GUARRADA

guarrada. (De guarro1). 1. f. Porquería, suciedad, inmundicia. 2. f. Acción sucia e indecente. 3. f. coloq. Mala pasada. Real Academia Española

jueves, 3 de marzo de 2016

El enrolladísimo código de ética en El Imparcial.es

  


   Toda empresa seria que se precie procura mantener una declaración de principios éticos. En El Imparcial.es lo recuerdan cada día cuando renuevan el papel higiénico. Los despachos, en cuanto al compromiso moral, huelen a letrina.

 Tener tan mal gusto de conciencia acumula la inmundicia y tarde o temprano el ambiente de trabajo se convierte en una fosa séptica que termina asfixiando.

 http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2016/03/mira-aqui-que-sucia-verguenza-joaquin.html

A El Imparcial.es le basta un mal zarandeo para que a sus responsables no les dé tiempo a subirse los pantalones y terminar de cagarla. No se puede actuar tan guarramente como se ha hecho conmigo y pretender que todo les huela a rositas. Yo diría que estos ya apestan en territorio nacional con el consiguiente ridículo que están haciendo los explotadores.

  Y es que la necedad se convierte en un vicio por parte de quienes acostumbran a avasallar al prójimo. Están más empeñados en ocultar la bajeza de las actitudes que en enmendar lo torcido y sucede que siguen acumulando la evidencia de la desfachatez y la poca vergüenza.

  Existen muchos confiados que obran retorcidamente hasta que se encuentran con la resistencia que les contradice, ridiculiza en función de sus malas obras y planta suficiente cara como para descubrir lo miserable que ocultan esos necios durante muchos años. Pero basta ser sostenidamente ruin para que un día, a pesar del tiempo del disimulo,  se descubra públicamente que la dignidad no es eso de lo que se presume escondiendo miserables defectos personales; es justamente de lo que se carece.

  La indecencia es mucho más que un defecto, como la falta de honradez, la deshonestidad, la hipocresía y la ruindad de la codicia. Son taras que están acrecentando el carácter inicuo de Joaquín Vila y el aparentemente honorable de Luis María Anson. Qué triste por Anson.

Me imagino al iracundo Joaquín Vila perdiendo los papeles, la compostura y la integridad... bueno, ésa parece extraviada definitivamente, procurando que La Guarrada de El Imparcial.es no respire al cogote de El Imparcial.es. Para eso tiene a los esclavos de galera que son los trabajadores en régimen siberiano, al mejor estilo estalinista, pagados con avaricia, para manipular como hicieron otrora con los indexados de mis columnas, incrementar la actividad en buscadores, alejarse del blog-ahí sigue como una sombra- y mal simular que los responsables del periódico son pulcros personajes de postín y gala, dechados de virtud social y... demás zarandajas.

  Con lo fácil que es ser honrado si se es honrado, no me imagino lo que es ser ridículamente canallesco con tal de ahorrarse unos euros mediante el vil instrumento del abuso y la explotación. Pero esa dificultad por la honestidad se comprende que sea tan costosa para la reputación de tanto solemne moroso que campa a sus anchas escudándose tras la intelectualidad y el boato histórico que es, según nos ha salido esta España democrática después de cuarenta años, de vergüenza y susceptible de todo descrédito.

  Descrédito absoluto, como el de los orquestadores de esta guarrada denunciada durante tres meses, que viene a ser el reflejo resumido de muchas décadas; algunos se han lucrado a saber con qué métodos tan inconfesables como parasitarios.

Con lo sencillo que es ser honrado si es que hay conciencia y moral para serlo. No parece ser el caso. Allí ni tiran de la cadena. Orgullosos, catalogan sus hipócritas mierdas, con perdón.

1 comentario:

Paqui Diaz R. dijo...

Cualquier objeto, prenda ...con alguna tara se pone a saldo un bajo precio, las personas con falta de valores morales, no valen nada. Es lamentable.