GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

martes, 26 de enero de 2016

Las obras torcidas de Luis María Anson


 
  Un verdadero premio Príncipe de Asturias de Humanidades que viera reflejada en la Biblia la presunta mezquindad de sus actos, desearía estar muerto antes que mancillarse con tanta indignidad e hipocresía.

  Seguro que no le importa al abrigo de su fama de hombre honorable, pero esta guarrada ensuciará la fosa donde repose o contaminará las cenizas de su incineración. Sentirá náuseas cuando se vea a sí mismo sin escudarse en la patraña de la discreción a conveniencia. No hay sapiencia en la necedad ni prudencia en la codicia.


  No todo el mundo que aspira y atesora premios de honor es merecedor de ellos. Ahí es donde se conoce al impostor o al genuino caballero de la sociedad: por sus actos que no por la palabrería hipócrita o el reconocimiento de los aduladores e interesados.

 Un gesto de necedad tan pronunciada echa por tierra toda una apariencia de dignidad. Los actos hablan más que todos los discursos pronunciados ante la sospecha de la falsedad personal. 


 ¿Qué es Anson después de toda una vida acumulando riqueza material y reputación profesional? Así no estaría satisfecho de contemplarme en ningún espejo. ¿Dónde le queda el acumulado de las siembras personales, con las que se irá a este paso torcido hacia el enterramiento de la presunción y la egolatría?


  Vivimos un mundo revelado donde va quedando al descubierto la maldad de esos que aparentaban ser beneficiosos para la sociedad, siendo solo beneficiosos para sí mismos, egoístas, interesados sin moral; simples actores del engaño que representaron en el honor las miserias escondidas, incapaces de poseerlo por la limpia conciencia de un alma sana como ausente.
  
  Pero a pesar de la indignación que me justifica la repugnancia contra estas actitudes infames, aún quiero pensar que hay un Luis María Anson capaz de la valentía que es admitir un error. Aún queda la sabiduría de enmendar lo que en preclara conciencia él sabe que está mal...

1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

Y tanto qué va quedando al descubierto todo lo sucedido.
Y como se suele decir, más vale tarde que nunca. Sería bueno tomar nota del dicho y llevarlo a cabo. Correcto y justo sería