GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española
Mostrando entradas con la etiqueta cinismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cinismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de mayo de 2016

Gansonada de la Fundación Ortega-Marañón


    No existe vocablo en la RAE que se refiera a la falsedad de hombres influyentes en opinión que no predican limpiamente, por ejemplo personal, los aleccionadores discursos moralistas que sueltan  de cara a la galería. Es por ello que sugería dos definiciones a propósito de esa doblez moral:
  
 -gansón: alude a quien siendo personaje influyente, prescinde de la ética en el ejemplo aun presumiéndola en sus comunicaciones habladas o escritas.  
 -gansonada: toda comunicación academicista y solemne que se pronuncia sin la demostración de ética elemental que pueda avalar moralmente a su autor.


Según estas definiciones, coloquialmente podría decirse que la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón tiene "un morro que se lo pisa". Yo diría, según las guarradas que caracterizan su ética, que son unos hipócritas de bastante baja estofa. Y a los hechos me remito:


Ya se sabe de la doblez moral de estos intelectuales que van con apariencia de honorabilidad prescindiendo de un código de ética elemental. Sigue alimentándose este monstruo de la ignominia,-embaucando a incautas instituciones y personalidades que desconocen tan rara ética-que representa la Fundación con actitudes barriobajeras absolutamente detestables. Rancia solemnidad es lo que hay en la superficie ocultando un fondo pestilente de deshonrosa y despreciable falsedad.

  La gansonada de la Fundación es para tomarla a risa aunque semejante hipocresía no les haga caer la cara de vergüenza. Desgraciadamente, en esta España de pandereta los únicos que van con la cabeza ensoberbecidamente alta son los idiotas y los sinvergüenzas.

  La gansonada, señores no se lo pierdan, es un curso de ¡ética profesional! ¿Esos explotadores sin moral impartiendo seminarios de ética? Definitivamente, este país se va a la mierda con tan  endemoniados cicerones. A la *mierda se vayan antes los hipócritas sin decencia en este mundo de infames. 
* Disculpen las groserías;  no encuentro palabra sufciente para describir a estos cadáveres sin conciencia.

miércoles, 27 de abril de 2016

Gansonada de Anson hoy, con bastante cinismo



  ¿Que pague el contribuyente, escribe Anson hoy? Anda ya el que fue a hablar ¿Y a mí quién me paga pandilla de ilustres y verborreicos teatreros, noventa columnas que siguen posicionadas en primeros lugares plagadas de publicidad? ¿Quién es tan honrado para disculparse por un trato de bestias que me han dispensado estos muy civilizados y cultos hipócritas? Tiene cojones, con perdón, el académico que ha parasitado, explotado y abusado de mi trabajo en El Imparcial.es, sin respetar básicos derechos de humanidad. Cojones tiene que no sabe dónde meterlos el honradísimo señor. Se le salen de la bragueta hasta cuando está sentado. Valiente protestón.


  En su artículo de hoy  Anson habla de que el contribuyente ha de pagar los exabruptos políticos de un país sin gobierno y abocado a nuevas elecciones. El académico da lustre así a una hipocresía típica del aprovechado en España: la del  falaz embaucador por la palabra que es incapaz de corrección moral en el ámbito privado, tal y como muestra con ese carácter explotador y parasitario que se gasta aprovechándose, junto a la tropa de mendaces culturetas que comanda, del trabajo ajeno.

  Si gansonada es toda comunicación academicista y solemne que se pronuncia sin la demostración de ética elemental que pueda avalar moralmente a su autor, me temo que no habrá escrito ni discurso que comunique Anson para considerarlo desde el respeto debido, ejerciendo como ejerció conmigo una explotación similar a la de las mafias en países tercermundistas sin reglas convencionales de moralidad y sin ley que vigile los presupuestos básicos de la ética profesional.

 Cuando Luis María Anson sigue dirigiéndose a la sociedad con diarreico discurso y vergonzosa jeta, con su casa bien sucia indicando a los demás cómo asear las suyas, nos encontramos con el paradigma del gansón-el que alude a quien siendo personaje influyente, prescinde de la ética en el ejemplo aun presumiéndola en sus comunicaciones habladas o escritas-y advertimos el norte pútrido de la falsedad que han estado señalando brújulas amañadas en un país que ha terminado precipitándose a los abismos de la desvergüenza, a los del puterío de la corrupción sin límites con la destrucción de los valores morales. 

 En España se está descubriendo el  fariseísmo en miríadas de  ilustres papanatas que finalmente han dejado que se les vea el plumero de la hipocresía  por sus codicias, sus avaricias sin límite, por pura y simple iniquidad y vaciedad del alma. 

 A tenor de sus impresentables actitudes conmigo, Luis María Anson carece de autoridad moral para aconsejar sobre los designios de un país que debe sus ingentes males a cínicos con semejante calado de codicia sin escrúpulos. Siendo como es un esclavo de sus falsedades, incapaz de la mínima integridad en algo tan sencillamente evidente como es el respeto a los derechos humanos elementales, ¿qué se puede esperar de tan taimado consejero, con hipocresías mayúsculas y faltas éticas de gravosa influencia social?

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/el-renombrado-luis-maria-ganson_25.html 

  Las gansonadas son tantas que bastará echar un vistazo a sus artículos pasados y futuros para comprender en la justa medida el calibre de la doblez ansoniana; así podamos entender por qué un país como el nuestro se encuentra hundido en tanta inmundicia tras los sabios consejos-durante décadas que lucraron a muchos lobos con piel de cordero-de gente como él.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Las rentables y cínicas virtudes de Anson


  Anson chochea. No por el intelecto últimamente repetitivo pero aún lúcido, sino en los arbitrios de una conciencia desnortada. La verdad es que es bastante repugnante leer su última columna sobre el escándalo de Arpegio-que alimentaba enchufados y paniaguados con dinero público-no ahorrándose vocabulario el académico para proyectar contra otros lo que él practica hipócritamente. Su indignación es puro cachondeo, eso sí, bien pagado incluso aprovechándose de mi trabajo.


  Dice él que se superaron todas las fronteras de la desfachatez y el cinismo. Mandat opus con el señor. ¿ Lo que denuncio no es propio de la desfachatez y el cinismo de unos aprovechados sin moral que les valga? Sobran los maestros de la moralina.

  Hay que ser un desorientado de cojones para atinar con tanta hipocresía en la descripción propia achacándola a otros. El cinismo y la desfachatez están elementalmente representados en la guarrada que se ha orquestado en El Imparcial.es. ¿Ese antro de explotación y falsedad que preside un caballero de alto plumero que pasa por la vida con la misma honorabilidad con que otros disimulan sus trapos sucios? Me gustaría pensar que no, pero no me da opción.

  Arpegio o El Imparcial.es practican la misma insolvencia moral. Lo que sucede es que a unos se les pilla por caraduras y otros siguen ejercitando la caradura mientras no se les pille. No sé si parasitan del dinero público pero sí que son unos abusadores laborales de baja estofa.


  Para la hipocresía todo es malo menos ella porque en el grado de la desvergüenza solo los falsos redomados son capaces de criticar sin cerciorarse de los fallos éticos con que ellos progresan. Miles de sinvergüenzas hay en España con apariencia sacrosanta. A Anson le tengo por hombre de honor aunque poco ha hecho en este caso por demostrarlo. 


  Este es el problema de un país destruido por la infamia y escondido tras la apariencia: la desfachatez y el cinismo que sobrepasan las fronteras, habiendo quienes las ensanchan a capricho para disimular inadmisibles actitudes explotadoras y aprovechadas. Multipliquen los casos de cinismo allá donde miren y comprenderán que estamos en las garras de aclamados desaprensivos. 

  Una manicura gruesa es lo que les hace falta.