GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
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martes, 12 de julio de 2016

De haber sido Anson y Vila honrados, este artículo estaría en El imparcial.es

(Disculpas por los quién con aecnto. La imagen no es mía).

  Pero no lo son. Han salido ranas en eso de las cuestiones éticas; tan deficientes cuestiones en ellos y en la comparsa que jalea las verborreas moralistas de falaces y ruines cicerones, vayan ustedes a saber con qué estrategias poco confesables fueron adquiridas las famas y los premios. Por lo que a mí respecta han demostrado ser indecentes, deshonestos, carentes de ética y por lo tanto también de la dignidad y del ejemplo en la integridad. Son representantes del honor perdido por la ruindad de sus actos,  pese a los vítores de los cegatos que los secundan y les siguen el juego de la apariencia. Son del submundo de la hipocresía y la indecencia. Robar el trabajo ajeno es propio de esos parásitos sin escrúpulos que terminaban colgados boca abajo de las farolas durante las revoluciones sociales. Esos ya no se meneaban después de pasar por la justicia de un pueblo harto de abusadores.


 De haber dado con gente mínimamente honrada, este artículo que reproduzco estaría en El Imparcial.es, valorado monetariamente por estos jetas que se embolsan con aires chulescos y estafadores el trabajo honrado que ellos no desarrollan, salvo en el estéril escenario de sus hipócritas morales personales y profesionales.


 De haber tratado con gente normal no estaría denunciando estas guarradas típicas de la miseria abusadora de individuos con poca entraña. Pero inopinadamente di con este nido de parasitación y en consecuencia los muestro como son. Con la certeza pútrida de sus actitudes propias de indeseables. Explotadores, ladrones de trabajo ajeno, cínicos, aprovechados y tramposos de juego sucio. Todo demostrable y demostrado pues no hay vocablo injustificado que no los defina fehacientemente.

jueves, 2 de junio de 2016

Envidiosos, fariseos, abusadores e infectos


  En España los mediocres de espíritu y cínicos abundan al margen de su aparente posición social. Muchos de ellos son sectarios o de misa diaria con mucho cuento y poca vergüenza. Repugnantes. Precisamente, gracias a ser así de fariseos en lo moral, ascienden como la espuma mientras puedan simular esa dignidad que en los asuntos privados está tan extraviada. 

   Lo que no me esperaba era encontrar esas deficiencias morales en gentes que se suponía que podían ir con la cabeza alta por la vida. Me equivoqué, obviamente.



  ¿Más leídos los artículos "del Candela"  que los de Luis María Anson? Eso es sacrilegio en la secta imparcial. Anson era el intocable gurú honrado del periodismo español y si no lo fuera al menos debía parecerlo. A partir de entonces se me intentó hacer la vida imposible para desmoralizarme y abandonar por mí mismo la colaboración con el periódico.


 Cualquier treta sucia servía para el propósito:

 No indexar las columnas; borrar miles de valoraciones de Facebook o cientos de retweet en twitter, en dos ocasiones sin la menor disculpa; mandarme al último lugar de publicaciones semana tras semana; desechar artículos con temática muy puntual que luego no se podían publicar por quedarse desfasados de la actualidad; avisar de una reestructuración que solo me afectó a mí mandando un artículo cada quince días en vez de semanalmente...

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/la-mediocridad-de-joaquin-vila-al.html

  En definitiva, unas sucias argucias que solo podían perpetrar unos impresentables que ni siquiera pagaban, para echarme al poco argumentando la escasísima calidad de mis columnas que no leía nadie. Sus madres eran las poco leídas. Rastreras mentiras del portador de granítica cara que es Vila, el vilita ese que tiene fama entre sus colegas del periodismo  de jugar muy sucio personal y profesionalmente. Una  joyita de abusador sin escrúpulo moral con la que me topé pensando que trataba con gente decente.

   La razón de esta guarrada estriba en que se quedaban en evidencia las mediocridades de joaquín vila como director y afloraron los recelos y la envidia de quienes no acostumbran a ser muy honorables en la carrera legítima de la competencia laboral.

  He demostrado y sigo demostrando que mis columnas están posicionadas en primeros lugares de buscadores como Google, siendo tan leído que hasta este blog con seis meses de vida, está apisonando a El Imparcial.es, por delante de sus publicaciones o búsquedas, dejando en evidencia la poca dignidad de quien decía que no había lectores para mis letras.

  El recelo, la envidia, el juego sucio de quienes usualmente los usan para crecerse en sus carreras profesionales, la hipocresía, la desvergúenza, la carencia de ética y la mediocridad de espíritu son los detonantes para que El Imparcial.es y la fundación que tan poco honra a Ortega y Marañón, obren tan rastreramente y disimulen el tufo moral que es ya muy percibido en toda España por medio de este blog con casi 40.000 visitas de todo el mundo y cientos de miles de vistas a sus casi 200 entradas.


Entendamos el recelo de estos guiñoles de la cultura:  Goggle+:
Ignacio Fernández Candela: 3.948. 089 Vistas. 310 seguidores.
El Imparcial.es:  112.715 vistas. 86 seguidores.
Fundación Ortega-Marañón: 26.185 vistas. 46 seguidores.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Así actúan, guarramente, borrando mis columnas en El Imparcial.es



Elegí bien y a propósito tan malsonante palabra que define todo lo que está aconteciendo, muy injustificadamente,  en El Imparcial.es contra mi persona: guarrada.  

Estoy obligado a defenderme del mismo modo que se ha hecho durante toda la historia de la Humanidad combatiendo el mal del desequilibrio moral. No soy el malo de esta película acerca de la falta de escrúpulos y el abuso sin conciencia.

Cuando hay una guarrada y sigue habiendo piara que la provoca, es previsible que continúen las repugnantes actuaciones. Y así es, tal cual los criminales borran las huellas para no quedar en evidencia, que la nueva cerdada ha consistido en borrar mis columnas archivadas en El Imparcial.es. 

 http://www.elimparcial.es/Ignacio-Fernandez-Candela/autor/20/

La gente que me rodea no tiene palabras para definir la catadura moral de quien hace algo así, pero estoy seguro de que su trabajo no ha debido de ser honrado ni limpio en toda su vida. 

¿Sabe D. Luis María Anson de este borrado de mi trabajo en El Imparcial.es? Lo dudo, porque no le creo capaz de algo tan endiabladamente rastrero. De ser el digno representante de la honradez y la ética que conozco, debería estar poniendo el grito en el cielo por esta malignidad que se suma a las anteriores con tremendas injusticias cometidas contra mí. Debería.

Cuando un violador veja a su víctima y la asesina, procura no dejar pruebas del crimen borrándolas y enterrando el cuerpo. Así actúa cualquier criminal. Les va en el instinto cobarde y traidor.

En El Imparcial.es el modus operandi parece igual. Después de violar mis elementales derechos al respeto personal; después de aprovecharse de mi trabajo durante dos años sin yo cobrarlo; después de mentir sobre las razones de prescindir de mi persona cuando los colaboradores van a ser pagados; después de todas esas bajezas, ahora se borran mis columnas y todo vestigio de mi trabajo en El Imparcial.es. Con razón dirán algunos, las víctimas del mobbing terminan entrando a saco en algunos sitios y liquidan todo lo que se mueve. Por suerte yo soy noble y con aguante para soportar estas mierdas.

Creo que los actos definen a las personas, y visto lo que hay en El Imparcial.es, esa hipocresía aprovechada que denuncio es lo que caracteriza la catadura moral de quien ha borrado mis artículos sin dejar rastro de un trabajo no remunerado, además de no mostrar mínimo respeto hacia los lectores que comentaron masivamente mis opiniones.

Cuando se da al enlace  donde estaban archivadas mis columnas, todo ha desaparecido.

Queda demostrado que estoy tratando con un compendio de falsedades tan vomitivas que hace muy difícil pensar en  intenciones civilizadas por parte de tan extraños bienhechores sociales. La hipocresía es ese vil instrumento del demonio que engaña a los incautos. Yo estoy advertido desde hace tiempo. ¿Pero con qué clase de elementos he estado tratando?

"No hay calificativos para denominar a estos... La vida habrá de darles enfermedad, muertes de seres queridos, deshonra y tragedia, tal cual corresponde a los actos de tan evidentes ruindades..." me acaban de decir, parafraseándome cuando hablo de las injusticias y del efecto bumerán contra quien las comete.

Una gran persona con preclara intuición que llevo conmigo en el alma, me puntualizaba: "Ay de aquellos que pretendan hacerte daño..." En esta ocasión, si es verdad que hay que sentarse a ver  los cadáveres de mis enemigos pasar, estoy seguro de que podré olerlos cuando les llegue lo mismo que dan... por multiplicado.

Las personas honradas estamos desvalidas ante estas excrecencias viles que andan por la vida con apariencia humana. Nunca está de más ese algo sobrenatural, intuitivo, que nos defienda de los abusadores que parecen salidos del averno... y parece que yo lo llevo cuando miro hacia atrás y veo dónde quedan mis cobardes enemigos.

¿Que cómo se actúa ante la malignidad en esencia? La vida da muchas vueltas. Al tiempo, que habrá llanto y crujir de dientes. Les basta recoger las siembras. Que la vida les borre tal y como ellos han borrado mi honrado esfuerzo. Cuando más confiados estén, golpeará sin piedad la repercusión de tan sucias actuaciones. La existencia es así: "con la misma medida que midas, se te medirá".

Cuando mejor crean que les va, atizará el mazo de la desgracia de modo inexorable y  justamente. Llorarán lágrimas de sangre, eso seguro.

Muy intranquilo estaría sabiendo cómo las gasta esta existencia si estuviera en la piel de estos insensatos y ensoberbecidos seres inescrupulosos con la básica moral. En fin, ante tanta guarrada, malditos sean y que yo lo vea. Mañana se me habrá pasado el coraje. Pueden dar gracias a Dios de que no creo en la venganza, sino en la Justicia existencial como testigo de que da a cada cual lo que se merece...

Francamente, no sé qué será peor para ellos con tantos viles méritos acumulados. 

La lucha por la vida es pura competitividad pero con estos depredadores del demonio se convierte en auténtica lucha por la supervivencia. ¿Cuántos cadáveres habrán dejado por el camino? Ya pagarán tan nocivas artimañas... quizá cuando hayan muerto, pero pagarán.