GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

jueves, 25 de febrero de 2016

Me dicen iluso: aún espero honradez de ti, Anson


   No hay que fiarse de las apariencias y siendo Anson todo apariencia no hay que confiar en él. Lo aparente es lo que parece pero no cuaja, no convence y es que las palabras son vanas si no se acompañan de obras. Máxime cuando los discursos pretenden ser de cariz constructivo, aleccionador y moralista. Valores que en boca de Anson son elementos vacíos de una pésima perorata cargada de malas intenciones. A los hechos no tengo más remedio que remitirme muy indignado.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/el-imparciales-el-trabajo-se-respeta-y.html 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/asi-actuan-guarramente-borrando-mis.html 

   Anson ya no  convence con su porte de caballero del reino porque detrás de sus voluntades humanistas de cara a la galería, subyace una oscurantista tendencia a la falsedad que seguramente haya prevalecido con el paso de los años estando confiado en que no hay que guardar mucho más la apariencia cuando lo ha hecho todo en la vida. Falta saber si con la honestidad aconsejable para considerarle con la reputación legítima o una prefabricada basada en las consignas del poder, el veneno de la influencia y la cobardía del silencio o el discurso de la mentira. 

 Sus palabras no hayan valor refrendado en la nobleza de sus acciones. Se le ha puesto fácil parecer honrado subsanando esta guarrada pero ha preferido no parecerlo ni disimularlo, en tanto sigue discurseando desde el pedestal de un prócer de honor sin cuidar de la estima en la honra.

  Luis María Anson ha perdido el norte de la lucidez, quizá hace ya décadas; la de la lúcida dignidad que obra con honradez aunque no exista público que le aplauda. Pero después de las odas a lo podemita puede decirse que ha extraviado definitivamente el consejo del decoro y de la prudencia. Ya me comentó que él estaba en una etapa donde todo lo había cumplido y poco restaba para seguir añadiendo méritos a su existencia, añado yo.

  Lo cierto es que la necedad puede manifestarse en todo aquel que es susceptible de ejercerla y ahora el académico, bastante relajado en sus responsabilidades personales que le demandan honestidad, decencia y honradez, parece decidido  a incrementarla con actitudes rayanas en el ridículo.

  Siendo personaje público cuyos logros han estado basados más en los despachos privados que en los eventos públicos-estos últimos eran las consecuencias premiadas de los primeros llevados en secreto-no debería pecar de aprovechado, oportunista, explotador laboral y desaprensivo presidente de un periódico chapucero que no paga y que practica la vileza del oportunismo, la demagogia y la desvergüenza de la indiferencia ante la flagrante injusticia.

  Dedicaba el desnortado Anson a Rita Maestre un verso donde rezaba: "Yo soy el que te espera".

  No, Luis María Anson, soy yo el que espera de ti honradez, decencia, honestidad, decoro, capacidad de rectificación y la sabiduría para reaccionar contra este dislate provocado insanamente por Joaquín Vila y avalado por tu insensibilidad que pone en cuarentena la intención profesional y personal de toda la trayectoria en una vida. Soy yo el que espera que muestres dignidad y me pagues por lo aportado que está posicionado permanentemente en los buscadores de Google, atiborrado de publicidad cuyos beneficios te estás embolsando ladinamente.

  Te aconsejaría el despido inmediato de un Joaquín Vila poco considerado en la profesión periodística, a no ser por estar inmerecidamente a tu sombra que le ha dado cobijo para crecerse en una soberbia destructiva, dañando el medio que dirige y a la gente que le rodea.

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/lo-que-el-imparciales-oculta-la-sociedad.html 

  Págame Anson, lo que creas en justicia que corresponde y una somera disculpa dará por zanjado todo. Porque no puedes ejercer de anfitrión con el ruin objetivo de atropellarme después e intentar humillar a quien honestamente dio lo mejor de sí mismo para encontrarse la trampa de tu traición. ¿De qué estás hecho, sino de oscura discreción?

  Recapacita sobre la sandez. Deja a Rita Maestre en paz que se te ve el plumero, y ven donde yo te espero, donde te quiero ver: honrado, sabio, capaz, digno, honesto y respetuoso contigo mismo. Conmigo también, que me lo debes. Pero sobre todo contigo que tan cerca estás de dar cuentas allá donde nadie aplaude a un espejismo.

1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

Totalmente de acuerdo ¿quién está en desacuerdo, si después de realizar un trabajo, no te remuneran? Nadie,

Esto indigna a cualquiera, vaya fama de morosos e impresentables!