GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

jueves, 26 de abril de 2018

Salomónica sentencia contra la Manada, ¿es justicia?-Artículo en Rambla Libre

Manifestantes contra la sentencia.
Ignacio Fernández Candela.
Era evidente que una sentencia con este carácter de alarma social iba ser polémica sin que fuese posible encontrar una medida jurídica que contentara a una sociedad tan dividida como la nuestra, presa de polémica y degeneración sin límites. Los jueces han sopesado, previsiblemente sin prejuicio, unos actos que en su esencia conllevan una crisis de valores en los que más de media España fue educada. Pero vivimos en un siglo XXI tan confrontado como manipulado y en este caso, al margen de lo que se considere justo o injusto, la  condena, no podía ser de otro modo, iba a decidirse bajo una influyente presión social, aunque afectara en mayor o menor medida a los togados. Finalmente y tras la tensión de las expectativas, el juicio paralelo se ha impuesto al real y lo manifiesta la protesta con acrecentada  polémica y confrontación. Algo muy coherente en la medida de que afecta a toda la ciudadanía.
De las posturas que han intentado explicar lo sucedido durante los Sanfermines, dos han sido las actitudes predominantes para enjuiciar a los protagonistas: en primer lugar el consentimiento previo de quien después pudo arrepentirse de lo sucedido, con lo que la denominada Manada habría sido irresponsable y vehemente que se dejó llevar por la amoral oportunidad;   y en segundo  la involuntariedad de la joven que se encontró asediada y ultrajada, obligada a no resistirse por la cobarde y abusiva superioridad numérica que la forzó con agresividad y bajo una presión amenazante y criminal. La sentencia no parece haber despejado las incógnitas. Si no hay intimidación, inherente a la agresión sexual, sí “prevalimiento” que justifica la condena por abusos repetidos. Sutilmente pudiera ser considerado una contradicción legal.
 En los fundamentos de los magistrados José Francisco Cobo y Raquel Fernandino no consideran demostrada la violencia para doblegar la voluntad de la afectada. No perciben esa violencia implícita como elemento normativo del tipo de agresión sexual. Según esto se opta por condenar a los acusados por abuso sexual que no por agresión. Un modo salomónico de calmar las justificadas indignaciones  de quienes acusan por un delito consumado de violación y cuantos alegan que tras el análisis de lo sucedido, se deduce que la denuncia está basada en la falsedad por arrepentirse después de que en primera instancia accediera a una relación sexual, muy extendida entre la juventud, denominada la tuerca.
  De ser una violación estaríamos ante una aberración criminal, merecedora de una condena taxativa y que sin paliativos debería acarrear una sentencia de privación de libertad  históricamente severa. Pero los jueces también han considerado los derechos de los acusados, que parten con la presunción de inocencia exigida por ley,  y han analizado los hechos desde el prisma de que la víctima hubiese podido denunciar a posteriori lo que en  origen hubiese podido ser una relación consentida. Según ello ven razones para interpretar que, al margen de gesto amoral o inmoral con que se les quiera percibir, de no haber ejercido violencia explícita sería injusto condenarlos por un delito que no cometieron. Y satisfaga o nos repugne, la justicia sopesa con estricta rigidez los derechos de unos y de otros para establecer una sentencia ajustada a la realidad de los acontecimientos.
 Sin esa profesionalizada rigidez de los tribunales es muy comprensible que los ciudadanos se manifiesten con indignación visceral por lo que consideran una afrenta contra la propia Justicia. No se puede acotar la razón de cada cual por defender lo que se creen derechos inalienables frente a lo injusto. Son criterios subjetivos.
 Están quienes relativizan los hechos considerando una promiscuidad consentida, porque así juzgan a quien fue objeto de lo que el tribunal no ha considerado violación, y una indignada marea de repulsión por lo que se percibe como una vulneración básica de los derechos de la Mujer en su más amplia y universalizada dimensión. Este choque frontal de trenes, considerando el debate sobre la Violencia de Género y el desequilibrio de los derechos entre hombres y mujeres ante los tribunales, era inevitable.
 El juicio no parece haberse celebrado con ligereza y ha realizado una pormenorizada investigación de lo sucedido. Para algunos la víctima habría traspasado con voluntariedad los límites de la consciencia y la autoestima  y adentrado en una aventura desdichada donde los otros fueron fáciles protagonistas de su irresponsabilidad como mujer. Para otros la víctima fue violada sin consentimiento y se la forzó con la absoluta indefensión que representaba la actuación de cinco bestias contra una desvalida joven.
 Lo que  demuestran estos hechos juzgados-y deberían llamar a la reflexión- es una absoluta carencia de respeto por la vida individual, la libertad y el sentido común que deberían presidir esta sociedad cada vez más desorientada y sacada de quicio.

miércoles, 25 de abril de 2018

Dos basuras para Eurovisión 2018 -Artículo en Rambla LIbre

Ignacio Fernández Candela.
Y no son los intérpretes. Ayer escuché por primera vez la previsible y facilona intervención de los afamados Amaia y Alfredo-Alfred, los supravalorados intérpretes de “Tu canción” que parece surgida de una escasa exigencia de inspiración. La verdad es que repugna que tras la genérica virtud de la Música mayúscula, pueda considerarse como tal un bodrio de marketing que posibilita el encumbramiento de la mediocridad.
 Así pues, dos basuras van para Lisboa: una es la canción sin ingenio, acomodaticia y fácil, siendo la otra un sistema de promoción que nos va a descubrir, una vez más, después de las votaciones, que en el reino de los ciegos el tuerto de La Trinca es el rey-; un concurso, por otro lado desvalorizado, de Eurovisión cuyos ganadores anteriores distan mucho en originalidad y talento interpretativo de la pobre y magnificada intervención de estas criaturas, sin otro encantamiento que el artificioso de un programa de televisión a la altura inteligente de sus masivos espectadores.
Antes de escuchar “Tu canción”, con cierta esperanza de que tal fama de cantantes viniera refrendada por un virtuosismo real, había leído sobre el incongruente parasitismo de estos dos elementos desagradecidos que parecen concursantes de cualquier país menos de la España que indignamente van a representar. Toda una declaración de intenciones que el Alfredo-ed este regalara a la tal Amaia un libro titulado “España de mierda” para celebrar el día de San Jorge.
 Lo que colige el grado de estupidez o chulería repugnante protagonistas de esta aventura eurovisiva, o el grado de supina imbecilidad de admiradores sin seso de los que se nutren individuos tan poco agraciados moral, y físicamente todo hay que decirlo, como es José-Josep María Mainat.
El prognatismo de la tal Amaia me resulta muy incómodo cuando abre la boca para escenificar tan dulces gorgojeos de romanticismo poco creíble. Su voz es tan previsible como su interpretación edulcorada y machacona tanto estética como audiblemente. Lo de Alfredo-Alfred es de mal gusto con una sonrisa que parece que se le va a paralizar de tanto extremarla con falsedad con ese rictus de sensibilidad poco creíble. Son tan vulgares como su canción, sin otra verosimilitud que no sea la que aportan al verdadero carácter repulsivo de sus representaciones como concursantes por España, tan en línea con la hipocresía del Mainatde marras.
 La actuación es tan almibarada como increíble, pero tendrá que colar en este mundo donde hasta las hienas tienen derecho al apareamiento y las serpientes al cortejo.
 Dos basuras van de la mano de Amaia y Alfredo-Alfred: su canción y el tinglado montado para engrandecer lo que de por sí es una vulgar trapisonda que no colará en Eurovisión.
Dudo que el buen gusto de Europa vaya a transformarse por esta repetitiva muestra de vulgaridad musical. Observaremos el buen criterio de un jurado cuando escuchen esta escenificación de artificiosidad con el previsible paso, sin pena ni gloria, de estos triunfitos cuyas fronteras se quedarán, paradójicamente, en la España que demuestran aborrecer. La próxima vez que representen a Cataluña, el país de Nunca Jamás.

martes, 13 de marzo de 2018

La inmunda demagogia sobre la derogación de la prisión permanente revisable


Ignacio Fernández Candela.
Por respeto a la madre de Gabriel que pidió no alimentar el rencor sobre la asesina de su hijo, guardé en la cartuchera el disparo que había dedicado, con indignación visceral, a la asesina. Ese artículo queda archivado después de quemarme las entrañas el cinismo homicida de esa basura humana que, esperamos tantos,  se pudra en una cárcel dominicana de por vida.  Pero no callaré frente a los miserables que abogan por los derechos del criminal.
Los depredadores racionales obedecen al instinto de la aniquilación del prójimo y a la ausencia de culpa. Están vacíos pese a la apariencia, son muertos vivientes, trozos de carne que caminan por inercia, cadáveres de la existencia sin derecho a réplica; o así debería ser entre los hombres de buena voluntad… y mujeres, se entiende. No  es la prisión permanente revisable lo que genera un debate de conciencia, sino la influencia anómala de un conjunto social desviado que equipara a las víctimas con los verdugos. Hay debate pero sin cognición. Acaso tan vacuos los demagogos que pretenden la derogación, como la mente de los asesinos que relativizan el crimen.  Vacíos.
 En eso estriba la polémica del trato al culpable: en dignificar la criminalidad y equipararla al derecho social. Resistirse es una obligación de conciencia para confrontar con esta tendencia de dignificar a la escoria. Una aberración que solo puede ser argumentada por los mismos que ejecutaron a cientos de inocentes en España y cuantos jalean y homenajean a bestias capaces de matar cuando alguien lleva en brazos a un bebé; o justifican a una alimaña como a esa Ana Julia Quezada-lamento el formalismo de escribir su identidad con mayúsculas- que además de ser objetivamente  negra-cualquier raza es tan digna como las otras- mujer e inmigrante, es por añadidura de sus actos una auténtica hija de la grandísima guarra de Satanás, sin paliativos. Si ha ganado el aborrecimiento de la gente es por ser una mierda de asesina; así se queda el calificativo cuando oigo a la gente nombrarla por la calle. Es la psicópata que acabó con la vida de Gabriel y mostró un cinismo satánico a la altura de su sobrante existencia plagada de mal y crimen reiterados.
Objetivamente. Negra, inmigrante, asesina. Ajustado a realidad pero solo por lo último se ha ganado el odio del mundo. Si hubiese sido autóctono, blanco y hombre, el encono sería el mismo. Cabe la especulación en mentes retorcidas y parásitas que procuran polémica con cualquier oportunidad. Oportunismo de inmundicias políticas y periodísticas ya conocidas.
Solo los imbéciles y los míseros, con rasgo de sociopatía no diagnosticada,  pueden defender tamaño calibre de psicopática maldad. Solo. Y observando a los que lo hacen cabe corroborar que en España poseen influencia gentuzas indignas a sueldo de la especulación sin entrañas.
Contra la cadena perpetua, edulcorada, están los terroristas de vida fácil que se organizan para matar con el pretexto de reivindicar derechos; ese cinismo homicida tan confiado lo recogerán como siembra de vida, que aquí estamos todos de paso; instintivamente el PSOE de aquel Largo Caballero que provocó un golpe de Estado contra la II República e inició la Guerra Civil obligada la mitad de la otra España a defenderse para no ser aniquilada impunemente; ese podemismo comandado por el hijo de un terrorista del FRAP y cuantos lo secundan a pesar de sus ya demostradas insuficiencias ideológicas y personales. El PNV cuyo posicionamiento político le obliga a parasitar de las migajas de poder en la tierra de nadie de lo irrelevante, salvo para ejercer influencia en negociaciones de bajo nivel para contentar a grupúsculos y obtener beneficios residuales. Políticos de la corrupción moral que se alinean con el criminal, como con la memoria imperecedera del gen depredador que a unos y a otros ha caracterizado desde los orígenes. La memoria del instinto dañino los supera y sin escrúpulos se abundan en una demagogia pestilente y ofensiva.
La tibieza de Ciudadanos es una vergüenza frente al dolor de quienes han sufrido descarnadamente la pérdida de sus seres queridos. Vergüenza.
La aniquilación y la ausencia de responsabilidad moral se aúnan como si fueran las consecuencias de una deformidad genética asociada a la psicopatía, además contagiosa. Es realmente repugnante cómo esos desviados defienden a los asesinos frente a la indefensión de los asesinados. Algo retorcido está latente en monstruos que bajo la consigna de lo progresista, traspasa los límites de la coherencia e infunde el esperpento normalizado por la santificación de la maldad.
Antes  de la llegada del miserable Zapatero al poder-el 11-M fue el punto de inflexión de los cambios drásticamente impuestos en España hasta la degeneración actual-, existía una ponderación generalizada de valores morales como regla básica para distinguir el bien del mal. Había una mayoría que se regía con equilibrio personal aceptando las normas colectivas para desarrollar una convivencia pacífica y armonizada. La tendencia hoy es arropar a quien genera un crimen y excusarle en defensa de los mismos derechos que una alimaña arranca a quien violenta. No es un instinto anómalo sino corriente y sucede en un tiempo en que emerge la inmundicia residual de un ser humano que hoy en día aglutina, en las masas informes de la desviación moral aceptada, lo peor de sus instintos: una conciencia desintegrada. Hablamos de alimañas con argumentos racionales, en realidad bestias surgidas de una sociedad cuya guardia baja ha generado la pontificación del criminal.
Cualquier excusa es lícita para denigrar el sentido común y anatemizar la inocencia de los más desprotegidos. La imposición de un nuevo orden moral apesta por las calles con apariencia de reivindicación. Los vómitos de la manipulación huelen a rosas para pituitarias enfermas. Volver a actuar criminalmente forma parte de la naturaleza del asesino, del violador, del pederasta, del terrorista y del político y el periodista.
España es un país tomado por gilipollas y retorcidos depredadores de los más bajos instintos. Cuanto más nos adentramos por la visceralidad de las circunstancias que nos embisten la conciencia social, en este laberinto de pasiones donde parece imponerse la insensibilidad y la justificación de la barbarie, peor se afronta un futuro desequilibrado hasta en las nociones más elementales de justicia. No es de extrañar que los asesinos sean defendidos por los mismos de siempre.
Retratado queda el submundo de esta España que intentan convertir en un aquelarre de adoración al mismísimo Satanás. Y parecen normales los muy canallas.

sábado, 10 de marzo de 2018

La gorrinada de Luis María Anson

Fuente: Rambla Libre.com

Ignacio Fernández Candela.
Los sueños son raros pero esclarecedores. Ya relaté aquel en que Anson se travestía y Vila era empalado para acabar la extraña ensoñación con un perro que diligentemente recogía las cagadas, con perdón, junto al medallero honorífico del académico.
Ayer soñé que un cerdo bastante glotón, sonrosado como la tez de un Gargantúa estreñido, acompañaba la solemnidad de Luis María allá por donde iba. Nadie lo advertía y se hacía un lío entre las piernas del egregio periodista que ya de por sí tropezaba consigo mismo, a cuenta de una barriga prominente que entorpecía su marcha hacia los atriles de las conferencias moralizantes. Él mismo, sí, el Príncipe de Asturias a pulso merecido-quizá de otros que lo sostuvieron-; mérito supuesto a pesar de sus erráticos comportamientos personales. Y no sé cuántos más trofeos que caben en su soberbio, rechoncho y henchido orgullo, amplio como su cuerpo convenido de colesterol malo. Esos chuletones de todos los días minan la salud que no la cartera de la que ahorra dinero sin pagar el trabajo. Pillín el moralizador nos ha salido. Peor es Vila: un compendio de cara y dureza, acaso del alma. Algunos me dicen que ese lleva la maldad en la mirada. Y el infierno, añado.
El cerdo lo acompañaba sin que nadie lo advirtiera pero disimulaba el excelente, excelentísimo le queda grande en mi sueño y la realidad,-como si no fuera la pocilga con él. En una de estas idas y venidas-creo que reconocí el edificio de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón por la pestilencia a rancia hipocresía que me costaba soportar en ese momento del sueño-, cuál fue la sorpresa cuando de repente vi  al cerdo subiendo solemnemente a dar la conferencia, en tanto el académico se quedaba rasando el suelo como si hociqueara. Acaso rastreaba no se sabe qué premio al que sumar a los muchos acumulados-vanidad de vanidades y solo vanidad-durante su ostentosa y especulativa, a partes iguales, existencia.
Recuerdo bien antes de despertar que el animal pronunció una conferencia paradigmática y hasta parecía sincero en el discurso. Al poco desperté con la duda de quién había pronunciado ese discurso y quién rastreado el piso sin que ninguno de los presentes en el salón se diera cuenta del cambiazo. Igual, en fin, en el extraño sentido de un sueño así no había diferencia.
Luego leí su artículo en El Imparcial, donde en la poltrona presidencial aparenta ser lo que no es, como Vila, y me pareció oler a cerdada, a hipocresía rancia como la expedida mientras soñaba con la Fundación Ortega-Marañón; la misma que se quedó decenas numerosas de recortes originales de El Sol desde 1918 hasta los años de la Guerra Civil, un tesoro, periódico donde escribía sus columnas Ortega y Gasset. Se apropiaron de lo mío además de no pagarme por un intenso trabajo. Para más inri, Joaquín Vila, el periodista con cara de gangster de tebeo, ejerció  un matonismo acostumbrado -pregunten a Enrique de Diego-, cobardemente, tras la mesa de su despacho al que tiene atornillado el culo por méritos que van más allá de una profesionalidad dudosa, según muchos colegas periodísticos.
El sueño me indicaba algo y al poco leí estas hipocresías tremendas que el Anson pasa por buenas, permisivas, redundantes con su esencia profesional tan bien disimulada ya que la personal chirría o gruñe; al menos cuando yo sueño.
 Más tarde, sin saber si la conciencia me dictaba la segunda parte de un sueño en el que poder dirigirme a Anson, escondido en su despacho desde donde me leía mis centenares de artículos que le he dedicado, era yo quien le hablaba con altavoz de modo que mi voz le sanara una presumible sordera ante la demanda de justicia elemental. Creo recordar que fue así:
Luis María, Anson, majeteque nos conocemos. Se te ve el plumero y si te descuidas con esos andares de ganso hasta se te ve el culete.  Traqueteas como una máquina rota y los pantalones se te remachan cada mañana porque no cabes en tu cuerpo de tonel, de tan ricas viandas que te ventilas sin pagar a quien te las provee. ¿Dónde está lo mío sin abonar-90 artículos posicionados en primeros lugares de internet- y la disculpa por el puerco comportamiento de El Imparcial, tan digno digital, venga ya,  contra mi persona?
 Anda que si te hubieran tratado tan mezquinamente en tu trabajo, no de correveidile sino la tapadera periodística, como tú tratas a quien explotas, … Que se lo pregunten a Luca de Tena que en paz descansa lejos del tufo de la traición que otros en vida todavía, por poco tiempo, expelen. Cualquier día en un paso se te caen los pantalones a los tobillos de tanto que bamboleas tu orondo cuerpo y achicas las arterias; no sé cómo estarás absorbido de mala sangre. Algo ridículo en tan gimnástico adulador que como un contorsionista de circo te adaptas a la audiencia con tu verborreico, perdón, ditirámbico verbo para encandilar al personal. Bien sabes de la treta de la arana para llevarte al huerto al género femenino que dicen las malas lenguas, serán, te entusiasmaba desde tu poltrona de superioridad machista. ¿Por qué fuiste jurado de concursos de belleza? Solo Dios lo sabe.
Siendo tú moroso que no pagas el trabajo bien hecho, mío, ¿te atreves a hablar de equiparación de sueldos entre hombre y mujer, para poner el grito en el cielo con tan injusta afrenta durante el discurso en el Club femenino de las 25? Pelota, o más bien peloto; en todo caso un mentiroso compulsivo que vas de niño bueno, ya ves con ochenta y tantos, cuando has sido tan miserablemente travieso. Hipócrita, ¿si no pagas ni al masculino vas a pagar en femenino? Explotador sin honestidad, ¿dónde está tu conciencia?, que te crees que los demás trabajan por tu cara ajada  o la dura de Vila, el abusador evanescente cuando delira entre aromas de una afición tan consabida y etérea.
Y mira que me acuerdo de lo hipócrita de tu condición de mala baba, de palabra desperdiciada, de saltimbanqui del separatismo nombrando a Pujol español del año, y de tu cinismo recalcitrante, pura bazofia discursiva, encumbrado por no se sabe qué méritos cuajados en el despacho de las especulaciones. Méritos ¿Los habrá verdaderos? Lo dudo con la moral que me has mostrado y la poca dignidad del abuso que estilas. Tú, bien nacido, ¿hablas de igualdad de sueldos cuando eres mal pagador y aprovechado que obvias las injusticias esenciales que cometes para erigirte en juez supremo de la equiparación salarial? Cinismo es poco, lo tuyo es aberración. Joé con el Anson.
Hay que ser lerdo de espíritu, o malintencionado, o una mezcla de lo uno  y de lo otro. Con una dosis de ruindad que tan magníficamente secunda tu don nadie Vila, del que se sabe de sus correrías tan poco decorosas y tan bien camufladas tras la dirección de tu periódico que te atiborra la tripa de banquetazos a base de explotar, miserablemente, a quien te rindió beneficio.
De qué vas Anson si has perdido la credibilidad elemental que es la honra de tu persona más allá del artificio hecho a medida de tu fama de moralista. ¿Dónde te dejaste la honestidad y la conciencia equilibrada, mal pagador de trabajo ajeno que bien te pagan el tuyo para vivir a la sombra de una fama de prohombre que dudo merezcas?
 Déjate de pamplinas y sé honesto. Las cuentas que rindas cuando te vayas no engañan".
 Y desperté.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Luis María Anson, el saltimbanqui del separatismo catalán que nombró a Pujol ¡español del año!-Rambla Libre.



Luis María Anson, el saltimbanqui del separatismo catalán que nombró a Pujol ¡español del año!





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Ignacio Fernández Candela.
A pesar de los muchos favores que Luis María Anson ha hecho al independentismo catalán cuando el sectarismo todavía estaba en estado embrionario durante la Transición, no se le puede llamar separatista. Al menos en el sentido puigdemontianode la acepción, pues el ínclito periodista con fama de correveidile del poder que tercie para escalar la montaña altísima de sus vanas ambiciones-polvo somos y en polvo nos convertiremos-, se rasga las vestiduras farisaicas y clama a escándalo, , ¿ahora?, con una memoria selectiva que le impide recordar, por pura vergüenza ajena, que nombró español del año a Jordi Pujol allá por los años ochenta. Y no solo esa aberración, sino que antes le montó una defensa nacional que dio vial libre a posteriores acciones delictivas que han degenerado en el amago de la proclamación de una república… o lo que sea.


Jordi Pujol, español del año en Abc. ¡Cuánta infamia!


En la poltrona directora del ABC antes de asestar la certera puñalada de la traición a Luca de Tena,  sabía que debía arrimarse a los poderosos que pudieran suponer una lanzadera para sus muchos proyectos personales. Allí donde husmeó el dinero, acertó de pleno en entregar las dádivas de la lisonja y enaltecer al capo mayor de la mafia política en Cataluña que era y es el amigo del alma vendida al diablo, Jordi.
 Los escrúpulos son pocos en el momento de enriquecerse con una moral fallida tal y como comprobé personalmente como Enrique de Diego, los dos que soportamos el parasitismo contra nuestro trabajo, el mobbing denunciado públicamente-con la verdad incontestable por delante- y que tan hondo ha calado en la imagen pública del octogenario rey del mambo nacional. Pocos escrúpulos basados en el cálculo de beneficios al precio de la especulación sin límite; tal y como ha resultado la saca pujolista que ha puesto en peligro la estabilidad de España para encubrir tejemanejes corruptos durante casi cuarenta años.
Español del Año en 1984, así de ufano e inconsistente era el parecer ansoniano que hoy se escandaliza cuando en el ayer aprovechó la coyuntura para alargar la zancada y llegar a sus metas con ese método oportunista que tan expertamente practica el segundo de a bordo y grumetillo intemporal de su jefe que es el incombustible Joaquín Vila. Incombustible por la cara granítica la de este elemento; no arde ni se inmuta cuando abusa del trabajo ajeno y además practica el matonismo más abyecto, acostumbrado.
 Con abyección y cálculo dicen que se premió a un Pujol que ya rendiría cuentas a los colaboracionistas llegado el momento de agradecer los detalles. Unos bailaban el agua mientras otros montaban un corral segregacionista que décadas después ha estado a punto de provocar una crisis definitiva y con tintes de guerra civilismo; tal y como lo pretendió el mercenario-violador pagado por la GeneralidadJulian Assange,  para llamar a las armas al catalanismo. No se anduvieron con chiquitas, no será que no lo han intentado todo.
La defensa numantina del premio Príncipe de Asturias de Humanidades-ya ven lo que da de sí la explotación laboral-y de Comunicaciones-ahí si que se la da bien hacerlo secretamente entre despachos- de Pujol ante el escándalo de corrupción de Banca Catalana, lo convierten en el bufón español del separatismo que siendo un circo no le han faltado jamás domadores de fieras y payasos para entretener y distraer a la opinión pública. Las cabriolas del periodista que vive su declive personal han sido verdaderamente espectaculares y hasta ridículas; todo fuera por contentar al director de pista catalanista. Cierto es que el tiempo pone a cada uno en si sitio, la credibilidad de Anson es nula y, por lo que a mí respecta, moralmente extraviada.


Luis María Anson, un fraude. /Foto: ecoteuve.eleconomista.com.
Pujol hoy es un decrépito avaro que ha dejado en evidencia la corrupción de una saga familiar putrefacta y Luis María Anson, en su cómodo y obligado retiro porque ya no pinta nada que pueda interesar a nadie, salvo a la guarida donde se esconden los amigos de la explotación laboral, se echa las menudas manos a la cabeza pensante que fue, tirando la piedra del premio del año para abochornarse  décadas después del espectáculo que él mismo alentó, no sin cierta dosis de ignorancia, cinismo,  además de quién sabe que más razones.
Luis María Anson, el listo que premió al gigante de la corrupción secesionista, cómicamente nombrado Español del Año, toma castaña ansoniana, fue un saltimbanqui de la especulación en defensa del mayor corrupto en quien podía confiar su profesionalidad periodística. Ya es hora de tenerlo en cuenta cuando menta, en cualquier oportunidad su estelar influencia, con una adoración al ego sonrojante. 
Todo un  alarde de yerro e intrascendencia sus amistades premiadas que pone un broche de oro falso a su trayectoria; la tan  extensamente premiada por esos métodos no tan encomiables que se le van descubriendo en la recta final de su carrera insigne hacia ninguna parte.