GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

miércoles, 6 de enero de 2016

Contratar publicidad en El Imparcial.es, mala inversión



  Se lo callan pero no es honesto. Reconozco que me sorprendió escucharle en Noviembre de 2015 , cuando estuve con Luis María Anson en su despacho, que El Imparcial.es había estado al borde del abismo hasta que alguien avispado activó el rescate  contratando publicidad a mansalva.


 Pregunté entonces si se basaba la supervivencia del periódico en una publicidad masiva ¿que se estorbaba entre ella misma?... Se respondió que es lo que da dinero. Y eso pensé, aunque no estoy seguro de que algo así gustara a los desavisados anunciantes.

¿O sea que El Imparcial.es contrata  publicidad para sobrevivir sin ofrecer verdadera rentabilidad a las empresas que confían su publicidad? Conclusión: es una empresa deficitaria tirando del espejismo de la contratación inmediata, siendo un medio marginal sin apenas lectores.

Entre bambalinas todo es más desordenado y carente de elegancia en comparación con la puesta en escena donde se disimula con esmero. Ante el espectador que paga la función hay que ocultar las chapuzas. Al parecer, aquí las chapuzas se esconden tras las paredes de la subdirección y la dirección. 


A mí me deben dinero en El Imparcial.es por mis 90 columnas-además de una disculpa por ese trato propio de guarros que hacen guarradas, parafraseando a Forrest Gump-y no muestran la menor decencia al comprobarse que son unos aprovechados de extraña conciencia; ¿en tanto los anunciantes tiran su dinero sin percatarse de la masiva publicitación en El Imparcial.es que estorba al lector? Mala decisión inversora confiar dinero a quien no parece tener decencia en el compromiso formal.

El Imparcial.es sobrevive por el engaño de la publicidad. Es la síntesis que se sonsaca. Detrás de la apariencia siempre hay una realidad que no gustaría conocer a los que invierten su dinero para perderlo.


   Además, es pésima la imagen de los anunciantes que ofrecen sus productos en un periódico digital que en buscadores como Google tiene al lado este blog denunciando las malas artes de explotación laboral sin escrúpulos. Prepondera así la suciedad moral de un periódico seguido en lectores por La Guarrada de El Imparcial.es. Ética según Anson, en primera página y posición.

   Es justo, señores anunciantes, que Ustedes sepan dónde están tirando su dinero y reputación avalando la explotación y el abuso que se practica, sin código ético que valga, en El Imparcial .es, como está demostrado en buscadores de Google que da una imagen nefasta y deshonesta del periódico.

  El Imparcial.es nació de extremas ambiciones que pudieron abortarlo. Durante muchos años el periódico de la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón ha sufrido demasiadas crisis que han podido terminar en bancarrota, pues creo que la gestión de su director no parecía ser todo lo eficaz que se espera de un profesional solvente y fiable. 

  El mismo Luis María Anson me comunicó en noviembre de 2015 con expresivo alivio, participándome que contaba conmigo en la nueva etapa de valoración monetaria de mis columnas hasta entonces escritas gratuitamente, que estaban saliendo de momentos difíciles empezando a despejarse el horizonte gracias a la entrada masiva de la publicidad. Publicidad que ralentiza el servidor y termina asqueando al lector por una saturación ridícula como molesta, todo hay que decirlo.

  
   Lo cierto es que el barco gobernado por el inefable Joaquin Vila estuvo a punto de naufragar hasta que las incautas empresas que publicitan sus productos cayeron en las garras de estos encantadores de serpientes. Durante años la mayor perjudicada fue la plantilla que se quedó en vilo sin saber qué pasaría con ella mientras los jefes cobraban opíparos sueldos. Para mantener el alto nivel de vida había que encontrar soluciones a costa de sacrificar a los empleados. La salvación estaba en contratar sin orden ni concierto la publicidad.

  Ahora las empresas publicitadas sustentan el alto nivel de gorrones , pura apariencia de honorabilidad, no recibiendo las prestaciones que sus anuncios podrían tener en otros medios más eficaces. 

¿Con qué estudios de mercado se están guiando para procurar beneficios a sus inversiones en publicidad? En El Imparcial.es venden humo. Ni siquiera son competencia seria con un chiringuito hecho a medida de gente sin escrúpulos que aparenta honorabilidad para llenarse de cualquier modo los bolsillos. Mi caso es probatorio.

¿Los anunciantes no advierten que esa masificación publicitaria produce el efecto contrario a la atracción en el lector? Al contrario que la afinidad, despierta el aborrecimiento hacia la marca por la molestia que supone intentar leer algo mientras se entromete un módulo impertinente.

¿Es algo así una inversión inteligente? ¿Es inteligente pagar por convertirse en una molestia incluso para un potencial comprador o usuario del producto anunciado? ¿A quién se engaña y cómo para que se tire en El Imparcial.es una inversión tan importante como es la publicidad?

  Además, al día de hoy la situación no es todo lo boyante que pudieran creer los que pagan por su publicidad, siendo El Imparcial.es  un proyecto con muchos menos lectores que la mayoría de los periódicos leídos por Internet.

   Asimismo pasa con la honestidad, la solvencia económica parece ser un espejismo en este diario conformado de rencillas y pugnas personales por intereses monetarios; un pulso de codicia que  podría ser el detonante definitivo para el hundimiento de un periódico mal gobernado desde el punto de vista moral. Doy fe. 

  ¿Qué perspectiva de solvencia económica puede tener un periódico que practica la explotación, el oportunismo, el acoso y la parasitación laboral, si los anunciantes no comparten estas aberraciones tan rechazadas por la sociedad a la que dirigen sus mensajes? 

¿Qué garantía moral brinda El Imparcial.es si es capaz de guarradas mayores que lo que critican en los demás? ¿Qué credibilidad poseen aquellos cuyos ejemplos personales son detestables? ¿Qué clase de hipócrita profesionalidad puede desempeñarse escondiendo trapos sucios?, los mismos que pretenden limpiar la pantalla del ordenador donde se anuncian tan engañadas empresas que no saben realmente en manos de quiénes están dejando su inversión publicitaria. 

http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/01/comites-de-gestion-etica-de-las.html 

  Si El Imparcial.es  se sostiene gracias al empaque y a la reputación de Luis María Anson, es previsible la quiebra ateniéndonos al nefasto ejemplo que da un Premio Príncipe de Asturias de Humanidades, faltando a la básica dignidad del respeto hacia sí mismo y a los derechos humanos elementales que él ignora.



Antes de invertir dinero en un proyecto publicitario hay que mirar a los ojos de quien es depositario de la confianza... se ve que no han visto bien los del director.

2 comentarios:

Paqui Diaz R. dijo...

Los cócteles no siempre sientan bien, y menos aún si la avaricia,codicia e hipocresía se mezclan...en fin...El resultado es bastante indigesto

Ignacio Fernández Candela dijo...

Y tan indigesto, Paqui. Van orondos y patosos por la vida. Infla el excedente de lo que quitan a los demás. Yo estoy atlético, no los envidio, me siento más capaz que ellos en humanidad y los veo como sobrantes mientras la honradez no les aproveche. Están borrachos de solemnidad.Ridículos.