GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
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lunes, 11 de julio de 2016

¿NO HABRÁ CORRUPCIÓN EN LA DGT? Artículo que fue a diana en febrero de 2015


 La sombra de la corrupción planea bajo sobre las cabezas de los responsables de la DGT. Ya en febrero del 2015, ante la estupefacción de muchos, advertía que María Seguí y compañía no eran trigo limpio.

 La corrupción salpica a María Seguí en la DGT.

Los trapos sucios de María Seguí en la DGT. 

 Escribir en un periódico de forajidos demostrados, ladrones de trabajo ajeno, parásitos sin escrúpulos, miserables sin ética... en definitiva guarros sin moral que se aprovechan del esfuerzo de los demás, fue el único error que cometí al publicar mis muy acertadas y ciertas columnas que adelantaban los acontecimientos que han sucedido después.

http://www.elimparcial.es/noticia/147705/opinion/ 

  Esta columna, como muchas otras, cosechó cientos de "me gusta" en Facebook que el ruin tramposo-de juego sucio y de cara granítica, dura como el alma-vila, se encargó de borrar, como he demostrado también con pruebas. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/respuestaborracho-de-joaquin-vila-y-mi.html 

  Todo lo demuestro y ratifico con sólidas pruebas sin calumniar, pues digo la verdad, y sin injuriar llamando a cada cuál por lo que califica el rastrerismo de sus puercos actos. Joaquín vila se muestra como un profesional del engaño, un mangante y estafador que birla el trabajo de la gente honrada. Sus premisas morales lindan con la delictiva actuación de estafadores que penan sus delitos en la cárcel. Un aprovechado así no podía valorar unos artículos que escribí acerca de la corrupción en la DGT que el tiempo ha corroborado, siendo yo el primero en la prensa nacional-como en otros temas que traté- que advirtió sobre los sucios tejemanejes que afloran en la institución dirigida por María Seguí.

  Lástima de que diera con gente tan poco honrada en la intención y la actuación como son Anson, Vila y los responsables hipócritas y sectarios de la Ortega-Marañón. Ya se sabe lo que se dijo de las perlas a los puercos hace 2.000 años con plena vigencia en la actualidad.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html 

 Siempre he ayudado en carretera durante mis treinta años de conductor atendiendo accidentes,  incluso salvando alguna vida in extremis, la última vez sacando a una chica del coche que empezó a incendiarse después de estrellarse en la A-2 dirección Madrid, pero si encontrara a vila moribundo, desangrándose, echando las tripas por la boca,  obraría en consecuencia con la humanidad debida que merece y que él da. Sería así humanitario con el mundo que padece elementos de este cariz maligno, siendo tumores andantes que hay que extirpar de la sociedad si queremos justicia verdadera.

TRIBUNA

¿No habrá corrupción en la DGT?

El Consejo de Estado se tomó a mofa y befa la ocurrencia de limitar la velocidad peatonal y, aparte de la irrisoria ridiculez de tan inefables señores de la DGT, cabría preguntarse si una revisión mental de algunos miembros del organismo sería conveniente por el bien de los sufridos conductores que se sienten, literalmente, perseguidos. Aunque quizá no sea cuestión de sanidad psicológica lo que puede explicar el acoso y derribo constante contra millones de personas, sino de la sanidad moral tan ausente en los representantes de algunas administraciones públicas. No tienen límite y se nota cuando sueltan majaderías que fuera del ámbito del despacho harían enrojecer a cualquiera con dos dedos de frente.
No es para tomarse a risa que atenten contra nuestros bienes de modo tan rastreramente inquisidor. ¿A qué velocidad dice la DGT que ese factor mata? Impreciso, deliberadamente impreciso. Eso de la velocidad variable en autovías o autopistas suena a estafa consentida. Tan pronto a cien, como ochenta, a noventa y a capricho del lumbreras que nos obliga a mirar más el velocímetro en tramos cortos que atender a la conducción.
Después de unas décadas en que nos dejaron creer que vivíamos en una democracia, eso parecía, era previsible que un inescrupuloso funcionario impusiera normas incoherentes e intolerantes como excusa de seguridad para esquilmar los bolsillos de los ciudadanos. Tráfico era una mina sin explotar velando por la seguridad nada más y los políticos-los mismos que han llevado a la ruina todo un país- hallaron el modo de sacarle rendimiento a costa de los conductores.
Cumplir las normas es de obligado requerimiento pero en la velocidad se encontró el comodín para recaudar a destajo con el cínico pretexto de la seguridad.
Así fue que los radares se convirtieron en el invento ideal para incrementar la recaudación de manera proporcional al despilfarro de las administraciones. La metieron doblada porque aquí tenemos tragaderas de serviles pagadores y no protestamos de verdad. Pere Navarro inauguró la panacea recaudatoria por encima de la coherencia de la conducción que debe regir cuando millones se enfrentan con pericia a la exigente labor de dirigirse por la carretera. Aquel ínclito inaugurador de un saqueo legalizado salió de rositas siendo culpable de muchas muertes haciendo creer, desde la supina y ensoberbecida ignorancia, que conducir una moto de 125 cc era pan comido para cualquiera con carné de coche. Imponía limitaciones de velocidad cuajando de radares el país mientras el caradura excedía los límites, cómodamente apoltronado en el asiento trasero de su automóvil oficial con chófer. Impresentable.

Luego otra catalana más, de manos del Partido Popular, tomó el relevo y superó en coerción la política de acoso y derribo convirtiendo la carretera en un suplicio de difícil comprensión y con tendencia a la extrema inadaptabilidad de un medio de por sí exigente y que parecen desconocer los responsables de la DGT.

Criminalizar al conductor por haber ejercido una actividad experimentada durante décadas fue sólo cuestión de campañas de concienciación, de lavados de cerebros para convertir en delitos lo que ni siquiera en una dictadura franquista se consideraron como tales.
La velocidad mata fue el lema y a partir de ahí llegó la excusa para combatirla con radares que en principio dijeron de anunciarse, para hoy haberse convertido en una plaga de picaresca al servicio de las arcas municipales, autonómicas, provinciales y centrales, escondidos los agentes como vergonzantes y hasta ridículas aves de rapiña. Pajarracos voladores vigilan que un solo kilómetro de exceso sea motivo de sanción con 100 euros y si no los radares de tramo o los escondidos tras los árboles dan cuenta de cualquier despiste que obliga a tener la mirada fija en el cuentakilómetros desatendiendo la concentración al volante de un coche o ante el manillar de una moto. La culpa no es de agentes subordinados y obligados a ejercer de asaltantes, sino de los que mueven los miserables hilos de la coerción contra millones de indefensos conductores. Las alimañas políticas encontraron una excusa perfecta para robar al ciudadano lo que despilfarraron estafando de manera más disimulada. Ahora mangan con absoluto descaro e impunidad. No todo debería valer.
Lo que sucede con la imposición recaudatoria de Tráfico es un exponente de los caprichos del sometimiento si algunos listos hallan razones peregrinas para coartar la libertad hasta lo extravagante… basta que a un idiota se le ocurra advertir sobre los riesgos de cualquier actividad corriente y asumida para que terminen criminalizando lo que les venga en gana. Así se imponen las dictaduras. No hay más que recordar aquella medida zapatética que pretendió multar a los fumadores que encendieran un cigarro a menos de cien metros de un parque. No soy fumador, pero advierto cuándo pretenden fumarse nuestras elementales libertades.
Lo peor es la aceptación de ocurrencias por esa comparsa de despachos que sólo parece conocer la circulación desde el laboratorio teórico, basándose en impericias e incapacidades propias. Criminalizan desde la ignorancia y se creen lo que les dicen… como lo de aquel vergonzante estudio sobre el cataclismo perceptivo a partir de 130 km/h... Tontos auténticos, en país de tontos afectados nos hemos convertido con falsas moralinas de última hornada.
Las incongruencias se suceden como para pensar seriamente en una revisión mental de semejantes ocurrentes. Permitir la circulación de bicicletas por el arcén de las autovías y prohibirlo por baja velocidad a los ciclomotores es una idea que da cuenta de un bajo nivel de inteligencia digno de análisis.
No contentos con la calzada se atreven con lo que circula por las aceras. Lo de limitar la velocidad del peatón es una solemne memez discurrida con ánimo de recaudar en pro de fantasías sancionadoras sin límites. La Historia demuestra que cuando dirigen memos, la memez es obligada en las decisiones que atañen a todos. Tragamos casi todo, pero esto pasa de castaño oscuro cuando la vida peligra precisamente por hacer caso de aquellos que dicen que cuidan de ella. En Tráfico el asalto se ha impuesto con sello legal. Una mayoría de votantes coinciden en ello sin considerar ideal político: estafan sin punición. No extrañe que algunos depositen su voto en función de la evidente impresión que recibe de organismos como la DGT y gente como María Seguí.
Millones de conductores se sienten acosados y temen emprender cualquier viaje, o mover el vehículo por la ciudad, que les escamotee sus ya mermadas economías. Los acosadores permitidos no encontraron mejor pretexto que alegar por nuestra seguridad. Y digo yo que es mentira deleznable. Si fuera por nuestra seguridad, habrían limpiado, por ejemplo, aquella curva que nos provocó un accidente en motocicleta y que pudo costarnos la vida para después pasar por una dolorosa curación. Curva saturada de piedras, cristales y arenilla que seis años después no se ha limpiado porque nadie se responsabiliza de lo que parece ser, tal cual, tierra de nadie, cuajada de restos de coches y motocicletas que siguen cayendo en la trampa asfáltica. Sucede lo mismo con los llamados puntos negros… inamovibles. Pueden pues, perfectamente, meterse la seguridad por donde les quepa a estos hipócritas señores del acoso por nuestra protección.

No puede ordenarse el tráfico desde un despacho ignorando la naturaleza básica de la actividad de conducir y desconociendo los factores, los verdaderos, que influyen en los usuarios de la vía. El caos se ha trasladado a las carreteras y los conductores perciben una insaciable voracidad recaudatoria que ha convertido a la Policía Municipal, Autonómica y a la Guardia Civil, en esbirros de una administración despótica y evidentemente saqueadora cuyo fin primero es la ilógica imposición bajo el apercibimiento continuo, criminalizando al ciudadano indefenso y desconcertado.
Hoy en día no se está atento a la carretera, ni a las condiciones del tráfico. Jamás se habían mirado los cielos o las cunetas para conducir. La DGT ha transformado el asfalto en un cebo generalizado y estos funcionarios se han pronunciado con tan ignorante despotismo que no parecen haber estado jamás a los mandos de un vehículo. La desatención mata y muy seguramente que la decisión de estos tecnócratas, basada en el victimismo como excusa para el saqueo, provoca muertos que hasta ahora eran inexistentes en el asfalto.
Las responsabilidades penales deberían ser consideradas para los responsables de la DGT que no asumen el verdadero compromiso de la Seguridad Vial con un estado de las carreteras deplorable. Juan Carlos Toribio, Motorista de la Guardia Civil, verdadero conocedor de las condiciones de la conducción, denunció la hipocresía y el cinismo sangrante de los responsables de Tráfico siendo presionado y coaccionado para que callara las verdades que denunciaba. La gente piensa que la DGT funciona como un clan de extorsión pública con el silenciamiento de sus expertos en carretera, los verdaderos.
¿Así que la velocidad mata? ¿Qué velocidad? No hay nada más peligroso para conducir que el hastío, la desconcentración por el paso de los kilómetros a velocidades excesivamente mermadas para trasladarse en largas distancias, con el peligro de dormirse a los mandos del vehículo o sucumbir bajo el calor del estío o la dureza invernal cuando se viaja, por ejemplo, en moto. Cinco millones de usuarios sobre vehículos de dos ruedas tratan día a día con la desfachatez de una DGT que obvia trampas asfálticas con las que sí se juegan la vida. El instinto de supervivencia se merma condicionando de manera rastrera las imposiciones contra la vital seguridad.
Existe otra realidad constatable si se conduce cotidianamente. El 85% de los conductores sobrepasa las velocidades impuestas porque la circulación fluida y razonable ve absurda la reducción. Casi nadie respeta esos límites que ignoran las verdaderas características de la conducción, las mismas que han regido durante más de medio siglo para que lleguen burócratas a imponer las suyas propias del todo incoherentes, en algunos casos necias y permanentemente peligrosas. La experiencia responsable en la mayoría de los conductores supera con mucho las restricciones absurdas.
En Alemania se puede circular a velocidades sin límite en las denominadas autobahn, siendo extrema comparación que nada ha de ver con España. La velocidad no mata sino la impericia por desconocimiento de la experiencia de la conducción. Trazar una curva, dominar el comportamiento de un vehículo en diversas condiciones, normalizar la experiencia de conducción a través de millones de kilómetros, no mata cuando la experiencia es un grado de evolución para llevar a cabo con seguridad la actividad en la carretera. Mata la falta de experiencia para ir por encima de las posibilidades, pero no se puede criminalizar al conductor que sabe manejarse con seguridad y en condiciones experimentadas que superan con mucho las estrictas limitaciones de quienes desconocen la experiencia de la carretera. Pretender que circulemos con vehículos de sobrada seguridad y con el grado de la experiencia que dan millones de kilómetros durante décadas como si circuláramos por un circuito de karting para niños, es para millones una mamarrachada sólo a la altura de impresentables acosadores que no parecen tener ni repajolera idea de conducir en el medio diario del transporte sobre ruedas.

La DGT no puede conducir por nosotros, sencillamente porque sus funcionarios de despacho no parecen haber practicado jamás una conducción verdadera, responsable y sin alarmismos. Un catedrático de seguridad vial es un cateto ante cualquier experto conductor. La única asignatura verdaderamente eficaz es la experiencia. Ningún teórico debería ser llamado experto.
La impresión sobre la intransigencia recaudatoria que percibo en la calle es que la DGT está llena de analfabetos de la experiencia en el asfalto y esa estulticia dictatorial puede acabar matando por obligarnos a vigilar que no infrinjamos absurdas imposiciones de velocidad... mientras nos olvidamos de la responsabilidad, radicalmente vital, de concentrarnos en conducir.
Además, en un país donde las instituciones, la política, la banca, la empresa, absolutamente casi todas las administraciones-incluso los presumidos salvadores de la regeneración democrática de nuevo cuño como Podemos- están inmersas en una corrupción generalizada, pensar que un organismo como la DGT es limpio manejando al antojo presupuestos con patente de corso y sin límite de recaudación es como ser tan crédulos de pensar que existen elefantes rosas voladores. Elefantes rosas no habrá, pero buitres en el cielo pintada la panza de azul los hay que cuestan un dineral a los contribuyentes con la obsesión paranoica de quienes, vaya usted a saber, cualquier día acabamos sabiendo que esconden también trapos sucios y prebendas inadmisibles favoreciendo a sus gestores.
¿En un país carcomido por la corrupción va a librarse de ella el organismo con mayor capacidad de recaudación, mediante una maquinaria incongruente de imposición ilimitada? No me lo creo. La todopoderosa SGAE tuvo barra libre para extorsionar hasta que fue intervenida; no debería extrañar que en el futuro surgiera un mayúsculo escándalo de corruptelas, resultado previsible de la explotación chulesca y sin límite que practican impunemente los responsables de Tráfico.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Mejor enchufar que robar con abuso, Luis María Anson, pillín



  Anson no tiene ningún derecho a criticar las mismas tropelías sin conciencia que él comete. Me huele a porqueriza todo lo que escribe, a guarrada moral, a falsificación de intenciones, a suciedad personal que no limpia la palabra. Finge honradez pero no hay actuación digna que avale su incalificable carácter de oportunismo amoral. El Príncipe de Asturias de Humanidades...ya ven, qué paradoja recalcitrante. ¿En qué mercadillo persa se compra el agasajo nacional?


  A Anson-como a Vila, tal para cual-solo le resta la putrefacción de la muerte para representar con realismo, ausente de apariencias, la fétida hipocresía que destila en sus letras. Ya no me cuela el embaucador de la dignidad, tan poco honorable por la muestra fehaciente de un interior que destila tufaradas de fariseísmo endiablado. ¿Cómo es capaz de tanta deshonestidad robando mi trabajo y pretendiendo destruirme? ¿De qué está hecho, de qué envenenadas entrañas está hecho semejante abusador sin conciencia? Necesita un exorcismo para liberarle del incansable demonio de la mentira que le inspira, y lo tendrá. Sorpresas le esperan al confiado cuando muera, porque ¿todo él es un infierno vivo de falsedad acompañado de prosélitos sin decencia? Si fuera así son sobrantes cómodos de la existencia, sin provecho. Almas muertas.


  Después de conocer la pútrida hipocresía de un Anson que sigue moralizando a la sociedad de la que muchos dicen que se ha aprovechado con sus intrigas y ventajismos, con carita de no haber roto un plato en su vida, angelito, me repugna el discurso crítico contra todo lo que él representa, con cinismo impenitente, proyectándolo contra los demás desde sus falaces artículos; con tanta falsedad esgrimida, fingiendo que es, además de honesto locuaz, ¿un trapo limpio de toda esta colada de mierda que se está centrifugando en España desde hace unos años con el indeleble tufo de la corrupción? Sus actos conmigo son detestables como su verbo sin credibilidad. Cinismo del peor carácter engañador.


  ¿Cómo calificaría esta criatura honorable el robo del trabajo ajeno, el mobbing, la explotación laboral y el abuso sin regla moral ni de conciencia? ¿Qué tono usaría este ladrón de trabajo ajeno para describir la guarrada de la que finge no saber nada? No me jodas Anson, tan pulcro en el verbo y sucio en el acto.

  Lo que ha hecho él es de tan puta e inmisericorde cobardía, de tan ruin parasitismo sin entrañas, que todo su discurso sin ejemplo puede echarse por las letrinas de sus edificantes patrañas intelectuales.

  Con despectivos calificativos, el académico de la ñ minúscula y la H mayúscula de lo hipócrita, denuncia y sentencia a diestro y siniestro la caradura de los paniaguados, el enchufismo de amiguetes y familiares en el mundo político sin reparar en la repugnante imagen de la explotación laboral y el abuso chulesco y parasitario que representa como presidente de un periódico dirigido por un maltratador Joaquín Vila-repulsivo para muchos de cara y alma-cuyas inmundicias personales consiente siendo cómplice de latrocinio. No solo no pagan sino que actúan con chulería criminal que bien ya se han podido meter por el saco los dos. Jetas. Yo les ayudo gentilmente a que se lo encajen.


  En el mundo civilizado no hay peor basura social que los infectos aprovechados que explotan con crueldad el trabajo del prójimo, pretendiendo además destruir el ánimo vital de los trabajadores honrados. Solo los de moral retorcida pueden fingir dignidad cuando las obras representan la peor escoria de la indecencia impune. No hay calificativos que puedan describir con exactitud la guarra disposición de aprovechados sin alma, hijos no bastardos del engaño y el cinismo que pretenden aleccionar a una sociedad siendo los primeros lastres humanos que arrastra esta maldita farsa que homenajea a los fingidores de turno. Anson es digno de encomio en esa pose moralista con una falta de sensibilidad tan selecta como ilimitada; premio al disimulo.

  El día que sus huesos vayan a la tumba, el alma le chirriará tan falsa como el escarnio terreno que supone para la gente honrada la existencia de millones de hipócritas del averno sobre la Tierra; afortunadamente todos los listos con trampa son efímeros. Los gusanos siempre seguirán devorando un cerebro roído de insidia disimulada. Toda siembra se recoge, toda.

Al otro lado de esta vida ya no se engaña. De ser Anson, sudaría gotas frías de terror. Le veo retorciéndose como cadáver de espíritu en espera del aplauso ganado con esas artimañas que fuera de lo terreno serán sus condenas. Y yo, cualquier día, me veré visitando su tumba percibiendo arrepentimiento del que hoy es incapaz. Todo sea por no pagar lo que debe y disculparse con honradez. Esas debilidades no son dignas de un superhombre como él. Pobre diablo; tanta sapiencia terrena acumulada y pobre siembra desperdiciada del espíritu discurseando con tan ciega hipocresía. Pobre.


En cambio, Vila ejerce el mal con ganas. Hay hijos que maman, desde que son bebés, la teta del mismísimo Satanás.

miércoles, 24 de febrero de 2016

El Imparcial.es, reír o llorar, por Pau Llop

 

  http://www.paullop.es/2008/01/22/el-imparcial-reir-o-llorar/

 

  Encontré por la Red este blog creado por Pau Llop a quien no se le escapaba la tamaña chapuza que fue desde los inicios este engendro parasitario que es El Imparcial.es, periódico digital como apaño de la no menos apañada Fundación Ortega y Gasset que aglutina una gran colección de eméritos parásitos que pretenden vivir del cuento cultural y la explotación.

  

  Ya en el 2008 se criticaban las maneras chapuceras de Joaquín Vila como director. No me extraña el comportamiento de estos indeseables que no pasaban inadvertidos ni en las formas ni en el fondo pútrido de la razón de ser periodística para, literalmente, chupar del bote a costa de otros.

  

  Trascribo algún párrafo que describe perfectamente el espíritu frívolo y nauseabundo de este periódico en manos de no menos frívolos y nauseabundos responsables:

 

  "Es una tomadura de pelo no sólo al habitante del único medio escogido por el Imparcial, los internautas. También es casi una vergüenza para la profesión periodística". 

 

Dios, en qué porqueriza inmunda anduve metido tratando con gente capaz de provocar tanta guarrada indecente.  No es que Luis María Anson haya caído bajo, es solo un reflejo fehaciente de una trayectoria parasitaria vendiendo dignidad periodística al mejor postor. Puro y duro cambalache sin mucha moral a tenor de cómo se ha comportado ahora, quizá como siempre durante su ascenso personal. Asquito. Se entiende que se rodee de gente como Joaquín Vila o la Cano Ezcorría.

  

Pasen y lean la realidad de un proyecto orquestado por oportunistas, aprovechados y explotadores laborales de la más baja ralea: 

  

 

Periodismo analógico

El Imparcial, reír o llorar

elimparcial_portada.jpgSi fuera cierto aquello de que "que hablen de mí, aunque sea mal", El Imparcial estaría de suerte. Pero me temo que no es así. Algunos de los calificativos que he ido recogiendo por ahí:
Jesús Gordillo (que hace uno de los mejores análisis): "Esto no es un periódico digital, tal y como era presentado. No son más que textos colocados en una página fea, mal construida y con bastantes fallos".
Juan Varela: "Lo dicho, imparcial, imparcial, no es"
Ramón Salaverría: "Tecnologías de hoy al servicio de un periodismo del pasado. Por ese camino les será difícil reverdecer viejos éxitos, me temo".
Diego Areso (QuintaTinta): "La versión web del diario resulta gráficamente indigente. Y la versión pdf… La versión pdf es infumable"
Etc, etc.

Por lo normal, suelo abstenerme de criticar un nuevo proyecto digital periodístico. Si me gusta lo analizo dando pros y contras. Si no me gusta, me callo: sé lo duro que es poner tu vida profesional y personal al servicio de un proyecto y lo duro que puede ser leer ciertas cosas. Cuando un proyecto es tan malo que no puedes más que hacer una crítica destructiva, me callo. Pero en esta ocasión, lo siento, no puedo. Si no lo digo, exploto: Elimparcial.es es una broma de mal gusto. El por qué lo detalla perfectamente análisis del producto como el de Jesús Gordillo, que suscribo al 100%.

Es una tomadura de pelo no sólo al habitante del único medio escogido por el Imparcial, los internautas. También es casi una vergüenza para la profesión periodística.

Como todos sabéis, Anson no es ningún mileurista. Quiero decir, los 2 millones de euros (Servimedia habla de 6) que se han invertido, ¿dónde están? ¿En cenas? Desde luego, no en desarrolladores ni técnicos, a los que captan con anuncios como este: donde ahora pone a 'convenir', ayer mismo -lo juro- ponía 'entre 8.000 y 12.000 euros brutos anuales'. A jornada completa (que lo sigue poniendo).

El web en sí, para qué hablar. Entiendo que toda una vida dedicada al trapicheo de influencias, mezclando -ensuciando- su oficio con el de arribista del poder, le haya dado a Anson buenos contactos, esos que le permiten trufar su portada con la presencia de los tres entidades bancarias más importantes del país, flanqueando una cabecera decimonónica a la que en su absolutamente infumable escrito fundacional se glorifica en su historia, y donde, como avisa Salaverría, de más de 3.000 palabras ninguna de ellas es 'Internet'.

No puedo esconder que una de las cosas que más me fastidia, y por mucho que sea "ley de vida" me fastidia igual. Hablo de que proyectos tan absurdos, innecesarios, mal hechos, sin el más mínimo interés por su audiencia, a la que se dirige y de la que pretende vivir y crecer, tengan el suficiente apoyo económico para hacerse realidad. O peor, cientos de miles, incluso millones de euros, para que se 'deshagan' realidad. Esto es un periódico deconstruido, como la tortilla de Ferran Adrià. Pero sabe malo.

Si fuese el responsable de Imagen Corporativa de Santander, BBVA, La Caixa o Telefónica, retiraría inmediatamente mi banner de ahí para que no relacionasen mi empresa con semejante cosa. Si hay que pagar tributo a Anson por lo que sea, que se lo den en un sobre. Yo le diría: "toma tu pasta, pero por favor, no pongas nuestro logo ehh.. em.. 'ahí'".

Ya se que es un brindis al sol, y muchos me llamarán ingenuo, y con razón, pero he de decirlo. Estas grandes empresas que hacen posible proyectos como este, ¿no se han planteado nunca que sería infinitamente mejor para ellos y la sociedad que les rodea apoyar los proyectos de jóvenes emprendedores? En España hay muchos proyectos maravillosos que esperan una décima parte de lo que ha derrochado 'El Imparcial' para hacer un producto no diez veces mejor, sino cien.

Y no hablo de Bottup, o no sólo de Bottup. Ahí está BdeBarna, Granadapeople.com, tertuliaandaluza.com, etc. Cualquiera de ellos, aunque les parezca increíble, sería (son ya) mejores sitios que 'El Imparcial'.
No voy a reseñar los innumerables despropósitos técnicos y de diseño, que algunos llaman "fallos", pero que yo creo que no son tales, sino, simplemente, un alarde de prepotencia que les hace pensar que lo único que importa es que nos llegue la letra divina de sus muy nobles -y rancias- plumas.

No hablaré de las tres columnas, el css de la risa, los coladores de seguridad que nos permiten -aún ahora, después de horas- ver un striptease demasiado calentito incluso para el real académico, faltas de ortografía tales como "servia" por "serbia" -en el periódico del real académico de la lengua, otra vez-, etc.
En cuanto a los contenidos en sí, sólo la primera noticia (con foto estilo portada de La Razón) es suficiente para saber qué tenemos delante nuestra. No merece la pena gastar ni una letra en calificar semejante barbaridad.

Un último apunte, que no puedo dejarme: la participación, el usuario. "¿El qué? Ah, el lector". A Anson eso de 'usuario' le debe sonar mal, como si el lector 'usara' su periódico para otra cosa que no sea leer de cabo a rabo lo que dice el periodista-profeta desde su atalaya. Ni comentarios permite, señores. No hablemos ya de foros. ¡Es que ni encuestas tiene! Para mí, sólo con esto ya sería motivo de crítica.

En fin, que en su primer día de vida, 'El Imparcial' ha conseguido dos cosas: ahuyentar a los lectores por la vía del diseño y la usabilidad (esta gente, cuando hacía papel, ¿le hubiese dado lo mismo una rotativa moderna que una 'vietnamita'?) y por la vía de la propia información. Simplemente, 'El Imparcial' nos dice: "Hola, somos un folleto propagandístico para gente mayor como nosotros, a la que le ponemos un PDF (peor maquetado aún) para que nos imprima y nos lea lejos de ese cacharro demoníaco con teclas. ¡Jóvenes, no se acerquen!"

Flaco favor a la memoria de sus antepasados hace la Fundación Ortega y Gasset, cuyo presidente, José Varela Ortega, nieto del célebre filósofo, es el editor de este engendro de parcialidad, mal gusto, atrasado, desechable y triste producto que es 'El Imparcial'.
Por si ya no funciona el enlace, os dejo el pantallazo del striptease: el mejor contenido del periódico:

imparcial_strip.jpg
PD: Dos consejillos de un niñato: Reconvierta el periódico en un negocio de necrológicas (tiene futuro -menuda paradoja- si se hace bien) o gástense lo de seis o siete cenas o saraos de los suyos en contratar una consultora de nuevos medios. Bueno, o cierren, que también es una opción.

miércoles, 27 de enero de 2016

Me preocupa tu salud mental, Joaquín Vila, director de El Imparcial.es

                   

   Por favor, Vila,  no quiero que malinterpretes el título. Que me preocupe tu salud mental no significa que me preocupes tú. Más que un riesgo para ti mismo, has demostrado ser un peligro para tu prójimo con esos comportamientos tan execrables y parasitarios que has ejercido sin atisbo de mínima decencia o mensurada honestidad profesional. Comportamientos así son inducidos por una maldad consciente que se relaciona con la incapacidad para la honradez y la osadía de la inmoralidad, con mayor razón si pretendes desempeñar un rol de influencia comunicativa como director de El Imparcial.es.

  Me preocupa tu salud mental y sugeriría un exámen de tus facultades morales que creo íntimamente relacionadas con las carencias de sentido común que se presumen en toda racionalidad sin tacha significativa.


  Después de la carta tan sincera que te dediqué; después de reflexionar sobre lo ruin y sucio que habría resultado la voluntariedad de tu juicio para llevar a cabo tan taimada guarrada contra mi persona y mi trabajo, como bien sabes llegué a la conclusión de que tú no podías ser tan hijo de mala madre como para borrar de manera no incidental miles de valoraciones de Facebook o Twitter despreciando, con repugnante insidia, el valor público de mis columnas. Llegué a la conclusión de que no podías ser un hijo de la grandísima si tu criterio sobre la "escasísima" calidad de mis artículos estribaba en un afán destructivo contra mi autoestima, razonando sobre evidencias de tu extraño gusto por mis letras que durante toda mi vida han sido valoradas al más alto nivel; aunque leyendo las tuyas comprendo que tengas extraviado, por egolatría será, el concepto equilibrado sobre una intelectualidad que no sabes plasmar en un libro pues al día de hoy, que yo sepa, no has editado ni uno como autor.

  Al término de analizar la detestable actuación de Carmen de la Vega, responsable de publicaciones, con una hipócrita condición personal rayana en la inestabilidad mental según sus actitudes incongruentes, tuve la convicción de que tú no podías ser conscientemente tan abusivo, inmoral, parásito y mal nacido como para procurar arbitrariamente una destrucción personal y profesional de alguien tan íntegro como yo. En consecuencia, tomé en consideración otros factores que me han llevado a comunicar lo que me preocupa que alguien tan dañino ande suelto por la sociedad y con apariencia de salud intelectual que tus obras desdicen.

  Porque para gozar de salud intelectual antes hay que mostrar una moral equilibrada. No es el caso tuyo pero, y eso es lo que más preocupa, tampoco parece ser el caso de Luis María Anson: ése sí que tiene peso específico e influyente en la salud moral de toda la sociedad española. Me preocuparía mucho que esas carencias tuyas que te describo, también afectaran a un Premio Príncipe de Asturias de Humanidades, porque corroboraría la enfermiza sociedad que padecemos siguiendo paradigmas tan poco fiables. Anson demuestra tener la cabeza en su sitio según la prodigalidad con que exhibe su inquebrantable razonamiento, por lo que en su momento me preocupé ante alguna factible merma de su salud moral.
 http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/preocupado-por-la-salud-moral-de-anson.html 

  Después de reflexionar sobre lo infecto del resultado con ese acoso y derribo sostenido en el tiempo para finalmente intentar darme un puyazo al ánimo vital, con la aquiescencia de tu mentor al que tanto has lamido el traje, según dicen de ti, he sacado también en conclusión que si no eres consciente de las hijo putadas típicas del aprovechado sin conciencia y del malhechor del que poco bueno puede esperarse, hay que examinar la salud mental que te impulsa a comportamientos característicos de la sociopatía y examinar tus profundos complejos personales que te inclinan, digo yo, a la maldad sin parecer que bases tus acciones en una ética y moral acordes a la cordura de individuos autorizados a convivir según unos principios y valores elementales.

  Me alarmé al recibir una respuesta tan poco congruente a mi primera carta abierta, en la que parecías haber perdido la razón no sé si por efluvios etilicos o por un acusado síntoma de afasia que te impedía comunicarte con lógica y algo de vergüenza, dando a entender tu preclaro juicio de profesional del periodismo y como persona meramente cabal.

  A continuación te trascribo aquel intento fallido tuyo para transmitir un mínimo de razonamiento en respuesta a mi carta, donde te participaba el convencimiento de que no eras tan cerdo para hacer tantas guarradas con retorcida voluntariedad:

 De: Director El Imparcial <director@elimparcial.es>
Para: Ignacio Fernández Candela 
 Enviado: Miércoles 6 de enero de 2016 6:42
Asunto: Re: 4ª carta abierta al escondido Anson.
Tú tampoco eres un hijo deputa ni un cabrón ni estás amargado por tu fracaso profesional.Eres simplemente un analfabneto, que no sabe escribir, zafio en elfon do y en la forma. Y como no te telía nadie porq
   
Ésta fue mi diligente contestación:

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/respuestaborracho-de-joaquin-vila-y-mi.html 
   
Que te hayas aprovechado como un vulgar parásito de mi trabajo, escaqueándote de un modo criminal para no pagar los dos años de colaboración, semana tras semana, echándome con cajas destempladas, no dice nada de tu salud mental sino de tu haber espiritual putrefacto, innecesario, baldío, inconsistente y demoníaco. Pero si te lo haces ver por un psiquiatra a lo mejor desentrañabas los más oscuros secretos que tu mente guarda tras la cara granítica y, a lo mejor, por solo una cuestión de pura vergüenza, te avenías a pagarme lo que me debes, moroso sin conciencia, para poder ir aunque sea con un resquicio de satisfacción personal por haber hecho algo bueno en tu vida.

  En todo caso, sin que me preocupes una mierda, espero que algún día te examinen porque lo tuyo no es normal. Que Anson te secunde tampoco, pero profundísimo es el abismo donde un ego comete el error de precipitarse pensando que las alas evitarán el choque contra el suelo. Vanidad de vanidades, todo vanidad, un día en polvo nos convertimos. Qué putada, Anson, qué putada; pero antes paga.Tú también, Vila. 

  Pide amablemente a tus secretarias que te soliciten hora, anda, director. Saldremos todos ganando.

jueves, 31 de diciembre de 2015

El Imparcial.es: sinvergüenzas del pagaremos más adelante...


(Vídeo a propósito de los oportunistas y aprovechados que explotan a las personas honradas en tiempos de crisis).

Depende de quien lo proponga haces menos caso o más. Anson parecía honesto y serio. Era del todo inexplicable que mostrara unas actitudes que solo se esperan en gentes de baja moral e integridad personal inexistente. Pero resultó que traspasó los límites, allá donde muchos aborrecerían ciertos comportamientos deshonestos.

Después de conocernos personalmente, el presidente del periódico, Luis María Anson, me incorporó como colaborador hace dos años para escribir semanalmente mis columnas que siguen posicionadas en primeros lugares de buscadores como Google como lo más leído por temáticas en El Imparcial.es, artículos y noticias incluidas. Aquella incorporación implicaba una valoración de mi trabajo que resultó quedar a expensas de un mañana no muy lejano.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/las-zancadillas-de-anson-por-ser-mas.html 

Después de cumplir con un trabajo destacado, al cabo de esos dos años, un director de dudosa moralidad dice que me echa esgrimiendo las falacias-desmontadas en este blog- de una "escasísima" calidad de mis artículos que no leía nadie. Todo después de un execrable mobbing durante los últimos seis meses.

Anson, el que decía que no me preocupara porque él se encargaría de arreglar las irregularidades que estaba soportando, me escribe  a continuación para sugerirme que acepte los criterios y acciones de Vila que me echa sin percibir ninguna compensación y con un intento de humillación que puede meterse, esto lo digo yo, por donde le quepa.

Al final han mostrado la cara de lo sinvergüenza tras la fachada de una honorabilidad inexistente.

 Los parásitos que se aprovechan del trabajo de la gente honrada son una lacra que debería extirparse con afilado bisturí de nuestra sociedad tan castigada por desaprensivos y caraduras. Se puede esperar de todo por parte de gentuza sin moral, pero fue del todo inesperado encontrar este modus operandi de desvergüenza e impresentable parasitismo en El Imparcial.es dirigido por el infausto Joaquin Vila y presidido por Luis María Anson.

CONTENIDO DEL VÍDEO

“Ahora mismo no podemos pagarte, pero si empiezas a trabajar con nosotros te tendremos en cuenta para cuando facturemos más”. 

“Para esto en concreto no nos han dado nada de presupuesto, pero ganarás visibilidad al estar tu nombre en público como autor del trabajo”. 

“El primer trabajo es de prueba, y si nos gusta seguro que te llamaremos en el futuro para más encargos”.

Este es muy nteresante vídeo para dejar en evidencia a los CARADURAS Y SINVERGÜENZAS que te propongan trabajar gratis diciéndote que ya te pagarán cuando se pueda; tal y como discurseó Anson hace año y medio durante la presentación de El Espectador en la Fundación Ortega-Marañón. Tan distinguidos todos ellos.

martes, 22 de diciembre de 2015

El trabajo se respeta, se paga y no se borra, miserables



Es mi legítimo derecho ser resarcido con disculpas por el trato inhumano que he recibido y compensado monetariamente por un trabajo de calidad entregado semanalmente, con absoluta puntualidad y demostrada aceptación pública,  durante casi dos años. Lo sigo reivindicando porque lo uno y lo otro me pertenecen. 

No busqué esta situación pero no pienso dejar que me humillen después de ser un superviviente ante muchas adversidades que he vencido en mi vida. Pueden meterse la humillación por donde más les plazca, indistintamente el género al que pertenezcan las gentuzas que lo han intentado.

Anson está más escondido que el no menos afamado Wally. Él debe de saber lo que quiero decirle. Mantener la mano escayolada es lo mejor que podía pasarme para aliviar el coraje y asentar las calmas. Otros no esperan cuando se hacen estas auténticas putadas.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-imparciales-el-trabajo-se-respeta-y.html 

En El Imparcial.es  no se respeta el trabajo ajeno, a no ser que se pertenezca al tinglado bien montado entre elementos afines. No se paga porque es más fácil manipular y creen que les sale gratis con ese complejo de superioridad chulesco que se gastan los aprovechados y oportunistas. En este periódico además borran cualquier huella o referencia de quien ha estado aportando sus columnas, soportando una presión típica de mobbing, sin cobrar y además echado con una bajeza propia de individuos sin escrúpulos para mentir como Joaquin Vila.

En esta vida con tanto desalmado que pulula por el mundo hay muchos ejemplos que describen la guarrada de El Imparcial.es.:

-La niña que es violada por un pederasta y que la amenaza con matarla a ella y a sus padres si dice algo. Borra todas las huellas de su delito y vigila a la víctima para asegurarse de que no lo denuncia.

-Los asaltantes de una casa que coaccionan a una familia para que no se descubra el delito.

-El estafador que se sabe todas y amedranta a su víctima con amenazas de llevarla a juicio, por intentar defenderse  haciendo públicas las suciedades del delincuente que supuestamente están protegidas por una ley de datos.

-El homicida que mata y limpia todo rastro para evitar que le culpen.

-La activista social que denuncia una injusticia y le mandan matones para que se calle etc. 

En mi caso Vila mintió maliciosamente sobre las razones de prescindir de mis columnas.

La caradura del explotador y del abusador no tiene límites, siendo delincuentes o no. Porque se puede ser un criminal y pasar inadvertido ante la Ley. El mobbing es una práctica que acarrea muchos suicidios y los asesinos siguen viviendo como si nada hubiese pasado. Debería estar penada esta cobardía con severo juicio, algunos apostarían porque fuera capital. A saber cuántos asesinatos han perpetrado aparentes ciudadanos de bien.

Decir las cosas por su nombre es un derecho que nos asiste cuando indignadamente soportamos una injusticia. Eso es alternativa a atacar físicamente-hay quienes colman la paciencia y se lanzan de cacería- y legítimo. Pero una cosa es denostar y otra definir a quienes obran con insultante desprecio a la decencia y contra la moralidad elementales.

Si alguien explota con oportunismo, aprovechándose del trabajo ajeno sin pagar un euro estamos hablando de un aprovechado.

Si alguien miente demostrando que lo hace, su definición es la de un mentiroso.

Si alguien muestra un básico desprecio a las reglas de la honestidad se le llama deshonesto.

Las palabras acompañadas de un contexto son factores de entendimiento que describen una realidad. Tal y como lo hago dejando en evidencia estas actuaciones despreciables e injustificables contra mi labor y mi persona.

Si alguien no paga durante casi dos años y recibe un trabajo puntual del que se aprovecha y pretende echar al autor intentando humillarle y sin resarcirle de sus esfuerzos ni cumplir el compromiso de pagarle en un futuro, estamos hablando de una canallada ante el juicio simple de cualquier persona de bien. 

Una canallada la provocan los canallas. Luego canallas es una acepción más que apróximada para definir a los autores de tanta guarrada. No hay ofensa sino exactitud y tino en la definición según las acciones. Estoy harto de tanta patulea de hipócritas que camina por el mundo dañando a gente inocente. Muy Harto.