GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

miércoles, 8 de junio de 2016

Anson y compañía no roban trabajo ajeno, se lo toman... cínicamente


   Hay algunos distraídos morales que pretenden estar por encima del bien y del mal. Lo han alcanzado todo y se confían. El mal no es obstáculo sino una conveniencia que se justifica cuanto más alto se ha llegado. Robar trabajo es para otros lo que para unos ventajistas  de altos vuelos es simplemente tomar lo ajeno... "porque yo lo valgo". En realidad son de poca monta. Jamás seré como esos; aseo mi moral a diario. No huelo a ellos.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html 

 Tampoco me parezco. Vila tiene cara de chatarrero, a simple vista nadie diría que dirige un periódico. Alguno imaginaría su perfil personal con un número colgado del pecho en una película de gánsteres, pero solo actúa en la vida real. Eso sí, borda el papel no fingido de malo. El espejo del alma es una evidencia, seguro.

 http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/respuestaborracho-de-joaquin-vila-y-mi.html

  Luis María Anson y la comparsa intelectual que roban trabajo ajeno, representan ya toda una inspiración en mi vida: un ejemplo absoluto de lo que no se debe hacer si uno quiere seguir siendo honrado. Lo hipócrita nunca me fue una tentación porque siempre he aborrecido a esa gente de doblez moral que toma sucias ventajas predicando lo contrario de lo que hace. Fariseos del siglo XXI.

 Ocasiones en la vida de tomar lo que no es mío he tenido, pero siempre he preferido el arbitraje de la honestidad antes que un lucro irregular. Lo que a Anson y compañía les importa una mierda-eso del arbitrio de la honradez cuando la avaricia les acucia-yo le doy un valor relevante. Unos tanto y otros tan poco. Como la vergüenza que algunos pierden por el camino del éxito hasta transformarse en payasos de sus ambiciones, fingiendo la dignidad cuando la han perdido en el profundo hoyo de la estulticia y la vanidad.

  Ante la guarrada de estos insignes y honorables explotadores sin escrúpulos no me paré en barras para demostrar la falsedad de  actos tan pestilentes. Seis meses después, siguen embadurnados de florido verbo, intentando disimular el tufo de unas codicias repugnantes con este blog avisando multitudinariamente sobre sus actuaciones poco honrosas. Muchos en este país lo saben. Estoy seguro de que cada vez están quedando más en evidencia, ridículos y fraudulentos, gestando discursos de palabras tan vacuas como el alma primitiva de unos extraños principios morales. Ya ven, con el agravante de que son intelectuales. Bien saben lo que hacen, cínicos.

  Cualquier ciudadano dirá que los abusadores laborales son esa estirpe de malnacidos que consideran los derechos humanos suyos, de los demás mientras les interesa, siendo los primeros en violar los de los que creen más indefensos; carecen de conciencia. También de sentido del ridículo para seguir pareciendo honorables en una sociedad que aborrece a los caraduras como a los corruptos. A mí me abochornaría estar en el lugar de otros parásitos que me asquean. El aplauso público es mierda si uno no se reconoce ante el espejo con la honorabilidad que otorga la rectitud de conciencia. Mierda engañada. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/lo-que-el-imparciales-oculta-la-sociedad.html 

 A nadie decente le gusta un listillo repulsivo que pretende ahorrarse el justo pago de un trabajo abusando e intentando destruir moralmente a quien lo ha realizado. Joaquín Vila le echó cara: de esa granítica típica del tirano que tarde o temprano, según todas los experiencias históricas, acaba linchado por una turba indignada.  En cualquier lugar una guarrada así termina por las bravas. Si el trabajo es sagrado las reglas las deben aceptar todos salvo que se quiera entrar en conflicto. Porque a los tramposos y matones de turno se les trata como lo que son: desperdicios de la humanidad.

 Siempre que he encontrado malparidos en mi existencia-son tantos que parece que los atraigo con imanes- he procurado demostrarme a mí mismo que soy un bien nacido, persistiendo en la honestidad, la nobleza, la honradez, el criterio de lo justo aun a contracorriente de un mundo tan falso como injusto. 

 Sí, la gente retorcida se me convierte en un aliciente para no parecerme a ella. Mal ejemplo es Anson y su pandilla para esta sociedad harta de vivales. No sale a cuenta mundanal ser honrado pero al menos no hipoteco mi vida sembrando maldades. Eso se lo dejo a los pobres ignorantes que no saben lo que hacen. Maldita cizaña.

lunes, 6 de junio de 2016

El juguete roto de Anson


  Los juguetes rotos del niño mimado de la excelencia-en un país con poco de excelente y mucho de sinvergüenza-se llaman honestidad, honradez, decencia y pulcritud moral. El niño los ha destrozado todos. Están arrinconados en el cuarto de juegos de esta desastrosa democracia donde Anson obtuvo tanto recreo jugando a ser personaje influyente, aunque olvidando las reglas y ejerciendo alguna que otra trampa como son la explotación y el abuso  con absoluta pérdida de valor ético; este último, otro juguete roto que  caprichosamente ha desmontado con compañeros tan poco fiables como Vila.

  Si es verdad que Luis María Anson ha destrozado al antojo sus juguetes de personaje honorable, después de décadas de caprichos y atesorar los premios por una labor humanista de la que parecen desentenderse la insensibilidad y su codicia personal, no menos verdad es que se parece  a uno de ellos. Él mismo se ha convertido en un juguete roto, abandonado en el sótano del desvarío de la conciencia que parece haberle extraviado el norte  de sus filantrópicas intenciones... las que dejaba ver en público para gloriarse olvidando la premisa de la honestidad por la que se supone fue tan premiado. Un juguete roto no es aprovechable, sobre todo si aparecen fallos de garantía y puede resultar peligroso.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/preocupado-por-la-salud-moral-de-anson.html 

  Otras intenciones más ocultas y menos plausibles las sabrá bien el muy fiel Joaquín Vila junto a otros compañeros de juegos que se esconden en ese otro sótano de  la sublime hipocresía que representa, con vergonzosas actitudes, la Fundación Ortega-Marañón. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html 

  Qué mal sienta la vejez a la avaricia; ésa que antes disimulaban y ahora los deja en evidencia. Descompuestos y desalmados, ridículos cuando se les escucha y esconden sus egoístas simplezas, son juguetes rotos de sí mismos, olvidados de la conciencia, del valor de la humanidad, de la palabra y del compromiso. 

 Si no dieran asco por sus falsedades, darían pena por sus ignorancias. Al día de hoy solo les resta, inservibles, acabar en un contenedor. Para lo que de verdad sirven, estos ya ni se reciclan...

jueves, 2 de junio de 2016

Envidiosos, fariseos, abusadores e infectos


  En España los mediocres de espíritu y cínicos abundan al margen de su aparente posición social. Muchos de ellos son sectarios o de misa diaria con mucho cuento y poca vergüenza. Repugnantes. Precisamente, gracias a ser así de fariseos en lo moral, ascienden como la espuma mientras puedan simular esa dignidad que en los asuntos privados está tan extraviada. 

   Lo que no me esperaba era encontrar esas deficiencias morales en gentes que se suponía que podían ir con la cabeza alta por la vida. Me equivoqué, obviamente.



  ¿Más leídos los artículos "del Candela"  que los de Luis María Anson? Eso es sacrilegio en la secta imparcial. Anson era el intocable gurú honrado del periodismo español y si no lo fuera al menos debía parecerlo. A partir de entonces se me intentó hacer la vida imposible para desmoralizarme y abandonar por mí mismo la colaboración con el periódico.


 Cualquier treta sucia servía para el propósito:

 No indexar las columnas; borrar miles de valoraciones de Facebook o cientos de retweet en twitter, en dos ocasiones sin la menor disculpa; mandarme al último lugar de publicaciones semana tras semana; desechar artículos con temática muy puntual que luego no se podían publicar por quedarse desfasados de la actualidad; avisar de una reestructuración que solo me afectó a mí mandando un artículo cada quince días en vez de semanalmente...

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/la-mediocridad-de-joaquin-vila-al.html

  En definitiva, unas sucias argucias que solo podían perpetrar unos impresentables que ni siquiera pagaban, para echarme al poco argumentando la escasísima calidad de mis columnas que no leía nadie. Sus madres eran las poco leídas. Rastreras mentiras del portador de granítica cara que es Vila, el vilita ese que tiene fama entre sus colegas del periodismo  de jugar muy sucio personal y profesionalmente. Una  joyita de abusador sin escrúpulo moral con la que me topé pensando que trataba con gente decente.

   La razón de esta guarrada estriba en que se quedaban en evidencia las mediocridades de joaquín vila como director y afloraron los recelos y la envidia de quienes no acostumbran a ser muy honorables en la carrera legítima de la competencia laboral.

  He demostrado y sigo demostrando que mis columnas están posicionadas en primeros lugares de buscadores como Google, siendo tan leído que hasta este blog con seis meses de vida, está apisonando a El Imparcial.es, por delante de sus publicaciones o búsquedas, dejando en evidencia la poca dignidad de quien decía que no había lectores para mis letras.

  El recelo, la envidia, el juego sucio de quienes usualmente los usan para crecerse en sus carreras profesionales, la hipocresía, la desvergúenza, la carencia de ética y la mediocridad de espíritu son los detonantes para que El Imparcial.es y la fundación que tan poco honra a Ortega y Marañón, obren tan rastreramente y disimulen el tufo moral que es ya muy percibido en toda España por medio de este blog con casi 40.000 visitas de todo el mundo y cientos de miles de vistas a sus casi 200 entradas.


Entendamos el recelo de estos guiñoles de la cultura:  Goggle+:
Ignacio Fernández Candela: 3.948. 089 Vistas. 310 seguidores.
El Imparcial.es112.715 vistas. 86 seguidores.
Fundación Ortega-Marañón: 26.185 vistas. 46 seguidores.

martes, 31 de mayo de 2016

No es lo mismo tener un defecto que no ser honrado, Anson


   Una persona honrada no necesita justificarse para calmar a la conciencia, sobre todo si esa conciencia está expuesta a la opinión pública. La honra es un consejo intimista que nos obliga a la honestidad aunque no haya testigos. Luis María Anson está muy acostumbrado a actuar según quien pueda verle. Una manera muy artificiosa y bastante falsa de parecer íntegro. 

  Lo que parezca importa muy poco si no es persona que honre su florido verbo con una conducta ejemplar, a la altura de tantos honores y prebendas humanistas como ha recibido.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/soy-mas-honrado-que-anson-y-vila-con.html 

  Quizá se le calme la conciencia diciendo que hasta él mismo tiene defectos; pero me gustaría no tener que recordarle que la falta de integridad y de ética, prescindiendo de toda moral, no es un defecto sino una canallada rastrera.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/un-atisbo-de-conciencia-en-anson.html 

  Me gustaría no tener que recordárselo pero lo hago: no hay discurso que justifique ser un ladrón de trabajo ajeno y un abusador; con el agravante de una posición profesional y personal usada para explotar sin escrúpulo alguno. No es decente. Además de ser cuestión de cobardes no deja de ser una guarrada inmoral. 

  Por mucho que la oratoria pretenda disimular la falta de vergüenza para reconocer lo que está mal y atufa a inhumanidad, cuando se yerra uno ha de tener la dignidad de reconocerlo. En tanto, los actos insanos describen lo hipócrita.

  La fama es un capricho volátil que depende de las actitudes. Todo es susceptible de volcarse en contra de quien engaña a una sociedad y pretende disimularlo. La gente no es tonta. Una sola piedra arrastrada puede provocar un alúd.

  Conviene ser honrado por lo que pueda suceder, por si el destino decide que cada cual recoja sus siembras. Las de Anson en mi caso no están siendo nada pulcras.

lunes, 30 de mayo de 2016

¿Un atisbo de conciencia y reflexión en Anson?


   Debe de serlo porque en un reciente artículo sobre Ruiz-Gallardón, el presidente de el Imparcial ha admitido, con pesarosa reflexión autocrítica, que lejos de lo que pudiéramos creer él no es tan perfecto como daba a entender en sus artículos y académicos discursos. Admite tener sus defectos:

"Alberto Ruiz-Gallardón tiene sin duda defectos, como los tenemos todos".

 No pretendo ironizar. Es un buen inicio de reflexión sobre esos asuntos no tan perfectos de su vida y que pueden incluir algunos matices sobre la ética profesional y los dislates morales que conlleva la explotación del trabajo ajeno. Si Anson es sabio de verdad, puede rectificar. Jamás merecí el trato que me han dado y solo pido lo estrictamente justo y a su criterio. También una disculpa, aunque sea somera, por los daños causados.

 Es paradójico que lo que más me defrauda de Luis María Anson es la ausencia y el silenciamiento que no su presencia del todo grata desde cuando le conocí en persona y todas las veces que hablé con él. Pero con mayor razón quien está presto a la ágil palabra para criticar y corregir los devaneos inmorales de nuestra sociedad, ha de ser igual o más escrupuloso con su conciencia en los temas propios que además le brindan la ocasión de predicar con el ejemplo de la rectitud.

Carta abierta, masticada, sobre ética a Anson. 

 El verbo sin obra es una vana intención, y solo me mostró intenciones que fueron diametralmente opuestas a la realidad de los hechos que conllevaba el incumplimiento del compromiso y la inanidad de una  palabra dada. De nada sirve una buena impresión si no se acompaña de honestidad, sinceridad y formalidad.

 De igual modo que percibo con absoluta noción de surrealismo esta situación de contienda indeseada en defensa de mis derechos elementales y con la legítima resistencia de no dejarme avasallar de modo tan ruin, Luis María Anson debe de advertir el absurdo de estas circunstancias que se ha acrecentado manteniendo un silencio poco acorde a su posición profesional y carácter que muchos asocian inexcusablemente a la integridad personal.

 La Guarrada de el Imparcial.es. Ética según Anson, surgió de una visceral indignación cuando Joaquín Vila, el inefable-todavía no encuentro palabras adecuadas para describirle-pretendió darme una puntilla final en la desmoralización personal y profesional después de haberme sometido a un execrable mobbing durante meses.

 Como los falaces argumentos del facineroso explotador de mi trabajo, estribaban en la escasísima calidad de mis columnas que todo el mundo valoraba de excelentes, y que no me leía nadie, procedí a demostrar las mentiras consiguiendo posicionar este blog acompañando a el Imparcial.es  permanentemente. La idea consistía en dejar en evidencia la maldad de Vila así como a la hipocresía de los responsables que habían permitido un exabrupto moral incalificable.

 Sigo en defensa de mis derechos y no tengo límites en mi convicción indignada. Tal vez Anson reflexione sobre estas "cosas" suyas pendientes y en justicia contemple lo inadmisible de la guarrada que se me provocó y por la que me vi obligado a defenderme severamente.

 Si analiza el conjunto de las circunstancias, podría reflexionar y deducir que esta brutal injusticia exige una solución ecuánime, equilibrada y compensatoria porque los terribles daños que se me han pretendido infligir a otros menos fuertes le habría ocasionado una profunda depresión con tendencia final hacia el suicidio. Intentó ejecutarse contra mí las mismas guarradas que acaban en el mundo con miles de personas. Quizá no contaban con que soy mucho más resistente, experimentado en duras forjas del espíritu batallador, que ellos con sus vidas fáciles y abusivas.

 Anson habla mucho de actuar con rigor, justicia y eficacia; en su conciencia no hay necesidad de matices para quedarle muy claro que es una aberración inhumana la injusticia que se ha cometido, de manera traicionera y del todo injustificada, con mi persona y mi excelente labor aportada al periódico que él preside y Vila mal dirige. Vila es, precisamente, la raíz de muchos de sus males; su inconsciencia al respecto es lamentable.

 No se puede actuar de manera tan rastrera y no esperar consecuencias de ello. En este caso es una cuestión de Honor lo que está en juego y el mío, por actitud personal y honradez, está en el sitio que le corresponde. No bajo la guardia.

“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa).

viernes, 27 de mayo de 2016

Carta abierta, masticada, sobre ética a Anson



  
Ilustre ausente ante la flagrante injusticia: 

  La formalidad conlleva honradez y la honradez es inherente a la formalidad. Existe el concepto de la decencia para comprender y premiar  lo correcto, así como para diferenciar y censurar actitudes distintas.

  Lo formal es lo coherente también,  hasta que alguien decide romper la lógica de las relaciones humanas convirtiéndose en un impresentable, un informal o un indecente. Basta no seguir las normas de aceptación común en cualquier ámbito social.

  Si existe una lineal actitud de relaciones humanas que la mayoría acatamos, es porque todo necesita de un orden establecido de convivencia en igualdad de condiciones y con criterios de justicia compartidos, necesarios para una convivencia pacífica y normalizada. Porque si todo juego requiere de unas reglas para que puedan seguirlas los participantes, convivir es aceptar jugar con un reglamento; quien no lo cumple es el tramposo. 


  Todo es oferta y demanda. Existe un mundo formal de la oferta y la demanda y las personas de buena fe pretenden regirse por ellas. Así se sabe que uno es un  ladrón si pretende apropiarse de algo ajeno rompiendo las reglas convivenciales.

  Del mismo modo, todas las personas de buena fe y sanas psicológicamente procuran vivir en paz sin perjudicar la salud de sus semejantes. Son formales. Quien asesina y daña al prójimo se convierte en un criminal porque quiebra la paz social.

  Es fácil de entender, Luis María: nos regimos por leyes y normas que convierten en factibles las sociedades organizadas. Por eso colegimos que quien se sale del orden por infringir las leyes o las normas no solo es informal sino que seguramente por ello no es honrado.

  Para distinguirnos las personas normales, formales e íntegras de los sinvergüenzas, acatamos esas normas y leyes de convivencia aceptando el juego limpio. Así que todo el que se sale del sistema de convivencia tiene tendencia a ser un facineroso que aprovecha el cumplimiento de las reglas por parte de los demás para beneficiarse y aprovecharse del prójimo deshonestamente. 


  Una de esas reglas respetadas de nuestra sociedad donde todo funciona a base de dinero es el trabajo del que dicen que es sagrado. Los comprometidos con la honradez y la formalidad saben que todo trabajo conlleva un pago por servicios prestados. Es la ley de la oferta y la demanda que, con la pulcritud de la gente honesta, significa el equilibrio económico entre partes donde a cada cual, en mayor o menor medida,  le corresponde lo suyo.

  Cuando alguna gente deshonrosa e informal quiebra la regla de compromiso ético que rige la relación de trabajo, nos encontramos con esa falta de coherencia y formalidad deseables que otorgan  decencia a una relación social entre personas; quienes buscando legítimamente lo mismo acuerdan satisfacer las necesidades mediante un compromiso moral.

  ¿Pero cómo reaccionan esas personas de buena fe cuando injustamente se les niega, mediante la explotación y el abuso, lo que corresponde a un trabajo realizado? Es una declaración de guerra contra la paciencia y la dignidad personal. No hay más que analizar las convulsas reacciones históricas de los pueblos cuando se han levantado contra sus tiranos. La carencia de ética del déspota es inadmisible y en ocasiones estalla la violencia generándose rebeliones cuando algunos tramposos han pretendido  desequilibrar la balanza quedándose con lo que no les pertenece.

  Luis María, la gente no se anda con remilgos y llama hijos de la gran puta a las alimañas que se aprovechan de sus trabajos o que no los pagan. Está en la calle: no hay peor cerdo que el aprovechado que se embolsa el dinero sin pagar. A esos se se les llama morosos, parásitos, sinvergüenzas, porque son etiquetados como lo que son: listos de turno, indecentes que carecen de ética para seguir el juego limpio por el que se rige la reciprocidad.

  A quien  rompe las reglas lucrándose con la explotación laboral coloquialmente la gente lo llama malnacido. Es esa sabiduría generalizada que sabe distinguir a un hijo puta de quien no lo es. 

  Porque trabajar de balde para aprovechados es la mayor guarrada que se puede esperar de gentuza que roba el trabajo ajeno. De hecho, quienes rompen con el equilibrio social intentando lucrarse sin pagar por un trabajo recibido, reciben todo tipo de vilipendios por ser las alimañas del sistema, los parásitos que aprovechan la honradez de otros para llevar a cabo fechorías con una falta de ética radicalmente inaceptable.

  Si además de robar el trabajo con acerba chulería se intenta destruir moralmente al damnificado, entonces hablamos de esa intencionalidad psicopática de caraduras sin conciencia que rizan el rizo de lo demente, lo indecente, lo informal y lo deshonroso. 

  Si a ello se añade que los aprovechados pertenecen al mundo cultural y periodístico al que se le supone pertrechado de reglas morales, de pensamiento profundo y con fondo intelectual supuestamente sostenido en la razón humanista, nos encontramos con especímenes de la hipocresía más allá de la explotación en que puede incurrir un ignorante. El caso se agrava con la específica conciencia del mal provocado.

  Nos encontraríamos ante paradigmas hipócritas de la indecencia que con la falsedad y actitudes vergonzosas justifican el ínfimo valor de nuestra sociedad que escucha los consejos de los más putrefactos elementos que se disfrazan de benefactores, siendo estos engañosos benefactores  los primeros que perjudican la moral generalizada de un país muy engañado.

 Luis María, esto es fácil de comprender, créeme: la integración consiste en comulgar con los mismos principios sociales que hacen posible convivir en paz. Desgraciadamente, vivimos tiempos en que los facinerosos que violan esa integración han alcanzado las cimas sociales para actuar como malhechores de baja calaña.

 No es tu caso y quizá hasta ni te hayas enterado de estas violaciones de los derechos humanos que pareces ignorar quizá porque tu agenda del día te ocupa en asuntos más importantes que la honradez, la ética, la honestidad y la decencia. No lo sé, pero sí comprendo que la apariencia engaña muy a menudo y yo prefiero creer que eres una persona como Dios manda. 


  Creo que cualquier persona de bien comprende que quien roba con abuso el trabajo de las gentes esforzadas y honradas es un ladrón, un informal, un indecente, un ímprobo, carente de ética y de vergüenza. No lo digo yo, sino esas normas de convivencia establecidas durante siglos que los honrados seguimos y por las que sabemos distinguir a las gentes como Dios manda de los hijos de Satanás o como coloquialmente llamaría cualquier persona de bien, indignada ante un explotador sin escrúpulos y un violador de derechos elementales no ya del trabajador sino humanos, un malparido.

  Estoy seguro de que alguna falla de comunicación puede existir para que no reflexiones sobre este asunto, consideres justo un pago por las columnas que siguen posicionadas en primeros lugares de buscadores como Google y repletas de publicidad; entiendas lo legítimo de mi indignación y te decidas a ofrecerme una disculpa por los grandes daños morales que se me han intentado infligir de modo tan rastrero.

  Pido Justicia elemental y respeto, un pago que se considere justo y equitativo y esa disculpa por una guarrada que no pude calificar de otra manera. Mi indignación no tiene límites, como comprenderás después de lo soportado. Loable sería  que demostrases la humanidad por la que fuiste Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, ya ves.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/soy-mas-honrado-que-anson-y-vila-con.html 

 A decir verdad no espero respuesta-qué cojones esperar una respuesta tuya-pero me agradaría saber lo muy equivocado que he podido estar por esas engañosas apariencias de tu silencio, siendo tan honorable e imprescindible para la salud moral de España como pareces ser.

Ignacio Fernández Candela


jueves, 26 de mayo de 2016

Explotadores laborales y asesinos en serie, igual



  Pedir a los hipócritas y abusadores, los explotadores laborales-esos listillos que se pasan por el forro de los calzones la moral y la ética, tanto corporativas como personales, robando canallescamente el trabajo ajeno-que se pongan en el lugar del injustamente perjudicado, es como suplicar a un asesino en serie que, por favor, deje de matar.

Igual. Lo mismo. 

Donde no hay menor atisbo de conciencia genuina, es improbable la rectificación.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Gansonada de la Fundación Ortega-Marañón


    No existe vocablo en la RAE que se refiera a la falsedad de hombres influyentes en opinión que no predican limpiamente, por ejemplo personal, los aleccionadores discursos moralistas que sueltan  de cara a la galería. Es por ello que sugería dos definiciones a propósito de esa doblez moral:
  
 -gansón: alude a quien siendo personaje influyente, prescinde de la ética en el ejemplo aun presumiéndola en sus comunicaciones habladas o escritas.  
 -gansonada: toda comunicación academicista y solemne que se pronuncia sin la demostración de ética elemental que pueda avalar moralmente a su autor.


Según estas definiciones, coloquialmente podría decirse que la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón tiene "un morro que se lo pisa". Yo diría, según las guarradas que caracterizan su ética, que son unos hipócritas de bastante baja estofa. Y a los hechos me remito:


Ya se sabe de la doblez moral de estos intelectuales que van con apariencia de honorabilidad prescindiendo de un código de ética elemental. Sigue alimentándose este monstruo de la ignominia,-embaucando a incautas instituciones y personalidades que desconocen tan rara ética-que representa la Fundación con actitudes barriobajeras absolutamente detestables. Rancia solemnidad es lo que hay en la superficie ocultando un fondo pestilente de deshonrosa y despreciable falsedad.

  La gansonada de la Fundación es para tomarla a risa aunque semejante hipocresía no les haga caer la cara de vergüenza. Desgraciadamente, en esta España de pandereta los únicos que van con la cabeza ensoberbecidamente alta son los idiotas y los sinvergüenzas.

  La gansonada, señores no se lo pierdan, es un curso de ¡ética profesional! ¿Esos explotadores sin moral impartiendo seminarios de ética? Definitivamente, este país se va a la mierda con tan  endemoniados cicerones. A la *mierda se vayan antes los hipócritas sin decencia en este mundo de infames. 
* Disculpen las groserías;  no encuentro palabra sufciente para describir a estos cadáveres sin conciencia.

La mediocridad de Joaquín Vila, al descubierto sin dinero


   Después de hablar con unos y con otros, entiendo mucho mejor con qué clase de ser, humano al parecer, estoy tratando. 
   
  Según los periodistas que le conocieron bien, Joaquín Vila jamás fue un buen profesional pero su falta de talento pasó desapercibida arrimado a los negocios de Luis María Anson. En igualdad de condiciones laborales y pecuniarias Vila es un director del montón, cuyos proyectos personales-como esa chapuza arruinada de La Ventana-serían un fracaso de no estar arrimado a su avispado jefe de toda la vida que le ha provisto de sopa boba.


  De Vila dicen que llegaba a las metas dejando sospechosamente a otros corredores tirados por los suelos. Tanta zancadilla no cuela como caída fortuita siendo como es ahora un anciano que no ha dudado en robarme el trabajo y ejercer mobbing , dado lo poco que le ha costado a él ir de jefe para pisotear a los demás ignorando lo que es la legitimidad del esfuerzo personal. Se encontró con la suerte del matón de cara, por la cara.

  A Vila le ha tapado las vergüenzas el dinero, porque cualquier mediocre financiado es capaz de llevar a cabo un proyecto profesional. El dinero es el poder mundanal que solapa la falta de talento y disimula la apariencia, convirtiendo a la persona vulgar en una espejismo de honorabilidad y al nefasto directivo en una rémora del éxito inmerecido. 

  Cuando ese dinero falta, aflora la realidad. Emilio Campmany decía que Anson era un pésimo escritor y un director de periódico con méritos inflados. Lo cierto es que Luis María Anson ha sido antes buen estratega y controlador para llegar donde ha llegado. Sabedor de la importancia de la influencia siempre le ha convenido hacer favores a cambio de contínuos beneficios.

 Anson antes que buen periodista ha sido un excelente arrimado a los poderes establecidos sabiendo deslizar sus sugerencias al ritmo que las ambiciones le fueron dictando su proyecto personal, de gran envergadura, mezclándose con la flor y nata de la sociedad española. Luego le llegaron los premios, acaso pactados en los despachos donde recibía palmaditas en la espalda como así está escrito por no pocos colegas periodísticos que sospechan del modo de conseguirse las prebendas honoríficas. Tonto no es.

  Anson siempre ha tenido capacidad para adaptarse, como quien cambia de chaqueta o baila al son que le toquen y Vila es el cómodo abusador que se ha dejado llevar por el académico.  A este director de inexistente ética profesional, como demuestra sin el menor rubor en mi caso, las modernidades del siglo XXI se le han indigestado pues cualquier particular puede ensombrecer su poco meritoria labor al frente de El Imparcial.es. Un periódico de tercera división cuyas figuras renqueantes de la intelectualidad son patéticas, hasta el punto de prescindir de la moral para atesorar con avaricia los bocados que se reparten ansiosos por no perder la solemnidad... que es solo un vestigio de lo apropiado durante décadas.


 Antes con dinero se podía poner en marcha un periódico para con dinero promocionarlo y con dinero atraer lectores que seleccionaban entre pocos competidores. Hoy en día internet es el océano del milagro de la autoedición donde solo el talento y la profesionalidad cuentan para atraer clientes. Es por ello que con la mediocridad de Joaquín Vila al descubierto, este periódico y sus responsables sean una comparsa de la prensa española, compitiendo en una edición digital donde un bloguero particular puede dejarlos en evidencia a través de las redes sociales o los buscadores.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/pateticos-de-el-imparciales-intentando.html 

 Sirvan a modo de ejemplo las visitas en la red social de Goggle+:

Ignacio Fernández Candela: 3.922. 306 Vistas. 299 seguidores.
El Imparcial.es112.715 vistas. 86 seguidores.
Fundación Ortega-Marañón: 26.185 vistas. 46 seguidores.

Es solo un ejemplo de muchos otros. ¿Vamos comprendiendo por qué se muestran con esa apestosa vileza? INCOMPETENTES. De asco esta molicie de hipócrita deshonestidad .


 Los tramposos de El Imparcial.es actuaron guarramente borrando cientos de Me gusta de Facebook de cada columna mía. Los borraron en dos ocasiones  y ejecutaron mobbing  así como la guarrada final de echarme,  por ese recelo implícito que tienen los mediocres en su profesión  siendo además malas personas. De ahí que la cuestión ética se la pasen por el forro de sus ilustrísimas desvergüenzas.

 A continuación la prueba del borrado de miles de valoraciones en las redes sociales como Facebook o Twitter, a través de mi columna Maltrato masculino, maltrato femenino que llegó a acumular más de 400 Me gusta en Facebook, borrados por el infame Joaquín Vila sin disculpa ninguna hacia mi persona y mi trabajo. Muchas de mis columnas contenían cientos de Me gusta que dejaban en evidencia las carencias de Vila-y otros- incapaz de conseguir una decena. Un mediocre según los de su profesión y un tramposo cuya cara, cara muy dura,  no le desmerece los ruines actos.

 Razón tengo en decir que enfermará de sí mismo y con lenta agonía. Luego, a bailar sobre su tumba.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/himno-de-este-blog-y-bailare-sobre-tu.html


Con las valoraciones borradas:

¿El Imparcial.es? La imparcialidad, a conveniencia de Anson


  No hay ejemplo de honradez personal en Anson, durante toda su vida, que pueda poner en la balanza sobre el ejemplo de honestidad que tuve yo y que narré en reciente entrada. Ninguno viendo cómo se porta con tan poca ética profesional como presidente de un periódico que ha atropellado, de modo categóricamente infame, mis derechos básicos.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/soy-mas-honrado-que-anson-y-vila-con.html

 Soy incapaz de hurtar ni un bolígrafo aunque no haya nadie en cien kilómetros a la redonda. NO pagarme por un trabajo realizado durante dos años, posicionado al día de hoy, permanentemente, en primeros lugares de Google con las columnas plagadas de publicidad que lucran a su periódico es una auténtica guarrada.  

 Otros sí roban bolígrafos y lo que tercie sin importar una mierda la decencia o la ética. Hay quien se lleva tantos que termina creso y hábil en la distracción moral. Acumulando méritos con deshonestidad. 


  Según como ha obrado de modo tan rastrero a través del mal encarado Joaquín Vila, Luis María Anson puede ahorrarse todas sus peroratas moralistas y gansonadas si es incapaz de mostrar elemental honestidad con un caso detestable de injusticia como el que comete contra mí. De Vila nada que decir sobre cuestiones éticas siendo como es, desgraciadamente para él.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/gansonada-de-anson-hoy-con-bastante.html 

 La palabra del académico no dice nada salvo desde el prisma ciego de la hipocresía abundante en este país adulador de sus falsos próceres que ocultan lo que de verdad son tras la máscara de la sociabilidad. Si no existe palabra en la que creer menos credibilidad existe en la imparcialidad con la que dice Anson pronunciarse, como si fuera árbitro sin tomar partido. Y en cierta manera es así, porque el partido que ha tomado toda su vida parece ser que ha sido él mismo. El desarrollo de una labor humanista semeja ser una excusa que le ha enriquecido.

   Si ya es parcial en cuestiones éticas que se suponen inamovibles en personas de buena voluntad, la imparcialidad de Anson está hecha de conveniencias, siempre mirando por el beneficio de su inescrupulosa carrera hacia el estrellato eterno.

   Es curioso contemplar con qué benevolencia trata a cada cual según las circunstancias socio políticas que pueden afectarle a él personalmente. Nunca se compromete porque no es un hombre que actúe a cara descubierta: primero se asegura el bocado y luego se tira a la yugular o primero se asegura el bocado, eso siempre, y luego hace la vista gorda según quién sea el que da de comer. Rasputín actuaba de igual modo, contentando a todos sin dejar a nadie fuera de la preceptiva traición, si se daba el caso circunstancial de que algo pudiera beneficiar la vanidad o la avaricia. 

 Embaucar no es nada fácil. Para ser alguien así hay que mamar desde los orígenes esos genes depredadores que contibuyen a que cada especie evolucione según la ley de la fuerza por la debilidad de la presa. La familia Anson ha progresado, aunque son muchos los críticos que pueden censurar el modo de hacerlo.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/el-renombrado-luis-maria-ganson_25.html 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/preocupado-por-la-salud-moral-de-anson.html

 Siendo seres racionales no solo la naturaleza cruel debería actuar como instinto para ganarse la vida, considerando conceptos más profundos y menos salvajes que valorar más allá de nuestra condición animal o astucias deshumanizadas. Puras parcialidades de filántropos engañosos que convierten este mundo en una pesadilla de hipocresía sin límites para la maldad. A conveniencia.

martes, 24 de mayo de 2016

Caer tan bajo por codicia, de vergüenza


  El Imparcial.es y la Fundación Ortega-Marañón están retratados a través de sus responsables. La intelectualidad no basta como garante de la decencia moral.

  No hay que equivocarse con percepciones confusas sobre la moralidad de intelectuales de postín que no muestran un ápice de dignidad personal en los asuntos personales y profesionales. Los asuntos del cerebro no son competencia de las del alma, aunque se mente al espíritu para engatusar a incautos. 

  Me temo que la gente que se muestra absurdamente indecente cuando envejece, lo ha sido toda una vida. No es que  nos encontramos con seniles desventurados que el tiempo ha convertido en desorientados cantamañanas. La cuestión ética es un norte que no se extravía si se es honrado para mantenerlo y demostrar el mérito del progreso personal con la honorabilidad del ejemplo. No hay que confundirse y pensar que el tiempo cambia a las personas; en realidad las muestran tal y como son. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html

  Todo lo demás, al margen de espejismos solemnes, es un residuo que se va acumulando, más allá de las insignes apariencias, hasta conformar un vertedero que cuanto más influye socialmente más pútridos quedan los pilares de los valores civilizados. Así estamos en España con maestros de la cultura y el pensamiento, los del mamoneo,  tan poco fiables.

  Todo esplendor conlleva fecha de caducidad. Durante nuestra imperfecta democracia, algunos ejercieron gustosamente de tontos útiles para quienes los usaron por sus propios intereses de poder. Fueron mantenidos como correveidiles escurridizos que sabían moverse con agilidad propia de lagartijas hasta que prescindieron de ellos. Para cuando envejecieron ya se habían dado cuenta de que se les había acabado el chollo pero la vanidad era la misma. Chochearon, perdieron fuelle y con lo decadente se les dejó vivir por inercia de esas prebendas y premios por los servicios prestados. Se les condenó al vacío que rellenan de cualquier modo pretendiendo vivir del chollo de la fama adquirida. Son fatuos adornos, faltos de gracia siquiera ornamental. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/05/no-es-lo-mismo-tener-un-defecto-que-no.html 

 Puede comprenderse que la ambición sin límite deprima cuando se desinfla la posibilidad de seguir viviendo del cuento de las conspiraciones calladas. La idiocia humana solo desaparece cuando es enterrada, convertida en el polvo de donde venimos y al que regresaremos. Se comprende que duela esa ley inxorable de la extinción  a los soberbios que pasean por la vida sin importar con qué ética se la ganan. Por mínima vergüenza habría que guardar las apariencias porque esta carrera no se acaba hasta que se traspasa la meta. Pueden pasar muchas cosas si uno se descuida. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-imparciales-aconsejar-sobre-el-paro.html

 Precisamente es ahí, en ese momento de lo decadente, cuando el balance de una existencia se resalta observando la honestidad y la honradez de tantos ilustres jubilados. Quien ha sido un ignorante toda su vida, sigue siéndolo incluso cuando cree que nadie observa quién es verdaderamente. Los farsantes pueden quedar al descubierto en un solo momento en que no les importe ya disimular la verdadera esencia personal; porque creen que ya no puede afectar a los éxitos conseguidos a base de trepar sin honra las más altas cimas de la ambición... pero se equivocan.

lunes, 23 de mayo de 2016

¿Por qué le cuesta ser honrado a Luis María Anson?


    Honrado en mi caso. De Joaquín vila era de esperar, sin duda, ya le precede la fama y no engaña el espejo del alma ¿Pero algo así de sucio por parte de Luis María Anson? A no ser que desvinculemos la apariencia del personaje de la realidad de sus actos, es difícil comprender que un Premio Príncipe de Asturias de Humanidades se comporte de este modo tan absurdo y censurable.


 Desgraciadamente, durante décadas se ocultó la verdad de tantos personajes falseados y estamos comprobando en lo social, político e institucional que en España nadie es lo que parece.

  La consciencia de la honradez es un estímulo para las personas que procuran dirigir sus vidas con rectitud moral. Es sencillo ser honesto con uno mismo y honrado con los demás cuando no puede ser de otra manera, a pesar de los perjuicios que causa la integridad personal en un mundo plagado de tramposos y desalmados.

Soy más honrado que anson y vila juntos. Pruebas. 

  La persona que es honrada está inspirada por una fuerza superior a la consciencia del provecho o de la ambición. No puede pedirse honradez a quien no es honesto consigo mismo, ya sea por la imposibilidad de la reflexión sobre la moral individual que atesora los valores de la persona que la considera o por la ceguera de la vanidad que oscurece el sentido de la existencia hasta convertirlo en un instinto parasitario, al servicio de uno mismo, sin importar los modos de llevarlo a cabo.


  Cuando pienso en la innecesaria muestra de necedad que supone para Luis María Anson aprovecharse tan rastreramente del trabajo ajeno y seguir las directrices de un inicuo Joaquín Vila, comprendo la dimensión ilimitada de la soberbia que es capaz de destruir los logros de una vida por seguir los designios equívocos de la deshonestidad. Porque no es fácil ser honrado si uno no lo es ni quiere parecerlo.

 Este mundo de doblez está plagado de intereses artificiosos convirtiendo un gesto de aparente grandeza en un instrumento taimado de representación pública que engaña a la sociedad. Si Luis María Anson no está siendo honrado en mi caso y tampoco parece que le importe no parecerlo, es porque está acostumbrado a negociar con la humanidad, con el espejismo de la pulcritud moral y , si le conviene, con el ejemplo de honradez que no avala sus discursos ahítos de compromiso social. Todo espejismo del alma y de la individualidad terrena.

  Si no saca réditos del gesto humanitario, si no se engrandece alimentando la vanidad, su conciencia es un conjunto vacío donde no importa aparentar integridad personal, pensando que no hay testigos de su indiferencia en esa perspectiva encumbrada desde donde divisa su mundo egotista.

  A Anson le cuesta ser honrado y reconocer el dislate moral de provocar el espantoso ridículo de una hipocresía descarnada, sencillamente porque no hay rédito del que aprovecharse con una actitud de integridad personal y real; no fingida, ni teatralizada. El académico ha vivido toda su vida para honrar su ego y se ha complacido en parecer un benefactor social usando la necesidad ajena para lucrar sus ambiciones. Esa es la conclusión para intentar entender tanta falsedad demostrada.

 Por eso no se pronuncia con honestidad ni honradez. No le importa la justicia ni la ecuanimidad. Solo se importa él y yo no entro en su mundo ni en la conciencia. Donde no hay, es imposible encontrar.

Los puercos y deshonestos comportamientos de la Fundación Ortega-Marañón. 

  En El Imparcial.es y la Fundación Ortega-Marañón solo hay egos de la misma tesitura ética. Egos vacíos, sombras de una condición humana muy insana. Con lo fácil que es ser como Dios manda si el demonio de la egolatría no estrangula a sus confiadas víctimas... 

En Luis María Anson la corbata se parece a una soga que le asfixia, cuanto más se embute en esos trajes de dignidad que se le quedan pequeños según sus obras poco insignes. Más habría conseguido de haber acallado sus inacabables presuntuosidades y ser humano, sencillamente. Pero ya se dijo que los últimos años de la vida para muchos es como un baile de disfraces donde caen las máscaras.

  En cualquier lugar del mundo, alguien que dice una cosa y obra lo contrario es un hipócrita o un deshonesto. No era esperable en el ilustre académico que me dijo que ya lo había hecho todo en la vida... por lo visto aún le faltaba algo más.

 ¿Cómo entender este exabrupto detestable de la guarrada de El Imparcial.es?: Anson solo se respira a sí mismo, no cabe de gozo en su ego complaciente donde no cabe tampoco la sabiduría, la honestidad y la honradez de reconocer errores de bulto que acabarán pasándole factura. En Anson tan hueca es la vanidad como densa la maldad de Vila. Buen complemento para la inobservancia de la ética personal y profesional.

viernes, 20 de mayo de 2016

Himno de este blog: Y bailaré sobre tu tumba


    A la vista está que di en El Imparcial y la Fundación Ortega-Marañón con un cementerio de muertos vivientes, zombies de la vanagloria, de  la codicia y del negocio rastrero del alma donde se vende la ética por un módico precio a Satanás; un espacio de maldad y poca vergüenza donde se explota con reminiscencias feudalistas y esa chulería tirana de no poca gentuza que pasó por la existencia pisoteando los derechos humanos.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/los-puercos-comportamientos-de-la.html 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/lo-que-el-imparciales-oculta-la-sociedad.html 

  Ante estas hipocresías que anidan pútridas en no menos pútridos corazones de gentes sin escrúpulos que tanto abundan en el mundo occidental, solo se puede sentir repugnancia si se es honrado y con principios morales. 

  No es que me gustara especialmente Siniestro Total entonces, pero hay una canción de este grupo que escenifica a la perfección la repulsa, el asco y el aborrecimiento que inspiran ciertos personajes desconocedores de lo que es la  ética e hinchados de presunción sin honra.

  Los explotadores y abusadores que roban el trabajo ajeno son proclives a la estupidez. Nada les salva de sí mismos salvo el ridículo de sus acciones, como penitencia.

  Así que a partir de ahora, Y bailaré sobre tu tumba- un poco de coña-se convierte en el himno de este blog con los mejores deseos para esas gentes que viven estando muertas y que dejarán de vivir, enterradas en tumbas olvidadas pero dando cuenta sus almas de los abusos cometidos en vida. Cuánto más alto llega el especulador sin conciencia, más hondo es el agujero donde se revolverá con llanto y crujir de dientes. Y yo, bailaré allá donde yazcan. 

  Con cariño y de corazón, a todos aquellos que intentan (SIN ÉXITO) amargarnos la existencia día a día... 

Lo del te mataré con mis zapatos de claqué... no hay nada que temer. No lo bailo. Jaja. Ja. Me parto de la gracia, oye. La leche, la gracia que me hace; me troncho viendo este circo y sus payasadas elitistas.

  No creo que empresas y fundaciones sin consciencia de la honestidad vayan a durar mucho. Con razón temen estos hipócritas que las tempestades del comunismo terminen asolando sus farsantes actividades. 

Ellos son los que sembraron los vientos. Seguro que bailaré sobre sus tumbas. Iré a visitarlas. 

Hipócritas del mundo, idos a la mierda. Perfectamente.

jueves, 19 de mayo de 2016

Soy más honrado que Anson y Vila, con creces. Prueba.


  Puedo dar gracias a Dios por conservar, después de múltiples vicisitudes en mi vida, la capacidad de discernir con limpia conciencia lo que está bien de lo que está mal y obrar con honradez haya o no haya testigos de mis actos. En este mundo todo es muy confuso porque el Diablo sabe disfrazarse de buenismo y piedad para dar el pego. Como los de El Imparcial.es y la Fundación Ortega-Marañón, teatreros de la intelectualidad sin conciencia.

 Es normal que en este país donde tantos aprovechados campan por sus respetos con aires de dignidad, se acostumbren a obrar con deshonestidad  y lo tomen como un modus operandi de proyección personal perdiendo toda orientación sobre cuestiones morales u obligaciones éticas. Porque obligarse uno mismo a ser honrado es la clave para no dejarse llevar por la tendencia de la codicia, la vanidad, la estupidez del engreimiento y la tentación de transformarse en un hipócrita carente de la necesaria autocrítica para vivir con ecuánime criterio de justicia y equilibrio civilizado.

 Estoy seguro de que no estamos aquí por casualidad y de que hay un propósito oculto a la ignorancia humana. La evolución espiritual  es proporcional a los esfuerzos de las personas por aprender de las lecciones de superación. 

  En esta carrera mundanal hay una aparente desventaja en el aprendizaje y la evolución del alma,  porque siempre hay ventajistas que no contemplan ser mejores personas a medida que escalan, de cualquier modo, la montaña de las ambiciones egotistas. Creen ser ganadores pero en la meta de la muerte todos los oportunistas se rasan con el suelo de la tumba que entierra los restos, como si nunca hubiesen existido. Las obras no materiales serán entonces las que contarán para tantos confiados e ignorantes que se creen los reyes de este mundo idiotizado y plagado de participantes por el poder y la influencia que terminan, destino es desde el nacimiento, convertidos en polvo. Al otro lado todo continúa con un modo de existencia que a más de uno le hará crujir los dientes del alma.

 Una especie de bruxismo fantasmal padecerá el infame Joaquín Vila, sin duda, pero tampoco se librará el sabelotodo de Anson.

 Yo soy mucho más honrado que Luis María Anson a tenor de sus vergonzosas actitudes en este caso que denuncio. Siempre lo he sido en este laberíntico transcurrir de la existencia con tanto hipócrita a mi alrededor. Sirva de ejemplo la anécdota sobre la honradez que protagonicé, inexcusablemente, en un comercio de accesorios para motorista de Madrid, llamado Motocard, sito en la calle Bravo Murillo:

   El verano del 2014 mi novia se había marchado a Lanzarote con unas amigas y yo me quedé en Madrid trabajando. Decidí darle una sorpresa yendo a Motocard para comprarle unas botas y unos guantes de primeras marcas. 

 Me acerqué un sábado con la moto aprovechando una estupenda tarde de verano y realicé unas compras por valor de 400 euros. Adquirí dos pares de guantes, unas botas para ella, todo de la marca Alpinestar. Del mismo modo, al no llevar ninguna bolsa donde poder trasladar lo comprado, elegí una mochila Alpinestar con un valor de 90 euros.

  Cuando llegué a mi casa, revisé las adquisiciones y miré la factura. Comprobé que estaba todo correctamente cobrado pero advertí que la mochila de Alpinestar no estaba abonada, seguramente porque debieron pensar que llegué con ella y que era de mi propiedad. Así pues, a la semana siguiente fui a la tienda con mi novia.

-Buenas tardes, el otro día os hice una compra por valor de 400 euros, pero hubo una confusión.

El encargado me escuchó y a medida que iba hablando su cara de estupefacción fue acentuándose hasta convertirse en un rictus de incredulidad. No daba  crédito a lo que estaba viviendo en este mundo con tanto sinvergüenza suelto.

-Por lo visto, al pasar por caja con todos los productos y después de atenderme Lucía, una de las dependientas, debiste pensar que la mochila de Alpinestar era mía cuando, en realidad, la cogí también para poder trasladar en mi moto la compra. Como me tengo por persona honrada y lo soy, vengo a abonarte la mochila de 90 euros que no se me cobró.

 El encargado no disimulaba su sorpresa y procedió a cobrarme la mochila con una deferencia del 20 por ciento de descuento. 

 Triste es que algo tan normal en mi vida tenga que tildarlo de anecdótico. A diferencia de los depredadores, interesados amorales y tramposos, siempre he procurado que mi mano derecha no supiera lo que hace la izquierda. No obro bien porque me vean, sino porque soy honrado. Contarlo hoy es porque viene al caso el agravio comparativo.

 Unos tanto, sencillamente sin más porque es lo honrado, y otros sinvergüenzas tan poco. Ni El Imparcial.es, ni la Fundación Ortega-Marañón, ni ningún aquelarre sectario de oportunistas con esa doblez moral que les apesta, me llegan a la suela del zapato en honra.

  Ahí queda eso para restregar a la jeta de miles: de tan insignes hipócritas aferrados a la estulticia de sus influyentes egos; ridículos como codiciosos intelectuales de postín, moralistas de juego sucio como los trileros; vergüenzas personales y corporativas como ejemplos pútridos de deshonestidad capaces de explotar y abusar del trabajo honrado de los demás. Desperdicios del alma.  Unos tanto y otros tan poco con estos ruines de la avaricia que cuanto más consiguen, más desean prescindiendo de éticas o moralidad de la que otros somos incapaces de carecer.

 Afortunadamente, nunca seré tan simple, insensato, rastrero y falso como millones de ventajistas e ignorantes en este mundo, cuajado de farsantes que jamás aprendieron nada sobre la verdadera integridad personal. Nunca. Esos tramposos ya lo pagarán; ni uno se escapa.