GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

lunes, 23 de mayo de 2016

¿Por qué le cuesta ser honrado a Luis María Anson?


    Honrado en mi caso. De Joaquín vila era de esperar, sin duda, ya le precede la fama y no engaña el espejo del alma ¿Pero algo así de sucio por parte de Luis María Anson? A no ser que desvinculemos la apariencia del personaje de la realidad de sus actos, es difícil comprender que un Premio Príncipe de Asturias de Humanidades se comporte de este modo tan absurdo y censurable.


 Desgraciadamente, durante décadas se ocultó la verdad de tantos personajes falseados y estamos comprobando en lo social, político e institucional que en España nadie es lo que parece.

  La consciencia de la honradez es un estímulo para las personas que procuran dirigir sus vidas con rectitud moral. Es sencillo ser honesto con uno mismo y honrado con los demás cuando no puede ser de otra manera, a pesar de los perjuicios que causa la integridad personal en un mundo plagado de tramposos y desalmados.

Soy más honrado que anson y vila juntos. Pruebas. 

  La persona que es honrada está inspirada por una fuerza superior a la consciencia del provecho o de la ambición. No puede pedirse honradez a quien no es honesto consigo mismo, ya sea por la imposibilidad de la reflexión sobre la moral individual que atesora los valores de la persona que la considera o por la ceguera de la vanidad que oscurece el sentido de la existencia hasta convertirlo en un instinto parasitario, al servicio de uno mismo, sin importar los modos de llevarlo a cabo.


  Cuando pienso en la innecesaria muestra de necedad que supone para Luis María Anson aprovecharse tan rastreramente del trabajo ajeno y seguir las directrices de un inicuo Joaquín Vila, comprendo la dimensión ilimitada de la soberbia que es capaz de destruir los logros de una vida por seguir los designios equívocos de la deshonestidad. Porque no es fácil ser honrado si uno no lo es ni quiere parecerlo.

 Este mundo de doblez está plagado de intereses artificiosos convirtiendo un gesto de aparente grandeza en un instrumento taimado de representación pública que engaña a la sociedad. Si Luis María Anson no está siendo honrado en mi caso y tampoco parece que le importe no parecerlo, es porque está acostumbrado a negociar con la humanidad, con el espejismo de la pulcritud moral y , si le conviene, con el ejemplo de honradez que no avala sus discursos ahítos de compromiso social. Todo espejismo del alma y de la individualidad terrena.

  Si no saca réditos del gesto humanitario, si no se engrandece alimentando la vanidad, su conciencia es un conjunto vacío donde no importa aparentar integridad personal, pensando que no hay testigos de su indiferencia en esa perspectiva encumbrada desde donde divisa su mundo egotista.

  A Anson le cuesta ser honrado y reconocer el dislate moral de provocar el espantoso ridículo de una hipocresía descarnada, sencillamente porque no hay rédito del que aprovecharse con una actitud de integridad personal y real; no fingida, ni teatralizada. El académico ha vivido toda su vida para honrar su ego y se ha complacido en parecer un benefactor social usando la necesidad ajena para lucrar sus ambiciones. Esa es la conclusión para intentar entender tanta falsedad demostrada.

 Por eso no se pronuncia con honestidad ni honradez. No le importa la justicia ni la ecuanimidad. Solo se importa él y yo no entro en su mundo ni en la conciencia. Donde no hay, es imposible encontrar.

Los puercos y deshonestos comportamientos de la Fundación Ortega-Marañón. 

  En El Imparcial.es y la Fundación Ortega-Marañón solo hay egos de la misma tesitura ética. Egos vacíos, sombras de una condición humana muy insana. Con lo fácil que es ser como Dios manda si el demonio de la egolatría no estrangula a sus confiadas víctimas... 

En Luis María Anson la corbata se parece a una soga que le asfixia, cuanto más se embute en esos trajes de dignidad que se le quedan pequeños según sus obras poco insignes. Más habría conseguido de haber acallado sus inacabables presuntuosidades y ser humano, sencillamente. Pero ya se dijo que los últimos años de la vida para muchos es como un baile de disfraces donde caen las máscaras.

  En cualquier lugar del mundo, alguien que dice una cosa y obra lo contrario es un hipócrita o un deshonesto. No era esperable en el ilustre académico que me dijo que ya lo había hecho todo en la vida... por lo visto aún le faltaba algo más.

 ¿Cómo entender este exabrupto detestable de la guarrada de El Imparcial.es?: Anson solo se respira a sí mismo, no cabe de gozo en su ego complaciente donde no cabe tampoco la sabiduría, la honestidad y la honradez de reconocer errores de bulto que acabarán pasándole factura. En Anson tan hueca es la vanidad como densa la maldad de Vila. Buen complemento para la inobservancia de la ética personal y profesional.

1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

Eres auténtico Ignacio, todo lo que escribes de estas personas es verdad han cometido contigo una injusticia que han de rectificar para que sus conciencias queden limpias y tranquilas y tú recibas lo justo merecido.