GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

viernes, 8 de enero de 2016

Comités de Gestión Ética de las empresas publicitadas por El Imparcial.es


Dado el trabajo aportado durante casi dos años, aunado con la guarrada que he soportado durante meses hasta la eclosión del problema con la infame manifestación de Joaquín Vila echándome de El Imparcial.es de manera demostradamente injustificada, el precio de las columnas se ha incrementado hasta los 14.000 euros que bien me he ganado.

 Mis artículos siguen posicionados al día de hoy en los primeros lugares de buscadores como Google y plagados de publicidad que dan rendimiento económico al periódico. Una evidencia sólida de las mendaces manifestaciones del inefable-no encuentro palabras suficientes en el diccionario para poder describirlo- Joaquín Vila, quien durante meses y junto a sus secuaces manipuló indexados, tergiversando la contabilidad de lectores en una execrable manipulación carente de profesionalidad y dignidad personal.

De modo inopinado-fue del todo inesperado hallar de repente tanta iniquidad contra mí y mi labor eficientemente desarrollada-, he dedicado mi escritura a denunciar y desenmascarar estos usos inmorales y a quienes los ejecutan, después de haber pasado una experiencia que solo pueden procurarme seres de escasa conciencia, abundante soberbia y vacía condición moral.

Pensaban que podrían destruir a una persona honrada mediante el aborrecible método de la humillación, el desprecio y el asilamiento, pero resulta que estoy muy curtido en batallas contra todo tipo de gente hipócrita, pública y privadamente. 

En consecuencia,  obrando en mi poder los códigos éticos de carácter social y laboral-que indeflectiblemente siguen las empresas publicitadas en El Imparcial.es-, contemplo como un deber ineludible denunciar estas prácticas de inhumanidad, indecencia y abuso para que tomen conciencia estas engañadas corporaciones de la influencia negativa que conlleva fiar una gran inversión a quienes no respetan las elementales normas de respeto inherentes a la inexcusable dignidad empresarial.

Ante la brutal y miserable indefensión en que intentaron sumirme me vi obligado a responder mediante la indignada denuncia contra estos métodos abusivos y deshonestos. Transcurrido poco más de un mes, Internet y las redes sociales están sembrados con las entradas de este blog. 


El siguiente paso de esta legítima defensa de mis derechos pisoteados será dirigirme a cada Comité de Gestión Ética, incorporados en las empresas que se publicitan mediante  El Imparcial.es, La Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, así como la Plataforma internacional de El Espectador.

Ignoro si estas instituciones anteriormente nombradas poseen Comités de Gestión Ética que se comprometan públicamente a cumplir estrictos protocolos por el respeto de los Derechos Humanos. De ser así, serían una absoluta tomadura de pelo si todavía no se han dignado a intervenir y pronunciarse sobre esta auténtica guarrada que denuncio públicamente con bastante éxito en la red; un éxito paulatinamente creciente.

A poco que no sirvan de ornamento estos departamentos de gestión ética, habrá quienes quieran informarse de la realidad que se esconde tras El Imparcial.es y de cuantos son responsables de la actividad cultural y de comunicación con grave influencia de un proceder empresarial dañino para los intereses honestos de los publicitados.

2 comentarios:

Paqui Diaz R. dijo...

El comportamiento de estas personas, está contemplado en el código de ética moral, como injusto, se mire por donde se mire.

El trabajo de Ignacio fue impecable, impoluto, desde sus comienzos y esto no sentó nada bien. Fueron a cargárselo, literal.
No todos tienen el talento y saber hacer de Ignacio.
Él, persona acostumbrada a batallar contra lo injusto, se defiende y defenderá frente a la maldad injustificable que se ha cometido contra su persona, no dejándose vencer con la fuerza de la razón que le obligan a exponer.

Ignacio Fernández Candela dijo...

Gracias, Cariño. De ser un mediocre habría bajado la cabeza ante el atropello de este Vila. Pero no lo soy y sé lo que valgo, con humildad pero con la estima por mis valores personales. Que se metan el intento de humillación donde les quepa el honor. Apretados iban a estar.