GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

lunes, 18 de enero de 2016

Mera fachada que esconde la putrefacción de El Imparcial.es



 Causa vergüenza ajena ver a los caraduras de este país disimulando rectitud, cuando han mostrado la peor cara de la falsedad. La falta de honestidad canta a gritos que son unos farsantes pero ahí siguen como si no pasara nada. Podrían ser los verdaderos sobrantes sociales, influyentes engañadores sin principios ni valores que paradójicamente contagian sus podredumbres personales y profesionales siendo los causantes de los perjuicios que critican.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-ejemplo-imposible-de-anson-sobre-la.html

 Después de conocer al verdadero Joaquín Vila, sus predecibles y aburridos artículos de El Imparcial.es  son un insulto a la inteligencia. Este aprovechado director que no paga el trabajo no es ejemplo de nada bueno, solo de la suficiencia chulesca con extrañas reglas de ética que perfectamente cualquier estafador seguiría a rajatabla para alimentarse por parasitación de los esfuerzos del prójimo.

 Luis María Anson continúa impasible su andadura de insigne y experimentado prócer de la patria pasando de puntillas en asuntos de índole personal, tal cual es la cobardía de quien disimula ser lo contrario de lo que es. Aquí la dignidad es una pose de méritos huecos. Sigue el discurso grandilocuente de quien más debería callar. Acaso acometido de necedad es demasiado engreído como para reflexionar sobre las guarradas de sus poco honorables decisiones o indiferencias.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-imparciales-aconsejar-sobre-el-paro.html 

 El buen vino, el coche con chófer, la aventura de la vida a los ochenta sin abandonar los vicios del oportunismo, son suficientes razones para ignorar la ética y la moral que parece colgar en la percha del traje con el que pasea sus pulcras y elegantes hipocresías a diario por la calle. Fachada de cadáver que ya ventea a podrido en vida con gestos tan poco edificantes. Muy poca inteligencia durante una vida significativamente sospechosa, para muchos, de fraude moral. Y empieza a vislumbrarse en qué han consistido los esfuerzos para llegar alto.

Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Humanidades que parece estar de ganga por no se sabe qué influencias artificiosas, muestra poca inteligencia en su significativa trayectoria con tan avaras disposiciones que empequeñecen su trascendencia profesional y personal. Esa estulta codicia cómplice del abusador Vila le convierte  en minúscula referencia para tan altas aspiraciones, transformado en una sombra del mismo Anson. Fealdad ética y estética que ni se molesta en guardar las apariencias. 

Como las del inefable Vila que refleja en el rostro las pútridas entrañas de una conciencia en apresurada descomposición. Este tramposo que se lucra con rastreras estrategias de explotación no llegará a viejo siendo una tumoración andante. En la cara pareciera que porta el cáncer de la indignidad.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/carta-abierta-al-angelical-joaquin-vila.html 

jueves, 14 de enero de 2016

Las habituales faltas de ortografía en El Imparcial.es

                     (Arriba en negrita: "Pablo Iglesias "a" estallado..." sin "Hache").
Cuando Anson me incorporó como columnista aún ignoraba yo que su última etapa profesional se trataba de un periódico marginal, de mala muerte, con mucha apariencia pero nada de consistencia. Un nido donde reunir a catedráticos eméritos aprovechando la cantera de la Fundación Ortega-Marañón, para entretener a todo el parvulario de sesentones y octogenarios con el objetivo de instruirnos con mucha palabrería pero poco ejemplo dignificante. Y es que son como niños. Sabios de la vida que al parecer no han aprendido nada acerca del valor sobre lo que verdaderamente importa.

El Imparcial.es debía de convertirse en el panteón, en tiempo de descuento póstumo, de no pocos cadáveres de la intelectualidad aprovechando el tirón de la Universidad y la Fundación Ortega-Marañón. La unión hace la fuerza, pero la inversión iba escasa para el proyecto y la avidez por chupar del bote de las abundancias era poco disimulada.

Al frente del plan pusieron a un presidente Anson al que muchos consideraban en declive;  estaba obligado a teatralizar la honra de sus innúmeros premios paseandose en cochazo con chófer y acudiendo a todos los eventos posibles para vivir de las rentas de la dignidad que siempre han sido muy lucrativas.

Entonces no advertí que un periódico dirigido por Joaquín Vila y subdirigido por María Cano Escorría era mucho más chapucero que lo que la apariencia de intelectualidad y empaque profesional de Anson me daban a entender equívocamente.

En numerosas ocasiones advertía a la responsable de colaboraciones, Carmen de la Vega-la taimada experta en llevarme a la trampa, fingiendo todo tipo de amabilidades muy hipócritas- sobre las faltas de concordancia y errores gramaticales como ortográficos en cada edición del periódico digital

Me daba vergüenza ajena que se asociaran mis columnas con esas miserias culturales que contagiaba la mediocridad del director y la subdirectora.

Sirva la garrafal falta de ortografía que presento hoy para corroborar la ausencia de  profesionalidad en Joaquin Vila y María Cano Escorría, los responsables de que aparezcan estos errores que costarían un suspenso a cualquier bachiller en un exámen.

Comprendo que una descontenta y desconfiada plantilla pueda trabajar con alguna concentración. El ambiente tipo secta se palpa en la sede del diario digital. No todos van a adorar al dios de turno con absoluta entrega. Antes la pasta por delante y después ya veremos. De ahí el poco interés que se pone en trabajar.

Que un mediocre y previsible en el fondo y las formas como Vila me llame analfabeto, es un estupendo halago llegando de él. Además de adecentarse algo en el fondo personal con honestidad y suavizar la imagen física de sublimados ángulos faciales que le retratan el alma, también podría sentir algo de vergüenza por las faltas de ortografía que suele presentar El Imparcial.es.

Se trata de un periódico en precario estado de subsistencia que no lee nadie en comparación con la competencia-no veo yo columnas posicionadas en primeros lugares de buscadores como sucede con las mías-, aguantado por la publicidad a mansalva cuyos anunciantes no se percatan de la poca rentabilidad de la inversión; un espejismo sostenido  en el ínclito Anson y en la retahíla de firmas para mayor gloria de ilustres retirados y alguno más mamando de la teta ansoniana.

Las faltas de ortografía deberían de poner de patitas en la calle a una María Cano Escorría que ya debió presentar sus méritos para pasar de redactora jefe a subdirectora con una escritura meramente colegial. Joaquín Vila está fijo, pegado y lustrando traje al jefe; es el eficiente enchufado cuya "acción" y "criterio" son sagrados para Anson, así se obre con mezquindad y de manera miserable. 

Digo yo que sabrá Anson cuál es el valor de una reputación por toda una vida, para culminarla de manera tan dudosa en poco tiempo. 

¿Tampoco le sonrojan las faltas de ortografía siendo académico de la Lengua? Antes me avergonzaría de las faltas morales...

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-ejemplo-imposible-de-anson-sobre-la.html 


La pétrea infancia de Joaquín Vila, director de El Imparcial.es


   La niñez es una etapa influyente para el futuro cuando los niños evolucionan en un mundo propio muy concentrado, sin reglas ni leyes de convivencia. La espontaneidad es lo que prima en las relaciones y cada cual desarrolla su personalidad como si en el aislamiento, más allá del devenir de los adultos, se impusiera una realidad sólida más importante que el mismo Universo. La infancia es un teatro muy serio en el que los personajes van forjándose entre bambalinas. Por el carácter se reconoce a las manzanas podridas: caprichosos, déspotas, insensibles, rocosos y prestos a la amenaza. Niños caraduras, de alma pétrea, incorregibles.

   Entre los futuros adultos, desde su temprana edad se percibe al futurible sinvergüenza. El tronco estructural de la educación obliga a disciplinarse pero siempre hay niños que aprenden a conseguir beneficios abusando de su envergadura, o de su bajeza moral, vislumbrándose desde tempranas edades la maldad de aquellos que se crecen en autoestima a base de consumir la de sus compañeros.

   Se dice que los niños son crueles; no todos, sino los que van despuntando y se les adivina el carácter sin escrúpulos que irá desarrollándose hasta adultos para convertirse en seres inicuos y oportunistas. Luego, la adolescencia lleva en volandas al cínico hacia la competición del triunfo que suele dejar muchos cadáveres en la cuneta.

   Unos tanto y otros tan poco, los que prescinden de la ética para vivir son propensos a la escalada social demostrando carecer de conciencia por la carrera hacia el triunfo personal. Para algunos no hay límites en la mentira, la manipulación, el aplastamiento del prójimo, el parasitismo sirviéndose del trabajo y esfuerzo ajenos. Son ventajistas cuya virtud estriba en acentuar el carácter de matón que desempeñaban en el patio del colegio.

   No me imagino cómo sería la infancia de Joaquín Vila, pero a buen seguro que fue granítica como su cara. Probablemente ejerció el matonismo revestido de esa media sonrisa con la que actores que encarnan a los malos de las películas inquietan al espectador; así es  el rictus incierto de la transparencia que mal expresa, sin ninguna credibilidad, Vila en sus fotos.

   No debió de haber escrúpulos en un niño acostumbrado al abuso si de adulto se ha demostrado tan bajo instinto. Tal cual, los adultos inmaduros y de vida fácil siguen ejerciendo el parasitismo que se aprovecha de quien guarda consignas de civilidad y ética porque todavía llevan consigo mucho del niño aborrecible y cretino que cumplía años con reglas propias, afines a la trampa y el engaño.

   Como infante Vila debió de ser avasallador, fresco, acostumbrado al atropello como esos niños repelentes que imponen su ley por chulesca incapacidad para ser nobles, siendo residuos, a tiempo pasado, de una educación fallida con carácter infantil degenerado en una práctica de mal ejemplo sin corrección en la edad madura.

  No me imagino a Vila de niño, pero feo debió de serlo entonces también; de cojones. Ese espejo del alma que tuvo por cara le habrá acompañado toda su vida, pero no le justifica para obrar con esta maldad impropia de un ser civilizado que le ha dejado en evidencia perpetua con la guarrada que ha dirigido contra mí. Mal profesional quien miente, peor persona quien convierte, por sus canallescos actos, todos los méritos de su vida en una gran farsa basada en el oportunismo y la falta de humanidad. ¿Vila y tierna niñez? Qué infancia ni qué niño muerto.

miércoles, 13 de enero de 2016

¿Quién barre la casa en El Imparcial? ¡Se hunde! (Escrito por D. Jesús Salamanca Alonso)

*
 Luis María Anson, presidente de “El Imparcial” y joaquín Vila, director del mismo digital.

Análisis en clave liberal:
 https://jesaal.wordpress.com/2016/01/13/quien-barre-la-casa-en-el-imparcial-se-hunde/

 Por Jesús Salamanca Alonso / Debo confesar que siempre tuve a Luis María Anson como uno de los maestros del periodismo –fue el primero de su promoción en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid– al igual que aún tengo por ínclito enseñante e indiscutible maestro de la comunicación al ya tristemente desaparecido, D. Emilio Romero.

No pongo en duda la valía periodística del señor Anson, porque sería propio de un ignorante, cuando este humilde ‘juntaletras’ se considera un simple aprendiz, a pesar de los años que ya peinan canas. Otra cuestión bien distinta es la impresión que me causa actualmente su cargo. ¡Sí, sí, me refiero a su cargo de presidente del diario digital “El Imparcial.es”! Y, claro, algo parecido me sucede con el actual director, Joaquín Vila.

He tenido ocasión de seguir la elegante y caballerosa actitud de Ignacio Fernández Candela con respecto a lo sucedido en el digital citado y me sorprende que Anson siga mirando al tendido, callado, agazapado, ignorando lo que sucede a su alrededor. Se puede ser todo un caballero en la actitud, en el trato y en el desprendimiento propio de quien sabe lo que quiere, como es el caso de mi ínclito amigo, Ignacio F. Candela, pero no todo el mundo puede ser como Job. La paciencia tiene un límite y hasta el más ‘pintao’ se harta de las injusticias, del engaño, de la tergiversación y, sobre todo, de la traición o del desprecio continuado.

Ya decía Ignacio F. Candela en uno de sus escritos: “Decencia elemental, antes de aspirar a honores. No se trata a nadie de modo tan rastrero, salvo que la ruindad esté por encima de la básica prudencia y la elementalísima honradez”. Lo primero de una persona educada y formada y ser humilde, de trato elegante y consecuente.

Precisamente, al hilo del párrafo anterior, tras leer algunos de los artículos de F. Candela, me ha venido a la mente la forma de ser de un insigne histólogo portillano –mis coterráneos saben que me estoy refiriendo al Dr. D. Pío del Río Hortega—Precisamente por ser insigne era “sencillo, modesto,…de firme voluntad y una constancia inquebrantable”. Miren por dónde también Luis María Anson pensaba que era insigne, aunque en otra disciplina, pero ahora veo que no va asociado lo de ser humilde y elegante con lo de destacar en un campo del saber.

No me sorprende lo más mínimo la decepción por la que ha pasado Fernández Candela respecto a quien fuera muchos años director de “ABC” y después de “La Razón”, ilustre comentarista en televisión y muchos otros medios. Díganme si la siguiente reflexión no es para quitarse el sombrero. Doy fe que lo es, pero una vez leída también invita a quitarse el mismo y correr a gorrazos con él al destinatario de la reseñada reflexión. Vean si no es así: “Si este mundo es tan hipócrita como para dignificar sinvergüenzas disimulados, no creo en eso de los premios así los entregue un príncipe o princesa de España. A la realidad me remito que estos últimos cuatro años he conocido y tratado de tú a tú a la flor y nata de España en todos los ámbitos, y todavía soporto las náuseas que provocó la experiencia de advertir los bajos fondos sociales, los verdaderos, en la cúspide de la estupidez”.
 
Tampoco estoy extrañado de que F. Candela califique de “guarrada” la faena que le han hecho en “El Imparcial.es” Día tras día escribes en un diario y te hacen concebir esperanzas de algo más y, de repente, compruebas que te toman el pelo, recibes un trato inhumano, acompañado de una falta de ética brutal, te hacen mobbing y hasta desprecian tu trabajo.

No me hubiera dolido si me hubieran hecho una cosa semejante, pero me duele que se lo hagan a Ignacio. Por mi parte, hubiera mandado a Anson y al actual director a tomar vientos a la farola o allí donde nadie quiere ir, pero la elegancia mostrada y demostrada por Ignacio, así como su buen hacer y caballerosidad, no se merecen eso.

Si volara el retorcimiento de algunas personas, como el que tienen los mencionados personajes de “El Imparcial.es”, seguramente no nos daría el sol. En fin, una vez más me acuerdo de Romanones y su famoso: “¡Joder, qué tropa!”.

Jesús Salamanca Alonso

martes, 12 de enero de 2016

Un mono apuntando con pistola a sus cabezas


 
 (Conversación de Tomás con el sacerdote Andrés).

Existen principalmente dos tipos de terrorismo, padre: el sanguinolento, espectacular y el psicológico, disimulado. Los dos son igual de crueles y los ejecutan seres desalmados. Luego está la violencia en defensa de los derechos elementales que, aunque nunca debe ser justificada, es tan necesaria como el proceso selectivo de la supervivencia que adopta la Naturaleza. 

   La extirpación de un mal es un deber, máxime cuanto está engendrado por la hipocresía y se mantiene mediante el engaño aprovechando los tiempos de paz. Es normal que cuando llegan los tiempos de convulsión social  se resuelvan  las cuentas pendientes con los otrora influyentes abusadores.

   Los terroristas que causan derramamiento de sangre pretenden causar un daño psicológico multitudinario con un impacto instantáneo. Los asesinos se expresan con violencia para dejar en el mundo la réplica del terror que aniquila a las personas. Es un terrorismo extendido y reivindicativo, una lacra de difícil erradicación por los grandes desequilibrios del mundo. Son demonios los que matan sin razón, salvo la pretextada por ideales ciegos que justifican sus atrocidades.

   Pero no todo terrorismo es sangriento e instantáneo. Existe otro tipo de terrorismo  repugnante que se sostiene en el tiempo con una acción de acoso permanente y que lleva a las víctimas al suicidio después de destruirlas cobarde y salvajemente. Lo llaman el asesino silencioso del siglo XXI y se denomina Mobbing. Probablemente este arma de cobardía ocasione más aniquilación en número de víctimas que todos los atentados violentos perpetrados en el mundo.

    Ese es el terrorismo que practican las gentuzas sin conciencia, sin vergüenza, frías e insensibles, deshonestas y de un carácter sicopático encubierto por la tendencia que los marca con el denominador común de la indecencia, carentes de humanidad. Son esos ejecutores los mismos sobrantes que en tiempos convulsos las revoluciones arrancan, cuando los ciudadanos explotados responden  de manera proprocional a los abusos. 

   Este siglo XXI revela las grandes mentiras que durante décadas han permanecido con apariencia de honorabilidad y honradez. Existen sectas que dirigen a sus acólitos desde mandamientos espirituales creando un lobby de poder nauseabundo y al que se adscribe la flor y nata de la inmundicia social. Roban, estafan, mienten, acosan, destruyen en nombre de Dios. Se hacen llamar civilizados pero en nada se diferencian de la yihad más salvaje. El problema es que no se les puede combatir con las mismas ruines armas, a no ser que durante una hipotética convulsión social sean destruidos como un tumor que daña el progreso de un país.

  Las revoluciones son un corte de manga extremado contra un poder establecido mediante el abuso y la imposición deshonesta.  Necesarias cuando la explotación canallesca rebosa la paciencia de las víctimas.

   Frente al terrorismo silencioso la baraja de la civilidad se rompe por parte de esos criminales que matan con sutil falsedad. Sería legítimo incluso en la actualidad que una vez quebradas las reglas se diera cuenta de los tramposos. Las revoluciones son una regeneración extirpando el mal que aqueja a las sociedades. Esta pistola cargada debería ser disparada contra la cara de los hipócritas que la empuñan. 

   La estupidez de los incautos que causan mal seguros de la impunidad que les protege, es reincidente en muchos episodios de la historia de la Humanidad. Nunca acaban bien los confiados imprudentes.

   Tanto va el cántaro a la fuente... La vida da muchas vueltas y es fácil entender el porqué del resentimiento visceral contra los canallas que van de civilizados pisoteando a su prójimo. En algún sitio estará fabricada la bota que aplastará sus cráneos.

   Cuando los cínicos hablan de paz engendrando violencia, padre, no hay mejor argumento para rebatirles que un arma sostenida por un chimpancé contra las cabezas; para intentar equiparar durante la discusión los cerebros y la conciencia, aunque en ambos casos el mono los supere con creces... así dispare.

La pequeña puerta del Cielo. Copyright 2012

lunes, 11 de enero de 2016

Hipócritas buscándose, extrañamente, los principios y valores perdidos


   No podía imaginarme después del trato cordial aparentemente mantenido con El Imparcial.es que repentinamente cayeran las máscaras de estos fingidores de honestidad para encontrarme ante un antro de oportunismo, explotación y falsedad.

  Los últimos meses resultaron ser creciente y sutilmente despreciativos hasta que procuraron darme la traiconera puntilla a través del inefable Vila.

   Mi modo de ser es respetuoso, educado y nada zafio. Otra cuestión es cuando se trata con ciertos seres cuya indecencia obliga a la expresión que se merecen. Zafiedad es actuar como guarros-guarros son los que hacen guarradas- y andar con la cabeza alta como si no pasara nada.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-ejemplo-imposible-de-anson-sobre-la.html



Desde que denuncio con legítima indignidad  la conducta repugnante de estos aprovechados que se apropiaron de noventa columnas escritas por mí-artículos que consiguieron permanentes posicionamientos punteros en buscadores como Google-, para de repente echarme con falaces excusas y sin pagar un puto euro, la hipocresía ha cobrado para mí un significado pestilente más allá del concepto generalista; particularizada la falsedad con la acción y el carácter de ciertos caraduras, apesta todo lo que tenga que ver con la fingida moral con que disimulan la carencia de principios y dignidad en El Imparcial.es, y por extensión en la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón junto a la plataforma El Espectador. Eslabones de una misma cadena de avaricia sin conciencia.

  Hoy en El Imparcial.es publican en primera línea un artículo intitulado, precisamente, "Principios y Valores". Destacado el doctor Bufalá pareciera que los responsables oportunistas del periódico quisieran dar énfasis a esos principios y valores que han extraviado de manera vergonzante. Pero ser hipócrita no conlleva vergüenza pública; si se es cínico hasta la repulsión solo importa el disimulo y seguir pareciendo honrado.

  Así lo dice el articulista, con sendas frases sarcásticas de Groucho Marx sin que se den por aludidos los sinvergüenzas de turno:

  "El secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y la honestidad. Si eres capaz de simular eso, lo tienes hecho."

  "Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros." 

  Seguro que muchos sinvergüenzas, maleantes y explotadores del mundo  tomaron muy buena nota de estas ironías para convertirlas en premisas indecentes con las que llegar tan lejos. Son retorcidos, dotados de esa flexibilidad imposible de los contorsionistas buscándose los principios y valores perdidos, doblándose el espinazo hasta allegarse a los bajos instintos del progreso personal.  Allá donde algunas mentes, alcanzando su correspondiente dignidad moral, con extrañas poses pretenden seguir pareciendo decentes, presentables, profesionales, intelectuales y hasta eméritas...

viernes, 8 de enero de 2016

Correo enviado al presidente, Anson, al director, subdirector y editor de El Imparcial.es


  • presidente elimparcial.es
  • opinion@elimparcial.es
  • director@elimparcial.es
  • carmendelavega@elimparcial.es
  • editor@elimparcial.es
    
    Incalificables señores: 

   Vamos a por las 80 entradas de este blog-La guarrada de El Imparcial.es- que está radiografiando por la Red la catadura moral de algunos elementos parapetados tras las palabras huecas y el nulo ejemplo de humanidad. 

   Por cierto que me han enviado los estándares éticos y sociales de varias empresas que han contratado su publicidad en El Imparcial.es, y no tienen nada que ver con lo que ahí se practica con cierta vileza. Se me debe una disculpa por una guarrada repugnante, inhumana, propia de gente sin moral, y se me debe dinero, qué cojones, también por lo soportado y las 90 columnas posicionadas muchas de ellas en los primeros lugares de Internet como demuestro. 

   En tanto seguiremos practicando la parábola del sembrador, multiplicando las semillas de mi denuncia legítima; a ver si aflora la conciencia, la decencia y la honorablidad, rectificando que es gerundio y de verdaderos sabios. 

   El intento de humillación salvaje que se ha practicado no es de buenas personas, ni tampoco la explotación. Sed buenos, hasta ahora la actitud ha sido absolutamente detestable. 

   Ignacio Fernández Candela
  viernes, 8 de enero de 2016


Comités de Gestión Ética de las empresas publicitadas por El Imparcial.es


Dado el trabajo aportado durante casi dos años, aunado con la guarrada que he soportado durante meses hasta la eclosión del problema con la infame manifestación de Joaquín Vila echándome de El Imparcial.es de manera demostradamente injustificada, el precio de las columnas se ha incrementado hasta los 14.000 euros que bien me he ganado.

 Mis artículos siguen posicionados al día de hoy en los primeros lugares de buscadores como Google y plagados de publicidad que dan rendimiento económico al periódico. Una evidencia sólida de las mendaces manifestaciones del inefable-no encuentro palabras suficientes en el diccionario para poder describirlo- Joaquín Vila, quien durante meses y junto a sus secuaces manipuló indexados, tergiversando la contabilidad de lectores en una execrable manipulación carente de profesionalidad y dignidad personal.

De modo inopinado-fue del todo inesperado hallar de repente tanta iniquidad contra mí y mi labor eficientemente desarrollada-, he dedicado mi escritura a denunciar y desenmascarar estos usos inmorales y a quienes los ejecutan, después de haber pasado una experiencia que solo pueden procurarme seres de escasa conciencia, abundante soberbia y vacía condición moral.

Pensaban que podrían destruir a una persona honrada mediante el aborrecible método de la humillación, el desprecio y el asilamiento, pero resulta que estoy muy curtido en batallas contra todo tipo de gente hipócrita, pública y privadamente. 

En consecuencia,  obrando en mi poder los códigos éticos de carácter social y laboral-que indeflectiblemente siguen las empresas publicitadas en El Imparcial.es-, contemplo como un deber ineludible denunciar estas prácticas de inhumanidad, indecencia y abuso para que tomen conciencia estas engañadas corporaciones de la influencia negativa que conlleva fiar una gran inversión a quienes no respetan las elementales normas de respeto inherentes a la inexcusable dignidad empresarial.

Ante la brutal y miserable indefensión en que intentaron sumirme me vi obligado a responder mediante la indignada denuncia contra estos métodos abusivos y deshonestos. Transcurrido poco más de un mes, Internet y las redes sociales están sembrados con las entradas de este blog. 


El siguiente paso de esta legítima defensa de mis derechos pisoteados será dirigirme a cada Comité de Gestión Ética, incorporados en las empresas que se publicitan mediante  El Imparcial.es, La Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, así como la Plataforma internacional de El Espectador.

Ignoro si estas instituciones anteriormente nombradas poseen Comités de Gestión Ética que se comprometan públicamente a cumplir estrictos protocolos por el respeto de los Derechos Humanos. De ser así, serían una absoluta tomadura de pelo si todavía no se han dignado a intervenir y pronunciarse sobre esta auténtica guarrada que denuncio públicamente con bastante éxito en la red; un éxito paulatinamente creciente.

A poco que no sirvan de ornamento estos departamentos de gestión ética, habrá quienes quieran informarse de la realidad que se esconde tras El Imparcial.es y de cuantos son responsables de la actividad cultural y de comunicación con grave influencia de un proceder empresarial dañino para los intereses honestos de los publicitados.

Respuesta,¿beodo?, de Joaquín Vila y mi diligente contestación


En reciente fecha dediqué una carta abierta al inefable Joaquin Vila, director, quién lo diría, de El Imparcial.es. Dicha carta ha sido celebrada y retwiteada por afamados e insignes periodistas y escritores de nuestro solar patrio:

El Día de Reyes un atribulado Joaquín Vila escribió una respuesta a mi carta. En vista del contenido y las formas parece que los temblorosos dedos aporrearon las teclas del ordenador hasta darme   la impresión de que estaba beodo, con resaca o preso de una rabia incontenible, dejando su mensaje a medio escribir y con una deplorable ortografía.

En cualquier caso, un correo de vergüenza ajena para un profesional de la comunicación:

 
                                                                                                              Te has lucido, campeón.
De: Director El Imparcial <director@elimparcial.es>
Para: Ignacio Fernández Candela <gabsm4000@yahoo.es>
Enviado: Miércoles 6 de enero de 2016 6:42
Asunto: Re: 4ª carta abierta al escondido Anson.

Tú tampoco eres un hijo deputa ni un cabrón ni estás amargado por tu fracaso profesional.Eres simplemente un analfabneto, que no sabe escribir, zafio en elfon do y en la forma. Y como no te telía nadie porq

Todo una coherente manifestación digna de aparecer en el REBUZNÓMETRO:

http://rebuznometro.blogspot.com/2015/12/la-opinion-de-carlos-cc-se-ha.html

Mi contestación a este Vila ha sido la siguiente:

 Pero Vila, qué bajo vas cayendo todavía...

 Ay Vila, vilita, ¡cuánta decepción por tus palabras después de la elegancia ditirámbica que te dediqué acerca de tus talentos, capacidades y valores tanto profesionales como humanos! Tú, tan emblemático ser hecho a ti mismo, ¿pareces poseído por un analfabeto para escribirme unas  líneas tan pobres y desalineadas, supongo que interrumpidas por la rabia? Cualquiera diría que tu escasa musa inspiradora está mareada de vapores etílicos. Ah, Vila, cuánta pobreza de espíritu sigues demostrando en tu obra como en la ruin palabra.

Me siento frustrado pues pensaba que tu talla podía medirse con mi calidad humana, y mira tú por dónde habrá talla pero rasada por la bajeza de tu reacción. La calidad ni la veo en tus escritos ni en el verbo poco florido y nada atinado que me has dedicado... menos en tu persona.

Lamento advertirte que la ironía no es lo tuyo por ser la expresión y el humor de los inteligentes. Eres demasiado grueso para permitirte esas lindezas. Escribir estas  líneas de vergüenza ajena te habrá tomado mucho tiempo hasta que la inspiración dejó de acompañarte; supongo que supurando algún tipo de coraje que te habrá llenado la boca de saliva rábica.

No me imagino todo un directivo honorable como tú frente a la pantalla del ordenador que habrás limpiado de espumarajos después de leer mi carta. Un trabajo extra para tu excelsa actividad ante la que puedes incluir el abuso y la morosidad. Supongo que también dirigirás algo, aunque tu metodología ética difiere mucho de lo esperable en un profesional digno de respeto. Nada que ver con los códigos de ética que inflexiblemente practican los que se publicitan en el periódico, desconociendo las estrategias sucias que los colaboradores como vosotros ejecutan sin menor atisbo de vergüenza corporativa.

   Te dejo una muestra de mi "escasísima" calidad literaria, infame, de la que se borraron más de trescientos me gusta de Facebook y otras aceptaciones de lectores desde las redes sociales como Twitter.Así se hizo con el resto desapareciendo cientos de cada columna. Hay que ser muy miserables.

 La misma columna borradas todas las valoraciones que dejaban en evidencia las carencias morales y profesionales de estos aprovechados.

  Que un hombre tan cuidadoso en las formas como tú hable del fondo analfabeto de mi fracaso profesional es todo un halago, considerando que siempre desperté recelos entre los mediocres de espíritu que he encontrado por la vida. Lo que me resulta extraño es haberme tropezado con uno de ese montón ladrándome desde un puesto directivo de El Imparcial.es. Algo curioso que me lleva a preguntar si estás adoptado y llevas algún chip para que no te pierda el amo que considerará tus muchos méritos de obediencia; porque otros no veo cuanto más miro tu cara. Ya sabes, el inequívoco espejo del alma.

   Tu correo de respuesta es un insulto a la decencia propia, es decir a la tuya. Que un director de periódico manifieste tan pobres recursos para responder una carta abierta, elegante y sincera como te he escrito, es sintomático del declive y la deshonra que conlleva argüir sin argumentos e impulsado por una ira que deja en evidencia tus inexistentes aptitudes. Deberían despedirte, por ser innecesariamente conflictivo y nada ético. Dudo mucho que todos sean como pareces ser y no te esfuerzas nada en disimularlo, aunque sea por decoro personal. Pero no eres prudente sino más bien temerario capaz de darte tú mismo una patada en el culo. Muy imprudente dañando la reputación de muchos.

   Fíjate si me parece una rareza tu correo que parece haber sido redactado por un lego, un burdo escribidor o un imitador de la dignidad desmerecida.  Así que voy a pasearlo por Internet como un paradigma de la ineptitud y la imprudencia, de la destemplanza y de la ignorancia que justifica perfectamente la manera vil y rastrera de tratarme siendo tú la verdadera víctima de tus abusos.

   Porque ahora sé que das pena, Vila, siendo el amargado de toda esta inmunda destreza tuya para quedar en evidencia por tus inicuas actitudes, por tu carácter explotador y la soberbia que te pierde. Pero te perdono, por la cara, por esa cara que lo justifica todo y porque en ese interior llevarás la putrefacción que exteriorizas con tanta simpleza.

   Ahora sí que me has frustrado porque acabo de darme cuenta de que no me llegas, no llegas; te quedas en medio de la nada que tú te has labrado estando mi conciencia tranquila y mis ambiciones naturalizadas; no como las tuyas tan artificiosas robándote la honra  por alcanzar el hueso de la estupidez que te has lanzado tú mismo.

   Que te aproveche... pero paga, moroso.

   D. Ignacio Fernández Candela (Para ti, don).

jueves, 7 de enero de 2016

Las pútridas raíces de la Fundación Ortega-Marañón en El Imparcial.es



   El Imparcial.es, diario digital dirigido por la cara pétrea de Joaquin Vila y presidido por el consentidor de explotaciones Luis María Anson, es el periódico de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón. ¡Qué lejos quedan estos prohombres de las intenciones capciosas del siglo XXI!


El editor del periódico, José Varela Ortega, a su vez preside esta Fundación que se perfila... ¿como una caverna societaria donde impera la ganancia sin escrúpulos y la gestión basada en la hipocresía, la falsedad del fundamento en el conocimiento humanista y la aversión a la honestidad por el desempeño de una labor social que deja mucho que desear en función de las actitudes de sus dirigentes? Sería muy lamentable.

   Durante casi dos años he aportado noventa columnas al periódico, estando posicionadas en primeros lugares de buscadores de Internet, demostrándose la falacia de Vila, más allá de los datos manipulados, sobre las pocas lecturas de mi trabajo. Mención aparte la falsedad de que mis artículos eran de "escasísima" calidad, típica actitud despreciativa del mobbing no obstante ya se había estado practicando meses antes contra mí pretendiendo un desgaste de mi ánimo hasta la expulsión injustificada y sin haber cobrado nada. Aprovechados, oportunistas y parásitos de la peor especie son los que obran así en cualquier lugar tercermundista. Desgraciadamente, no hay que irse muy lejos para comprobarlo.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/carta-abierta-al-angelical-joaquin-vila.html 

  Este blog es una prueba de las miserias morales practicadas por los responsables del periódico. Es la prueba del oportunismo sin decencia que denuncio objetivamente,  aunque cabe también la subjetiva impresión que se percibe cuando uno se acerca a esta Fundación y advierte en el ambiente un tufillo de solemne falsedad como la que se estila en El Imparcial.es. ¿Habrá alguna conocida secta detrás de estas fachadas?, me pregunta mi amigo Jesús.

    Igual no está desencaminado pues visitando el lugar noté una liviana percepción de que no abunda el trigo limpio y todo parece valer para  mantener el tinglado. Una impresión subjetiva que el tiempo parece corroborar.

 Cualquier persona de bien, básicamente honrada, si tuviera conocimiento de la aberrante actitud de Joaquin Vila aprovechándose de un trabajo intelectual que no se ha pagado en casi dos años, para más inri intentando humillarme de la manera más repulsiva, pondría el grito en el cielo y un poco de orden moral ante tanta podredumbre demostrada. Pero ahí callan, con detestable conformidad, estos insignes catedráticos de la hipocresía que siguen con sus peroratas intelectuales obviando el mínimo detalle de condición humana que tanto pregonan con el vacío del alma. 

Es este mundo presa de próceres patrios que se dispensan los aplausos en tanto pisan la mierda moral que van defecando convertidos los tufos en aromas de vanidad. De la decencia elemental ni acordarse.  Inmundicias de la hipocresía que han convertido la Tierra en un esperpento donde tanta dignidad afectada ya no da el pego.

Si José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón levantaran la cabeza, ventilarían esas falsedades del hoy que tan poco honor rinden a sus memorias y tan nimia esperanza brindan al mañana. Son cosas de la degeneración de estos tiempos que conllevan la codicia sin vergüenza. Lamentable, sí. 

¿Hay alguien decente que quiera considerar con rectitud la aberración insólita e inadmisible que denuncio? Busco un valor extraviado llamado honradez. ¿Alguien es capaz de encontrarlo, pedir disculpas y pagar lo que se me adeuda?... aunque sea descontándolo del salario de la traición que cobran inmerecidamente quienes han provocado esta situación de abuso detestable.

¿De qué sirve tanta actividad intelectual y cultural si no hay ejemplo tras la palabra? No hay más que ver la involución del mundo y el oscuro horizonte al que se aboca. La hipocresía magnificada y alentada, esmerada y disciplinada en la rutina grandilocuente, es su verdugo.

miércoles, 6 de enero de 2016

Contratar publicidad en El Imparcial.es, mala inversión



  Se lo callan pero no es honesto. Reconozco que me sorprendió escucharle en Noviembre de 2015 , cuando estuve con Luis María Anson en su despacho, que El Imparcial.es había estado al borde del abismo hasta que alguien avispado activó el rescate  contratando publicidad a mansalva.


 Pregunté entonces si se basaba la supervivencia del periódico en una publicidad masiva ¿que se estorbaba entre ella misma?... Se respondió que es lo que da dinero. Y eso pensé, aunque no estoy seguro de que algo así gustara a los desavisados anunciantes.

¿O sea que El Imparcial.es contrata  publicidad para sobrevivir sin ofrecer verdadera rentabilidad a las empresas que confían su publicidad? Conclusión: es una empresa deficitaria tirando del espejismo de la contratación inmediata, siendo un medio marginal sin apenas lectores.

Entre bambalinas todo es más desordenado y carente de elegancia en comparación con la puesta en escena donde se disimula con esmero. Ante el espectador que paga la función hay que ocultar las chapuzas. Al parecer, aquí las chapuzas se esconden tras las paredes de la subdirección y la dirección. 


A mí me deben dinero en El Imparcial.es por mis 90 columnas-además de una disculpa por ese trato propio de guarros que hacen guarradas, parafraseando a Forrest Gump-y no muestran la menor decencia al comprobarse que son unos aprovechados de extraña conciencia; ¿en tanto los anunciantes tiran su dinero sin percatarse de la masiva publicitación en El Imparcial.es que estorba al lector? Mala decisión inversora confiar dinero a quien no parece tener decencia en el compromiso formal.

El Imparcial.es sobrevive por el engaño de la publicidad. Es la síntesis que se sonsaca. Detrás de la apariencia siempre hay una realidad que no gustaría conocer a los que invierten su dinero para perderlo.


   Además, es pésima la imagen de los anunciantes que ofrecen sus productos en un periódico digital que en buscadores como Google tiene al lado este blog denunciando las malas artes de explotación laboral sin escrúpulos. Prepondera así la suciedad moral de un periódico seguido en lectores por La Guarrada de El Imparcial.es. Ética según Anson, en primera página y posición.

   Es justo, señores anunciantes, que Ustedes sepan dónde están tirando su dinero y reputación avalando la explotación y el abuso que se practica, sin código ético que valga, en El Imparcial .es, como está demostrado en buscadores de Google que da una imagen nefasta y deshonesta del periódico.

  El Imparcial.es nació de extremas ambiciones que pudieron abortarlo. Durante muchos años el periódico de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón ha sufrido demasiadas crisis que han podido terminar en bancarrota, pues creo que la gestión de su director no parecía ser todo lo eficaz que se espera de un profesional solvente y fiable. 

  El mismo Luis María Anson me comunicó en noviembre de 2015 con expresivo alivio, participándome que contaba conmigo en la nueva etapa de valoración monetaria de mis columnas hasta entonces escritas gratuitamente, que estaban saliendo de momentos difíciles empezando a despejarse el horizonte gracias a la entrada masiva de la publicidad. Publicidad que ralentiza el servidor y termina asqueando al lector por una saturación ridícula como molesta, todo hay que decirlo.

  
   Lo cierto es que el barco gobernado por el inefable Joaquin Vila estuvo a punto de naufragar hasta que las incautas empresas que publicitan sus productos cayeron en las garras de estos encantadores de serpientes. Durante años la mayor perjudicada fue la plantilla que se quedó en vilo sin saber qué pasaría con ella mientras los jefes cobraban opíparos sueldos. Para mantener el alto nivel de vida había que encontrar soluciones a costa de sacrificar a los empleados. La salvación estaba en contratar sin orden ni concierto la publicidad.

  Ahora las empresas publicitadas sustentan el alto nivel de gorrones , pura apariencia de honorabilidad, no recibiendo las prestaciones que sus anuncios podrían tener en otros medios más eficaces. 

¿Con qué estudios de mercado se están guiando para procurar beneficios a sus inversiones en publicidad? En El Imparcial.es venden humo. Ni siquiera son competencia seria con un chiringuito hecho a medida de gente sin escrúpulos que aparenta honorabilidad para llenarse de cualquier modo los bolsillos. Mi caso es probatorio.

¿Los anunciantes no advierten que esa masificación publicitaria produce el efecto contrario a la atracción en el lector? Al contrario que la afinidad, despierta el aborrecimiento hacia la marca por la molestia que supone intentar leer algo mientras se entromete un módulo impertinente.

¿Es algo así una inversión inteligente? ¿Es inteligente pagar por convertirse en una molestia incluso para un potencial comprador o usuario del producto anunciado? ¿A quién se engaña y cómo para que se tire en El Imparcial.es una inversión tan importante como es la publicidad?

  Además, al día de hoy la situación no es todo lo boyante que pudieran creer los que pagan por su publicidad, siendo El Imparcial.es  un proyecto con muchos menos lectores que la mayoría de los periódicos leídos por Internet.

   Asimismo pasa con la honestidad, la solvencia económica parece ser un espejismo en este diario conformado de rencillas y pugnas personales por intereses monetarios; un pulso de codicia que  podría ser el detonante definitivo para el hundimiento de un periódico mal gobernado desde el punto de vista moral. Doy fe. 

  ¿Qué perspectiva de solvencia económica puede tener un periódico que practica la explotación, el oportunismo, el acoso y la parasitación laboral, si los anunciantes no comparten estas aberraciones tan rechazadas por la sociedad a la que dirigen sus mensajes? 

¿Qué garantía moral brinda El Imparcial.es si es capaz de guarradas mayores que lo que critican en los demás? ¿Qué credibilidad poseen aquellos cuyos ejemplos personales son detestables? ¿Qué clase de hipócrita profesionalidad puede desempeñarse escondiendo trapos sucios?, los mismos que pretenden limpiar la pantalla del ordenador donde se anuncian tan engañadas empresas que no saben realmente en manos de quiénes están dejando su inversión publicitaria. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/comites-de-gestion-etica-de-las.html 

  Si El Imparcial.es  se sostiene gracias al empaque y a la reputación de Luis María Anson, es previsible la quiebra ateniéndonos al nefasto ejemplo que da un Premio Príncipe de Asturias de Humanidades, faltando a la básica dignidad del respeto hacia sí mismo y a los derechos humanos elementales que él ignora.



Antes de invertir dinero en un proyecto publicitario hay que mirar a los ojos de quien es depositario de la confianza... se ve que no han visto bien los del director.

Feliz Día de Reyes en marcados tiempos de hipócritas



La mamarrachada de Ribó en Valencia, con ese resentido ardid de convertir a los Reyes Magos en magas que parecen salidas de un prostíbulo decimonónico, nos  da una idea de los falsos tiempos que vivimos acerca de la solidaridad, la dignidad y otros valores en claro desuso. Carencias que  demuestra el inefable Joaquín Vila, director de El imparcial.es, cuyos valores personales, a tenor de sus miserables atropellos, son como los verdaderos Reyes Magos: inexistentes.

Vivimos tiempos acrecentadamente contradictorios y malintencionados aunque no son de extrañar porque la falsedad de este país se remonta a décadas atrás;  ya van quedando muchos de estos engañadores al descubierto. Sirva de ejemplo el ostentoso Premio Príncipe de Asturias de Humanidades que recayó en un  Anson, ¿incapaz de un leve gesto de digna humanidad?, que permite la vileza de actos que avergüenzan a cualquier sociedad que se tilde de civilizada. Poco ejemplo para tanta palabrería.

Será que vivimos tiempos en que los engaños se  levantan como telones mostrando el esperpento escénico  de las aparentes obras de beneficio social. La revelación de la solemne inmundicia en este mundo engañado al descubierto.

En todo caso, Feliz Día de Reyes a quienes todavía creen que un mundo mejor es posible... sin las lacras que lo hostigan. Afortunadamente, todo lo que viene se va, especialmente lo perjudicial a la integridad de este orbe cada vez más putrefacto que termina enterrando, generación tras generación,  a los causantes de sus catástrofes. Por mucho que engañen las apariencias, siempre acaban enterradas estando de paso; a Dios gracias.


lunes, 4 de enero de 2016

4ª carta abierta al escondido Anson


    Hola Luis María, deseo disculparme por este tuteo que practico contigo después de que me trataras tan "cariñosamente"-con tanta falsedad, mirándote a los ojos lo hiciste tan bien que hasta me confié-, esperando a que yo bajara la cabeza en señal de pleitesía para que el infame Vila asestara tan guarramente el puyazo de la traición.


   Me has tratado como a una cobaya y no has advertido que tengo garras de fiero león, cuando debo sacarlas. Me importa muy poco lo que piensen de mí los ignorantes porque conozco mis valores personales de altruismo, entrega y apoyo a mi prójimo manteniendo mi conciencia muy tranquila. Distingo bien a los corderos de los cabrones y en consecuencia soy como me tratan. Tú no supiste tratar con mi honestidad porque prescindiste de la tuya y ahora te encuentras con mi ser asqueado por vuestros comportamientos incivilizados. Ya ves cómo es este mundo de paradójico: siendo tú Premio Príncipe de Asturias de Humanidades, tan poca muestra de humanidad elemental.

   Así no se hacen las cosas, pillín. Aprovecharse sin miramientos e intentar humillar y destrozar a una persona honrada. De verdad te lo digo, no se actúa de esta manera tan poco honesta sin que te des tú mismo una hostia en la cara.

    Creo que la estás cagando, muchacho. Disculpa que te hable a la altura zafia de la guarrada que se ha provocado contra mí. No es nada personal porque antes me inspirabas un gran respeto que he perdido por la sencilla razón de que no creo que tus obras lo merezcan. Si bien con el empacho de vanidad que tienes, después de tantos atracones de soberbia durante toda una vida, todavía das el pego de la solemnidad, la cerdada que has permitido si es que no es inciativa tuya, me autoriza moralmente no ya a traerme al pairo el respeto-como has hecho con mi persona y mi trabajo-sino a darte una patada en el culo y, si te descuidas volviéndote durante el proceso, en todo el centro de tu académico órgano otrora reproductor.

    Antes de que se escandalicen tus lame trajes y zapatos he de decirte que la dignidad es un valor que se demuestra con el ejemplo y conozco más honorabilidad en gentes que considerarías bajo pueblo que en la escasa muestra  tuya al día de hoy con tu silencio; simulando que las mierdas estas no te tocan. Estás muy equivocado, porque andas incrementadamente rebozado y apestas si crees estar por encima del bien y del mal. Tu indiferencia ante mis demandas de respeto y trato humano, del pago justo también a noventa columnas posicionadas en primeros lugares de buscadores como Google, es inmundicia que ratifica el más bajo instinto oportunista  y la abyección del parasitismo viviendo con presunción después de explotar el trabajo que no pagas.  

    ¿Un vulgar aprovechado Anson? Magnífico colofón del ridículo para toda una existencia de cuento esplendoroso.  A saber en qué suelos han pisado tus pies para no dejar todavía rastro pestilente que se va extendiendo, siendo ejecutor de estas guarradas de la explotación en una sociedad harta  de ventajistas y arribistas, de caraduras sin alma. Lo que es seguro es que no flotas, por muy ingrávido que percibas tu pedestal endiosado,  pero quizá tengas muchas lenguas que lamen las suelas para que no delate la huella que te conduciría a un desprestigio instantáneo. Los aprovechados de la sociedad suelen ser denostados y aborrecidos. Al final todo cae si se sedimenta sobre estiércol y no sobre el sólido cemento de la integridad personal.

    Tú eres quien dice que los políticos asquean y te quedas tan pancho con lecciones de moralina que pocos creen. Acaso te conozcan de verdad muchos. Yo sí,  por tu manera poco limpia de actuar. No será que con tu baldía palabra te libres de esta repugnancia que te profeso, a ti y a la comparsa de dignidades tan elegantes que te acompañan.

 ¡Ah, el ejemplo escaso que desdice tu académica perorata al aire libre de El Imparcial.es o a cubierto de las artimañas! Porque tu cochazo Infinity con chófer, el champán con el que brindas, el boato del lujo que reviste tu vida, ¿está todo sustentado en la hipocresía de no pagar tus deudas? Como los políticos que arruinan el país explotando a los ciudadanos hablas mucho y te callas otro tanto. Tibio como la falsedad. 

  A tu espalda no hay una sigla política tras la que engordar tu verbo ditirámbico. Desde siempre adulas al partido en el poder que te facilite las ganancias. Moroso moral sí que eres a mis ojos y a los de otros tantos que van sabiendo de la guarrada que me has hecho. Como la parábola del sembrador que paulatinamente se va extendiendo. Moroso moral sí me lo pareces,  ignoro si social, pero es seguro que con tan viles aberraciones de explotación conmigo-igual hay muchos otros-no te saldrán las cuentas cuando tengas que darlas con tu cuerpo enterrado bajo tierra. Qué mal favor hace en vida la ciega conciencia.

    Quien actúa como un farsante no deja de serlo aunque lo disimule. Tarde o temprano la cara queda al descubierto, sobre todo la dura. La guarrada que denuncio no forma parte de la frívola picaresca sino del extraño fondo demoniaco en que algunos bucean importándoles una mierda la decencia y la moralidad. Sin conciencia no hay oportunidad de enmendar, solo de cagarla más.

 ¿Estás seguro de obrar correctamente? ¿Puedes escribir tú sobre deshonras ajenas sin considerar las obras que te definen? Así no se hace muchacho, de mal en peor.