GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

miércoles, 30 de diciembre de 2015

El ejemplo imposible de Anson sobre la honestidad


  Cualquier persona con decencia que asista al lamentable espectáculo de explotación y abuso practicado contra mí por el  infausto director Joaquin Vila, con la aquiescencia de Anson y los mandamases de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón (qué bajo proceder de los herederos de tanto tesoro del conocimiento verdadero que representaron los dos), diría que el ejemplo que dan algunos es una muestra de falsedad tan superlativa como vomitiva.

  Ochenta años son muchos para saber de qué va lo de ser honorable, no solo parecerlo por interés personal o sectario. La conciencia es mucho más que una pose o un teatrillo de honores y ensalzamientos. Es curioso observar  cómo gente que cree que ha aprendido hasta la última lección de la vida, se quedó sin saber nada de las elementales sobre el respeto hacia sí mismos.

  La desvergüenza que está practicando  Anson y los secuaces del engaño moral de El Imparcial.es y la Fundación Ortega y Gasset -Gregorio Marañón, eludiendo dar una respuesta coherente y justa a mis exigencias-no puede ser de otro modo confrontando con estas guarradas- de trato humano, se posiciona en lo más bajo de una sociedad donde la hipocresía de los que lanzan discursos moralistas condicionaron el presente y futuro de un país engañado.

  Quien no paga por un intenso trabajo con expectativa de valorarlo y echa una cara pétrea y nauseabunda pretendiendo humillar a quien lo ha hecho durante dos años cumpliendo con sobresaliente empeño su cometido, es un malnacido según todos los cánones sociales de cualquier país del mundo.

  No digo que Anson lo sea pero sí que actúa como un aprovechado y su silencio le enaltece muy poco, por mucho premio que se presuma de su labor periodística y cultural. La palabra sin obra es baldía y ridícula. Esta insensibilidad no debería permitírsela una conciencia que alardea de premios tan humanitarios como un Príncipe de Asturias. ¿Pareciera que los premios fueran a  justificar las irregularidades profesionales y personales que en cualquier ciudadano serían consideradas de bajeza moral? Ejemplos así solo conducen al desequilibrio social y a la exclusión sin escrúpulos contra las personas honradas.

   No debemos engañarnos contemplando este totum revolutum de intereses políticos, preguntándonos cómo hemos llegado a estos extremos. Lean los artículos anteriores y los que siguen publicando en el periódico  Anson, Vila,  Cano Ezcorría, Varela etc, y luego superpongan  las acciones repulsivas que denuncio. Advertirán muy indignados el tufo de la hipocresía en cuantos aconsejan sobre el devenir político y social de España y del mundo. Así estamos.

  Durante décadas los que han guiado un país y han sido ejemplo en el que fijarse para progresar, en realidad han sido los tahúres que han roto las reglas del juego con trampas que nos han costado la justicia social hasta los límites que acusamos. Solo se importan ellos, enriquecerse sin miramientos pretextando mirar por el bien común. Mentiras. España está como está después de ser sometida al engaño de gente sin escrúpulos que dice ser honrada y se alaba entre ella... que dice y no demuestra nada.

   Ya no es solo la repulsión moral que inspiran los hipócritas de un calado tan desvergonzado que no pagan las deudas para embolsarse más a sus cresos presupuestos de parásitos sin alma, sino también las consecuencias de seguir respetando a quienes deberían ser objeto de escarnio público por la elemental falsedad de sus conceptos de dignidad y conciencia desbaratados por los hechos de la deshonestidad que indican realmente lo que son.

   Hay mucho cínico, emperadores desnudos en España que alardean de elegancia.  A estas personas entronizadas en la estupidez que contagia la fama y el encumbramiento sin valorar normas de dignidad, hay que explicarles, como si se tratara de niños, el porqué de sus falsedades y las consecuencias. Sus mentes complejas son proclives a justificar cualquier aberración sin indagar sobre la naturaleza de sus actos que parecen haber sido tan sucios como continuados y aceptados. Mucha indulgencia se conceden a sí mismos los necios.

  Observando el teatro esperpéntico de los aprovechados que aspiran a ser respetados por sermonear, solo sermonear con discurso vacío,  más les valdría atarse una rueda de molino y tirarse a un río, por representar el fariseísmo del que abominó Jesús durante su tortuoso paso por la Tierra para dejar en evidencia a los indignos de respeto que son tantos demonios del mundo que dicen mucho y no hacen nada. Ni  obran en lo básico decente ni en lo más excelso, a no ser que sea para publicitarse ensoberbecidamente como salvadores de patrias. Pobre mundo este con estos salvadores de pacotilla.

  Durante estos últimos cuatro años he conocido y tratado de tú a tú a insignes octogenarios de este país que me han hecho palidecer por vergüenza ajena. Son niñatos malcriados jugando a ganar en la vida, como sea. 

  Si con ochenta años no se ha aprendido  sobre la decencia, poco queda por aleccionar a quienes han desperdiciado su vida para ser enterrados con la grandeza efímera de sus vanidades. Son como niños que cuando causan algún mal acostumbran a no ser corregidos ya que acumulan una gran cantidad de desmanes en sus existencias al no haber  nadie que les corrija o los enderece. Saben que son poderosos y que pueden hacer lo que les dé la gana. Pero eso no es así cuando se les afea la conducta y se aplica el correctivo enfrentándoles a las miserias que dejan como rastro de un proceder nada ejemplar. Si no en la Tierra, pagarán las cuentas pendientes allá donde vayan, cuentas muy caras en comparación con lo que se me debe por un trabajo íntegro que he realizado confiando en gente de la que no debería fiarse nadie.
 
  No aprenden, pero hay que decirles lo que son. Así que próximamente voy a explicarles, como si fueran párvulos-pues en realidad lo son en cuanto al aprendizaje del respeto hacia lo demás y hacia ellos mismos- por qué  esas guarradas  solo pueden provocarlas seres involucionados en el conocimiento práctico, aconsejable  y beneficioso para ellos mismos, de las buenas siembras personales.

3 comentarios:

Paqui Diaz R. dijo...

Permíteme Nacho recordar parte de lo escrito por el Sr. Anson en el correo que te envió. Este señor dice, sentir mucho lo sucedido y te pide que te ESFUERCES, procurando a la vez mantener una relación adecuada con Joaquin Vila.....¿cómo puede pedir esto Sr
Anson? ¿cómo se hace, después de lo sucedido? ¿ cómo?

El trabajo de Ignacio para El Imparcial.es durante todo este tiempo ha sido SOBRESALIENTE y sin cobrar un céntimo por ello, para que después le cierren la puerta, después de sufrir un acoso permanente en los últimos meses, por parte de ustedes. Es una aberración

Andrés Gómez dijo...

Cuesta creer lo que leo. Si es así lo que denuncia es grotesco e inmoral lo que han le han hecho. Tenía a Anson por un caballero pero lo que hace es de rufianes. Espero que recapacite por esta injusticia que es una guarrada como usted dice.

Feliz Año 2016, Sr Candela, se lo merece después de aguantar ésto.

oscura forastera dijo...

Increíble pero cierto. Después de saber por todo lo que estás pasando y lo que te han injuriado, no me cuesta nada creer que de honestidad se pueden disfrazar personas que solo se ven en el espejo de la justicia que ellos mismos han fabricado. Se sienten cómodos en sus mentiras las cuales se terminan creyendo. Pero como dice el refrán "A todo cerdo le llega su San Martín"