GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

lunes, 25 de abril de 2016

Los deshonestos que desprestigian la profesión periodística

  Seguro que la mayoría de presidentes y directores de periódicos en España consideran una aberración la explotación y el abuso laboral contra un colaborador; por tanto, debe de parecerles execrable la guarrada que denuncio siendo una muestra da falta de ética solo achacable a una bajeza moral y una caradura rayanas en lo criminal.Y si no les parece así, deberían revisarse los conceptos personales de la honradez.

  Joaquín Vila como ejecutor de este abuso inaudito y Luis María Anson como presidente permisivo con esta degeneración de la moral profesional, están quedando en  innecesaria evidencia con un caso de explotación laboral que es de absoluta vergüenza ajena y no solo en el ámbito de la comunicación. De vergüenza ajena para todo aquel que se dirija con paso honrado en lo profesional y con decencia personal sostenida cualesquiera sean los trabajos que se desempeñen.

 Como defensa ante estas afrentas de violación de derechos humanos, a cualquiera que fuera víctima de estos inadmisibles modos empresariales no le quedaría otro camino que revolverse contra este rastrero proceder. Nunca imaginé que una cara como la de Joaquín Vila me daría inspiración inacabable para denunciar el juego sucio de los hipócritas que en esta sociedad han progresado a base de dar lecciones de moralidad prescindiendo de ella en asuntos profesionales y privados. La indignación carece de límites cuando, con legitimada justicia, se denuncia el infecto proceder de ciertos individuos nocivos para el conjunto social sobre el que pretenden influir con la opinión. Lo primero es el ejemplo y después la palabra.

 Sorpresas da la vida aunque uno ya está curado de espanto y sabe que fulleros pueden asomar desde cualquier esquina con inusitada como gratuita intención de agredir, abusar y desmoralizar de modo lacerante y determinantemente intimidatorio. No lo esperaba de El Imparcial.es o la Fundación Ortega-Marañón. No supe intuir que tras esa fachada de grandeza cultural estaba agazapada la bajeza personal de simples voceros de la mendacidad: los que discursean a la sociedad y prescinden de un código elemental de ética, cuya ausencia les impulsa para llegar lejos engañando y manipulando, usando conceptos como la dignidad, el honor y la sabiduría para lucrarse sin escrúpulos. Pura apariencia al servicio de la mentira por toda una vida.

 Si la cara de Vila es paradigma de mezquindad, la de Anson es la del tahúr que juega de farol y siempre se guarda ases en la manga, aunque suavizando el rictus evidente del ventajista con la serena apariencia de una mosquita muerta. Bien sé que las mosquitas muertas no existen; sí las moscas cojoneras y hasta los tábanos que acuden a la mierda dejando estelas de peste por donde vuelan. Pero lo cierto es que cuando trataba con Anson pensaba que era un caballero, un hombre comprometido con la integridad personal y no ese que no pocos enemigos suyos han tachado de traicionero, inveraz, insolemne y jugador de amañados reglamentos al que desgraciadamente estoy descubriendo personalmente.

 Demasiado desprestigio para una noble y encomiable profesión que algunos convierten en un sumidero execrable de hipocresía y ventajismo. El problema es que ¿los más deshonestos pasan por ser  los más respetados e influyentes del Periodismo español? Así se explica la degenerada marcha de todo el país.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/04/el-renombrado-luis-maria-ganson_25.html 


1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

El comportamiento de estas personas deja muchísimo que desear, han demostrado no ser leales, no se puede consentir la explotación laboral que has sufrido es un abuso aberrante.