GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

miércoles, 8 de junio de 2016

Anson y compañía no roban trabajo ajeno, se lo toman... cínicamente


   Hay algunos distraídos morales que pretenden estar por encima del bien y del mal. Lo han alcanzado todo y se confían. El mal no es obstáculo sino una conveniencia que se justifica cuanto más alto se ha llegado. Robar trabajo es para otros lo que para unos ventajistas  de altos vuelos es simplemente tomar lo ajeno... "porque yo lo valgo". En realidad son de poca monta. Jamás seré como esos; aseo mi moral a diario. No huelo a ellos.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html 

 Tampoco me parezco. Vila tiene cara de chatarrero, a simple vista nadie diría que dirige un periódico. Alguno imaginaría su perfil personal con un número colgado del pecho en una película de gánsteres, pero solo actúa en la vida real. Eso sí, borda el papel no fingido de malo. El espejo del alma es una evidencia, seguro.

 http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/respuestaborracho-de-joaquin-vila-y-mi.html

  Luis María Anson y la comparsa intelectual que roban trabajo ajeno, representan ya toda una inspiración en mi vida: un ejemplo absoluto de lo que no se debe hacer si uno quiere seguir siendo honrado. Lo hipócrita nunca me fue una tentación porque siempre he aborrecido a esa gente de doblez moral que toma sucias ventajas predicando lo contrario de lo que hace. Fariseos del siglo XXI.

 Ocasiones en la vida de tomar lo que no es mío he tenido, pero siempre he preferido el arbitraje de la honestidad antes que un lucro irregular. Lo que a Anson y compañía les importa una mierda-eso del arbitrio de la honradez cuando la avaricia les acucia-yo le doy un valor relevante. Unos tanto y otros tan poco. Como la vergüenza que algunos pierden por el camino del éxito hasta transformarse en payasos de sus ambiciones, fingiendo la dignidad cuando la han perdido en el profundo hoyo de la estulticia y la vanidad.

  Ante la guarrada de estos insignes y honorables explotadores sin escrúpulos no me paré en barras para demostrar la falsedad de  actos tan pestilentes. Seis meses después, siguen embadurnados de florido verbo, intentando disimular el tufo de unas codicias repugnantes con este blog avisando multitudinariamente sobre sus actuaciones poco honrosas. Muchos en este país lo saben. Estoy seguro de que cada vez están quedando más en evidencia, ridículos y fraudulentos, gestando discursos de palabras tan vacuas como el alma primitiva de unos extraños principios morales. Ya ven, con el agravante de que son intelectuales. Bien saben lo que hacen, cínicos.

  Cualquier ciudadano dirá que los abusadores laborales son esa estirpe de malnacidos que consideran los derechos humanos suyos, de los demás mientras les interesa, siendo los primeros en violar los de los que creen más indefensos; carecen de conciencia. También de sentido del ridículo para seguir pareciendo honorables en una sociedad que aborrece a los caraduras como a los corruptos. A mí me abochornaría estar en el lugar de otros parásitos que me asquean. El aplauso público es mierda si uno no se reconoce ante el espejo con la honorabilidad que otorga la rectitud de conciencia. Mierda engañada. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/lo-que-el-imparciales-oculta-la-sociedad.html 

 A nadie decente le gusta un listillo repulsivo que pretende ahorrarse el justo pago de un trabajo abusando e intentando destruir moralmente a quien lo ha realizado. Joaquín Vila le echó cara: de esa granítica típica del tirano que tarde o temprano, según todas los experiencias históricas, acaba linchado por una turba indignada.  En cualquier lugar una guarrada así termina por las bravas. Si el trabajo es sagrado las reglas las deben aceptar todos salvo que se quiera entrar en conflicto. Porque a los tramposos y matones de turno se les trata como lo que son: desperdicios de la humanidad.

 Siempre que he encontrado malparidos en mi existencia-son tantos que parece que los atraigo con imanes- he procurado demostrarme a mí mismo que soy un bien nacido, persistiendo en la honestidad, la nobleza, la honradez, el criterio de lo justo aun a contracorriente de un mundo tan falso como injusto. 

 Sí, la gente retorcida se me convierte en un aliciente para no parecerme a ella. Mal ejemplo es Anson y su pandilla para esta sociedad harta de vivales. No sale a cuenta mundanal ser honrado pero al menos no hipoteco mi vida sembrando maldades. Eso se lo dejo a los pobres ignorantes que no saben lo que hacen. Maldita cizaña.

1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

Vamos que no te llegan a la suela del zapato es sabido por todos. Cómo podrán levantarse por las mañanas y no volver a la cama para esconder sus vergüenzas y esas aberrantes actitudes.