GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

martes, 9 de febrero de 2016

Los viles que provocaron la guarrada de El Imparcial.es

Twitter biondinesco, de Agosto de 2015, asociado a @elimparcial.es. (Solo un malnacido es capaz de estas guarradas manipuladoras).


  Oh, pobre mamma de la biondini que por todo descanso en la tumba tiene la maldición de contemplar la esencia del hijo que parió: traicionera y sucia, recalcitrantemente cobarde y sumamente estulta. Debe de estar el cadáver aplastándose de rabia contra el ataúd si es que no se volatilizaron las cenizas que ya se habrán posado sobre los suelos del averno. Maldita es la condena de engendrar un ser maligno sobre la Tierra aunque a muchos les parezca tonto y deje la imagen de Italia hecha unos trapos en esta España sufrida, harta de soportar tanto tontaina.





  Asco. Estoy muy harto, crudamente harto, de soportar la inmundicia que he conocido estos últimos cuatro años.
  
  Imagínese procurando llevar una vida honrada, limpia, competente y solidaria, sensible a las necesidades de los demás, ecuánime y de limpia conciencia, sin sospechar de una sombra ruin que conspira a sus espaldas para machacarle la existencia, desvirtuar los méritos de su persona y procurarle la traición inesperada. Imagine una víbora silenciosa, reptando para facilitar toda clase de perjuicios allá donde vaya, cobarde y ruinmente. Luego contemple el rostro de la estulticia que representa Antonio Biondini al que en la prensa, entre bambalinas, conocen como el gigoló que vino a España a dar un braguetazo y terminó dado por culo, tal y como me comentó un profesional del tema.

  Este infame niño de papá crecidito que pidió un millón de euros a su papaito italiano-eso dicen los que lo sabrán de buena tinta-con el fin de pagar entrada para pertenecer a la otrora rica familia Ruiz-Mateos, es la sombra traicionera que ha maniobrado a mis espaldas envenenando a algún facineroso de El Imparcial.es, que ya puesto en el recelo de la envidia me procuró la guarrada que denuncio en este blog.

http://laverdaddelapolitica.blogspot.com.es/2015/10/espana-huele-mierda.html   Blog: La verdad de la política.

  Biondini es el niñito de su mamma y de su papa que no se esperaba un plan tan torcido como sus retorcidas intenciones dando el cante-braguetazo-con la hijita de papá de Ruiz Mateos-la del "papaito te quiero" pero te inhabilito para quedarme con 250 millones de euros-, para luego hacer perder a su padre italiano esos milloncejos que usó como inversión saliendo el tiro por la culata, o la jugada por el culo como dicen no pocos periodistas.

  Este traicionero energúmeno-se comportaba como tal- que conocí gritando durante meses que hay que matar, matar, matar... es la víbora traicionera que ha ejercido sucia influencia para que Vila, vilita, haga honor con la despreciable obra a lo mal encarado de su aspecto.

Carlos Costales del genial Rebuznómetro, caló al elemento:

 http://rebuznometro.blogspot.com/2015/10/la-opinion-de-carloscc-antonio-biondini.html

  Además de él, hay otras menganas que se han movido a mis espaldas, sembrando discordias que solo gente muy guarra es capaz de diseminar dando puñaladas sin ir de frente.


 Un modus operandi muy rastrero también de Isabel Fernández Quiñones: creaba las sombras de la sospecha como piezas de un puzle incompleto para que llamaran la atención de los destinatarios en Twitter que ignoraban de qué se trataba. La intención era tan vil como quien la impulsaba. Así fueron enrareciendo el ambiente correcto que mantenía con El Imparcial.es.

  Isabel Fernández Quiñones haría las delicias de cualquier justa y actual inspección de Hacienda, pues no solo los directivos de Nueva Rumasa que acaban de ser condenados pudieron cometer fraude fiscal.


 
  La susodicha estuvo arrimada a José María Ruiz-Mateos durante doce años en que se manejaba el dinero negro con una facilidad de la que se benefició mediante la firma de vales monetarios que la ex secretaria personal del empresario percibió presuntamente sin ningún control fiscal. Es lógico pensar que si todo el mundo allí se vio implicado en delitos con Hacienda, Isabel Fernández Quiñones debió de percibir presuntamente tales cantidades dinerarias que serían evidentes si se analizaran los ingresos y gastos percibidos y deducidos durante más de una década.



  De todo el entramado que está en los juzgados, esta señora es la única que no figura en ninguna causa abierta, cuando fue conocedora absoluta de cuanto allí se gestionaba.

La lógica es aplastante: ¿No se enriqueció, presuntamente, con dinero negro Isabel Fernández Quiñones, quien estuvo durante doce años con José María Ruiz-Mateos? Debería existir una obligación legal para investigar tan inevitable  premisa. Sería justa recogida que esta engañadora, sembradora de sospechas infundadas, fuera juzgada si se descubriera un origen poco honrado de sus ganancias en Alondra, 2. 

Porque José María Ruiz-Mateos justificaba la rebeldía por el expolio de 1983 que fue un asalto delictivo contra su patrimonio legal. Otra cuestión son los parásitos y sinvergüenzas que aprovecharon la coyuntura sin dar cuentas al fisco.

1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

Cuántos son los que se ocupan de traicionar al prójimo.
La verdad la tienes y con ella hasta el final