que no soy el único damnificado y
que usted también ha resultado dañado por los tejemanejes inmorales de
gente con tacha… pero muy disimulada. La única semblanza distinguida que
ha de existir por encima de todo reconocimiento es la de la decencia
personal. Algo comprobable si existe ética y moral; de lo contrario nos
encontramos ante un fraude.
Ignacio Fernández Candela. /foto:
lasnuevemusas.es.
El mobbing es un asesino silencioso causante de muchos
suicidios y una práctica cobarde y desalmada que usted y yo hemos
experimentado coincidiendo con la causa.
El mobbing, en efecto, es el intento de destrucción
profesional y civil de una persona y no tiene una motivación objetiva,
pero sí me gustaría que contara los hitos del acoso profesional por
parte de Joaquín Vila.
En Marzo de 2014 conocí personalmente a Anson y
después de departir unas horas con él pedí que examinara un libro mío
con una compilación de artículos periodísticos. Me asignó como
colaborador en El Imparcial.es mandando una columna no remunerada cada semana, con la expectativa de pagarla cuando el balance económico lo permitiera.
En principio todo fueron melosas amabilidades por parte de la responsable Carmen de la Vega,
pero al cabo de unos meses advertí que mi columna era ubicada
permanentemente en última posición. Al indicarlo se me dijo que si
buscaba más prestigio siempre podría irme a escribir a otro periódico.
Los desprecios se fueron multiplicando e incidían en mi trabajo y la
interacción en las redes sociales borrándose, en dos ocasiones, miles de
me gusta de Facebook o valoraciones de Twitter, sin disculpa
ninguna. Se daba la circunstancia de que mis columnas, como siguen al
día de hoy, estaban posicionadas en los primeros lugares de buscadores
como Google y la interacción con redes sociales de artículos de Vila,
Anson y la subdirectora, María Cano, eran insignificantes. De ahí los recelos callados pero tangibles en las acciones que tomaron contra mi labor.
Cuando había entregado cerca de noventa columnas, llegó la
comunicación de una reestructuración que implicaba el envío de una cada
quince días y la expectativa de mayores cambios que se transmitirían
personalmente en su momento. Comprobé que la reestructuración solo me
afectaba a mí y se rechazaron columnas puntuales que no servían para
nada cuando me tocaba publicar por haber quedado desfasadas en temática.
Así fueron minando la moral hasta que advertido de la intención infame
me entrevisté con Luis María Anson, quien me comunicó que lamentaba lo
sucedido y que contaba conmigo ya que a partir de Enero de 2016 estarían
considerando la posibilidad de pagar colaboraciones.
Al poco, Joaquín Vila en un correo personal dijo que
prescindía de mis aportaciones por la “escasísima” calidad de mis
columnas y porque no me leía nadie. Anson me escribió un correo lamentando la situación y pidiéndome que acatara la sucia intención de Vila.
Cualquier intelectual puede ratificar la calidad de mis textos,
incluidos doce libros publicados, para refutar la vileza del director
que no dudó en llamarme analfabeto. En Google está la permanente huella
de mis columnas punteras. Al día de hoy buscando “pablo iglesias el imparcial.es”,
verbigracia, se puede comprobar que mi artículo “El único Pablo
Iglesias” continúa, desde el 2014, siendo lo más leído sobre Iglesias de
todo lo publicado en el digital.
La realidad fue otra que cristalina y profusamente explico en La
Guarrada de El Imparcial.es. Un título de blog cuidadosamente
seleccionado para concitar la atención sobre esta aberrante actitud más
que indecorosa de Anson y Vila.
Joaquín Vilaes un personaje muy frustrado,
porque nunca ha hecho nada real, nada por sí mismo, siempre ha sido el
tiralevitas de Anson. No sé si eso ha seguido así en El Imparcial.
Desde que Vila actuó con semejante desprecio hacia
la ética elemental e inicié la redacción de La Guarrada de El
Imparcial.es-que está posicionado permanentemente junto a El Imparcial.es
en buscadores como Google-mucha gente me ha ido informando sobre las
innúmeras vilezas practicadas por este reconocible segundón, cuya
frustración reside en la mediocridad que compensa con una absoluta falta
de escrúpulos, a decir de muchos; una virtud deleznable muy a propósito
para cumplir los designios intrigantes de Luis María Anson.
Sus proyectos profesionales han sido un fracaso así como su condición
personal que no es ignorada en el gremio que le respeta poco y mal,
disimuladamente por la influencia ansoniana, sin cuya perenne presencia Vila
sería un absoluto fracasado; además, en la frustración absoluta habría
sido, más que imprevisible, un incontrolable trasegador de ruinas
propias y ajenas.
Usted, don Ignacio, decide resistir, se rebela.
Por supuesto, sin concesiones. Envío unas respetuosas misivas a Anson
sin que responda y colijo que no trato con trigo limpio por muy Anson
que se apellide el señor de las aranas. Esa infamia que pretenden impune
se transforma en un leit motiv para desenmascarar a quienes compruebo
que son seres sin ética ni moral elementales que tanto pregonan. Lo tomo
como una cuestión de Justicia y me propongo, demostrar las falacias de
Vila posicionando el blog al lado de El Imparcial.es en los buscadores y
dejando en evidencia la vergonzosa hipocresía de estos farsantes,
poseedores de conciencias personales y sociales falsarias que además se
erigen como consejeros de la moral en España.
No hay peor desprestigio que sus actos encubiertos. Todo pasa porque sean conocidos.
Si me permite un inciso, Luis María Anson no es un periodista; es un manipulador dedicado al tráfico de influencias y a la corrupción, con su hermano Rafael, y propiamente un cortesano.
Luis María Anson es el paradigma de formas muy
pulcras, asociadas al cinismo, en un fondo putrefacto. El oportunismo
rige sus designios profesionales impulsados por una ambición sin freno
que procura enmascarar tras las distinciones y premios que aglutina como
principal favorecedor de las miserias de poder; los que tocan en cada
tiempo en que él se procura los beneficios inherentes al arribismo desde
las más altas instancias.
Favorecedor de gestiones es el hombre invisible que traspasa las
paredes de los despachos sin dejar rastro de cadenas. Un fantasma
silencioso presto a escudriñar los secretos más convulsos e influyentes y
arrendarse las ganancias arengando con discursivas moralinas incapaz,
por pura y necia vanidad, de predicar con el ejemplo.
Es un prohombre inflado, creado en la artificiosidad de los méritos y
oculto tras las sombras de su verdad que no conviene que sea conocida.
Una verdad tan poco digna como su indiferente inhumanidad
desentendiéndose de injusticias como las provocadas contra usted, contra
mí y contra tantos. Es un desfase moral muy premiado; paradigma del
engaño español en que ha desembocado la actual degeneración de valores
en espectros de la Transición con mucho cerebro y poca alma.
De su hermano Rafael nada puedo decir, aunque sí me
han hablado del dúo. Un perfecto equipo de señores de los que puede
sentirse muy orgullosa la madre, si es que en las metas personales de
sus hijos se contemplaba llegar a la cima sin prestar mucha atención al
modo de la escalada. Ejemplares, sin duda, no sé si para bien o para
mal, pero ejemplares.
En cuanto a lo de cortesano dice bien. Mi padre fue Jefe de Gobierno
de la Casa Real y conocedor de los personajes y estrategias que cada uno
llevaba bajo el brazo cuando visitaban Zarzuela con un programa de
favores y correspondencias que seguramente implicaban posteriores
reconocimientos, dádivas y distinciones. Es extraño que el Príncipe de
Asturias no tenga marquesado; quizá le faltó juventud y menos senilidad
para no pasar a un segundo plano donde ni pincha ni corta,
sosteniéndose a base de aprovecharse del trabajo ajeno y otras
improvisaciones.
He saltado a algunos puntos, pero siento curiosidad por saber cuándo empezó usted a tener relación con El Imparcial.
Conocí a Luis María Anson en marzo de 2014. Aquella
visita de cortesía hacia la persona para la que yo ejercía una labor de
director de comunicaciones y portavoz, trajo consigo una agradable
charla con él de horas. Al despedirse le solicité escribir en el
digital, dándole unos libros de muestra para que los valorara y
decidiera al respecto.
A los dos días recibí un correo de la responsable de colaboraciones
pidiéndome una fotografía y una semblanza personal para incorporarme al
periódico. Sin paga ni contrato, pero con la expectativa de cobrar en el
futuro.
– El mobbing tiene algo de satánico –usted insinúa con sabia ironía queJoaquín Vilaes un hijo de satanás- porque inocula un veneno que nunca sana, se vive con él.
Existe una ponzoña que no se diluye con el tiempo y que se acrecienta
cuando un ser frustrado no toma medidas para mejorar en lo personal,
degenerando en actitudes de vileza que dañan al prójimo de manera
sistemática e irreflexiva.
El mal no comprende sino el objetivo de los daños que pretende. Es
una corta mira de necedad provocada por el extravío de la condición
humana, un acicate del que se alimenta quien está envenenado de sí
mismo. Una malicia sin conciencia es un seguro daño contra los
semejantes que acaba repercutiendo en quien la sustenta.
La ironía a veces es insuficiente para dejar constancia de una
realidad maligna de la que hay que cuidarse y advertir sobre sus
efectos. Pero no hay otro modo de expresar sutilmente lo que nos
inspira asco.
Joaquín Vila y Luis María Anson han gozado de un prestigio social inmerecido, con el que conviene acabar ya. Por dinero, Anson es muy capaz de vender a España y me consta que lo ha hecho.
Las realidades que oculta Anson son las mismas que
silencian otros tras esas paredes del poder en que muchos se han
beneficiado del oportunismo en nombre de una excelsa patria. La mentira
influyente se ha convertido en la verdad al descubierto de una
corrupción que pulula sin freno después de extenderse durante décadas.
La hipocresía ha sido y es la premisa de los que con aparente
virtuosismo han maniobrado a espaldas de los españoles, manipulando con
picaresca y falta de escrúpulos, aprovechando el juego sucio que ha
brindado una España en transición y con aparente devenir democrático.
El prestigio de Anson, manteniendo a mamporreros a su lado, es una
pose sin veracidad, un espejismo irreverente de la moralidad en este
país nuestro del que se han lucrado tantos a cambio de exponernos a las
incertidumbres ya pergeñadas por las codicias que durante años han
circulado sin freno, de despacho en despacho, enrareciendo la vida
social y política. El colmo es que constatando los perjuicios de esta
pantomima sin ley encima haya que alabar a los causantes de los daños. Luis María Anson sabrá lo que ha vendido o dejado de
vender. En mi humilde y aberrante caso ha prostituido la ética
profesional y la decencia personal. ¿Vender a España? Quizá el precio
que pagamos sea el panorama que nos brindaron tan insignes prohombres de
nuestro pasado y presente.
Vila es simplemente un mediocre.
Así lo considero yo, en cuerpo y alma. No puede considerarse ninguna
aptitud en quien prescinde de la ética profesional para ejercer su
trabajo como director de un periódico; tampoco hay calidad personal en
quien se dirige personalmente por la vida con manifiesto desprecio a la
humanidad. Todo discurso, mediocre o no, queda envilecido por quien
demuestra ser un vulgar abusador y aprovechado del trabajo ajeno.
Una de las razones que explica su comportamiento es su alcoholismo ya muy acusado en tiempos tempranos.
No es usted la primera persona que me lo comenta, D. Enrique. Lo colegí cuando recibí un correo que parecía estar escrito en estado de embriaguez.
Correo que tengo como prueba de esa ineptitud personal-cuánto más la
profesional siendo director de un periódico digital- en que me llamaba,
nada sutilmente, hijo puta y me tildaba de analfabeto. Ciertamente que
la ironía es humor para inteligentes. Un correo que debió escribir
aporreando el teclado y sumergido en rábica saliva después de leer una
elegante carta abierta que le dediqué.
No son pocos los episodios que me han narrado mencionando la afición;
algo que me importa poco salvo si influye para comportarse con esa
crueldad generalizada contra el prójimo.
Me ha animado usted a contar mi historia. Hay, por ejemplo, están las relaciones de Joaquín Vila con Catalina Luca de Tena
que tuvieron mucha importancia en la vida de Abc, hoy en franca
decadencia, y que conozco de primera mano. Espero que cuando las
publique le puedan interesar, Don Ignacio.
Delo por seguro, D. Enrique. Usted es un referente y testigo de las sombras que empequeñecen una labor polémica que Anson
desempeñó contra el propio interés del dueño del periódico; este, en
su lecho de muerte, quiso dejar constancia del sentimiento de engaño que
experimentó con Luis María Anson.
Catalina Luca de Tena. /Foto: primaverablanca.es.
Otro periodista del ABC de entonces, llamado Gonzalo, me puso al corriente de la rocambolesca maniobra de control que propició ladinamente Anson respecto al periódico que dirigía. Joaquín Vila es el comodín de Anson
que igual juega a carta descubierta o se saca un as de la manga. En
este caso el tahúr parece que fue el segundón y la incauta Catalina le siguió el juego para los mejores auspicios pecuniarios del mago Anson, siempre con el conejo escondido en la chistera. Prestidigitador de altos vuelos y rasantes estrategias.
Será un placer leer su publicación e ilustrarme sobre lo sucedido en
un periódico emblemático y tan suculentamente aprovechado en el pasado.
No le importará que muestre mi extrañeza respecto a la presencia
con estos falsarios de la Fundación Ortega-Marañón. ¿Cómo ha podido
caer tan bajo esa Fundación?
El editor de El Imparcial.es es José Varela, quien a
su vez es presidente de la Fundación Ortega-Marañón. A esa fundación
doné recortes de artículos originales -publicados en el Periódico de la
época El Sol– por Ortega y Gasset, desde 1918
hasta el levantamiento de 1936. Una joya de documentación histórica de
la que se han apropiado estos hipócritas enseñantes de humanidades que,
además de robar mí trabajo, se apropiaron mezquinamente de esas
muestras históricas que di en confianza para después soportar lo
indecible.
José Varela Ortega. /Foto: laopiniondezamora.esAnson es señor de tentáculos influyentes y aunque
los vaya perdiendo por la senilidad que ya le hace chochear, según
comentan los lectores de sus artículos, siempre hay codicias cómplices
que se avienen a negociar con la expectativa pecuniaria.
¿Cuáles han sido sus relaciones, siendo usted un prestigioso
crítico literario, escritor, un artista y un hombre culto con esa
Fundación? ¿Cree usted que son conscientes de que su relación con Vilay Ansonles desprestigia en grado sumo?
Desgraciadamente, para la cultura de España esta Fundación es un
antro de hipocresía que al igual que Anson predica mucho sobre las
humanidades y muestra nulo ejemplo de dignidad en tan elementales
premisas como son los derechos humanos.
Una experiencia ingrata en un reducto de codicia y vanidad que está
envenenando la cultura y la sociedad españolas, con reclamos de
enseñanza que ocultan la realidad exponencial de una carencia de valores
en sus directivos. El discurso sin ejemplo es una larga letanía de
inutilidades sin vergüenza.
Son indiferentes a los perjuicios morales contra lo ajeno mientras no
les afecte al bolsillo. Fariseos del siglo XXI que usan como cebo a
Ortega y Gasset y Gregorio Marañón como insignes pretextos para lucrarse
sin miramientos, como es mi caso.
Pobre juventud, qué bajo cae la docencia con tan vulgares precursores del abuso. Todo se contagia.
Hemos estado viendo datos de El Imparcial y la desmerecida audiencia a la que le ha llevado Joaquín Vila no justifica la publicidad de empresas del Ibex, de El Corte Inglés, suena a tráfico de influencias de Luis María Ansón.
No sería de extrañar que en un futuro próximo la incomodidad laboral
que planea en el periódico aflorara contundentemente, habida cuenta de
la manera tan ruin de explotación que han llevado a cabo conmigo y que
es susceptible de extenderse a otros trabajadores.
En el 2012 El Imparcial.es tuvo graves problemas de financiación que
estuvieron a punto de hundir el digital. El mismo Luis María Anson me
comentó con un onomatopéyico soplido de alivio sobre las graves
complicaciones que habían atravesado.
Sin duda que los remanentes de influencia ansoniana mantienen un
periódico fracasado que está nutriendo, supongo que de modo muy
desigual, las arcas de los gerifaltes. Aunque no sería tampoco extraño
que surgieran desavenencias internas si continuara la bajada de lectores
que un periódico dirigido tan hipócritamente se merece.
Los anunciantes de un periódico así son cómplices de mobbing, de la
desatención humanitaria, de la violación de los derechos laborales y
humanos. Ignorantes del abuso aportan una financiación rastrera para
mantener fórmulas de explotación tan ruines como denunciables. Seguro
que algún anunciante retiraría su aportación si supiera del percal
consentido que Anson preside con implícita falsedad personal y
profesional.
Una última cuestión: Ansónes un personaje gastado, sin ninguna influencia, que lo mejor que haría sería jubilarse.
La senilidad sin autocrítica, prescindiendo de la reflexión que
conlleva contemplar un balance de la vida, contradice las ideas y
envanece la actitud hasta rozar la estulticia.
Anson sigue teniendo luces -aunque no la moralidad deseable en un
Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades- pero está
supeditado a los sombrajos de sus oportunismos pretéritos, mendigando
la posición que nunca más tendrá y esperando las migas del poder al que
influenciar como antaño.
Puede haber luces para seguir discurseando y aleccionando moralmente
desde su poltrona, pero ha perdido el norte de la perspectiva personal;
ha extraviado la consideración de la dignidad por el ejemplo de las
obras. Alguien que ha entumecido la humanidad hasta no sentirla debería
retirarse a reflexionar sobre lo que ha hecho real en la vida sin el
reflejo prefabricado del éxito a cualquier precio. Así descubrirse, por
primera vez, a sí mismo.
Muy agradecido D. Enrique. Un placer charlar con usted sobre esas verdades que algunos desearían ocultas.