GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
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jueves, 14 de junio de 2018

Ansón levantará la pata ante los muros del casoplón de Pablo Iglesias-Artículo en Rambla Libre





Ignacio Fernández Candela.

No me sorprende leer a Luis María Anson justificando el casoplón en un artículo de su guarida periodística, El Imparcial. La hipocresía es inherente a arribistas como él, de otro modo criticando la del podemita se haría un harakiri. Es ese adulador y apestoso texto una auténtica bajada de pantalones ante Pablo Iglesiasque antes practicó con Don Juan, con el Rey Juan Carlos y con cuantos personajes terciaran, sin importar origen, si eran indicados para proveerle de prebendas, beneficios, ganancias y especulativos bocados mediante la intriga y el oscurantismo. Anson lleva en el parasitismo, a decir de muchos y apellido Luca de Tena mediante, el ya muy dudoso triunfo de su carrera personal. Lo tengo muy presente cada día y por eso me acordé de él cuando conocí a mi actual mascota.


Adopté recientemente un perro y decidí llamarlo Ansón, porque suena rotundo con acento y observé su tendencia a rastrear la mierda de los campos como a solazarse descuidadamente y acabar el paseo siempre pringado. Pero a diferencia del hipócrita Anson, sin acento, a este animal sí lo quiero y no necesita bozal. Lo de la suciedad no me importa después de haber estado cerca de esa peste moral que expele el imparcial  presidente junto al eterno subordinado, y no se sabe qué más si hiciera caso de habladurías, Joaquín Vila.Ese sí que necesita que le cierren la boca porque muerde a traición, ajeno a los beneficios del adiestramiento moral.
Enrique de Diego denunció la guarrada que practicaron contra él al poco de ser padre y yo mismo los despaché en La guarrada de El Imparcial.es que arrasó al digital durante mucho tiempo, a través de buscadores como Google, hasta que dejé de presionarlos. Por ser explotadores sin escrúpulos y manipuladores sin conciencia, cínicos amorales, los calé bien y de paso los vapuleé a conciencia. Ridículos.
Aun cesada la denuncia queda la huella de la vergüenza que sacó pública y multitudinariamente los colores a estos parásitos de trabajo ajeno.  Siendo de viles conciencias y repugnantes cataduras morales los dejé marchar. Para lo que le queda, decidí que aceleraran el paso confiados hacia el precipicio de la recogida de sus ruines siembras. Pobres ignorantes, confiados e  impunes, eso se creen.
 No basta con darle en el hocico para reprender a un ser ladino, en ocasiones la rabia del dingo se abate con medidas expeditivas. Pero si ese Vila da bocados es ya con dentadura postiza, siendo viejo avaro y malhadado, además de feo de cojones. Vila está muy cascado por abusar de la prepotencia y de alguna cosa más. Marcha con paso firme hacia la disolución personal entre brindis y brindis, por la suerte existencial de la que le ha provisto el oportunismo y la maldad que muestra fundida  en la pétrea cara. Se ha cavado su tumba pero aún no sabe que la salud mal cuidada pasa factura pasando por los higadillos, tan frágiles ellos en ciertas condiciones de  maltrato personal.
 Vila sigue dirigiendo El Imparcial.es con ese disimulo del decoro que tan bien aprendió del dueño que lo alimentó. Por eso la línea editorial es la típica del que está a verlas venir, allá donde pillar cacho y seguir viviendo del deshonroso pero pingüe beneficio de la relativización moral para defender posturas políticas corruptas; las que no difieren, según dicen,  de las profesionales de Anson con que se aupó al estrellato de la influencia, no importa el método para conseguirlo. La conciencia es a veces un freno para tan altas miras de servicio público.
                                             Joaquín Vila y su amo, Luis María Anson.
Ansón me gusta verlo correr siendo un cachorro muy guasón y zalamero. El académico ni corre ni tiene arte para la zalamería-y si no que se lo pregunten a las mujeres que soportaron sus, digamos,  acercamientos, y tampoco es un retoño y menos de especie tan noble como mi can. Grotesco es verlo defender lo indefendible intentando hacer méritos ante el que dice futuro líder de la izquierda española. Extraña, en el colmo de la desvergüenza,  que no lo haga presidente ya.
El ínclito y aprovechado Anson es un moralista sin moralizar que disimula la deshonestidad con el farsante discurso de la instrucción. Maestro de vergüenzas  sigue su trayectoria de oportunista sin límite al que solo le falta cambiar de género y desfilar en el Orgullo Gay; como si pintara algo su palabra perdida con la fama que se ha creado. Mala siembra de vida, peor cosechará en el umbral de la extinción. Insensato e ignorante, para qué tanto boato y codicia que perderá en breve sin expiar pecado. El embaucador de la adulación, bufón sin credibilidad, sigue simulando que aún le queda dignidad en el criterio y adula a Pablo Iglesias por lo que pueda caer de la mesa del amo, arrimado donde se le pueda oír ladrar.
Es por ello que dice ser incontestable la justificación de los podemitas en la adquisición del chalé y que hay honra al someter la continuidad en el partido con la votación de las bases. No contento con el pretexto no se ruboriza al afirmar que un 70% de los votantes eligieron la permanencia del dúo dirigente.  Y por si aún no se notara la lengua babeante a ras del suelo, pontifica sobre el futuro esplendoroso del locuaz bolivariano.
El académico premiado por el beneficio calculado de sus añagazas carentes de pulcritud profesional y menos personal, lo sé por experiencia, desgraciadamente, que por vergüenza de sus actos no posee aptitudes para el consejo si no son desde la falsedad y la hipocresía, el Anson de los premios comprados y el honor vendido al precio de la traición es un lisonjero profesional.




¿Por qué será que no me sorprende su servilismo con Pablo Iglesias habida cuenta de su carácter especulador y el cálculo mezquino de sus ególatras ambiciones? ¿Dónde va, hombre de Dios, o discípulo de Satanás, allá su conciencia, con edad avanzada y en la cuenta atrás de sus andanzas malévolas pero disimuladas, con un pie en la tumba y otro en el restaurante de diario donde aún se atiborra de ricas viandas que acrecientan el colesterol malo, el  que un día le dará un susto mortal si no corrige las abusivas gulas?
En realidad no importa si el mundo se aligera de falsedad. Por lo pronto me interesa el bienestar de mi perro Ansón  que visitará el chalé de marras para inmortalizarlo levantando la pata ante el muro exterior del casoplón.
Otro no tardará en estirarla estando el espíritu poco curtido para la marcha. Pobre ciego, rico y necio Epulón. Vanidad de vanidades y solo vanidad, este termina sus días levantando el puño, si le da tiempo.







martes, 15 de mayo de 2018

Quim Torra: la huida hacia adelante con un descerebrado radical. Artículo para Rambla Libre



Ignacio Fernández Candela.

No son declaraciones equilibradas las de este teórico del racismo más atolondrado y por ende más peligroso. ¿Está en sus cabales alguien que se expresa de este modo sobre los españoles?: “bestias carroñeras con forma humana“. No. Y es candidato a una investidura de sainete.
Si no es un descerebrado algún tipo de dolencia mental debe de poseer este Torra con un pensamiento tan radicalizado más allá del concepto político al uso, incluso con  la desastrosa situación de suspense en que se encuentra sometida Cataluña. Pero no debería sorprender que Puigdemont tome como títere a un abnegado independentista en la línea del bufón Cucurull, el del discurso disperso y ajeno a toda vergüenza, para investirlo como Presidente de la Generalidad en lo que se sospecha un paso agigantado de radicalización con el objetivo de un enfrentamiento abierto y nada disimulado que es una huida hacia delante con el extremismo exacerbado como bandera.

Quim Torra es un suplente de banquillo que esperaba su oportunidad en tanto el equipo titular sucumbía en la mala jugada del secesionismo que acabó con la cúpula encarcelada o en el exilio. Algunos lo tratan de intelectual pero no es en la palabra donde trasciende la virtud del intelecto sino en la actitud de fondo que la inspira. El odio chabacano, infantiloide, ridículo y esperpéntico de este mediocre reserva del independentismo es justo lo que se necesita en una situación desesperada de cuantos pretenden conculcar la ley y sobrepasar el orden que la hace posible. Un orden social soliviantado y levantisco que pase de la sugerencia a la acción sin ambages, buscando no ya la provocación que no ha engañado a nadie convirtiéndola en falsario victimismo, sino el impulso violento y justificado con una llamada abierta a la confrontación.
El destino de Quim Torra estaba escrito cuando el secesionismo evitó que se quedara a vivir debajo de un puente en lo personal, para afiliarse sin condiciones al oportunismo político que lo ha mantenido. Ahora le toca agradecer los generosos servicios prestados a su condición personal asumiendo el papel un rol de kamikace complacido, dando rienda suelta a su rencor exacerbado digno de análisis psiquiátrico; así tenga noción de un retorno a la realidad después de salir con las ganas de perdedor para ser sacrificado por una causa perdida. Es el tonto útil de Puigdemont para una nueva etapa de emergencia con huida hacia delante pase lo que pase. Buena señal si recurren a algo así como última carta para jugar esta trampa de juego autonómico. Solo falta un árbitro que los deje fuera de juego, definitivamente.
Quizá ese regreso a la realidad pueda reflexionarlo en la cárcel este Torra que busca sin ambages engrosar la lista de enjuiciados de cuantos protagonistas del procés antes no lo tuvieron en consideración. Escenifica fielmente la imagen de un perdedor con los colmillos afilados. La excusa perfecta para un Gobierno demasiado permisivo que debe aplicar con resolución el Artículo 155 antes de que recurran estos a Mazinger Z para echar los puños fuera.
 Infantiloides, resentidos y consentidos. Ya basta.

domingo, 13 de mayo de 2018

Amaia y Alfred: Una buena actuación final que deslucieron fuera del escenario-Artículo en Rambla LIbre




Ignacio Fernández Candela.

  No puedo desdecirme sobre la indignación que han provocado con el sutil desprecio de un sectarismo que no dudaron en publicitar representando a la España que ofendían, pero una vez vista la actuación-minutos después de terminarla-sí mencionaré un mérito para actuar bajo presión con lo que es una escenificación musical notable y carismática. Antes no iba a decirlo con el parecer indignado, pero lo cierto es que la composición musical es de afortunada inspiración. Cuestión aparte es la idoneidad para un evento de estas características musicales y de escenografía.
   
En el escenario de Altice Arena en Lisboa, Amaia y Alfred han acertado desde la templanza de la profesionalidad, lo que habían errado grotescamente en sensibilidad y respeto por el país y los millones de ciudadanos que representan en Eurovisión 2018. Es lamentable  que hayan ahondado en la bravata y desvirtuado la esencia de un Festival que han usado de ariete para restar ellos mismos trascendencia a la función artística: la que amerita una canción con  singularidad autosuficiente para advertirla de calidad, en lo que podía haber sido una representación motivada con toda España volcada esta noche en el apoyo.
Las votaciones tampoco acompañaron en lo que significa un fracaso, uno más,  de Josep María Mainat y su criterio de selección musical. Cosecha que es resultado de una siembra torcida. Triste es que un acontecimiento que genera entusiasmo y solidaridad, haya sido el instrumento para la escisión  y la ofensa absurda y gratuita; con lo modoso y digno que parece el dúo actuando.

sábado, 12 de mayo de 2018

Eurovisión 2018: España no apuesta por Amaia y Alfred. Perdedores al escenario- Artículo en Rambla Libre

Amaia y Alfred, en Lisboa. /Foto: lavanguardia.com.
Ignacio Fernández Candela.
Los representantes de Eurovisión 2018 ostentan, antes de concursar en el Festival, el récord singular y poco digno de que una gran parte de España desee el fracaso después de renunciar a darles apoyo o solidarizarse para motivar una victoria. Lo contrario había sido durante décadas en aquel otrora país más amable y con identidad definida, llevado del consenso y de la conjunción de objetivos incluso en el ocio, cuando Eurovisión arremolinaba a las familias frente al televisor para alentar a los artistas.
Me satisfaría encontrar una atenuante, un atisbo de justificación e incluso un artificio de pretexto, aunque fuese forzado hasta lo benevolente, para excusarlos y aclarar el borrón que ha caracterizado el preámbulo del Festival. No hay modo.
Hoy en día Amaia y Alfred son reflejo de una sociedad desnortada, egoísta, estulta, con instinto suicida y el mal gusto como bandera, la que no merecen ellos enarbolar no en la victoria, imposible, sino también en la derrota segura y tristemente deseada que tantos españoles esperan como escarmiento y vergüenza después de pavonearse el dúo con desagradecimiento, displicencia y falta de respeto al conjunto español por el que tuvieron la oportunidad de optar al éxito.
Un éxito atropellado y malogrado por la injerencia de la necedad personal que ha eclipsado los méritos artísticos cuando tampoco convencen los del escenario, salvo a los fanáticos del marketing orquestado para encumbrar la mediocridad.
Los perdedores de la empatía con su país subirán al escenario de la indignidad, cuando han mostrado lo peor de sí mismos en una carrera incipiente y echada a perder antes de comenzarla.
España no está con ellos. Los ciudadanos de bien no merecen estas ofensas gratuitas y existe un hartazgo en las paciencias. Son fracasados del escenario: al margen de que actúen mejor o peor ya han cosechado una rotunda y desafinada derrota.

viernes, 11 de mayo de 2018

La gorrinada de Luis María Anson- Artículo en Rambla Libre



La gorrinada de Luis María Anson

Ignacio Fernández Candela.
Los sueños son raros pero esclarecedores. Ya relaté aquel en que Anson se travestía y Vila era empalado para acabar la extraña ensoñación con un perro que diligentemente recogía las cagadas, con perdón, junto al medallero honorífico del académico.
Ayer soñé que un cerdo bastante glotón, sonrosado como la tez de un Gargantúa estreñido, acompañaba la solemnidad de Luis María allá por donde iba. Nadie lo advertía y se hacía un lío entre las piernas del egregio periodista que ya de por sí tropezaba consigo mismo, a cuenta de una barriga prominente que entorpecía su marcha hacia los atriles de las conferencias moralizantes. Él mismo, sí, el Príncipe de Asturias a pulso merecido-quizá de otros que lo sostuvieron-; mérito supuesto a pesar de sus erráticos comportamientos personales. Y no sé cuántos más trofeos que caben en su soberbio, rechoncho y henchido orgullo, amplio como su cuerpo convenido de colesterol malo. Esos chuletones de todos los días minan la salud que no la cartera de la que ahorra dinero sin pagar el trabajo. Pillín el moralizador nos ha salido. Peor es Vila: un compendio de cara y dureza, acaso del alma. Algunos me dicen que ese lleva la maldad en la mirada. Y el infierno, añado.
El cerdo lo acompañaba sin que nadie lo advirtiera pero disimulaba el excelente, excelentísimo le queda grande en mi sueño y la realidad,-como si no fuera la pocilga con él. En una de estas idas y venidas-creo que reconocí el edificio de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón por la pestilencia a rancia hipocresía que me costaba soportar en ese momento del sueño-, cuál fue la sorpresa cuando de repente vi  al cerdo subiendo solemnemente a dar la conferencia, en tanto el académico se quedaba rasando el suelo como si hociqueara. Acaso rastreaba no se sabe qué premio al que sumar a los muchos acumulados-vanidad de vanidades y solo vanidad-durante su ostentosa y especulativa, a partes iguales, existencia.
Recuerdo bien antes de despertar que el animal pronunció una conferencia paradigmática y hasta parecía sincero en el discurso. Al poco desperté con la duda de quién había pronunciado ese discurso y quién rastreado el piso sin que ninguno de los presentes en el salón se diera cuenta del cambiazo. Igual, en fin, en el extraño sentido de un sueño así no había diferencia.
Luego leí su artículo en El Imparcial, donde en la poltrona presidencial aparenta ser lo que no es, como Vila, y me pareció oler a cerdada, a hipocresía rancia como la expedida mientras soñaba con la Fundación Ortega-Marañón; la misma que se quedó decenas numerosas de recortes originales de El Sol desde 1918 hasta los años de la Guerra Civil, un tesoro, periódico donde escribía sus columnas Ortega y Gasset. Se apropiaron de lo mío además de no pagarme por un intenso trabajo. Para más inri, Joaquín Vila, el periodista con cara de gangster de tebeo, ejerció  un matonismo acostumbrado -pregunten a Enrique de Diego-, cobardemente, tras la mesa de su despacho al que tiene atornillado el culo por méritos que van más allá de una profesionalidad dudosa, según muchos colegas periodísticos.
El sueño me indicaba algo y al poco leí estas hipocresías tremendas que el Anson pasa por buenas, permisivas, redundantes con su esencia profesional tan bien disimulada ya que la personal chirría o gruñe; al menos cuando yo sueño.
 Más tarde, sin saber si la conciencia me dictaba la segunda parte de un sueño en el que poder dirigirme a Anson, escondido en su despacho desde donde me leía mis centenares de artículos que le he dedicado, era yo quien le hablaba con altavoz de modo que mi voz le sanara una presumible sordera ante la demanda de justicia elemental. Creo recordar que fue así:
Luis María, Anson, majeteque nos conocemos. Se te ve el plumero y si te descuidas con esos andares de ganso hasta se te ve el culete.  Traqueteas como una máquina rota y los pantalones se te remachan cada mañana porque no cabes en tu cuerpo de tonel, de tan ricas viandas que te ventilas sin pagar a quien te las provee. ¿Dónde está lo mío sin abonar-90 artículos posicionados en primeros lugares de internet- y la disculpa por el puerco comportamiento de El Imparcial, tan digno digital, venga ya,  contra mi persona?
 Anda que si te hubieran tratado tan mezquinamente en tu trabajo, no de correveidile sino la tapadera periodística, como tú tratas a quien explotas, … Que se lo pregunten a Luca de Tena que en paz descansa lejos del tufo de la traición que otros en vida todavía, por poco tiempo, expelen. Cualquier día en un paso se te caen los pantalones a los tobillos de tanto que bamboleas tu orondo cuerpo y achicas las arterias; no sé cómo estarás absorbido de mala sangre. Algo ridículo en tan gimnástico adulador que como un contorsionista de circo te adaptas a la audiencia con tu verborreico, perdón, ditirámbico verbo para encandilar al personal. Bien sabes de la treta de la arana para llevarte al huerto al género femenino que dicen las malas lenguas, serán, te entusiasmaba desde tu poltrona de superioridad machista. ¿Por qué fuiste jurado de concursos de belleza? Solo Dios lo sabe.
Siendo tú moroso que no pagas el trabajo bien hecho, mío, ¿te atreves a hablar de equiparación de sueldos entre hombre y mujer, para poner el grito en el cielo con tan injusta afrenta durante el discurso en el Club femenino de las 25? Pelota, o más bien peloto; en todo caso un mentiroso compulsivo que vas de niño bueno, ya ves con ochenta y tantos, cuando has sido tan miserablemente travieso. Hipócrita, ¿si no pagas ni al masculino vas a pagar en femenino? Explotador sin honestidad, ¿dónde está tu conciencia?, que te crees que los demás trabajan por tu cara ajada  o la dura de Vila, el abusador evanescente cuando delira entre aromas de una afición tan consabida y etérea.
Y mira que me acuerdo de lo hipócrita de tu condición de mala baba, de palabra desperdiciada, de saltimbanqui del separatismo nombrando a Pujol español del año, y de tu cinismo recalcitrante, pura bazofia discursiva, encumbrado por no se sabe qué méritos cuajados en el despacho de las especulaciones. Méritos ¿Los habrá verdaderos? Lo dudo con la moral que me has mostrado y la poca dignidad del abuso que estilas. Tú, bien nacido, ¿hablas de igualdad de sueldos cuando eres mal pagador y aprovechado que obvias las injusticias esenciales que cometes para erigirte en juez supremo de la equiparación salarial? Cinismo es poco, lo tuyo es aberración. Joé con el Anson.
Hay que ser lerdo de espíritu, o malintencionado, o una mezcla de lo uno  y de lo otro. Con una dosis de ruindad que tan magníficamente secunda tu don nadie Vila, del que se sabe de sus correrías tan poco decorosas y tan bien camufladas tras la dirección de tu periódico que te atiborra la tripa de banquetazos a base de explotar, miserablemente, a quien te rindió beneficio.
De qué vas Anson si has perdido la credibilidad elemental que es la honra de tu persona más allá del artificio hecho a medida de tu fama de moralista. ¿Dónde te dejaste la honestidad y la conciencia equilibrada, mal pagador de trabajo ajeno que bien te pagan el tuyo para vivir a la sombra de una fama de prohombre que dudo merezcas?
 Déjate de pamplinas y sé honesto. Las cuentas que rindas cuando te vayas no engañan”.
 Y desperté.

miércoles, 2 de mayo de 2018

La manada de la demagogia o Catalá, el ministro que ataca a la independencia judicial-Artículo en Rambla Libre


Protestas ante la Audiencia de Pamplona.
http://ramblalibre.com/2018/04/30/la-manada-de-la-demagogia-o-catala-el-ministro-que-ataca-a-la-independencia-judicial/
Ignacio Fernández Candela.
No me refiero a la encarcelada después de que una denuncia pusiera fin a la andanzas de esta Manada de descerebrados, abusadores con intención reiterada, pringados de vida acelerada que han sucumbido con lo que seguramente haya sido una denuncia inexacta o falseada, como puede colegirse al leer la sentencia que los priva de libertad durante nueve años. Después de una exhaustiva valoración de las pruebas visuales y declaraciones de las partes y cotejarlas en busca de la verdad de lo sucedido en los Sanfermines de 2016, ningún juez pudo advertir violencia aludiendo, por el contrario, a la posible actitud de consentimiento o aprobación más que al sometimiento por temor. En ello redundó el polémico magistrado, Ricardo Javier González, que ha pedido la absolución de los cinco encausados, por apreciar que la supuesta violación en realidad fue un acto participativo y consensuado.
 De no percibirse agresión tampoco podía quedar en evidencia un posible delito de falsa denuncia que era lo que se deducía con la exoneración de los investigados. ¿Cómo iba a quedar en evidencia la víctima y además enfrentada a la sospecha de un delito de falsa denuncia si los declaraban inocentes? A propósito de ello surge obligadamente la idea del prevalimiento, acaso como única salida para enjuiciar unos hechos observados con lupa y con una condena previa y esperada del pueblo expectante, espoleado por los medios de comunicación.
 El prevalimiento condena un abuso continuado que no una agresión sexual. Probablemente tras esta decisión no solo esté la libre interpretación de lo juzgado, sino también la evidencia de las pruebas cuando los que han visualizado las imágenes sí pueden poseer un conocimiento de causa del que los demás carecemos. Sin saber el contenido de los vídeos, miles de mujeres expresan su indignado inconformismo contra la sentencia y es algo muy coherente, dado el sentido común y vital que conlleva el enjuiciamiento de los que son considerados violadores porque la misma condición de manada ya los retrata sin paliativos. Ellos se lo han buscado y podría ser que estén cosechando lo que hasta entonces había sido un comportamiento execrable e impune, como demuestra la grabación de abuso con una chica drogada en Pozoblanco. ¿Cuánto más hubo en los aquelarres de borrachera y drogadicción de estos degenerados? Indignación pública, toda. Completamente lógico y hasta encomiable esta  manifestación que refuerza los derechos de la Mujer frente a estos criminales atropellos.
 Cuestión aparte son los demagogos que pretenden sacar tajada con esa condición hipócrita que no pasa ya inadvertida.
 Son muchos años en España los transcurridos desde que la bestia de la demagogia no descansa. Un concepto de estafa social y política que por su hipócrita naturaleza y engañosa sutileza no está penada por ley. De ser así hasta el ministro Rafael Catalá, tan dado a contentar la injusticia vulnerando la independencia del poder judicial, como pésimo representante del ejecutivo también sería juzgado.  Si piden su dimisión en bloque por denigrar a un juez, es por haberse plegado a la presión y traspasar la línea de la independencia judicial.  Cuánto más los que con el continuado uso de ella vierten la mentira en provecho de intereses espurios de la política, con el fin de tiranizar el fervor popular de la indignación.  Justificado o no, la demagogia encuentra en la desestabilización el modo más eficaz de conseguir con el tumulto lo que no se consigue por las urnas. Su práctica es sistemática y lo que menos importa es el objeto de la protesta tumultuosa, siendo lo importante el desequilibrio que causa a la credibilidad institucional.
Con el caso de La Manada, una repulsiva pandilla de prepotentes machos que ha encontrado la horma de su zapato en  un juicio público paralelo, toda vez que los hechos juzgados no fueron merecedores de condena por una agresión sexual, el proceso demagógico se ha hecho patente en aquellos que rechazaban la prisión permanente revisable en el Congreso y con vileza abandonaban sus escaños durante el homenaje a los padres de la víctimas.
 La evidencia es demagógica cuando los medios de comunicación silencian y no se protesta en las calles por las reiteradas denuncias de violación, estás sí con visos de desgarradora veracidad, contra argelinos que en tropa de manada carroñera secuestran y fuerzan durante veinticuatro horas a tres adolescentes entre trece y quince años. La demagogia que sigue el patrón impuesto de la manipulación sobre la inmigración descontrolada, la defensa del derecho de los asesinos frente a las víctimas; el aborto indiscriminado o la persecución sistemática de cuantos no comulgan con la corriente feminazi que busca la condena del hombre con el ocultamiento de un genocidio del varón y la familia, a cuenta de un negocio despiadado sobre la tesis incierta y manipulada de la Violencia de Género.
 Por no hablar de la perseguida deshonestidad de una Cristina Cifuentes que tal vez ha encontrado una fosa propia después de cavar la de sus adversarios de partido, como sugería el no menos sospechosos de falta de honra Francisco Granados. Lo que lleva a preguntar quién cavará la de la corrupta Susana Díaz, responsable directa de que más de treinta mil familias en Andalucía hayan sido violadas en sus derechos y arruinadas con el agresor y desalmado Impuesto de Sucesiones.
 Demagogia inmunda practicada siempre por una chusma política sin moral, carente de conciencia, ni decencia, manipulación sin entrañas que sigue campando a sus anchas fingiendo la honorabilidad que han extraviado tras sus inveraces discursos de la justicia social.
 La sentencia de la Manada cobra una gran importancia en cuanto al acierto o no de la condena, por ese impulso demagógico que ya está perpetrando la radicalidad, sugiriendo un proyecto de ley por el que las mujeres, por su condición femenina, posean un principio de veracidad en la denuncia ante cualquier sospecha, justificada o no, de agresión y abuso.
 Seamos realistas. Dado que como en todo género y “génera, existen mujeres maravillosas y otras que son unas auténticas hijas de Satanás-tal cual sucede con los varones, que de todo hay en la viña del Señor-, no sería conveniente dar ventajas a las manipuladoras sin escrúpulos que pululan por el solar patrio. ¿Una detención y condena previa por solo recibir una denuncia con principio de veracidad para tanta gentuza que anda suelta? Una degeneración más de los manipuladores que cumplirían con la agenda de la Ley de Violencia de Género, el gran podrido negocio de alguna mafia judicial, extrapolado a los acontecimientos cotidianos que multiplicarían por millones las expectativas de beneficio pecuniario y destrucción de cualquier persona a la que quieran despedazar su existencia con una falsa denuncia.
 Majaderías que si no fueran por el fondo abyecto que las inspiran serían dignas de diagnosticar en los antiguos manicomios, donde muchos politicastros deberían ser tratados de estulticia y mezquindad. Pero la demagogia es la manifestación de una enfermedad del alma, no hay tratamiento,  y contra ella solo cabe el sentido común de la prudencia. Por eso es importante saber la verdad y no ser usados involuntariamente para el abyecto provecho de los que pretenden un mal colectivo para lucrarse y empoderarse con él.

jueves, 26 de abril de 2018

Salomónica sentencia contra la Manada, ¿es justicia?-Artículo en Rambla Libre

Manifestantes contra la sentencia.
Ignacio Fernández Candela.
Era evidente que una sentencia con este carácter de alarma social iba ser polémica sin que fuese posible encontrar una medida jurídica que contentara a una sociedad tan dividida como la nuestra, presa de polémica y degeneración sin límites. Los jueces han sopesado, previsiblemente sin prejuicio, unos actos que en su esencia conllevan una crisis de valores en los que más de media España fue educada. Pero vivimos en un siglo XXI tan confrontado como manipulado y en este caso, al margen de lo que se considere justo o injusto, la  condena, no podía ser de otro modo, iba a decidirse bajo una influyente presión social, aunque afectara en mayor o menor medida a los togados. Finalmente y tras la tensión de las expectativas, el juicio paralelo se ha impuesto al real y lo manifiesta la protesta con acrecentada  polémica y confrontación. Algo muy coherente en la medida de que afecta a toda la ciudadanía.
De las posturas que han intentado explicar lo sucedido durante los Sanfermines, dos han sido las actitudes predominantes para enjuiciar a los protagonistas: en primer lugar el consentimiento previo de quien después pudo arrepentirse de lo sucedido, con lo que la denominada Manada habría sido irresponsable y vehemente que se dejó llevar por la amoral oportunidad;   y en segundo  la involuntariedad de la joven que se encontró asediada y ultrajada, obligada a no resistirse por la cobarde y abusiva superioridad numérica que la forzó con agresividad y bajo una presión amenazante y criminal. La sentencia no parece haber despejado las incógnitas. Si no hay intimidación, inherente a la agresión sexual, sí “prevalimiento” que justifica la condena por abusos repetidos. Sutilmente pudiera ser considerado una contradicción legal.
 En los fundamentos de los magistrados José Francisco Cobo y Raquel Fernandino no consideran demostrada la violencia para doblegar la voluntad de la afectada. No perciben esa violencia implícita como elemento normativo del tipo de agresión sexual. Según esto se opta por condenar a los acusados por abuso sexual que no por agresión. Un modo salomónico de calmar las justificadas indignaciones  de quienes acusan por un delito consumado de violación y cuantos alegan que tras el análisis de lo sucedido, se deduce que la denuncia está basada en la falsedad por arrepentirse después de que en primera instancia accediera a una relación sexual, muy extendida entre la juventud, denominada la tuerca.
  De ser una violación estaríamos ante una aberración criminal, merecedora de una condena taxativa y que sin paliativos debería acarrear una sentencia de privación de libertad  históricamente severa. Pero los jueces también han considerado los derechos de los acusados, que parten con la presunción de inocencia exigida por ley,  y han analizado los hechos desde el prisma de que la víctima hubiese podido denunciar a posteriori lo que en  origen hubiese podido ser una relación consentida. Según ello ven razones para interpretar que, al margen de gesto amoral o inmoral con que se les quiera percibir, de no haber ejercido violencia explícita sería injusto condenarlos por un delito que no cometieron. Y satisfaga o nos repugne, la justicia sopesa con estricta rigidez los derechos de unos y de otros para establecer una sentencia ajustada a la realidad de los acontecimientos.
 Sin esa profesionalizada rigidez de los tribunales es muy comprensible que los ciudadanos se manifiesten con indignación visceral por lo que consideran una afrenta contra la propia Justicia. No se puede acotar la razón de cada cual por defender lo que se creen derechos inalienables frente a lo injusto. Son criterios subjetivos.
 Están quienes relativizan los hechos considerando una promiscuidad consentida, porque así juzgan a quien fue objeto de lo que el tribunal no ha considerado violación, y una indignada marea de repulsión por lo que se percibe como una vulneración básica de los derechos de la Mujer en su más amplia y universalizada dimensión. Este choque frontal de trenes, considerando el debate sobre la Violencia de Género y el desequilibrio de los derechos entre hombres y mujeres ante los tribunales, era inevitable.
 El juicio no parece haberse celebrado con ligereza y ha realizado una pormenorizada investigación de lo sucedido. Para algunos la víctima habría traspasado con voluntariedad los límites de la consciencia y la autoestima  y adentrado en una aventura desdichada donde los otros fueron fáciles protagonistas de su irresponsabilidad como mujer. Para otros la víctima fue violada sin consentimiento y se la forzó con la absoluta indefensión que representaba la actuación de cinco bestias contra una desvalida joven.
 Lo que  demuestran estos hechos juzgados-y deberían llamar a la reflexión- es una absoluta carencia de respeto por la vida individual, la libertad y el sentido común que deberían presidir esta sociedad cada vez más desorientada y sacada de quicio.