GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

miércoles, 21 de septiembre de 2016

MAÑANA BOMBAZO INFORMATIVO EN RAMBLA LIBRE.COM. Me entrevistan: la primera de otras...



 Letras de alguien muy especial que me acompaña desde el primer momento en que sufrí esta gran guarrada que caracteriza la hipócrita condición de sus ejecutores:


 Me alegro enormemente, tú lo sabes. Creaste tu blog después de que arremetieran sin piedad y sin escrúpulos con la intención de destruite personal y profesionalmente, sin pensar en las consecuencias. Aquí están. Gran mérito el tuyo. 

Tanto Anson como Vila tienen que entender que jugar sucio se paga y han jugado durante mucho tiempo a él y todo en esta vida pasa factura. Siempre has defendido lo justo, contra toda injusticia. siempre. Admiro tu tesón y gran profesionalidad. Esta entrevista va a ser sonada, si, y es solo la primera. HAZ JUSTICIA. 
Te abrazo y te felicito.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La cruz de Cela y el fariseo Anson


Artículo en Las nueve musas por Ignacio Fernández Candela.  

http://lasnuevemusas.com/not/9656/la-cruz-de-cela-y-el-fariseo-anson/

Trabajar con gente honrada, honesta, íntegra, ética y con decencia moral es una excepcional compensación después de tratar con las execrables honorabilidades de parásitos y caraduras que roban el trabajo ajeno y abusan repugnantemente de personas honradas.

 Ser consejero editorial y jefe de Opinión de un semanario multidisciplinar de artes, ciencias y humanidades, conlleva una insoslayable misión de desenmascarar a truhanes cuyas obras y actitudes personales no están en consonancia con la ética elemental que deberían mostrar.

Mi artículo de este lunes trata del plagio de Cela y de la jeta que se gasta el insigne Anson robando de manera bastante guarra el trabajo de los demás. Joaquín Vila, director de el chapucero El Imparcial.es,  es un ser abyecto y singular según sus actitudes ampliamente referidas en este blog ajustadas a la verdad, de cara granítica y pocos escrúpulos para parasitar del trabajo de otro e intentar destruirlo moralmente. 

Ambos no están retratados por mí en La Guarrada de El Imparcial.es. Ética según Anson que arrasa por las redes sociales y buscadores, sino por ellos mismos. Constato el repugnante engaño durante décadas en este país,  ese fétido hedor de lo falsario con tantas apariencias de dignidad que ocultan sangrantes hipocresías. Así nos va con gente encumbrada, referentes morales, Dios nos asista,  como Anson y compañía.

Mi artículo de este lunes en Las nueve musas:


Ignacio Fernández Candela
Consejero Editorial-Jefe de Opinión
Domingo, 18 de septiembre de 2016

Un pelota con clase

La cruz de Cela y el fariseo Anson

La cruz de Cela es sin duda la de San Andrés con la que ganó amañadamente el Premio Planeta en 1994. Con la cruz novelada implícitamente se conocieron las sombras y el deshonor del plagio.
Hay pedestales que no se soportan sin desenmascarar al farsante que se encaramó a él con malas artes disimuladas. En el caso del ingenioso y orondo escritor un trazo grueso de rúbrica con la tinta desbocada emborronó el mérito del prolífico creador, pero como él no hay pocos farsantes en la dignidad que no hayan proliferado durante décadas en democracia siendo favorecidos por intereses especulativos con carácter de engaño. Cela tan solo siguió la corriente sinvergüenza que ha recorrido España durante décadas, encumbrando estafadores con sacrosanta apariencia de honorabilidad.

  Carmen Formoso, la autora verdadera de la novela, aún tuvo que aguantar los desplantes y descalificaciones del Nobel cuando este se vio al descubierto con una maniobra tan execrable de abuso que se ideó bajo los auspicios del propio José Manuel Lara Bosch. Una historia rocambolesca de rufianes como paradigma de los miserables entresijos que el público ignora sobre el submundo de la cultura al más alto nivel.

  Don Camilo José Cela tiene perdón porque fue Nobel de Literatura y además dejó que le dorase la píldora Marina Castaño, señora de reconocido prestigio acorde a su esmerada habilidad para enredar al autor y hacerse un hueco por nada, pero bien arrimada. Figuras crecidas al amparo de notoriedades artificiosamente construidas en un país donde nada fue genuino, a no ser por la legitimidad del engaño con que muchos han creído tener derecho para trepar y apoltronarse en los tronos de la fama.

  España no está pútrida por casualidad. Los personajes que han servido como paradigma moral están al descubierto como sus miserias ocultas durante tanto tiempo.


   Así es explicable que un Felipe González, el saqueador del 10% del PIB durante sus años de presidencia, sea considerado honorable benefactor patrio  en tanto en cuanto legitimó actuaciones presuntamente delictivas acaparando las influencias jurídicas al más alto nivel y beneficiando a poderosos amigos para asegurarse una jubilación impune y enriquecedora. En un país corrupto no es extraño que se glorifique a los causantes de sus males. Sigue esos designios del destino en que los tiranos son reverenciados y glosados como si las obras más execrables fueran motivo para interpretarlas como gestas. Siempre hay muñidores comprados y ruines vendidos dispuestos a negociar, magnificando al miserable y denostando a los críticos del señor que paga el servicio mercenario.

    Luis María Anson, verbigracia,  es un loador paradigmático; un pelota con clase; un distinguido acólito de la tribu de los halagadores que arrastrando la lengua puso las babas al servicio de los señores que mejor supieron pagar sus condicionales y farragosos ditirambos, a decir público de muchos. Fariseo motivado que no motivador-los beneficios de su fingida humanidad son para él mismo-es un adorno sin alma que aprovecha la sociedad para lucirse. No da más de sí. Vanidad de vanidades y solo vanidad.

   Más trovador que prosista, Anson hizo sonar sus cascabeles visitando  los despachos del poder. Consiguió que se familiarizasen con sus cabriolas intelectuales y le rieron las bufonescas gracias cuanto prócer de la patria advirtió que se le daba bien la profesión de fontanero antes que la de periodista. Algunos abrieron la fosa séptica para ventilarla y confundir los hedores con ese ambientador andante en que se constituyó el ambicioso merodeador. Siempre cercano a las miserias del poder hizo grandes a no pocos truhanes en un cambalache de distinciones, negocios y premios  que al día de hoy exhibe para encubrir actitudes que dicen poco de su ética personal y profesional.

  Si existe disposición en ciertas personalidades para prescindir de la ética y la dignidad excusándose en el éxito y la posición, es lógico pensar que algo huele mal en el rastro biográfico. Porque si estando en la cima se obra tan suciamente, ¿qué no se habrá hecho durante la escalada? La respuesta está en el desfase y la degeneración moral que dirigen este país desde tantos aspectos y perspectivas,  en lo que puede considerarse el declive de cuarenta años de democracia con acusada fase de extinción.

  No puedo estar de acuerdo con Luis María Anson en sus loas al premio Nobel que fue Camilo José Cela. No porque disienta del criterio acerca de su excepcional Literatura que legó a la humanidad sino porque las escribe Luis María Anson; carente de credibilidad como de ética en sus actuaciones profesionales,  siendo capaz de aprovecharse del trabajo ajeno sin mínimo atisbo de vergüenza personal; el mismo que entroniza a los tunantes y exhibe ufano sus muchos premios y distinciones —como es un Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades— mostrando con absoluta simpleza la esencia moral que rige sus criterios profesionales; el mismo que elogia al presidente que saqueó España con total impunidad asegurándose estar por encima de la Justicia; el mismo que roba trabajo de un colaborador y se lucra con el esfuerzo ajeno… ese mismo carente de credibilidad por el testimonio de sus misérrimas actuaciones sigue aconsejando sobre la salud moral de España. Tanta integridad como la de Cela plagiando una novela para embolsarse unos cuantos millones de pesetas en un plan urdido por el insigne Lara.

   Al menos Cela fue premio Nobel y el otro está muerto. Anson, sin ser lo uno y esperando lo otro,  sigue disimulando.

Ignacio Fernández Candela

jueves, 15 de septiembre de 2016

A Raúl Hernández Díaz-Regañón (Recortador).



Frente a la cobardía, hipocresía, falsedad, deshonra e indignidad de los que van por la vida como grandes de España, la inmensa valentía y sencillez de un grande al que vilas ni ansones le llegan a la suela de las zapatillas con las que corre Raúl hacia las astas de un toro.

 http://www.azperiodistas.com/a-raul-h-diaz-reganon-recortador/1324

lunes, 5 de septiembre de 2016

De no ser Anson y Vila ruines aprovechados...



  Los artículos que publico como Consejero Editorial y Jefe de Opinión en Las nueve musas.com, estarían en El Imparcial.es de ser Anson digno humano acreedor de tantos premios a saber con qué excelsas y públicas virtudes ganados. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/carta-abierta-masticada-sobre-etica.html 

  Aunque me alegro de la falta de integridad profesional y personal de Luis María Anson que se demuestra en mi denuncia siendo un mangante del trabajo ajeno y un abusador laboral de baja estofa, junto a la comparsa de la Ortega-Marañón y el abusador sin escrúpulos Joaquín Vila. Cada cuál en el sitio que les corresponde siendo capaces de guarradas como robar el trabajo intelectual de los demás y beneficiarse como parásitos sin alma.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-imparciales-aconsejar-sobre-el-paro.html 

  Las nueve musas es de edición más profesional, elegante y repele la gentuza hipócrita desgranando verdadera cultura y humanidad. 

  Este es mi artículo de este lunes que, por cierto, está siendo leído masivamente en la Red.¡Qué lejos me queda el hedor de semejantes elementos, hipócritas y cínicos, que lleva como lastre esta engañada España nuestra! 

Ignacio Fernández Candela
Viernes, 2 de septiembre de 2016

Sánchez e Iglesias

Aspirando suciamente a la gobernabilidad

Nos hemos acostumbrado a lo rastrero, con ese relativismo que hasta cuestionó nuestra identidad como país cuando gobernaba el nefasto Zapatero.
La ingenuidad es uno de los pecados que esta democracia nuestra ha desarrollado en la ciudadanía, mientras unos pocos avispados se encargaban de suplirla con una buena dosis de cinismo político e hipocresía social. Muchos son los listos que se han criado bajo las sombras acomodaticias del proselitismo y han afianzado posiciones de ventajismo previendo las halagüeñas disposiciones que conlleva la res pública. Así, durante décadas de esta democracia que se mostró eficaz en tanto conviniese a las minorías que guiaban aborregados mansurrones, nos hemos plantado en esta España donde la política tabernaria de múltiples  intereses prepondera por encima de las necesidades sociales e institucionales. Y no es casualidad que hoy sea zancadilleada la voluntad popular impidiendo una formación de Gobierno. Tal cual los parásitos depredadores esperan a que el rey de la selva termine su banquete,  demasiados esperan a picotear los restos.

  El león en España es su resignada gente que regresó a las urnas en segunda ocasión para intentar dirimir la situación que nefastos representantes políticos son incapaces de arreglar. Aunque los buitres y las hienas son secundarios, esperan a obtener la pieza entera que brinda el trabajo hecho por otros. Del mismo modo actúan PSOE y PODEMOS aguardando a que sea inviable una investidura de Rajoy para justificar la formación de un gobierno-lo dicen progresista, tal cual lo es el chavismo en Venezuela que en España nadie ha legitimado.

  El erario público es la barra libre de estos caraduras que deberían estar al servicio del pueblo bajo el yugo de la carestía y el altruismo sacrificado; pero claro, de ser así no habría clase política sino gestores honrados sin el motor de la ambición insaciable. Gestores como no son Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias a la espera de una pirueta de toco mocho político para encaramarse como monos al árbol de la presidencia española. ¿Eso es política ? Sí, en su más puro instinto de estafa sin disimulo, sin duda.

  Obstaculizar una gobernabilidad expresada por una mayoría de votantes no es cuestión de estrategias,  sino las consecuencias de institucionalizar ese carácter sinvergüenza y generalizado que el tiempo ha forjado durante generaciones.


Poco importan los perjuicios causados contra las gentes desgobernadas, porque esa desintegración moral y ética demostrada es conveniente para la desvalorización de la identidad y de los valores históricos de nuestro país. Gente sin lugar ni voluntad, dispuesta a pagar impuestos sin protestar. Así nos quieren dirigidos por codicias personales y proselitistas.

  Solo en España es posible un espectáculo tan patético e incoherente demostrando un todo vale sin sentido del ridículo. Con las ambiciones particularistas de partidos políticos que pretende desbancar una voluntad popular, se fragiliza un país para devorarlo sin resistencias y abismarlo en el relativismo que hoy hace posible una desintegración nada casual de una identidad española múltiplemente amenazada. Se aspira a convertir una unidad vital en el insano oportunismo de los reinos de Taifas; las intenciones históricamente repetidas que suelen desembocar en una convulsión acrecentada con desastrosas consecuencias.

  Sánchez e Iglesias son ante todo egocéntricos, sumisos a las inspiraciones de la vanidad e instruidos para alcanzar los propósitos que históricamente avasallaron los derechos civiles de muchos países bajo el yugo de las autocracias. Son germen de un mal mayor,  proclives a la necedad y al endiosamiento. Precursores de la desintegración histórica que tanto daño ha hecho a la voluntad constructiva de la humanidad pese a las muchas adversidades sufridas. Advertirlo no está demás. Se aliarán con lo que sea y a conveniencia.

  No aprendemos. Siempre lo que implica insolidaridad acaba siendo demolido por la codicia y el intrínseco carácter de las ambiciones sin freno. Primero aspirando al todo para desgranarlo en partes y luego terminando por devorar las partes escindidas del todo. En esta España decadente no hay otro interés que la vanidosa concurrencia de la ambición y la exclusión en cuantos instigan para desorganizar en busca de otros órdenes previsiblemente desastrosos.

  Pedro Sánchez y Pablo Iglesias callan ladinamente y dejan que el rival político se consuma con los vanos intentos de que se posibilite una investidura. Parece que no se cruzan saludo por la calle, pero follan en la misma cama. A escondidas, con la prudencia silenciosa del buitre que ronda el banquete volando en círculos antes de aterrizar. Avisando al resto de que hay suficiente para picotear. Aunándose con las hienas en incómoda compañía pero pacificados los unos y las otras con la expectativa de llevarse su parte. Así es la relación exitosa de los oportunistas, de los amantes prohibidos, de la parasitación a expensas de un país consumido.

  Con Sánchez e Iglesias sexo y parasitación se unifican en una misma intención escabrosa, desviada. Callados placenteramente, con los picos y los colmillos prestos para hincar en el poder las ganas de nutrición personal, devorando una sociedad presa de proselitismo enfermo; son estos dos secuelas de un crecimiento democrático con raíces ponzoñosas y que hoy demuestran lo retorcido que nos creció el árbol.

  Hoy en día las urnas posibilitan, por la insana moral extendida sin vergüenza, que políticos fracasados manguen la gobernabilidad de un país. Juego sucio y depredador, cierto. Pero ya se sabe que en la cama todo está permitido con el consentimiento de dos. Son esas permisivas aberraciones con politicastros de turno que si se salen con la suya terminarán dando a todo, disculpen la expresión, por saco. Puro masoquismo, consentido, de esta democracia nuestra tan mal aprendida.

Ignacio Fernández Candela

jueves, 1 de septiembre de 2016

Aberración política como alguna periodística

 
  Los antibióticos combaten un mal y son beneficiosos pero el abuso de la dosificación puede conllevar que ese mal combatido se transforme en resistente o socave el sistema inmunológico, siendo peor el remedio que la enfermedad. La bacteria del totalitarismo de alta resistencia en nuestra democracia proviene, triste paradoja, de cuantos remedios se han practicado intentando equilibrar la balanza de las libertades de pensamiento político, incluso arriesgando nuestra razón de ser e identidad como país.
  
 El abuso de la intención en el entendimiento, acogiendo el pensamiento de lo minoritario, ha perjudicado el interés general de la convivencia pacífica hasta el punto de horadar las bases de lo que parecía un sólido Estado de Derecho hoy amenazado por método de implosión desde las propias instituciones. La mal entendida permisividad para con las minorías se ha transformado en la ejecutora de los básicos derechos del conjunto mayoritario. No deberíamos haber llegado a estos extremos de resignación por mal entender el concepto de la libertad sin protegernos de sus enemigos.
  
 En nuestra democracia el sistema electoral ha demostrado que se ha excedido en el empeño de respetar los derechos de los minoritarios, pagando un injusto precio la voluntad mayoritaria que está supeditada a los partidos políticos cuya representación es ínfima y que, sin embargo, por el aglutinamiento de fuerzas menores, han conseguido llegar al poder por el que nadie los eligió. Eso no es democracia sino una aberración surgida del celo por el respeto de las formaciones inferiores que ha degenerado en la violación intrínseca de la verdadera voluntad popular. Existen casos de bandolerismo como fue el de Murcia donde las fuerzas minoritarias han intentado arrebatar el poder al Partido Popular que estaba a un solo escaño de la mayoría absoluta. Los murcianos poseían todo el derecho a indignarse asistiendo a tan indeseables espectáculos de sectarismo sin escrúpulos. Una cuestión es la democracia, la elección en libre disposición de que la ciudadanía decida quién ha de gobernar, y otra los cambalaches sectarios que permite una injusta Ley Electoral no acorde a los tiempos que vivimos. Urgía reformarla para evitar que millones de ciudadanos fueran regidos por ínfimas representaciones crecidas mediante coalición, cuando por sí solas son de inapreciable influencia.
  
 Asistir al aglutinamiento de pequeñas células políticas para vulnerar la selección genuina de los votantes ha sido aberrante, no respetándose la lista más votada ni el criterio selectivo de las mayorías. Para evitar tal calado de injusticia no basta la sugerencia sino la decisión reformista. Si además esas pequeñas células unificadas provienen de un radicalismo desaconsejable para cualquier elemental evolución sociopolítica, esa aberración se convierte en un grave daño dando cancha de poder a cuantos no lo merecen por sufragio universal, por mucho que se finja seguir las reglas del juego democrático cuando en realidad se aprovechan de sus fisuras para intentar exterminarlo.
 
 Ahora el futuro depende, por tercera  vez salvo milagro del próximo viernes,  de la inteligencia del votante que habrá de apartar, de cara a que haya Gobierno, la protesta y la contrariedad si no desea caer en peor abismo que el del incumplimiento de un programa electoral de los populares. Dependemos de nosotros mismos para evitar mayores y futuribles problemas. Dudo de que exista esa inteligencia electoral conjunta que nos libre de peor destino que el que augura un Rajoy ensimismado y sin darse por aludido con lo que está en juego. No existe estímulo pero ello no debería abstenernos de evitar un oscuro horizonte de extremismos minoritarios gobernando España.
  
  No hay cambio liviano en el PP que subsane los actuales riesgos a los que estamos expuestos. Al día de hoy no habría existido mejor gesto de hombre de Estado que la dimisión de Mariano Rajoy con la cabeza bien alta y adaptándose a las circunstancias por el bien común del país que gobierna ahora en función  perpetua. Un extraordinario gesto de generosidad responsable que habría facilitado una regeneración del liberalismo español y la victoria por mayoría absoluta del Partido Popular en las primeras generales, resarcido el peligro de una hecatombe que el sistema electoral puede consentir con la alianza de lo minoritario contra la voluntad de un pueblo soberano. Algo falla cuando ganándose las elecciones no hay posibilidad de gobernar. Incongruente, contradictorio y muy arriesgado.
  
  Hoy la España incoherente está gobernada en las autonomías y municipios por presidentes, alcaldes y concejales que muchos ciudadanos, por voluntad mayoritaria, no eligieron. Es el resultado de aplicar lenitivos democráticos para acoger a cuantas corrientes ideológicas pululan por el solar patrio, desatendiendo aspectos básicos de auto conservación que son la garantía de nuestra existencia en democracia; la misma que se intenta dinamitar usando las debilidades propias de un sistema que elige a sus gobernantes de manera tan imperfecta como poco práctica a efectos de la legítima justicia social.

lunes, 29 de agosto de 2016

Miembro del Consejo Editorial y jefe de sección-Opinión en Las nueve musas. Hay Justicia



Lo que los demonios quitan, Dios lo compensa. 
Esta vez las perlas no van para los puercos que pueden revolverse e intentar destrozar, como decía Jesús denominando a la perfección a quienes obran tan guarramente por la vida.

 http://lasnuevemusas.com/pag/ignacio-fernandez-candela

El objetivo de este blog se ha cumplido hace tiempo-ahora escribo distendido, viendo a estos teatreros disimular las vergüenzas inmorales-, dejando en evidencia la hipocresía y la desvergüenza moral de estos guías de la falsedad que pretenden influir en la ética de un país prescindiendo de principios  elementales en lo profesional y personal. Anson cojea de honestidad, le bizquea la ética personal y profesional haciéndose acompañar por el cáncer de la falta de honradez de la comparsa de falsos que le doran la pildora.

 Obligado a cumplir con el deber de desenmascarar tamañas falsedades, este blog que creé en diciembre de 2015 está permanentemente asociado en los buscadores a El Imparcial.es. Existe un dilatado conocimiento del juego sucio de abuso y explotación que practican tan poco ejemplares elementos, flor y nata de la Comunicación, que explica el declive de los valores morales en España.

 Muy agradecido a D. José Rico, Editor-Director de Las nueve musas, quien me ha hecho constatar-una vez más en mi vida después de tan, digamos, azarosas vicisitudes-las palabras de Napoleon Hill: "toda adversidad conlleva la semilla de un mayor beneficio".

  Con este incentivo moral y profesional, como miembro del Consejo Editorial y jefe de sección-Opinión,  se me reafirma la constancia de los valores de la integridad frente a todas las adversidades; la perseverancia de los rectos empeños por seguir el dictado de la sana conciencia y el valor de la sencillez con la guía de la honra, por muchas desventajas que parezca conllevar enfrentarse a gentuza que prescinde de principios éticos para progresar.

Muchas gracias a D. José Rico. Cierto es que unos tanto y otros tan poco, él me ha brindado una confianza que desempeñaré con leal Gratitud.

D. José Rico nombra a Montesquieu quien decía: "Los más desgraciados no son los que sufren las injusticias sino quienes las cometen". Ciertamente, lo que menos me imaginaba era encontrar un desgraciado como Anson acompañado de no menos desgraciados y ruines capaces de robar y abusar sin menor atisbo de limpieza personal. Muy desgraciados han de ser para cometer semejantes guarradas.

Comentario de D. José Rico al enterarse de la execrable injusticia cometida por los responsables de El Imparcial.es:
Julio 2016.
No estaba al tanto de esta polémica hasta ahora que por mera casualidad he encontrado este blog. 

Digo esto porque demuestra la categoría de Ignacio al no haberme comentado esta injusticia cometida contra su persona y su calidad profesional. Tengo el placer y la suerte de contar con su colaboración desde hace unas semanas, en el semanario Las nueve musas que dirijo y solo tengo palabras de agradecimiento. 

Desde el primer día ha mandado sus artículos con puntualidad, con rigor y con la humildad de quien sabe que la última palabra siempre está por escribirse. Sus consejos, basados en su larga experiencia como profesional del periodismo, en este corto periodo de tiempo, han sido para mí de una utilidad impagable; su accesibilidad, cercanía, predisposición... hacen de Ignacio una pieza fundamental en mi humilde proyecto divulgativo.

 Amigo Ignacio, solo decirte recordando a Montesquieu: "Los más desgraciados no son los que sufren las injusticias sino quienes las cometen".


miércoles, 24 de agosto de 2016

Un Anson exagerado en emociones y premios


 http://www.elimparcial.es/noticia/168699/LA-ESCRITURA-NEGRA-DE-LOS-LIRIOS.html

  "Soleado de Baudelaire y Verlaine, de Salvago y José Hierro"...  Luis María Anson se nos emociona, pero no enternece. Más le valiera al sentidor fingido que se atribula estremecido, dice,  con la oda, ser honrado en parca prosa para recuperar credibilidad y no resultar bufonesco cuando dice admirar la magia de la inspiración. A este no le inspira nada que no sea su vanidosa complacencia egotista. Sin honestidad, burda queda la letra infinita ante la cercana vergüenza de los actos.



CARTA ABIERTA, MASTICADA, SOBRE ÉTICA A LUIS MARÍA ANSON.


 Hete aquí que el goloso Anson, atiborrado de trabajo ajeno sin pagar, robado como el mío, regurgitando sus hieles morales por el silencio desvergonzado de la parasitación que tan fresco le engalana a pesar de la guarrada, disimulado, se nos va a la estrofa estentórea con ditirámbica intención para entronizar la obra de Emilio Arnao; el "estrenao", reciente columnista de El Imparcial.es de la guasa dirigida por el no menos guasón, por aquello del histriónico circo con crecidos enanos, abusador sin ética y mal encarado, Joaquín Vila. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/respuestaborracho-de-joaquin-vila-y-mi.html 

  Lo que del propósito halagador del analfabeto de la conciencia que se desparrama traspuesto con la escritura de los lirios negros, cabe preguntarse: ¿qué es lo que ha puesto Arnao por detrás o por delante para agradar al regio académico que confundido con churras y meNinas


http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/07/las-churras-y-meninas-del-cateto-anson.html

 , parece ser poseído de un despertar estrambótico-otros lo llaman literario- para admirarse del incesto, de la cópula de sexos en subyugante paridad, de la lascivia con frenesí sádico que tanto enternece un corazón hecho para toda sensibilidad menos para las emociones normalizadas? ¿Cuánto de normal hay en Anson que no finja?

  La fama ansoniana precede; se mide por la anchura de las babas desparramadas por los suelos, como recuerdo de empalagoso juez de los concursos de belleza. El andar menos elegante con el tiempo acumulado, convierte el otrora águila de pico afilado en pingüino de barriguita prominente al que se le bambolea el paso como también las ideas. De tanto ejercer como veleta se le ve el plumero en los últimos años en que ha de contentar a sus muchos señores que de favores le han sostenido y con premios favorecido, a decir de tantos. ¿Por la calidad de sus menesterosas y hacendosas virtudes personales? Si hubiese ética en la actitud me lo habría creído.

  Pero la vieja gloria aún se mantiene con el bastón de la farsa simulando que sabe de qué va la cuestión de la conciencia... aunque la lleve gastada. Anson supura excitación raída de sus frotadas manos, vestigios de la lascivia que conlleva la vida secreta en los despachos y las juergas acumuladas. Agita la convulsa libido con estremecimiento inspirado por unas letras tremendistas, tanto como  ¿la oscura historia de sus éxitos callados atesorando los premios acaso adelantado a su época, a la moral, a la conciencia, a la ética y a la competencia; colado de rondón en los despachos influyentes para aglutinar las glorias, ergo las recompensas de ser aventajado con la condición de callar, obedecer y servir? ¿Así parecer dueño de su destino que otros le fabricaron a escondidas como escondido sigue sin dar la cara cuando se le demanda conciencia? Poco creíble es Anson sin muestras de honestidad, de ética, de decencia personal y decoro profesional. Quien roba el trabajo ajeno dice mucho de su verdadera talla humana.

¿Preocupado sinceramente por la falta de moral en España, como estremecido de sensibles emociones, Anson?... no será para tanto.


¿Y los premios y distinciones tras los que se parapeta para justificar mermas morales y éticas?

http://www.elimparcial.es/noticia/167829/opinion/Algunos-premios-y-distinciones-a-Luis-Maria-Anson.html 

Anson, el "exagerao"... vanidad de vanidades y solo vanidad. (Sabio Cohelet).

lunes, 22 de agosto de 2016

A Luis María Anson la metáfora no se la pone dura



 La metáfora no le pone. La conciencia, digo; ni la ajena, ni la propia con su verbo fallido, flácido, facilón, ya embotado en la bragueta el bulto de un cerebro libidinoso venido a menos, con la hiel de la decrepitud en los exiguos labios e inspirado por el paroxismo de una inane vanidad; deforme, jorobado, monstruoso no se mira en soledad al espejo, temeroso de verse a sí mismo sin el  aplauso comprado. Le dicen farsante triunfal a base de ejercitar la adulación al poderoso y la puñalada trapera al descuidado. Sus miserables actitudes conmigo no le desmienten: lo significan más, imprudente confiado, en la miseria de sus sombrías destrezas y falseadas virtudes.


Da más pena que asco el académico sin solvencia moral que permite el abuso en el trabajo, acaso demostrando el poco valor que otorga él al suyo concebido desde la añagaza perpetua. ¡Ay, si hablaran los fantasmas del pasado que buscan en la justicia divina que se conozca al verdadero Anson en quien confiaron!

  Su castigo es la existencia finita, la efímera gloria de la estulticia y de la ética cómoda que convirtió en vitalicia hasta que le escupa la muerte. Porque en la ancianidad  huele a restos mortales que lo apean de las glorificaciones ególatras, Anson se merece a sí mismo con su conciencia sin  el espejismo de sus logros caducos y triunfos a conveniencia. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/02/extrano-sueno-anson-travestido-vila.html 

Cadáveres amontonados quedan como rastro de una ambición insana, preocupada por acumular honores y desperdiciar rectitud. Cadáver inequívoco en vida, su nicho está en el despacho de las pútridas cavilaciones donde sigue escribiendo con la credibilidad apestada. Muere cada día envuelto en la mortaja de la honra descompuesta. Le hiede la amoralidad y se le supura por la piel ajada la falsa disposición humanista. Atufa siendo un aprovechado que responde a las acusaciones de parasitismo, con su larga retahíla de premios conseguidos al precio de no pocas traiciones que algunos no olvidan. 


Patético embaucador que por toda respuesta a su hipócrita condición personal y profesional, expone algunas de sus distinciones y premios conseguidas durante los anales de un tiempo cuyas consecuencias estamos padeciendo, después de vivir en un espejismo de una democracia amañada. Buitres,  serpientes y escorpiones pulularon para dejar su ponzoña como legado a las generaciones venideras. ¿Estos son los premios de quien demuestra no ser honesto ni en el fondo ni en las formas que he denunciado? Basuras. Pena de necedad engalanada, marchita la condición personal, más le valiera al creso Epulón dar marcha atrás en las erráticas sendas de la escalada social que le dirigen al abismo de la ignorancia. Ambición obtusa de quien solo se ha preocupado de atesorar lo que nada se llevará al espacio de las penitencias que le reclaman.

 ¿Robar el trabajo ajeno sin inmutarse por la repugnante manifestación de insolvencia ética mostrada, propia de estafadores sin conciencia? No hay en España mayor ego en la decadencia de los valores humanos, ni peor honra mancillada en la crónica del Periodismo español. Por él mismo. ¿La desfachatez convertida en patente de corso y la grandilocuencia mostrada como instrumento para errar en lo moral? Falso y consentido, así se explica la trayectoria triunfal de las ruindades discretas y ladinas.

 Anson está tan sepultado con premios y agasajos que se olvidó de ser persona. Rodeado de matones ejerciendo cultura se convirtió en jefe de su cosa nuestra olvidando el respeto por la integridad. Aprovechado del trabajo ajeno, embutido en el traje que le estrangula cómicamente el cuello, extravió la elegancia de la simulación con la que ha trepado el reconocimiento social que desmerece.


"Todavía no me he recuperado del calambre que me ha sacudido al leer La escritura negra de los lirios. Hacía mucho, mucho tiempo, que no disfrutaba tanto con la lectura de un libro como este, látigo que sacude el cerebro y el sentimiento".

 Este erudito de las teatralidades  dice poseer sentimientos hasta el punto de estremecerse después de haber leído a un poeta. ¿Este que escribe en verso y en prosa sus indecorosas falsedades? Oír poesía en boca de un cantamañanas por mucho prestigio que sea acaparado-ya se sabe mejor con qué modus operandi inherente al arribismo-incapaz de apreciar la grandeza que conlleva la honestidad personal, es como esperar el do de pecho de un asno o la generosidad de un sátrapa dejando vivir a un pueblo.

 No, la metáfora no excita emociones ausentes. Al hiperbólico premiado no se la levanta ya ni una fémina arrimada ni el cine grotesco de la sexualidad pervertida de Almodóvar. La conciencia, digo, que se la trae floja. Su letra no tiene cojones, tampoco su alma. La valentía de la honradez se le ha derrotado con el paso del tiempo en que se ha desparramado de divagación y verbo insulso. Posee las mismas emociones espontáneas que las consecuencias de una lobotomía. 

  Hay que ser ridículo para defender la indignidad de sus actos con la retahíla de premios adquiridos en sospechosa podredumbre, evidenciado como ladrón de trabajo ajeno, hipócrita definido por sus actos y el pasar del tiempo que desenmascara sus honoríficas teatralidades como prohombre de unas conveniencias poco leales a la ética personal. ¿Dónde está la ética de Anson en esta guarrada que le califica por toda una vida?


  

Silencio.

Para más inri, cuando se nos pone halagador el silenciado caradura que mangó mi trabajo junto al deshonesto Vila y la comparsa de la Ortega-Marañón,  la repulsión se acrecienta. 

Fantasma, manifiéstate.
  
 

martes, 12 de julio de 2016

Gansonada de Anson con fantasmada incluida



 Dice Luis María Anson en un artículo intitulado "El fantasma de las terceras elecciones":


"El desprecio del pueblo español por su clase política alcanza niveles alarmantes. Ya era grave la situación antes del 20-D. En los últimos siete meses se ha acentuado hasta la náusea el asco de la sociedad española ante el espectáculo de los personalismos, los partidismos, las vanidades y la inoperancia de nuestra clase política".

Anson es el paradigma del falso solemne de la viga en el ojo quitando pajas en los de otros.

  A ver,  este Anson tan desorientado de la honestidad personal en asuntos propios... ¿asco por los personalismos, dice,  las vanidades y la inoperancia;  ética y moral como la suya?  Repugnancia es lo que inspira su perorata que pretende ser edificante cuando él es un dinamitador de la moralidad, la integridad y la decencia profesional  desde esa  poltrona periodística tan desmerecida como carente de credibilidad. Quien roba el trabajo ajeno de modo rastrero se califica solo. ¿Por sus obras los conoceréis? Vaya si se les conoce.
 La verdad es que viendo disimular a Anson la falta de honestidad en preclaros asuntos de ética personal y profesional, da un poco de asco esa pose de severidad hacia lo ajeno, moralizando a una sociedad donde sus actitudes de aprovechado laboral han sido, son y seguirán siendo  lacras sociales en cualquier país del mundo.

Recordemos, una vez más,  vocablos y acepciones-asacados para la ocasión- a propósito de todo esto:



-Gansón: alude a quien siendo personaje influyente, prescinde de la ética en el ejemplo aun presumiéndola en sus comunicaciones habladas o escritas.

-Gansonada: toda comunicación academicista y solemne que se pronuncia sin la demostración de ética elemental que pueda avalar moralmente a su autor.

El término gansonada está creando escuela en Google. 

https://www.google.es/?client=firefox-b#q=gansonadas&gfe_rd=cr

 Las gansonadas de Luis María Anson son diversas, actuales y con carácter retroactivo, evidentes y un poco ridículas conociendo lo que esconde tras la pulcra y elegante apariencia de sus miserias éticas revestidas de boato y academicismo... aunque confunda las churras con las meNinas.


  Gansonada deslustrada en lo académico fue escribir que no hay que confundir churras con meNinas. Bien lúcido, sin el menor atisbo de vergüenza, una gansonada formal sin más consecuencia que el ridículo espantoso con dislates propios de iletrado que el director vila tampoco rectificó. Pero eso no es nada porque peor y más dañina es la gansonada de fondo presumiendo de bastón de mando moralizante ¿quien necesita de garrota en las posaderas para despertar de las complacencias de la soberbia e instruirse en conciencia con el fin loable, si rectificara, de enderezar actos nada ejemplares? Falsedad y solo falsedad.


  Anson vive de la renta de la palabra; no de la discurseada, verborreicamente entrevistada o anodinamente escrita en sus artículos donde critica a diestro y siniestro  erigiéndose  gurú  periodístico del reino y más allá, sino de la acordada y ocultada sibilinamente en los despachos a decir de muchos. Más allá, cuando le toque marchar al fantasma que representa en vida, me temo que tendrá un esparadrapo colocado en la boca del alma porque calladito resultará más puro, diáfano, cristalino, sincero acorde a la identidad, con el mutismo cadavérico de un espíritu de bajo calibre que allí no podrá hacer pasar por válida la palabra sin ejemplo. 


  Puro fariseismo el del presidente de El Imparcial.es argumentando sobre lo que conviene a un país donde él ha esquilmado de modo rastrero, atentando contra los derechos básicos en el trabajo. Mucho aconsejar pero de elemental honestidad en mi caso, nada de nada. 

Gansonadas por doquier, cuando abre la boca o escribe sus diarias falsedades ocultando públicamente lo que realmente se cuece en su alma desentrenada para los menesteres de siembras menos mundanas, más genuinas y aprovechables para el poco tiempo que le queda por respirar. Gansonadas.

De haber sido Anson y Vila honrados, este artículo estaría en El imparcial.es

(Disculpas por los quién con aecnto. La imagen no es mía).

  Pero no lo son. Han salido ranas en eso de las cuestiones éticas; tan deficientes cuestiones en ellos y en la comparsa que jalea las verborreas moralistas de falaces y ruines cicerones, vayan ustedes a saber con qué estrategias poco confesables fueron adquiridas las famas y los premios. Por lo que a mí respecta han demostrado ser indecentes, deshonestos, carentes de ética y por lo tanto también de la dignidad y del ejemplo en la integridad. Son representantes del honor perdido por la ruindad de sus actos,  pese a los vítores de los cegatos que los secundan y les siguen el juego de la apariencia. Son del submundo de la hipocresía y la indecencia. Robar el trabajo ajeno es propio de esos parásitos sin escrúpulos que terminaban colgados boca abajo de las farolas durante las revoluciones sociales. Esos ya no se meneaban después de pasar por la justicia de un pueblo harto de abusadores.


 De haber dado con gente mínimamente honrada, este artículo que reproduzco estaría en El Imparcial.es, valorado monetariamente por estos jetas que se embolsan con aires chulescos y estafadores el trabajo honrado que ellos no desarrollan, salvo en el estéril escenario de sus hipócritas morales personales y profesionales.


 De haber tratado con gente normal no estaría denunciando estas guarradas típicas de la miseria abusadora de individuos con poca entraña. Pero inopinadamente di con este nido de parasitación y en consecuencia los muestro como son. Con la certeza pútrida de sus actitudes propias de indeseables. Explotadores, ladrones de trabajo ajeno, cínicos, aprovechados y tramposos de juego sucio. Todo demostrable y demostrado pues no hay vocablo injustificado que no los defina fehacientemente.

lunes, 11 de julio de 2016

¿NO HABRÁ CORRUPCIÓN EN LA DGT? Artículo que fue a diana en febrero de 2015


 La sombra de la corrupción planea bajo sobre las cabezas de los responsables de la DGT. Ya en febrero del 2015, ante la estupefacción de muchos, advertía que María Seguí y compañía no eran trigo limpio.

 La corrupción salpica a María Seguí en la DGT.

Los trapos sucios de María Seguí en la DGT. 

 Escribir en un periódico de forajidos demostrados, ladrones de trabajo ajeno, parásitos sin escrúpulos, miserables sin ética... en definitiva guarros sin moral que se aprovechan del esfuerzo de los demás, fue el único error que cometí al publicar mis muy acertadas y ciertas columnas que adelantaban los acontecimientos que han sucedido después.

http://www.elimparcial.es/noticia/147705/opinion/ 

  Esta columna, como muchas otras, cosechó cientos de "me gusta" en Facebook que el ruin tramposo-de juego sucio y de cara granítica, dura como el alma-vila, se encargó de borrar, como he demostrado también con pruebas. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/respuestaborracho-de-joaquin-vila-y-mi.html 

  Todo lo demuestro y ratifico con sólidas pruebas sin calumniar, pues digo la verdad, y sin injuriar llamando a cada cuál por lo que califica el rastrerismo de sus puercos actos. Joaquín vila se muestra como un profesional del engaño, un mangante y estafador que birla el trabajo de la gente honrada. Sus premisas morales lindan con la delictiva actuación de estafadores que penan sus delitos en la cárcel. Un aprovechado así no podía valorar unos artículos que escribí acerca de la corrupción en la DGT que el tiempo ha corroborado, siendo yo el primero en la prensa nacional-como en otros temas que traté- que advirtió sobre los sucios tejemanejes que afloran en la institución dirigida por María Seguí.

  Lástima de que diera con gente tan poco honrada en la intención y la actuación como son Anson, Vila y los responsables hipócritas y sectarios de la Ortega-Marañón. Ya se sabe lo que se dijo de las perlas a los puercos hace 2.000 años con plena vigencia en la actualidad.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html 

 Siempre he ayudado en carretera durante mis treinta años de conductor atendiendo accidentes,  incluso salvando alguna vida in extremis, la última vez sacando a una chica del coche que empezó a incendiarse después de estrellarse en la A-2 dirección Madrid, pero si encontrara a vila moribundo, desangrándose, echando las tripas por la boca,  obraría en consecuencia con la humanidad debida que merece y que él da. Sería así humanitario con el mundo que padece elementos de este cariz maligno, siendo tumores andantes que hay que extirpar de la sociedad si queremos justicia verdadera.

TRIBUNA

¿No habrá corrupción en la DGT?

El Consejo de Estado se tomó a mofa y befa la ocurrencia de limitar la velocidad peatonal y, aparte de la irrisoria ridiculez de tan inefables señores de la DGT, cabría preguntarse si una revisión mental de algunos miembros del organismo sería conveniente por el bien de los sufridos conductores que se sienten, literalmente, perseguidos. Aunque quizá no sea cuestión de sanidad psicológica lo que puede explicar el acoso y derribo constante contra millones de personas, sino de la sanidad moral tan ausente en los representantes de algunas administraciones públicas. No tienen límite y se nota cuando sueltan majaderías que fuera del ámbito del despacho harían enrojecer a cualquiera con dos dedos de frente.
No es para tomarse a risa que atenten contra nuestros bienes de modo tan rastreramente inquisidor. ¿A qué velocidad dice la DGT que ese factor mata? Impreciso, deliberadamente impreciso. Eso de la velocidad variable en autovías o autopistas suena a estafa consentida. Tan pronto a cien, como ochenta, a noventa y a capricho del lumbreras que nos obliga a mirar más el velocímetro en tramos cortos que atender a la conducción.
Después de unas décadas en que nos dejaron creer que vivíamos en una democracia, eso parecía, era previsible que un inescrupuloso funcionario impusiera normas incoherentes e intolerantes como excusa de seguridad para esquilmar los bolsillos de los ciudadanos. Tráfico era una mina sin explotar velando por la seguridad nada más y los políticos-los mismos que han llevado a la ruina todo un país- hallaron el modo de sacarle rendimiento a costa de los conductores.
Cumplir las normas es de obligado requerimiento pero en la velocidad se encontró el comodín para recaudar a destajo con el cínico pretexto de la seguridad.
Así fue que los radares se convirtieron en el invento ideal para incrementar la recaudación de manera proporcional al despilfarro de las administraciones. La metieron doblada porque aquí tenemos tragaderas de serviles pagadores y no protestamos de verdad. Pere Navarro inauguró la panacea recaudatoria por encima de la coherencia de la conducción que debe regir cuando millones se enfrentan con pericia a la exigente labor de dirigirse por la carretera. Aquel ínclito inaugurador de un saqueo legalizado salió de rositas siendo culpable de muchas muertes haciendo creer, desde la supina y ensoberbecida ignorancia, que conducir una moto de 125 cc era pan comido para cualquiera con carné de coche. Imponía limitaciones de velocidad cuajando de radares el país mientras el caradura excedía los límites, cómodamente apoltronado en el asiento trasero de su automóvil oficial con chófer. Impresentable.

Luego otra catalana más, de manos del Partido Popular, tomó el relevo y superó en coerción la política de acoso y derribo convirtiendo la carretera en un suplicio de difícil comprensión y con tendencia a la extrema inadaptabilidad de un medio de por sí exigente y que parecen desconocer los responsables de la DGT.

Criminalizar al conductor por haber ejercido una actividad experimentada durante décadas fue sólo cuestión de campañas de concienciación, de lavados de cerebros para convertir en delitos lo que ni siquiera en una dictadura franquista se consideraron como tales.
La velocidad mata fue el lema y a partir de ahí llegó la excusa para combatirla con radares que en principio dijeron de anunciarse, para hoy haberse convertido en una plaga de picaresca al servicio de las arcas municipales, autonómicas, provinciales y centrales, escondidos los agentes como vergonzantes y hasta ridículas aves de rapiña. Pajarracos voladores vigilan que un solo kilómetro de exceso sea motivo de sanción con 100 euros y si no los radares de tramo o los escondidos tras los árboles dan cuenta de cualquier despiste que obliga a tener la mirada fija en el cuentakilómetros desatendiendo la concentración al volante de un coche o ante el manillar de una moto. La culpa no es de agentes subordinados y obligados a ejercer de asaltantes, sino de los que mueven los miserables hilos de la coerción contra millones de indefensos conductores. Las alimañas políticas encontraron una excusa perfecta para robar al ciudadano lo que despilfarraron estafando de manera más disimulada. Ahora mangan con absoluto descaro e impunidad. No todo debería valer.
Lo que sucede con la imposición recaudatoria de Tráfico es un exponente de los caprichos del sometimiento si algunos listos hallan razones peregrinas para coartar la libertad hasta lo extravagante… basta que a un idiota se le ocurra advertir sobre los riesgos de cualquier actividad corriente y asumida para que terminen criminalizando lo que les venga en gana. Así se imponen las dictaduras. No hay más que recordar aquella medida zapatética que pretendió multar a los fumadores que encendieran un cigarro a menos de cien metros de un parque. No soy fumador, pero advierto cuándo pretenden fumarse nuestras elementales libertades.
Lo peor es la aceptación de ocurrencias por esa comparsa de despachos que sólo parece conocer la circulación desde el laboratorio teórico, basándose en impericias e incapacidades propias. Criminalizan desde la ignorancia y se creen lo que les dicen… como lo de aquel vergonzante estudio sobre el cataclismo perceptivo a partir de 130 km/h... Tontos auténticos, en país de tontos afectados nos hemos convertido con falsas moralinas de última hornada.
Las incongruencias se suceden como para pensar seriamente en una revisión mental de semejantes ocurrentes. Permitir la circulación de bicicletas por el arcén de las autovías y prohibirlo por baja velocidad a los ciclomotores es una idea que da cuenta de un bajo nivel de inteligencia digno de análisis.
No contentos con la calzada se atreven con lo que circula por las aceras. Lo de limitar la velocidad del peatón es una solemne memez discurrida con ánimo de recaudar en pro de fantasías sancionadoras sin límites. La Historia demuestra que cuando dirigen memos, la memez es obligada en las decisiones que atañen a todos. Tragamos casi todo, pero esto pasa de castaño oscuro cuando la vida peligra precisamente por hacer caso de aquellos que dicen que cuidan de ella. En Tráfico el asalto se ha impuesto con sello legal. Una mayoría de votantes coinciden en ello sin considerar ideal político: estafan sin punición. No extrañe que algunos depositen su voto en función de la evidente impresión que recibe de organismos como la DGT y gente como María Seguí.
Millones de conductores se sienten acosados y temen emprender cualquier viaje, o mover el vehículo por la ciudad, que les escamotee sus ya mermadas economías. Los acosadores permitidos no encontraron mejor pretexto que alegar por nuestra seguridad. Y digo yo que es mentira deleznable. Si fuera por nuestra seguridad, habrían limpiado, por ejemplo, aquella curva que nos provocó un accidente en motocicleta y que pudo costarnos la vida para después pasar por una dolorosa curación. Curva saturada de piedras, cristales y arenilla que seis años después no se ha limpiado porque nadie se responsabiliza de lo que parece ser, tal cual, tierra de nadie, cuajada de restos de coches y motocicletas que siguen cayendo en la trampa asfáltica. Sucede lo mismo con los llamados puntos negros… inamovibles. Pueden pues, perfectamente, meterse la seguridad por donde les quepa a estos hipócritas señores del acoso por nuestra protección.

No puede ordenarse el tráfico desde un despacho ignorando la naturaleza básica de la actividad de conducir y desconociendo los factores, los verdaderos, que influyen en los usuarios de la vía. El caos se ha trasladado a las carreteras y los conductores perciben una insaciable voracidad recaudatoria que ha convertido a la Policía Municipal, Autonómica y a la Guardia Civil, en esbirros de una administración despótica y evidentemente saqueadora cuyo fin primero es la ilógica imposición bajo el apercibimiento continuo, criminalizando al ciudadano indefenso y desconcertado.
Hoy en día no se está atento a la carretera, ni a las condiciones del tráfico. Jamás se habían mirado los cielos o las cunetas para conducir. La DGT ha transformado el asfalto en un cebo generalizado y estos funcionarios se han pronunciado con tan ignorante despotismo que no parecen haber estado jamás a los mandos de un vehículo. La desatención mata y muy seguramente que la decisión de estos tecnócratas, basada en el victimismo como excusa para el saqueo, provoca muertos que hasta ahora eran inexistentes en el asfalto.
Las responsabilidades penales deberían ser consideradas para los responsables de la DGT que no asumen el verdadero compromiso de la Seguridad Vial con un estado de las carreteras deplorable. Juan Carlos Toribio, Motorista de la Guardia Civil, verdadero conocedor de las condiciones de la conducción, denunció la hipocresía y el cinismo sangrante de los responsables de Tráfico siendo presionado y coaccionado para que callara las verdades que denunciaba. La gente piensa que la DGT funciona como un clan de extorsión pública con el silenciamiento de sus expertos en carretera, los verdaderos.
¿Así que la velocidad mata? ¿Qué velocidad? No hay nada más peligroso para conducir que el hastío, la desconcentración por el paso de los kilómetros a velocidades excesivamente mermadas para trasladarse en largas distancias, con el peligro de dormirse a los mandos del vehículo o sucumbir bajo el calor del estío o la dureza invernal cuando se viaja, por ejemplo, en moto. Cinco millones de usuarios sobre vehículos de dos ruedas tratan día a día con la desfachatez de una DGT que obvia trampas asfálticas con las que sí se juegan la vida. El instinto de supervivencia se merma condicionando de manera rastrera las imposiciones contra la vital seguridad.
Existe otra realidad constatable si se conduce cotidianamente. El 85% de los conductores sobrepasa las velocidades impuestas porque la circulación fluida y razonable ve absurda la reducción. Casi nadie respeta esos límites que ignoran las verdaderas características de la conducción, las mismas que han regido durante más de medio siglo para que lleguen burócratas a imponer las suyas propias del todo incoherentes, en algunos casos necias y permanentemente peligrosas. La experiencia responsable en la mayoría de los conductores supera con mucho las restricciones absurdas.
En Alemania se puede circular a velocidades sin límite en las denominadas autobahn, siendo extrema comparación que nada ha de ver con España. La velocidad no mata sino la impericia por desconocimiento de la experiencia de la conducción. Trazar una curva, dominar el comportamiento de un vehículo en diversas condiciones, normalizar la experiencia de conducción a través de millones de kilómetros, no mata cuando la experiencia es un grado de evolución para llevar a cabo con seguridad la actividad en la carretera. Mata la falta de experiencia para ir por encima de las posibilidades, pero no se puede criminalizar al conductor que sabe manejarse con seguridad y en condiciones experimentadas que superan con mucho las estrictas limitaciones de quienes desconocen la experiencia de la carretera. Pretender que circulemos con vehículos de sobrada seguridad y con el grado de la experiencia que dan millones de kilómetros durante décadas como si circuláramos por un circuito de karting para niños, es para millones una mamarrachada sólo a la altura de impresentables acosadores que no parecen tener ni repajolera idea de conducir en el medio diario del transporte sobre ruedas.

La DGT no puede conducir por nosotros, sencillamente porque sus funcionarios de despacho no parecen haber practicado jamás una conducción verdadera, responsable y sin alarmismos. Un catedrático de seguridad vial es un cateto ante cualquier experto conductor. La única asignatura verdaderamente eficaz es la experiencia. Ningún teórico debería ser llamado experto.
La impresión sobre la intransigencia recaudatoria que percibo en la calle es que la DGT está llena de analfabetos de la experiencia en el asfalto y esa estulticia dictatorial puede acabar matando por obligarnos a vigilar que no infrinjamos absurdas imposiciones de velocidad... mientras nos olvidamos de la responsabilidad, radicalmente vital, de concentrarnos en conducir.
Además, en un país donde las instituciones, la política, la banca, la empresa, absolutamente casi todas las administraciones-incluso los presumidos salvadores de la regeneración democrática de nuevo cuño como Podemos- están inmersas en una corrupción generalizada, pensar que un organismo como la DGT es limpio manejando al antojo presupuestos con patente de corso y sin límite de recaudación es como ser tan crédulos de pensar que existen elefantes rosas voladores. Elefantes rosas no habrá, pero buitres en el cielo pintada la panza de azul los hay que cuestan un dineral a los contribuyentes con la obsesión paranoica de quienes, vaya usted a saber, cualquier día acabamos sabiendo que esconden también trapos sucios y prebendas inadmisibles favoreciendo a sus gestores.
¿En un país carcomido por la corrupción va a librarse de ella el organismo con mayor capacidad de recaudación, mediante una maquinaria incongruente de imposición ilimitada? No me lo creo. La todopoderosa SGAE tuvo barra libre para extorsionar hasta que fue intervenida; no debería extrañar que en el futuro surgiera un mayúsculo escándalo de corruptelas, resultado previsible de la explotación chulesca y sin límite que practican impunemente los responsables de Tráfico.


jueves, 7 de julio de 2016

Las churras y "meNinas" del cateto Anson


 Observen en la foto el último párrafo escrito por el realísimo académico. Vaya catetada.

http://www.elimparcial.es/noticia/166882/QUE-DE-EXPLICACIONES-PUIGDEMONT.html


  A estas alturas puedo estar convencido de que Luis María Anson posee  premios humanitarios que le quedan grandes por la nula humanidad y carencia de ética que demuestra en este caso de abuso, tan sucio, descrito en el presente blog. La ética según Anson reinventado  para quedar en evidencia es pulcra e insigne falsedad. Los detalles hablan mucho más de este señor que todas sus artificiosas intervenciones grandilocuentes. Verbo banal, inconsistente y falaz, Anson ha caído más bajo que muchos personajes criticados por su implacable juicio durante décadas.


  Sus baladronadas se acrecientan, así como sus gansonadas, gastando saliva y tinta para soltar la perorata sin aprender una lección personal acerca de la importancia de la honestidad de los actos para acompañar, con legítima autoría,  el consejo de la palabra. Para mí alguien así no es un sabio sino un embaucador que trabaja intenciones poco aleccionadoras y selectivamente enmascaradas.

   Denunciada durante ocho meses, esta realidad originada por la guarrada de El Imparcial.es supera a la ficción; un caso singular en que me veo obligado a sacar las vergüenzas de insignes cínicos que  le dan mucho al palique y brindan poco ejemplo  con el extravío de la honestidad. Perorata y mal ejemplo personal y profesional: las condiciones perfectas para detectar a los farsantes que moralizan contundentemente con una conciencia desnutrida. Denuncia la de este blog que no pasa inadvertida para gran parte de este país que observa atónito y calla. No obstante es la cobardía intrínseca que permite las injusticias gracias a sus silentes testigos y cretinas conveniencias. Un país de hipócritas muy cómodos.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/carta-abierta-masticada-sobre-etica.html

  El gran gurú del periodismo puesto en solfa por sus carencias de moralidad en cuanto a los elementales derechos humanos, roba el trabajo ajeno, muestra una hipocresía repulsiva, y finge la dignidad de la que muchos dudamos por el carácter intrínseco de sus ambiciones conseguidas al precio de la sospecha continuada; sigue atesorando vanidades que poco le servirán cuando dé el paso a la ignota eternidad. Por su modo de actuar, importándole poco el rastro que deja con una actitud verdaderamente denigrante para él mismo, diría que ignora mucho a pesar de ser un sabelotodo.

  Podría decir que los premios le quedan grandes y hay muchos que creen que se los concedieron por servicios prestados a diversos señores. Algunos le consideran un aventajado de juego sutilmente arribista. Críticos no le faltan que censuran sus modos poco éticos para conseguir descollar en cuantas ambiciones ha pretendido alcanzar. Cuando el río suena agua lleva.

  Pero va a resultar que al gran sabiondo ¿le queda grande también eso de ser académico de la Real Academia de la Lengua? Este tiempo he demostrado que la dirección del periódico en manos de Vila es una garantía de simpleza y mediocridad para la competencia, con permanentes faltas de ortografía y gramaticales hasta en titulares. Pero es que el presidente no queda a la zaga, pues a la gansonada de fondo hay que añadir la catetada de las formas al escribir que no hay que confundir la churras con las meninas.Ahí has "estao sembrao", Luisma. Con dos, macho.

 Querría decir que no hay que confundir las churras con las merinas. Lo curioso del caso es que ni Anson ni nadie de la redacción y menos el director-que no se entera de nada si tiene que ver con la demostración de una verdadera profesionalidad-han advertido el fiasco cultural del gran maestro ascendido del periodismo, la literatura y la gansonada, también.


 Ahí queda la instantánea que seguramente será corregida en cuanto lean esta entrada. Cada día se acuerdan de mí, posicionado el blog en primera línea con El Imparcial.es en Google y demás buscadores.

  Iba a pedir que devolviera el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, porque no creo que lo merezca si a la falta de humanidad se le suma, por eso mismo, la poca credibilidad de cuanto comunica. Con esta petición bien puede sumarse la devolución de la letra ñ minúscula para que recaiga en alguien con más solvencia como literato y hasta como periodista. Alguien que sin ser tan intrigante y poco ético-como muestra ser descarnadamente en mi caso particular- fuera honesto, de juego limpio y menos iletrado.

  No hay que confundir la churras con las merinas ni a la conciencia; principalmente a la conciencia si es que se tiene lucidez para preservarla. Se puede chochear pero la honradez es un valor que no envejece; la ética una premisa de las personas rectas; la sinceridad con uno mismo una fortaleza contra la enferma codicia.

  Por si sirve para nutrir la conciencia, deseo ayudar a la redención recordando que se me debe un precio que se considere justo por mi ingente y eficaz trabajo que al día de hoy sigue repleto de publicidad en el Imparcial.es, posicionado en los primeros lugares de buscadores como Google... Y UNA DISCULPA.